miquel99
SafonaGastro y Crono
Sin verificar
Tal como respondí, a una pregunta que me hizo en una entrevista el compañero @Ventura: "Pienso que un reloj antiguo es como un libro clásico, al que siempre le puedes preguntar cosas nuevas y no deja nunca de sorprenderte." No me queda otra que reafirmarme en esta afirmación, pues he tenido la grata sorpresa de recibir una información requerida, al cabo de mucha insistencia, por parte del museo de relojería de Le Locle. Fue algo realmente curioso, pues me mandaron una somera explicación sobre el reloj, dos imágenes de sus archivos y una factura detallada y muy precisa, sobre los costes de dicha información, desglosando el tiempo del trabajo que se tomó la archivera del museo en buscar el archivo y sacar las dos imágenes, por un valor de 50 Francos.
Al principio me sentí un poco confuso, pero tras un momento de observar con atención las imágenes, comprendí que valían su peso en oro! Es tanta la información que he podido extraer, que aún no la he podido asimilar del todo, pues en ellas encuentro un valiosísimo testimonio de como funcionaba la industria de la relojería suiza, antes de que adoptase el modelo norteamericano de producción serializada, tan parecido al que conocemos a día de hoy. Voy a intentar verter en este hilo, una vez que ya he pagado dicha información y me siento autorizado a utilizarla, algo de lo que he aprendido, para que pueda servir a nuestra comunidad, si a alguien le resultase interesante. Este es el protagonista.
Se trata de un reloj de la afamada firma relojera "Jules Jurgensen", que en su tiempo fue, tal como veremos, una de las máximas exponentes de la relojería de lujo suiza. No me voy a extender demasiado en hablar sobre la firma pues ya lo hice aquí, es más este hilo pretende actualizar y complementar la información que ya aporté en su momento. Y esta es la documentación aportada por el museo.
¿Puede parecer poca cosa, verdad? Sin embargo, lo que he podido extraer de estas dos hojas es apabullante. Lo primero que me llamó la atención, es su cronología. Mi reloj pertenece a un bloque de 6 relojes que se vendieron en Nueva York en el año 1890, pero que se empezaron a fabricar en 1876. Es decir, pasaron casi 15 años, desde que la firma Jurgensen recibió en sus talleres el ebauche, hasta su finalización, ajuste y posterior viaje a la ciudad de NY. Después, mi atención se centró en la larga lista de nombres de artesanos que aparece y el minucioso desglose de los costes de producción del reloj. Efectivamente, cada uno de ellos aportó su trabajo, para la consecución final del reloj. Quizás en este punto, debamos aclarar, para quien no lo conozca, lo que se denomina como "Etablissage", que a día de hoy sigue vigente en marcas de relojería independientes y de alta relojería como Audemars Piguet con su "Atelier des Établisseurs".
Antes de que se instaurase el modelo de producción de relojes norteamericano en Suiza, circa 1870, la industria relojera estaba basada en un sistema muy artesanal y básico que comprendía una fuerte división del trabajo, a saber: cada artesano producía uno o varios componentes de un reloj, que luego un relojero adquiría para ensamblarlos. Estos artesanos, trabajaban a tiempo parcial, pues en su gran mayoría eran granjeros que cultivaban la tierra y cuidaban sus animales. Este trabajo, les permitía obtener un beneficio extra durante los fríos inviernos. A medida que este sistema fue creciendo, muchos de ellos se especializaron en la creación de piezas concretas y crearon sus propios talleres. Es muy curioso que muchas ciudades del Valle del Jura se ordenasen urbanísticamente en pro de esta incipiente industria. Copio y pego literalmente, de este artículo que me parece muy interesante: "... El concepto que nace es un esquema rectilíneo de calles paralelas orientado a iluminar casas y talleres dispuestos para facilitar la cadena de montaje."
Teniendo ya claro este concepto que define el modelo de producción de relojes en Suiza, vamos a ver con un poco más de detalle, los pasos que se llevaron a cabo para conseguir la consecución de nuestro protagonista. Para hacerlo de manera más clara y precisa, voy a dividir la exhaustiva lista en tres grandes bloques. Empecemos por la parte "mecánica" y como no podía ser de otra manera, esta empieza con el encargo del "Ébauche". Conocemos como ébauche al movimiento en bruto, un "esbozo" en traducción literal, que un relojero finalizaba a su gusto y en diferentes grados. Esta imagen nos ilustra perfectamente.
Según el libro de registros de Jules Jurgensen, el ebauche fue encargado en 1874 a "Piguet Freres" y su coste era de 55 francos. Este tenía una medida de 20 líneas y lo que es más importante, estaba realizado en niquel "douzièmes". El epíteto douzièmes hace referencia a la maxima pureza y tolerancia del metal. Hasta casi el siglo XX, la mayoría de ébauches se fabricaban en latón dorado. El latón era más propenso a la corrosión química provocada por los aceites vegetales que se utilizaban en la época. El Niquel de primera calidad resultaba mucho más fuerte y ofrecía una rigidez estructural inalterable a los cambios de temperatura y corrosión, pues no se oxidaba. Piguet Freres, era una de las pocas empresas, que era capaz de trabajar este material y de producir ébauches de primerísima calidad.
La siguiente operación mecánica importante, reside en el finissage/arrondissement de las ruedas del tren de rodaje. Estas estaban realizadas en latón de alta densidad y los piñones eran de acero templado pulido. Este trabajo, realizado en el taller de Fritz Albert Clerc de Le Locle, consistía en la rectificación geométrica, diente por diente, de las ruedas del tren de rodaje, mediante el uso de una máquina de redondear manual (Machine à Arrondir) con fresa cicloidal, que eliminaba las posibles imperfecciones microscópicas de las mismas y de los piñones.
El coste total del "assortiment" de las ruedas y su rectificación, ascendió a la cifra de 21 francos. Solo antes del montaje final, las ruedas recibía un baño galvanizado de oro con un coste de 2 francos más.
El siguiente bloque en la fase de producción y uno de los más costosos, se centraba en el escape con todos sus elementos (áncora, volante, espiral, rueda de escape, rubís) y su correcta colocación en el ebauche, ya ascendían a 126 francos. El órgano regulador de los relojes de Jurgensen, se caracterizaban por el uso de un volante bimetálico contrapesado sobredimensionado, es decir, su gran tamaño, aseguraba una gran amplitud, lo que le permitía ofrecer un gran isocronismo. Este volante, se acompasaba con una áncora contrapesada extremadamente larga, diseñada por el propio Jules Jurgensen. Su correcta instalación en el ébauche era sumamente importante y dificultosa (Plantage) y fue realizado por William Gentil. Gentil era uno de los "échappementiers" más reconocidos y laureados en su trabajo y consistía en determinar el lugar exacto de la pletina y taladrar los centros, donde se ajustaban los rubís y los pivotes del ancora y del volante. Además tenía que colocar con precisión milimétrica los rubís del áncora y verificar su ángulo de ataque, sobre la rueda de escape. Para este trabajo, utilizaba una herramienta de plantilla micrométrica denominada "Outil a Planter".
El trabajo de Gentil se finalizó en 1877 y su coste, uno de los más elevados, ascendió a un total de 40,50 francos. En el eje del volante, se colocó un zafiro.
El siguiente bloque sería representado por la consecución de la esfera, agujas y decoración del calibre. La esfera, esta realizada siguiendo la técnica del "Émail Grand Feu" y con los números pintados con un milimétrico pincel por los artesanos Naufel y A. Perrenoud. La colocación de las agujas, en este caso de oro rosa, su limado y ajuste en la Chause (cañón de minutos) corrió a cargo de Louis Wuille y la decoración del calibre con los nombres de la firma y la escala del regulador con el Fast/Slow (ya que iban destinados a NY) hechos con un buril y bañados posteriormente en oro son obra de Mademoiselle Favre.
Una vez con todas las piezas listas, el reloj pasaba por la fase del "Repassage". Como su nombre indica, el "repasseur" en este caso Otto Deck, se encargaba de montar y verificar todas las piezas y que no hubiese ningún tipo de fricción entre las ruedas y comprobar el Ébat (el juego axial y radial) de cada uno de los pivotes de acero engastados en los rubís. Si un asiento quedaba demasiado apretado, Deck pulía el pivote con una piedra de arkansas, si quedaba demasiado suelto. rectificaba su asiento. Por último, Deck sometía al calibre, pieza por pieza. a un lavado químico con alcohol y aceites finos, para eliminar cualquier tipo de micro-viruta o suciedad que pudiese dificultar el buen funcionamiento del mismo. Este trabajo de gran importancia y uno de los más costosos (35 francos) se finalizó el 11 de agosto de 1879. Es curioso, el salto cronológico del calibre, pues estuvo almacenado hasta 1888, año en el que se ajustó, dos años antes de su posterior venta en 1890, pero volveremos a ello más adelante.
Como hemos citado más arriba, el movimiento se reguló el 6 de febrero de 1888 de la mano de Julien Perret, que pertenecía al gremio de los denominados "Réglers de Précision". Perret ajustó el reloj a posiciones, temperatura e isocronismo. El trabajo de ajuste con certificación cronómetro solía durar de media unos 12 meses y se realizaba antes de meterlo en su caja. Ahora parece más lógico que solo se ajustase 2 años antes de su venta. El coste de su trabajo subió a 35 francos.
Si echamos cuentas, vemos que el coste total del movimiento, sin contar la caja de oro ascendía a la astronómica cifra de 555,15 francos que constituía en aquella época el presupuesto anual de una familia acomodada suiza. Con estas cifras también parece más lógico, que el reloj tardase en venderse tanto tiempo. A eso hay que sumarle el coste de la impresionante caja de oro de 68 gr. en oro de 18k (215 francos) realizada por Huguenin Fréres. Desgraciadamente mi reloj no conserva la caja de oro, pero si una bonita y pesada caja de plata de 6 onzas, de la época.
Finalmente y ya en su caja, el reloj fue vendido en julio de 1890 en un lote de 6 ejemplares en NY 14 años después de que se empezase su fabricación. El encargado de la venta por su agente importador en Nueva York (que no he podido identificar) tramitaba todos los costes arancelarios y de transporte que al final recaían sobre el comprador. Este, firmaba un contrato de precompra en alguna de las mejores joyerías de la ciudad (Tifanny's), y la joyería se ponía en contacto con el agente importador, que a su vez enviaba el encargo a la firma Jurgensen y todo se ponía en marcha. Al ser relojes tan exclusivos y caros, Jurgensen no los finalizaba hasta que estaban vendidos. Su precio final podía ascender a 800$ en 1890, lo que equivaldría a unos 30.000$ actuales. Encontré una lista de precios, pero ya posterior , circa 1910/20 donde podemos ver que Jurgensen aún se mantenía en la pirámide de relojes de prestigio para el mercado norteamericano.
Algunas consideraciones: me he dejado muchas cosas en el tintero y podría haber sido más exhaustivo con más datos biográficos y particularidades de la anatomía de mi reloj, pero creo que el hilo se hubiese hecho interminable y mi intención era enseñar el proceso de fabricación de relojes en suiza. No hubo ninguna marca o empresa relojera, que no siguiese el mismo modelo de fabricación, ya fuese más exclusiva o más asequible. Las palabras en negrita, son enlaces a algunas fuentes de información, incluido el hilo inicial, que este actualiza. Espero que lo encontréis interesante y que tenga la aprobación de mi amigo @Doncainastyle gran "connoisseur" de la industria relojera suiza.
PD. Vaya este hilo a la memoria de nuestro compañero @Bito fallecido recientemente y que era un gran amante de los relojes antiguos de bolsillo que tantas cosas nos enseñan. EPD
Al principio me sentí un poco confuso, pero tras un momento de observar con atención las imágenes, comprendí que valían su peso en oro! Es tanta la información que he podido extraer, que aún no la he podido asimilar del todo, pues en ellas encuentro un valiosísimo testimonio de como funcionaba la industria de la relojería suiza, antes de que adoptase el modelo norteamericano de producción serializada, tan parecido al que conocemos a día de hoy. Voy a intentar verter en este hilo, una vez que ya he pagado dicha información y me siento autorizado a utilizarla, algo de lo que he aprendido, para que pueda servir a nuestra comunidad, si a alguien le resultase interesante. Este es el protagonista.
Se trata de un reloj de la afamada firma relojera "Jules Jurgensen", que en su tiempo fue, tal como veremos, una de las máximas exponentes de la relojería de lujo suiza. No me voy a extender demasiado en hablar sobre la firma pues ya lo hice aquí, es más este hilo pretende actualizar y complementar la información que ya aporté en su momento. Y esta es la documentación aportada por el museo.
¿Puede parecer poca cosa, verdad? Sin embargo, lo que he podido extraer de estas dos hojas es apabullante. Lo primero que me llamó la atención, es su cronología. Mi reloj pertenece a un bloque de 6 relojes que se vendieron en Nueva York en el año 1890, pero que se empezaron a fabricar en 1876. Es decir, pasaron casi 15 años, desde que la firma Jurgensen recibió en sus talleres el ebauche, hasta su finalización, ajuste y posterior viaje a la ciudad de NY. Después, mi atención se centró en la larga lista de nombres de artesanos que aparece y el minucioso desglose de los costes de producción del reloj. Efectivamente, cada uno de ellos aportó su trabajo, para la consecución final del reloj. Quizás en este punto, debamos aclarar, para quien no lo conozca, lo que se denomina como "Etablissage", que a día de hoy sigue vigente en marcas de relojería independientes y de alta relojería como Audemars Piguet con su "Atelier des Établisseurs".
Antes de que se instaurase el modelo de producción de relojes norteamericano en Suiza, circa 1870, la industria relojera estaba basada en un sistema muy artesanal y básico que comprendía una fuerte división del trabajo, a saber: cada artesano producía uno o varios componentes de un reloj, que luego un relojero adquiría para ensamblarlos. Estos artesanos, trabajaban a tiempo parcial, pues en su gran mayoría eran granjeros que cultivaban la tierra y cuidaban sus animales. Este trabajo, les permitía obtener un beneficio extra durante los fríos inviernos. A medida que este sistema fue creciendo, muchos de ellos se especializaron en la creación de piezas concretas y crearon sus propios talleres. Es muy curioso que muchas ciudades del Valle del Jura se ordenasen urbanísticamente en pro de esta incipiente industria. Copio y pego literalmente, de este artículo que me parece muy interesante: "... El concepto que nace es un esquema rectilíneo de calles paralelas orientado a iluminar casas y talleres dispuestos para facilitar la cadena de montaje."
Teniendo ya claro este concepto que define el modelo de producción de relojes en Suiza, vamos a ver con un poco más de detalle, los pasos que se llevaron a cabo para conseguir la consecución de nuestro protagonista. Para hacerlo de manera más clara y precisa, voy a dividir la exhaustiva lista en tres grandes bloques. Empecemos por la parte "mecánica" y como no podía ser de otra manera, esta empieza con el encargo del "Ébauche". Conocemos como ébauche al movimiento en bruto, un "esbozo" en traducción literal, que un relojero finalizaba a su gusto y en diferentes grados. Esta imagen nos ilustra perfectamente.
Según el libro de registros de Jules Jurgensen, el ebauche fue encargado en 1874 a "Piguet Freres" y su coste era de 55 francos. Este tenía una medida de 20 líneas y lo que es más importante, estaba realizado en niquel "douzièmes". El epíteto douzièmes hace referencia a la maxima pureza y tolerancia del metal. Hasta casi el siglo XX, la mayoría de ébauches se fabricaban en latón dorado. El latón era más propenso a la corrosión química provocada por los aceites vegetales que se utilizaban en la época. El Niquel de primera calidad resultaba mucho más fuerte y ofrecía una rigidez estructural inalterable a los cambios de temperatura y corrosión, pues no se oxidaba. Piguet Freres, era una de las pocas empresas, que era capaz de trabajar este material y de producir ébauches de primerísima calidad.
La siguiente operación mecánica importante, reside en el finissage/arrondissement de las ruedas del tren de rodaje. Estas estaban realizadas en latón de alta densidad y los piñones eran de acero templado pulido. Este trabajo, realizado en el taller de Fritz Albert Clerc de Le Locle, consistía en la rectificación geométrica, diente por diente, de las ruedas del tren de rodaje, mediante el uso de una máquina de redondear manual (Machine à Arrondir) con fresa cicloidal, que eliminaba las posibles imperfecciones microscópicas de las mismas y de los piñones.
El coste total del "assortiment" de las ruedas y su rectificación, ascendió a la cifra de 21 francos. Solo antes del montaje final, las ruedas recibía un baño galvanizado de oro con un coste de 2 francos más.
El siguiente bloque en la fase de producción y uno de los más costosos, se centraba en el escape con todos sus elementos (áncora, volante, espiral, rueda de escape, rubís) y su correcta colocación en el ebauche, ya ascendían a 126 francos. El órgano regulador de los relojes de Jurgensen, se caracterizaban por el uso de un volante bimetálico contrapesado sobredimensionado, es decir, su gran tamaño, aseguraba una gran amplitud, lo que le permitía ofrecer un gran isocronismo. Este volante, se acompasaba con una áncora contrapesada extremadamente larga, diseñada por el propio Jules Jurgensen. Su correcta instalación en el ébauche era sumamente importante y dificultosa (Plantage) y fue realizado por William Gentil. Gentil era uno de los "échappementiers" más reconocidos y laureados en su trabajo y consistía en determinar el lugar exacto de la pletina y taladrar los centros, donde se ajustaban los rubís y los pivotes del ancora y del volante. Además tenía que colocar con precisión milimétrica los rubís del áncora y verificar su ángulo de ataque, sobre la rueda de escape. Para este trabajo, utilizaba una herramienta de plantilla micrométrica denominada "Outil a Planter".
El trabajo de Gentil se finalizó en 1877 y su coste, uno de los más elevados, ascendió a un total de 40,50 francos. En el eje del volante, se colocó un zafiro.
El siguiente bloque sería representado por la consecución de la esfera, agujas y decoración del calibre. La esfera, esta realizada siguiendo la técnica del "Émail Grand Feu" y con los números pintados con un milimétrico pincel por los artesanos Naufel y A. Perrenoud. La colocación de las agujas, en este caso de oro rosa, su limado y ajuste en la Chause (cañón de minutos) corrió a cargo de Louis Wuille y la decoración del calibre con los nombres de la firma y la escala del regulador con el Fast/Slow (ya que iban destinados a NY) hechos con un buril y bañados posteriormente en oro son obra de Mademoiselle Favre.
Una vez con todas las piezas listas, el reloj pasaba por la fase del "Repassage". Como su nombre indica, el "repasseur" en este caso Otto Deck, se encargaba de montar y verificar todas las piezas y que no hubiese ningún tipo de fricción entre las ruedas y comprobar el Ébat (el juego axial y radial) de cada uno de los pivotes de acero engastados en los rubís. Si un asiento quedaba demasiado apretado, Deck pulía el pivote con una piedra de arkansas, si quedaba demasiado suelto. rectificaba su asiento. Por último, Deck sometía al calibre, pieza por pieza. a un lavado químico con alcohol y aceites finos, para eliminar cualquier tipo de micro-viruta o suciedad que pudiese dificultar el buen funcionamiento del mismo. Este trabajo de gran importancia y uno de los más costosos (35 francos) se finalizó el 11 de agosto de 1879. Es curioso, el salto cronológico del calibre, pues estuvo almacenado hasta 1888, año en el que se ajustó, dos años antes de su posterior venta en 1890, pero volveremos a ello más adelante.
Como hemos citado más arriba, el movimiento se reguló el 6 de febrero de 1888 de la mano de Julien Perret, que pertenecía al gremio de los denominados "Réglers de Précision". Perret ajustó el reloj a posiciones, temperatura e isocronismo. El trabajo de ajuste con certificación cronómetro solía durar de media unos 12 meses y se realizaba antes de meterlo en su caja. Ahora parece más lógico que solo se ajustase 2 años antes de su venta. El coste de su trabajo subió a 35 francos.
Si echamos cuentas, vemos que el coste total del movimiento, sin contar la caja de oro ascendía a la astronómica cifra de 555,15 francos que constituía en aquella época el presupuesto anual de una familia acomodada suiza. Con estas cifras también parece más lógico, que el reloj tardase en venderse tanto tiempo. A eso hay que sumarle el coste de la impresionante caja de oro de 68 gr. en oro de 18k (215 francos) realizada por Huguenin Fréres. Desgraciadamente mi reloj no conserva la caja de oro, pero si una bonita y pesada caja de plata de 6 onzas, de la época.
Finalmente y ya en su caja, el reloj fue vendido en julio de 1890 en un lote de 6 ejemplares en NY 14 años después de que se empezase su fabricación. El encargado de la venta por su agente importador en Nueva York (que no he podido identificar) tramitaba todos los costes arancelarios y de transporte que al final recaían sobre el comprador. Este, firmaba un contrato de precompra en alguna de las mejores joyerías de la ciudad (Tifanny's), y la joyería se ponía en contacto con el agente importador, que a su vez enviaba el encargo a la firma Jurgensen y todo se ponía en marcha. Al ser relojes tan exclusivos y caros, Jurgensen no los finalizaba hasta que estaban vendidos. Su precio final podía ascender a 800$ en 1890, lo que equivaldría a unos 30.000$ actuales. Encontré una lista de precios, pero ya posterior , circa 1910/20 donde podemos ver que Jurgensen aún se mantenía en la pirámide de relojes de prestigio para el mercado norteamericano.
Algunas consideraciones: me he dejado muchas cosas en el tintero y podría haber sido más exhaustivo con más datos biográficos y particularidades de la anatomía de mi reloj, pero creo que el hilo se hubiese hecho interminable y mi intención era enseñar el proceso de fabricación de relojes en suiza. No hubo ninguna marca o empresa relojera, que no siguiese el mismo modelo de fabricación, ya fuese más exclusiva o más asequible. Las palabras en negrita, son enlaces a algunas fuentes de información, incluido el hilo inicial, que este actualiza. Espero que lo encontréis interesante y que tenga la aprobación de mi amigo @Doncainastyle gran "connoisseur" de la industria relojera suiza.
PD. Vaya este hilo a la memoria de nuestro compañero @Bito fallecido recientemente y que era un gran amante de los relojes antiguos de bolsillo que tantas cosas nos enseñan. EPD

