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Recopilación Speedmaster, un reloj especial

  • Iniciador del hilo Iniciador del hilo SPM83
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Otro magnífico capítulo. Muchas gracias.
 
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Estupendo capitulo como siempre, como has comentado reloj incomprendido pero a mi me fascina.
 
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Gracias por este capítulo y tu trabajo.

Alguna vez he puesto que soy más clásico que el brasero de mi bisabuela, reconozco que técnicamente deben ser la h …………. , pero sigo viendo con mejores ojos un modelo clásico, de hecho, en los pocos relojes que tengo ninguno de ellos es digital, dicho ello sin demérito alguno a este tipo de piezas.
 
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Fantástica nueva entrega, muchas gracias por la información sobre este interesante Omega.
Un saludo,
 
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Feliz Speedytuesday! Vamos con nuestro capítulo semanal!!
CAPÍTULO 39 — OMEGA SPEEDMASTER PROFESSIONAL X-33 (SEGUNDA GENERACIÓN)

Ref. 3291.50.00 — 2001

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La evolución de una herramienta espacial


Cuando Omega presentó el Speedmaster Professional X-33 en 1998, el reloj ya había demostrado su valía mucho antes de llegar a las boutiques. Había sido desarrollado junto a astronautas, pilotos militares y pilotos de pruebas, y sus prototipos habían sido evaluados incluso a bordo de la estación espacial MIR.

Pero, fiel a la filosofía con la que nació el proyecto, Omega no dio el trabajo por terminado.

Los comentarios de quienes utilizaban el reloj en condiciones reales continuaron llegando y la marca decidió incorporarlos en una segunda generación presentada en 2001.

El resultado fue el Speedmaster Professional X-33, referencia 3291.50.00.

No era un reloj completamente nuevo.

Era la evolución lógica de una herramienta que seguía perfeccionándose.

Una evolución silenciosa

A simple vista, distinguir un X-33 de primera generación de uno de segunda no resulta sencillo.

Omega evitó modificar una fórmula que ya funcionaba y centró sus esfuerzos en refinar numerosos pequeños detalles que mejoraban la experiencia de uso sin alterar la identidad del reloj.

Es precisamente ese enfoque el que diferencia una herramienta profesional de un simple ejercicio de diseño.

Las mejoras no respondían a modas.

Respondían a la experiencia acumulada por quienes realmente dependían del reloj.
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​
El reloj

La referencia 3291.50.00 mantenía prácticamente intacta la arquitectura del modelo original:​
  • Caja de titanio grado 2 de 42,25 mm​
  • Brazalete de titanio​
  • Cristal de zafiro​
  • Movimiento multifunción de cuarzo Omega calibre 1666​
  • Pantallas LCD de alto contraste​
  • Bisel giratorio de 60 minutos​
  • Hermeticidad de 30 metros​
Omega entendía que el concepto inicial era acertado y, por ello, las diferencias debían buscarse en los detalles.
​
Los pequeños cambios que marcan la diferencia

Aunque la estética general apenas varía, la segunda generación incorpora una serie de modificaciones fácilmente apreciables por el coleccionista.

El bisel adopta ahora un acabado completamente cepillado, mucho más coherente con el carácter instrumental del reloj, e incorpora un punto luminiscente que facilita su utilización en condiciones de baja visibilidad.

También cambian los pulsadores, que abandonan el acabado pulido de la primera generación para adoptar una terminación satinada que armoniza mejor con el resto de la caja de titanio.

Otro detalle diferenciador es la corona.

Mientras la primera generación utilizaba un estriado horizontal, la nueva referencia incorpora un estriado vertical que mejora el agarre y permite identificar rápidamente ambas generaciones.

Ninguno de estos cambios supone una revolución por sí mismo.

Pero, en conjunto, transmiten la sensación de un reloj más maduro y mejor resuelto.

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​
La esfera

La esfera mantiene la misma filosofía introducida en 1998.

Las agujas Broad Arrow continúan conviviendo con las dos pantallas LCD, ofreciendo una lectura analógica inmediata y un completo conjunto de funciones digitales.

La excelente legibilidad, una de las prioridades durante el desarrollo del proyecto, seguía siendo una de las grandes virtudes del X-33.

Omega entendió que no era necesario rediseñar aquello que ya funcionaba.
​
El calibre 1666 evoluciona

Aunque el movimiento continúa siendo el Omega calibre 1666, la segunda generación incorpora una nueva versión de su circuito integrado.

Las funciones permanecen inalteradas:​
  • Hora local​
  • UTC​
  • Mission Elapsed Time (MET)​
  • Phase Elapsed Time (PET)​
  • Cronógrafo​
  • Cuenta atrás​
  • Alarmas​
  • Calendario​
Sin embargo, la nueva electrónica mejora la fiabilidad y el funcionamiento general del reloj.

De hecho, durante los servicios oficiales realizados por Omega, muchas unidades de primera generación recibieron este circuito actualizado, reduciendo todavía más las diferencias técnicas entre ambas generaciones.
​
La trasera

Si existe un detalle que identifica inmediatamente al X-33 de segunda generación es su trasera.

Manteniendo el fondo cerrado de titanio, Omega añade por primera vez una inscripción que resume mejor que ninguna otra la razón de ser del reloj:

“Flight-Qualified by NASA for Space Missions”

No se trata de un simple elemento decorativo.

Es la confirmación de que el X-33 había superado los exigentes procesos de evaluación de la NASA para su utilización en misiones espaciales.

Pocas inscripciones tienen tanto peso histórico dentro de la colección Speedmaster.

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​
El packaging

El X-33 de segunda generación mantuvo el característico estuche específico de la familia, acompañado de un completo manual de instrucciones.

Lejos de ser un simple folleto, el manual era una herramienta imprescindible para comprender y dominar todas las funciones del reloj.

Como ocurría con el propio X-33, el packaging transmitía la sensación de estar ante un auténtico instrumento profesional.
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​
La consolidación del X-33

Con la llegada de esta segunda generación, el X-33 dejó definitivamente de ser un experimento.

Las mejoras introducidas, aunque discretas, consolidaron al reloj como una de las herramientas preferidas por astronautas y pilotos.

Mientras muchos aficionados seguían discutiendo si un Speedmaster podía ser de cuarzo, la realidad era mucho más sencilla:

los profesionales continuaban utilizándolo.

Y, de hecho, la segunda generación del X-33 sigue siendo, todavía hoy, el modelo utilizado por la NASA, incluso después de la aparición del Skywalker X-33, adoptado principalmente por la Agencia Espacial Europea.

Pocas referencias pueden presumir de una vigencia profesional semejante.
​
Cierre

La segunda generación del Speedmaster Professional X-33 demuestra que las mejores herramientas no necesitan reinventarse constantemente.

A veces basta con escuchar a quienes las utilizan cada día y perfeccionar aquello que ya funciona.

Porque si el X-33 de 1998 supuso una revolución, la referencia 3291.50.00 fue la confirmación de que Omega había acertado con el camino elegido.

No era simplemente un sucesor del Moonwatch.

Era el reloj que había encontrado su lugar en la exploración espacial moderna.
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Gracias por presentar estos modelos.

Como te comenté en tu anterior aportación reconozco que este tipo de relojes son autenticas herramientas con poco margen al postureo, muy técnicas, quizás de nicho, pero me siguen gustando los modelos más clásicos.

Como siempre, agradecer tu trabajo.
 
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Gracias por presentar estos modelos.

Como te comenté en tu anterior aportación reconozco que este tipo de relojes son autenticas herramientas con poco margen al postureo, muy técnicas, quizás de nicho, pero me siguen gustando los modelos más clásicos.

Como siempre, agradecer tu trabajo.
Lo sé, y te agradezco el comentario, tengo la sensación que la semana que viene te gustará el capítulo! 😉 a mi este Speedmaster no me gusta tampoco pero por importancia histórica hay que ponerlo.
 
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Muchas gracias por esta nueva maravillosa entrega. Para mi la serie X-33 es muy atractiva, junto con la Z...
Un saludo,
 
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Otra gran entrega. Muchas gracias.
 
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Buenas tardes Sergi, no había visto este hilo sobre el Speedmaster , gracias y enhorabuena por la información aportada en este post.

No me importaría de empezar una colección sobre aniversarios del XI y el famoso Snoopy espero que no me de por ese camino …. Con los los dos que tengo estoy contento pero quién sabe.

Abrazos
 
Última edición:
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Feliz Speedytuesday! Hoy volvemos a los clásicos, con una edición tan limitada (29 uds.) que no he encontrado fotos en internet del reloj en si, pero la historia merece la pena y como Moonwatch Only lo tiene incluido en su indice, me parece pertinente que lo conozcáis.

CAPÍTULO 40 — OMEGA SPEEDMASTER PROFESSIONAL “GENE CERNAN” PORTUGUESE EDITION
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Ref. ST 145.0022 / PIC 3570.51 — 2001

Edición numerada de 29 ejemplares para Portugal


Después de varias interpretaciones del Speedmaster alejadas de la imagen tradicional del Moonwatch, regresamos a un reloj que, visto de frente, resulta absolutamente familiar.

Esfera negra. Hesalite. Tres contadores. Agujas blancas. Caja asimétrica de acero y brazalete metálico.

Un Speedmaster Professional como tantos otros.

Sin embargo, basta con darle la vuelta para descubrir uno de los Moonwatch más desconocidos y escasos de principios del siglo XXI.

En 2001, con motivo de una visita de Gene Cernan a Portugal, el distribuidor portugués de Omega puso a la venta una serie especial de tan solo 29 Speedmaster Professional, todos ellos numerados.

No había una esfera especial.

No había colores diferentes.

Ni siquiera existía una referencia completamente nueva.

La personalidad de aquella diminuta edición estaba concentrada en su trasera, donde tres nombres resumían la carrera espacial de uno de los grandes protagonistas del programa Apollo:

GEMINI IX — APOLLO 10 — APOLLO 17

Tres misiones.

Las tres misiones espaciales de Gene Cernan.
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Gene Cernan, el último hombre en la Luna

Eugene Andrew “Gene” Cernan fue seleccionado por la NASA en 1963 como miembro de su tercer grupo de astronautas.

Su primera misión llegaría en junio de 1966 a bordo de Gemini IX-A, junto a Thomas Stafford.

Durante aquella misión, Cernan se convirtió en el segundo estadounidense en realizar una actividad extravehicular. La experiencia, sin embargo, estuvo muy lejos de resultar sencilla.

Trabajar en el vacío demostró ser considerablemente más difícil de lo previsto. Sin suficientes puntos donde sujetarse, cada movimiento exigía un enorme esfuerzo físico. Cernan terminó exhausto, su visor comenzó a empañarse y algunos de los trabajos previstos tuvieron que ser abandonados.

Aquella problemática EVA proporcionaría a NASA valiosas lecciones sobre algo que hoy parece evidente: para trabajar fuera de una nave espacial no bastaba con poder salir de ella; era necesario diseñar herramientas, procedimientos y sistemas de sujeción específicamente concebidos para hacerlo.

Tres años después, Cernan volvería al espacio.

Esta vez el destino era la Luna.

En mayo de 1969 fue piloto del módulo lunar de Apollo 10, nuevamente junto a Thomas Stafford, con John Young como piloto del módulo de mando.

Apollo 10 fue el gran ensayo general del alunizaje.

Stafford y Cernan separaron el módulo lunar Snoopy del módulo de mando Charlie Brown y descendieron hasta aproximadamente 14 kilómetros sobre la superficie lunar, reproduciendo prácticamente todas las fases que, apenas dos meses después, llevarían a Armstrong y Aldrin hasta la Luna.

Cernan había llegado hasta ella.

Pero todavía no había caminado sobre su superficie.

Tendría que esperar tres años más.

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*Reloj de la misión de Gene Cernan. (Para amenizar el texto) y que cobra relevancia más adelante en el capítulo.​

Apollo 17

El 7 de diciembre de 1972, Gene Cernan despegó por tercera y última vez al espacio.

Esta vez lo hacía como comandante de Apollo 17, acompañado por Ronald Evans y Harrison Schmitt.

Sería la última misión tripulada del programa Apollo que aterrizaría sobre la superficie lunar.

Cernan y Schmitt permanecieron aproximadamente tres días en el valle de Taurus-Littrow y realizaron tres actividades extravehiculares, recorriendo la superficie con el Lunar Roving Vehicle y recogiendo muestras geológicas.

El 14 de diciembre llegó el momento de regresar.

Schmitt entró primero en el módulo lunar Challenger.

Cernan permaneció unos instantes más sobre la superficie.

Antes de subir por la escalera pronunció unas palabras en las que expresó su esperanza de que, cuando el ser humano regresara a la Luna, lo hiciera con paz y esperanza para toda la humanidad.

Después entró en el módulo.

Desde aquel 14 de diciembre de 1972, ningún ser humano ha vuelto a caminar sobre la Luna.

Gene Cernan se convirtió así en el último hombre en pisarla.

Un título que acabaría acompañándolo durante el resto de su vida y que explica perfectamente por qué su visita a Portugal, casi treinta años después, mereció un Speedmaster especial.
​
Portugal, 2001

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Gene Cernan visitó Portugal en octubre de 2001.

El 25 de octubre participó en un encuentro celebrado en el Pavilhão do Conhecimento–Ciência Viva de Lisboa, donde primero respondió a las preguntas de niños y jóvenes y posteriormente ofreció una conferencia con un título especialmente apropiado:

O último homem na Lua

Con motivo de aquella visita, el distribuidor portugués de Omega puso a la venta una pequeña serie especial del Speedmaster Professional en su honor.

La producción fue extraordinariamente reducida:

29 relojes.

No 2.900.

Ni 299.

Solo 29 ejemplares, destinados al mercado portugués.

La cifra tampoco fue elegida al azar.

Cernan había abandonado la superficie lunar en 1972 y habían transcurrido exactamente 29 años desde aquel momento.

La serie conmemoraba así tanto al astronauta como el tiempo transcurrido desde que el último hombre había dejado la Luna.

Cada reloj recibió una numeración individual:

XX/29

grabada sobre el bisel exterior de la trasera.
​
El reloj
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Para realizar esta edición no fue necesario crear un Speedmaster nuevo.

Moonwatch Only lo describe de manera especialmente clara: el modelo es idéntico al Moonwatch convencional de la época salvo por su fondo personalizado.

La referencia utilizada fue:

ST 145.0022

con código PIC:

3570.51

La configuración corresponde, por tanto, al Speedmaster Professional Moonwatch contemporáneo:​
  • Caja asimétrica de acero con asas torsionadas​
  • Esfera negra con Luminova ​
  • Agujas tipo baton con Luminova​
  • Bisel taquimétrico Dot Beneath 70 ​
  • Cristal de Hesalite​
  • Brazalete de acero 1998/840​
  • Movimiento de cuerda manual Omega calibre 1861 Rhodium​
Nada en su frontal permite reconocerlo como una edición especial.

Y esa discreción constituye buena parte de su encanto.

No intenta parecer diferente.

Es un Moonwatch.

La historia aparece cuando lo giramos.
​
La trasera: tres misiones para contar una vida

El fondo del Gene Cernan Portuguese Edition mantiene el tradicional medallón central del Speedmaster con el hipocampo de Omega.

Pero alrededor del medallón desaparecen las inscripciones habituales del Moonwatch.

En su lugar aparecen grabadas:

GEMINI IX

APOLLO 10

APOLLO 17


No son tres misiones elegidas simplemente por su importancia histórica.

Son exactamente los tres vuelos espaciales realizados por Gene Cernan.

Gemini IX representa su bautismo espacial y aquella durísima primera EVA.

Apollo 10, su primer viaje hasta la Luna y el ensayo general del primer alunizaje.

Apollo 17, finalmente, representa su regreso a la Luna como comandante y el momento que lo convertiría para siempre en el último hombre que caminó sobre ella.

La edición consigue así algo particularmente elegante: contar toda la carrera espacial de Cernan mediante únicamente tres inscripciones.

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​
Un curioso detalle en la numeración de las misiones

Existe además una peculiaridad que fácilmente pasa desapercibida.

En la trasera podemos leer:

GEMINI IX — APOLLO 10 — APOLLO 17

Gemini aparece identificada mediante el número romano IX, mientras las dos misiones Apollo utilizan números arábigos: 10 y 17.

No se trata de una inconsistencia.

El grabado respeta la convención utilizada para denominar ambas series de misiones: números romanos en Gemini y números arábigos en Apollo.

Es un detalle minúsculo, pero especialmente atractivo en un reloj cuya personalidad se encuentra precisamente en los pequeños detalles de su trasera.
​
La numeración

La edición estaba limitada y numerada a 29 ejemplares.

La numeración no aparece mezclada con los nombres de las misiones alrededor del medallón.

Para ella se reservó el bisel exterior de la trasera, donde cada reloj recibió el grabado:

XX/29

Así, por ejemplo, el ejemplar fotografiado en Moonwatch Only corresponde al:

05/29

Una numeración discreta, situada casi en el límite exterior del fondo, que permite mantener todo el protagonismo visual del medallón central y de las tres misiones de Cernan.
​
El calibre 1861

En su interior encontramos el Omega calibre 1861

El 1861 era la evolución del histórico calibre 861 y constituía en 2001 el corazón del Speedmaster Professional Moonwatch.

Movimiento mecánico de cuerda manual, cronógrafo integrado y una frecuencia de 21.600 alternancias por hora, mantenía la arquitectura tradicional que caracterizaba al Speedmaster Professional.
​
Cernan y su Speedmaster

La relación entre Gene Cernan y el Speedmaster va, además, bastante más allá de una simple asociación posterior con Omega.

Cernan estuvo especialmente vinculado al Speedmaster ref. 105.003-64, NASA nº 28, que había utilizado durante Gemini IX-A y que acabaría considerando una especie de amuleto.

Volvió a llevar aquel mismo reloj durante Apollo 10.

Y nuevamente durante Apollo 17.

En esta última misión, sin embargo, conviene hacer una precisión: el nº 28 viajaba con Cernan como segundo reloj, bajo el traje espacial, mientras que sobre la manga del traje utilizaba otro Speedmaster asignado por NASA.

Aun así, el nº 28 estuvo presente en los tres vuelos espaciales de Cernan.

Las tres inscripciones de la edición portuguesa representan por tanto no solo las tres misiones de su carrera, sino también las tres misiones en las que aquel Speedmaster tan ligado a su historia personal viajó con él.

Un mismo astronauta.

Un mismo Speedmaster.

Tres misiones.
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Este es el reloj que viajo tres veces con Cernan.
​
El certificado portugués

La exclusividad de esta edición no terminaba en el reloj.

Cada uno de los 29 ejemplares se entregaba acompañado por un certificado específico redactado en portugués.

En él se explicaba el motivo de la serie y la relación de Cernan con las tres misiones que aparecían grabadas en la trasera.

El documento identificaba además individualmente cada reloj mediante su correspondiente número dentro de los 29 ejemplares.

La fotografía conservada en Moonwatch Only permite observar el certificado correspondiente precisamente al ejemplar:

05/29

En una edición producida exclusivamente para un mercado concreto y en una cantidad tan reducida, conservar este certificado original resulta especialmente importante para reconstruir la historia y procedencia de cada unidad.
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​
El packaging

El reloj se entregaba en un estuche de cuero negro con cierre mediante correa, acompañado por el certificado específico de la serie en portugués.

No encontramos aquí las grandes cajas temáticas que Omega utilizaría posteriormente en muchas de sus ediciones especiales.

La presentación seguía siendo discreta.

Y, una vez más, toda la personalidad específica de esta edición se encontraba en dos elementos:

su trasera y su certificado.
​
Una de las ediciones más desconocidas

Dentro del enorme universo de ediciones especiales del Speedmaster, el Gene Cernan Portuguese Edition ocupa una posición bastante singular.

No fue una gran edición internacional.

No apareció con una esfera espectacular.

No celebraba un aniversario redondo.

Y tampoco nació acompañado de una gran campaña mundial.

Fue una pequeña serie comercializada por el distribuidor portugués de Omega con ocasión de la visita de Gene Cernan.

Y solamente existieron 29 relojes.

Quizá precisamente por ello sigue siendo una edición poco conocida incluso entre aficionados al Speedmaster.

Una curiosa paradoja.

Estamos ante uno de los Speedmaster Professional modernos producidos en menor número y, al mismo tiempo, ante uno de los menos conocidos.​

Un reloj extraordinariamente discreto para homenajear a un hombre que ocupa un lugar único en la historia.

Porque el 14 de diciembre de 1972, Gene Cernan subió por última vez la escalera del módulo lunar Challenger.

Y, más de medio siglo después, sus huellas siguen siendo las últimas que un ser humano ha dejado sobre la Luna.

​
 
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Esta entrega me ha gustado especialmente. Desconocía la existencia de este modelo. Muchas gracias.
 
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Esta entrega me ha gustado especialmente. Desconocía la existencia de este modelo. Muchas gracias.
Precisamente este tipo de relojes son por las que escribo estos capítulos … y si… a mi también me gusta mucho, no es mi favorito, pero está en el top ten
 
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Reacciones: javier ochoa
Madre mía que capítulo tan interesante.
Muchas gracias Sergi, lo he disfrutado.
Una duda, la edición que muestras, con el 1861, calibre que se montaba en 2001 como indicas y hesalite, lleva DON en el bisel.
¿Sabes cuándo dejaron de usar el DON aun manteniendo el 1861?

EDITO: Ahora me surge una duda viendo las fotos del reloj sobre la madera y sobre el certificado. ¿Puede ser que el primero lleve DON y el segundo no?

Además, supongo que el la tapa trasera no cabía el Flight qualified by Nasa... etc.

Muchas gracias!
Un saludo,
 
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Madre mía que capítulo tan interesante.
Muchas gracias Sergi, lo he disfrutado.
Una duda, la edición que muestras, con el 1861, calibre que se montaba en 2001 como indicas y hesalite, lleva DON en el bisel.
¿Sabes cuándo dejaron de usar el DON aun manteniendo el 1861?

EDITO: Ahora me surge una duda viendo las fotos del reloj sobre la madera y sobre el certificado. ¿Puede ser que el primero lleve DON y el segundo no?

Además, supongo que el la tapa trasera no cabía el Flight qualified by Nasa... etc.

Muchas gracias!
Un saludo,
Perdona si he llevado a confusión, la foto de la madera NO es la edición portuguesa, al igual que la foto de portada, las únicas fotos REALES son las que he fotografiado directamente del libro Moonwatch only y son la trasera y la imagen sobre el certificado en portugués. En 2001 el speedy ya no lleva DOT over 90 sino DOT beneath 70. Te miraré exactamente cuando deja de estar el DON pero ahora no tengo el libro a mano.
 
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Reacciones: Speedmaster411
Desconocía totalmente la existencia de este modelo, que interesante‼️
Muchas gracias.
Cuando acabes, deberías editarlo en una guía, yo te lo compraba desde luego😂
 
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Reacciones: SPM83
Perdona si he llevado a confusión, la foto de la madera NO es la edición portuguesa, al igual que la foto de portada, las únicas fotos REALES son las que he fotografiado directamente del libro Moonwatch only y son la trasera y la imagen sobre el certificado en portugués. En 2001 el speedy ya no lleva DOT over 90 sino DOT beneath 70. Te miraré exactamente cuando deja de estar el DON pero ahora no tengo el libro a mano.
Queda claro, me había confundido la foto de la madera.
Gracias!
Un saludo
 
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Excelente Sergi , gracias buenas noches
 
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🛰️ Capítulo 1 — Speedmaster Professional BA145.022-69 (1969)

Ver el archivos adjunto 3389883

El primer Speedmaster “especial” y el nacimiento del mito dorado


Para iniciar esta serie semanal sobre Speedmasters especiales —un hilo que actualizaré cada martes con un nuevo capítulo— he querido comenzar por el modelo que, de alguna manera, lo inició todo. El Omega Speedmaster Professional BA145.022-69, presentado en 1969, no solo celebra la misión Apollo 11 y el primer alunizaje tripulado; también es el primer Moonwatch que Omega creó como edición conmemorativa, y el primer Speedmaster en oro macizo de 18 quilates.

Es una referencia cargada de historia y simbolismo, nacida en un momento en el que el mundo entero celebraba la llegada del hombre a la Luna. Omega decidió rendir homenaje a los astronautas que lo hicieron posible y, al hacerlo, inauguró una tradición que marcaría el futuro del Speedmaster durante décadas.

Ver el archivos adjunto 3389969
​
La historia detrás del homenaje

Poco después del alunizaje del Apollo 11, Omega produjo 1.014 unidades de este Speedmaster dorado. Las primeras piezas, aproximadamente treinta y dos, fueron reservadas para los protagonistas: astronautas del programa Apollo, personalidades de la NASA e invitados especiales.

La entrega tuvo lugar en un evento memorable: un banquete de gala en el Warwick Hotel de Houston, el 25 de noviembre de 1969. Allí se celebró el logro espacial más importante de la humanidad, y Omega quiso agradecer a los astronautas su papel en aquella hazaña entregándoles un reloj especialmente diseñado para ellos. Ese es el motivo por el que, todavía hoy, este modelo recibe el apodo de “Tribute to Astronauts”.
​
Cada una de las unidades destinadas a astronautas incluía una inscripción grabada en el fondo, una frase que resume de forma poética el espíritu de la época:

“To mark man’s conquest of space with time, through time, on time.”

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La piezas asignadas al presidente Richard Nixon y al vicepresidente de EEUU fueron rechazadas por protocolo y pasaron directamente al museo de Omega, donde se conservan como unas de las joyas de su colección histórica.
El diseño: oro, ónix y un bisel burdeos inconfundible

Estéticamente, el BA145.022-69 es una pieza única. Su caja y su brazalete, ambos en oro macizo de 18 k, contrastan con uno de los detalles más distintivos del modelo: un bisel burdeos que cambia ligeramente de tono según la unidad y la luz. Este bisel se ha convertido en una de las señas de identidad más codiciadas por los coleccionistas.

La esfera, también en oro macizo, incorpora índices de ónix pulido enmarcados en oro, un nivel de detalle inusual en los Speedmaster de la época. El conjunto mantiene la esencia del diseño Moonwatch, pero elevado a una categoría más lujosa y solemne.

En su interior late el calibre 861, sucesor del mítico 321 y motor del Speedmaster durante décadas.

Las unidades del número 33 al 1000, destinadas al público general, incorporaban un fondo distinto al de los astronautas, con el grabado que todos conocemos:

“THE FIRST WATCH WORN ON THE MOON”

Los relojes 1001 a 1008 fueron entregados también a astronautas que en 1969 no habían realizado misiones espaciales, y las realizaron durante este periodo. Del 1009 al 1014 fueron entregadas a distintas personalidades.

Hoy en día, estos relojes son extremadamente buscados, tanto por su importancia histórica como por su belleza y su rareza.
¿Por qué este modelo importa tanto?

Este Speedmaster define tres pilares que, desde entonces, han marcado la identidad del Moonwatch:

  1. La idea de celebrar misiones espaciales con ediciones especiales.​
  2. La introducción de metales preciosos en modelos orientados originalmente al uso profesional.​
  3. La combinación de relevancia histórica y diseño icónico, que convirtió al Speedmaster en un reloj que va mucho más allá de la relojería.​
El BA145.022-69 no es solo una edición limitada: es el punto de partida de toda la genealogía de Speedmasters especiales que repasaremos en este hilo.


Este Moonwatch vintage de oro es uno de mis griales. Nunca lo tendré, pero bueno… soy muy feliz de todas formas. Jejeje.
 
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Ni idea sobre esta serie "Cernan", realmente curiosa.

Gracias por la explicación.
 
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Feliz Speedytuesday! Hoy continuamos con un Speedy Profesional, y aprovechando que os hable de Cernan, la semana pasada, pues continuamos con otro Speedmaster dedicado en parte a el.

Capítulo 41 – Omega Speedmaster Professional Apollo XVII 30th Anniversary​

2002 · Ref. 3574.51.00 · Edición limitada de 3.000 ejemplares​

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El capítulo anterior estaba dedicado a la Gene Cernan “Portuguese Edition” de 2001, una rarísima serie de 29 ejemplares cuya trasera recordaba las tres misiones que definieron la carrera del astronauta:

GEMINI IX – APOLLO 10 – APOLLO 17

Un año después, Omega volvió a Cernan para conmemorar precisamente la última de ellas.

En 2002, coincidiendo con el trigésimo aniversario de Apollo 17, presentó una edición limitada de 3.000 Speedmaster Professional dedicada al hombre que había quedado para siempre ligado a una frase:

Last Man on the Moon.

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(Imagen cortesía de NASA)

Apollo XVII: la última misión lunar

Apollo 17 despegó del Kennedy Space Center el 7 de diciembre de 1972.

La tripulación estaba formada por Eugene A. Cernan, comandante de la misión; Ronald E. Evans, piloto del módulo de mando; y Harrison H. “Jack” Schmitt, piloto del módulo lunar.

Para Cernan era su tercer viaje al espacio.

Había participado en Gemini IX en 1966, donde realizó una de las primeras actividades extravehiculares estadounidenses, y posteriormente había volado alrededor de la Luna como piloto del módulo lunar de Apollo 10, la misión que en mayo de 1969 ensayó prácticamente todos los procedimientos del posterior alunizaje de Apollo 11.

Apollo 17 suponía ahora su regreso a la Luna, esta vez como comandante y con la posibilidad de descender hasta su superficie.

La presencia de Harrison Schmitt convertía además a la misión en algo especialmente importante desde el punto de vista científico. Schmitt era geólogo y se convirtió en el primer científico profesional en caminar sobre la Luna.

El lugar elegido para el alunizaje fue el valle de Taurus-Littrow, en el borde del Mare Serenitatis, una zona seleccionada por su extraordinario interés geológico.

Cernan y Schmitt permanecieron cerca de tres días sobre la superficie lunar y realizaron tres actividades extravehiculares, utilizando nuevamente el Lunar Roving Vehicle para desplazarse varios kilómetros alrededor del módulo lunar.

Apollo 17 estableció algunos de los principales récords del programa Apollo: fue la misión con mayor permanencia sobre la superficie, la que acumuló más tiempo de actividad extravehicular lunar y la que consiguió traer a la Tierra una mayor cantidad de muestras.

Sin embargo, ninguno de esos récords explica realmente el lugar que Apollo 17 ocupa en la historia.

Para ello hay que llegar hasta el 14 de diciembre de 1972.

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Gene Cernan: el último hombre sobre la Luna​

Durante la tercera y última actividad extravehicular, Cernan y Schmitt regresaron al módulo lunar Challenger después de completar el programa científico previsto.

Schmitt subió primero.

Cernan permaneció todavía unos instantes sobre la superficie.

Antes de ascender por la escalerilla del módulo lunar pronunció unas palabras de despedida en las que expresó la esperanza de que, cuando el ser humano regresara algún día a la Luna, lo hiciera en paz y con el mismo espíritu con el que Apollo había llegado hasta allí.

Después subió por la escalerilla.

La tercera EVA terminó el 14 de diciembre de 1972 a las 05:40:56 UTC.

Gene Cernan acababa de convertirse en el último ser humano que había caminado sobre la superficie lunar.

Apollo 17 todavía debía despegar desde Taurus-Littrow, reunirse con Ronald Evans en órbita lunar y regresar a la Tierra, algo que ocurriría finalmente el 19 de diciembre.

Pero para la historia había quedado fijada otra fecha:

12.14.1972

Treinta años después, Omega grabaría precisamente esos números sobre la trasera de un Speedmaster.

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2002: el 30º aniversario de Apollo XVII​

En 2002, Omega presentó el Speedmaster Professional Apollo XVII 30th Anniversary para conmemorar el trigésimo aniversario de los últimos pasos de Gene Cernan sobre la Luna.

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La producción quedó limitada a 3.000 ejemplares numerados.

La documentación histórica de Omega describe expresamente esta edición como el Speedmaster Professional “Last Man on the Moon”, introducido en 2002 para celebrar el trigésimo aniversario de los últimos pasos de Eugene A. Cernan durante Apollo XVII.

Omega tomó además una decisión que define perfectamente la personalidad de esta edición.

No diseñó una nueva esfera.

No utilizó colores especiales.

No colocó sobre el frontal el parche de Apollo 17.

Ni siquiera añadió una pequeña inscripción que permitiera distinguir inmediatamente el reloj de un Speedmaster Professional convencional.

El 3574.51 estaba basado directamente en el Speedmaster Professional 3570.50 contemporáneo.

Toda la historia quedaría escondida en el reverso.

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El reloj​

El Apollo XVII 30th Anniversary mantiene prácticamente intacta la configuración del Moonwatch de comienzos de los años 2000.

La caja de acero inoxidable conserva los tradicionales 42 mm de diámetro, las asas de tipo lyre, los pulsadores clásicos del Speedmaster y el bisel negro con escala taquimétrica.

El cristal es de Hesalite, reforzando todavía más su proximidad con el Speedmaster Professional estándar.

En la muñeca, nada permite identificar inmediatamente que nos encontramos ante una edición limitada de Apollo.

La esfera es esencialmente la misma que encontramos en el Speedmaster Professional 3570.50 de la época.

Negra, con los tradicionales índices horarios y las agujas blancas luminiscentes, mantiene la configuración clásica del Moonwatch:

contador de 30 minutos a las tres, contador de 12 horas a las seis y pequeño segundero a las nueve.

La trasera: “Last Man on the Moon”

Es al girar el reloj cuando el Apollo XVII 30th Anniversary revela completamente su identidad.

El tradicional hipocampo del Speedmaster Professional desaparece y en el centro del fondo encontramos el emblema de Apollo 17.

A su alrededor aparecen grabadas las palabras:

E.A. CERNAN

APOLLO XVII

12.14.1972

LAST MAN ON THE MOON


acompañadas por la numeración individual de cada ejemplar dentro de la producción de 3.000 unidades.

La elección de la fecha resulta fundamental para comprender el reloj.

12.14.1972 no corresponde al lanzamiento de Apollo 17.

Tampoco al alunizaje.

Ni al regreso a la Tierra.

Es el día en el que Gene Cernan abandonó por última vez la superficie lunar.

Por tanto, el 3574.51 no conmemora simplemente la misión Apollo 17.

Conmemora un instante muy concreto de aquella misión.

El momento en el que terminó la presencia humana sobre la Luna.

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El emblema de Apollo XVII​

El medallón central reproduce el emblema oficial de Apollo 17, diseñado por el artista estadounidense Robert T. McCallen en colaboración con la tripulación.

La figura central está inspirada en el Apolo de Belvedere, la célebre escultura conservada en los Museos Vaticanos.

Detrás de ella aparece un águila americana.

Las tres estrellas blancas representan a los tres miembros de la tripulación:

Cernan, Evans y Schmitt.

Pero uno de los aspectos más interesantes del emblema se encuentra en el fondo.

Allí aparecen representadas la Luna, el planeta Saturno y el espacio profundo.

La Luna está parcialmente cubierta por el ala del águila, representando un objetivo que la humanidad ya había conseguido alcanzar.

Apolo y el águila, en cambio, dirigen su mirada hacia Saturno y hacia destinos todavía más lejanos.

El mensaje era inequívoco.

Apollo 17 no debía entenderse como el final de la exploración humana, sino como el comienzo de una nueva etapa que algún día llevaría al hombre hacia los planetas y quizá incluso hacia las estrellas.

Los tonos dorados utilizados en el diseño simbolizaban la esperada edad de oro de los vuelos espaciales.

Observado medio siglo después existe cierta melancolía en aquel emblema.

La insignia diseñada para mirar hacia el futuro acabaría convirtiéndose en el símbolo de la última misión tripulada que alcanzó la superficie lunar.

Y sería precisamente ese emblema el elegido por Omega para ocupar el centro de la trasera del 3574.51.

El Apollo XVII 30th Anniversary fue producido en una serie limitada de 3.000 ejemplares

Cada reloj recibió su propia numeración individual sobre la trasera:

XXXX / 3000

La diferencia en número respecto al reloj del capítulo anterior resulta especialmente llamativa.

La Gene Cernan Portuguese Edition había sido producida en solamente 29 ejemplares, fruto de un acontecimiento local y con una distribución extremadamente reducida.

El Apollo XVII 30th Anniversary era, en cambio, una edición internacional destinada a conmemorar uno de los acontecimientos fundamentales de la historia del programa Apollo.

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El calibre 1861

En el interior encontramos el conocido Omega calibre 1861, el mismo movimiento utilizado por el Speedmaster Professional estándar de aquellos años.

Se trata de un cronógrafo mecánico de carga manual, evolución del calibre 861, con 18 rubíes, una frecuencia de 21.600 alternancias por hora y aproximadamente 48 horas de reserva de marcha.

Omega no realizó ninguna modificación mecánica específica para esta edición.

Y realmente tampoco era necesaria.

El objetivo del reloj no consistía en reinterpretar técnicamente el Speedmaster Professional, sino en utilizar el Moonwatch contemporáneo como soporte para recordar uno de los episodios más importantes de su propia historia.

Gene Cernan y el Speedmaster

La relación entre Cernan y el Speedmaster había comenzado mucho antes de Apollo 17.

Durante su carrera como astronauta había participado en tres misiones fundamentales de la NASA y el reloj estuvo presente a lo largo de buena parte de aquella trayectoria.

En Apollo 17, Cernan utilizó un Omega Speedmaster Professional durante sus actividades sobre la superficie lunar, como los demás astronautas del programa Apollo.

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El certificado y el libro de Cernan

El Apollo XVII 30th Anniversary estaba acompañado por un certificado específico correspondiente a la edición limitada.

Pero Omega añadió además un elemento especialmente interesante.

Según su propia documentación histórica, el reloj se entregaba junto a una copia firmada por Eugene Cernan de su autobiografía The Last Man on the Moon, escrita junto a Don Davis.

El título era exactamente el mismo que Omega había grabado sobre la trasera:

LAST MAN ON THE MOON

Libro y reloj formaban así parte de una misma narración.

Sobre el acero aparecía resumido el acontecimiento.

En las páginas del libro era el propio Cernan quien contaba el camino que le había llevado hasta él.

Para el coleccionista actual, la presencia de este libro constituye por tanto un componente especialmente interesante de un conjunto completo.

Y también uno de los elementos más fáciles de haber quedado separado del reloj con el paso de los años.

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Packaging

Omega utilizó para esta edición una presentación específica, acompañada por la documentación y el certificado correspondiente a la serie limitada.

El conjunto completo estaba formado por el reloj, su caja, documentación, certificado y el mencionado ejemplar firmado de The Last Man on the Moon.

Como sucede con muchas ediciones limitadas de comienzos de los años 2000, encontrar actualmente un ejemplar que conserve absolutamente todos estos elementos resulta considerablemente más difícil que localizar únicamente el reloj.

Y en este caso concreto el libro tiene una importancia especial, porque no se trata simplemente de un accesorio promocional.

Forma parte de la propia concepción de la edición.

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Con una producción de 3.000 ejemplares, el Apollo XVII 30th Anniversary no puede considerarse una de las ediciones más raras del Speedmaster si observamos únicamente su tirada.

Está muy lejos de las 29 unidades de la Portuguese Edition del capítulo anterior.

Sin embargo, ocupa una posición especialmente interesante dentro de la historia del modelo.

En primer lugar, por lo que conmemora.

Apollo 17 representa el final de la era lunar del programa Apollo y Gene Cernan continúa siendo el último hombre que abandonó la superficie de la Luna.

En segundo lugar, por la forma elegida por Omega para recordarlo.

El 3574.51 es una edición limitada que prácticamente no parece una edición limitada.

No utiliza una esfera especial.

No recurre a colores diferentes.

No modifica la imagen clásica del Speedmaster Professional.

Su historia permanece escondida contra la muñeca.

Hay que darle la vuelta para descubrirla.
 
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Reacciones: xavs126, qualitas, Jeronimus y 11 más
Otra maravillosa entrega. Como me gusta este hilazo.
 
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Reacciones: SPM83 y Speedmaster411
Otro desconocido para mi, me encanta la trasera, y que monte el 1861.
Muchas gracias por la nueva entrega.
Un saludo,
 
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Reacciones: SPM83
Guauuuuuuuuu.
Esta me ha fascinado, mil gracias‼️
 
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Que trasera tan especial y todo su significado en la carrera espacial. Muchas gracias una vez más por esta entrega .
 
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