miquel99
SafonaGastro y Crono
Verificad@ con 2FA
Los que me conocéis, ya sabréis de la admiración que siento por "La Montre Proletaire", si, ese reloj esencial, tosco, bruto... que sin embargo, cambió la historia de la relojería y "democratizó" el uso del reloj entre las clases trabajadoras. Llevaba años buscando un ejemplar de primera generación del que los coleccionistas denominamos del tipo 3. Se me escapó en una famosa casa de subastas un ejemplar de presentación, es decir un prototipo del que se hicieron muy pocas unidades, para ser enseñado en ferias internacionales y sinceramente, decepcionado como estaba, casi me olvidé del tema. Hace unas semanas, me llamó mi querido amigo @PedroA para decirme que me había encontrado uno, que necesitaba reparación y que él mismo se encargaría del trabajo. Y efectivamente, unos días antes de mi cumpleaños, recibí cómodamente en casa mi regalo, en excelente estado de funcionamiento, casi inmaculado (aún me emociono describiendo con palabras este momento) y sin más preámbulo aquí está el susodicho:
Redactar de manera coherente un artículo académico sobre George Frederic Roskopf y sus creaciones, puede resultar una tarea titánica, que necesitaría de un trabajo de documentación apabullante. Llevo años recopilando, leyendo y tomando notas sobre el tema y aún así me quedan muchas dudas que resolver, informaciones que contrastar, ordenar... y que posiblemente se quedarán en el tintero, así que voy a intentar exponer en esta presentación algo de lo que he aprendido durante estos años, de la manera más simple para que resulte ameno de leer y genere curiosidad a aquellos que desconozcan el tema. Vamos a por ello.
En 1867, Georges Frederic Roskopf, un inmigrante relojero alemán, afincado y nacionalizado en Suiza, presentó en la Exposición Internacional de Paris un reloj que iba a revolucionar por completo la historia de la industria relojera y su mercado. La principal particularidad de este reloj, consistía en que no excedía de un valor de 20 francos (incluyendo su coste total de producción). Este precio, que correspondía al salario medio de una semana para un trabajador no cualificado, permitiría acceder a estos últimos a la posesión de un reloj. No es de extrañar pues, que el Sr. Roskopf lo bautizase en su presentación como "La Montre Proletaire" o el "reloj de los pobres". Debo decir que la traducción de este epíteto, no es la que más me gusta, pues con el tiempo ha llegado a cargar de connotaciones negativas al increíble reloj que creó.
Antes de entrar en detalle, primero es necesario contextualizar en su época la obra de Roskopf. A mediados del S. XVIII, la denominada "Revolución industrial" se encontraba en su Zenit. Esta revolución, que consistió básicamente en una profunda mecanización del trabajo (ejemplarizada por instrumentos como el telar, la máquina de vapor) transformó de manera radical los métodos de producción conocidos hasta el momento. Este cambio en la producción económica, afectó de manera más profunda a las sociedades agrarias y a los artesanos. El trabajo se concentró en grandes talleres y fábricas situados en las ciudades, que a su vez sufrieron un rápido crecimiento. Como consecuencia de ello, aparecieron nuevas clases sociales como la burguesía y el proletariado. Los primeros (comerciantes en su mayoría) se beneficiaron de los nuevos medios de transporte y comunicaciones como el ferrocarril, pudiendo distribuir su mercancía de manera más ágil y precisa. Los segundos, que procedían del ámbito rural, cambiaron su trabajo en el campo por el de los talleres y fábricas para recibir un salario por su jornada laboral computada en horas y minutos. Los capitalistas debían optimizar el tiempo de producción en sus fábricas, para ser más rentables y competitivos.
Fuente: https://merchantsandmechanics.com/2...-happen-in-britain-in-the-eighteenth-century/
Como hemos apuntado de manera muy breve, la Revolución Industrial trajo consigo cambios en la economía, la sociedad, las comunicaciones y el paisaje. Pero quizás uno de los cambios más importantes para todos los actores fue el de "la percepción del tiempo". Efectivamente, el tiempo pasó de ser "algo que se pasaba" a ser algo "que se gastaba" tal como apuntó el historiador británico EP Thompson en su obra "Time, Work-Discipline and Industrial Capitalism". El tiempo se había convertido en un recurso mensurable que los empleadores podían aprovechar y gastar para maximizar la producción.
Pero a quien afectó más esta nueva concepción del tiempo fue sin duda al proletariado. Recordemos primero la definición que nos dan Karl Marx y Engels sobre el mismo: "Por proletarios se comprende a la clase de trabajadores asalariados modernos, que, privados de medios de producción propios, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para poder existir". Esa fuerza de trabajo y por ende de producción, reflejada en la jornada laboral, ahora es computada por el empleador de manera precisa para rentabilizar su producción y no siempre de forma demasiado honesta. Podemos citar a algunos contemporáneos como James Mayls y su autobiografía fechada en 1850 "Chapters in the Life of a Dundee Factory Boy" donde relata como muchos empresarios manipulaban los relojes para que contasen las horas más despacio, más otros ilustrativos casos de tergiversación del mismo.
Fuente: https://www.historyonthenet.com/industrial-revolution-working-conditions
En algunas de las grandiosas obras de Dickens, vemos como el autor refleja magistralmente como afecta el tiempo mesurable a las clases trabajadoras más pobres, donde algunos de sus personajes no duermen cuando están cansados o no comen cuando tienen hambre, sino que lo hacen bajo el dictamen de un preciso reloj que está siempre en manos de los acaudalados capitalistas. No me gustaría terminar esta ya larga y a la vez somera contextualización de la época, en la cual apareció nuestro protagonista, sin citar unos fragmentos del ensayo "La tiranía del reloj" de George Woodcock.
Fotograma de la película Metrópolis
"Socialmente el reloj tuvo una influencia más radical que la de cualquier otra máquina, en tanto era el medio por el cual se podía obtener mejor la regularización y organización de la vida necesaria para un sistema industrial de explotación..." "Y el tiempo, ahora mensurable en símbolos matemáticos, pasó a ser visto como una mercancía que podía ser comprada y vendida del mismo modo que cualquier otra..." "El reloj transforma el tiempo, que pasa de ser un proceso natural a una mercancía..." “El tiempo es dinero” se convirtió en uno de los eslóganes cruciales de la ideología capitalista...".
Una vez ya situados en contexto y antes de entrar propiamente en la presentación de mi reloj, es absolutamente necesario, hablar aunque sea de manera muy concisa del primer reloj que alumbró el señor Roskopf, el denominado tipo 1 del que también y gracias de nuevo a mi "ángel de la guarda" @PedroA tengo la suerte de poseer uno y que ya he enseñado más de una vez en nuestro foro.
En 1857 el sr. Roskopf que era un excelente relojero ya establecido en La Chaux-de-Fonds, y gran conocedor de los cambios sociales que estaban acaeciendo, concibió la idea de crear un reloj que fuese fiable, preciso y económico para abastecer el nuevo nicho de mercado que le ofrecía la irrupción de las nuevas clases sociales. No fue tarea fácil diseñar un calibre que estaba "reducido" por así decirlo a su máxima expresión. Efectivamente, esta colosal tarea no se materializó tras fallidos intentos hasta 10 años más tarde. Es sabido que Roskopf obtuvo la ayuda y valiosísimos consejos de su amigo Jules Grossmann, relojero independiente autodidacta y director de la escuela de relojería de Le Locle. El reloj se patentó en Bélgica, Francia y Estados Unidos, ya que en Suiza aún no estistía una oficina de patentes.
Imagen que corresponde a la patente francesa.
El Tipo 1 constaba de 57 piezas y carecía de rueda central, por lo que el ajuste de la hora se realizaba directamente manipulando las agujas con el dedo. Su escape era de pines y fácil de fabricar en masa y ajustar. Si bien este escape era obra del relojero francés Louis Perron, Roskpf lo modificó sustancialmente para que encajase perfectamente en su diseño. Las pletinas estaban estampadas casi en bruto. Como se puede apreciar, el objetivo de Roskopf era reducir al máximo el coste de producción, algo totalmente opuesto al ideario de fabricación del reloj Jurgensen que vimos en esta entrada.
Fuente: https://relojesdeayer.blogspot.com/2018/08/roskopf-1-serie_6.html?m=1
Sin embargo, su presentación en la Exposición Internacional de París de 1867, resultó ser un éxito totalmente inesperado, donde se alzó con una medalla de bronce. Y es que entre sus virtudes, cabe destacar que el movimiento se equipaba con 8 rubís (aunque no sean visibles) se le podía dar cuerda por la corona, cosa que solo los relojes de Patek Phillippe y Jungersen ofrecían comercialmente en la época y utilizaba un muelle real de fuerza constante que eran fabricados bajo patente de la propia Patek y que Roskopf debía abonar por cada uno de ellos, la cantidad de 5 francos, cosa que representaba casi el 25% del total del coste de fabricación.
Patente de Adrien Phillippe
Para finalizar con el tema del tipo 1, me gustaría citar el informe que redactó Louis François Clement Breguet, nieto de Breguet, al examinar los relojes de Roskopf, donde elogiaba directamente como habían superado las pruebas de funcionamiento en diferentes condiciones, así como su ingeniería y economía de producción. Quien desee leerse el reporte completo aquí, pero de donde extraigo "... Que ha fabricado para el obrero, un reloj a un precio muy bajo que le permitiera conocer la hora con la precisión suficiente, para llegar a su taller a la hora establecida; tal era el problema que había que resolver".
Y ahora si, pasemos a ver el tipo 3
Como podemos observar, el reloj se encuentra en un estado fantástico, gracias al trabajo de @PedroA y ya podemos entrever en esta imagen, la novedad que caracterizaba y diferenciaba este modelo cuando apareció en 1870. Efectivamente, incorporaba un sistema de ajuste de hora del tipo Pin Set. Con una imagen del calibre, podremos apreciar mejor sus diferencias.
En definitiva, este modelo actualizaba y mejoraba el primitivo sistema de puesta en hora del primer modelo, sin utilizar un complejo y costoso sistema como en los relojes Jurgensen o de PP, que eran los únicos que los comercializaban con éxito. Aquí vemos un esquema del movimiento y las diferencias básicas entre los dos modelos.
Su despiece
Imagen por cortesía de @PedroA
Esta actualización no supuso un sobrecoste excesivo para el consumidor, es más F. Roskopf tuvo serios problemas para conseguir proveedores externos ya desde sus inicios en La Chaux-de-Fonds, pues un reloj económico como este, ponía patas arriba a todo el mercado relojero establecido y al entramado del Etablissage. Durante la limpieza del reloj, encontramos varias sorpresas. Primero, que se trata de un ejemplar de los primeros en producirse en 1870, es decir reloj museable y prácticamente de transición, así que incluso podía ser un poco anterior al año de su lanzamiento. Realmente nunca habíamos visto uno igual y tan antiguo como este. Su disposición de engranajes sigue el mismo esquema que el tipo 1 (No se exactamente el año, pero los tipo 3 sufrieron algunas modificaciones posteriores, adoptando el esquema del tipo 2) quizás para mejorar su producción ya más industrializada en 1873.
Imagen por cortesía de @PedroA
Pero no fueron estas las únicas sorpresas que encontramos. Una de las pletinas llevaba grabada la marca de su fabricante y tras una laboriosa búsqueda tal como si se tratase de un proceso de "arqueología industrial" pudimos obtener alguna respuesta.
Imagen por cortesía de @PedroA
Cotejando con otros despieces del tipo 1 vimos que algunos ejemplares contenían este mismo troquel de fabricante y rebuscando entre mis archivos, surgieron los nombres de Constant Hamel y los talleres Hupres. Estos últimos, se encontraban situados en la región del Jura y eran especialistas en la confección y troquelado industrial de pletinas para componer ebauches, Es muy plausible que fueran ellos quienes le suministraban el material a Roskopf, que como ya hemos apuntado más arriba tuvo series dificultades para proveerse de materiales y producir sus relojes, debido al boicot que sufrió por parte de los proveedores de La Chaux de Fonds, que veían peligrar su negocio.
También encontramos lo que podría ser un primitivo nº de serie grabado a mano, pero afirmar tal cosa sin saber a ciencia cierta el volumen de su producción en esos primeros años, sería demasiado osado y aventurado por mi parte, así que no me quedará otra que seguir investigando.
Imagen por cortesía de @PedroA
La tapa trasera, lleva el símbolo de la patente francesa (preferiblemente para el mercado europeo) y en su interior La marca del fabricante de la caja CH dentro de un óvalo.
Y como alguno ya habrá adivinado, se trata de la marca de Constant Hamel. Hamel estableció su taller en Le Noirmont, una localidad ubicada en el distrito de las Franches-Montagnes (Cantón de Jura, Suiza), una región histórica con una enorme tradición en la producción de componentes relojeros. Su especialidad era fabricar cajas de relojes, era un "boîtier" y aceptó los encargos de Roskopf. Hamel logró optimizar la producción de cajas de metales no preciosos (principalmente maillechort o alpaca, una aleación de cobre, níquel y zinc) y su relación fue tan estrecha y Hamel fue tan leal al proyecto que el propio Roskopf y sus socios se referían a él en sus cartas y registros afectuosamente como el "Padre Hamel" (père Hamel). Como anécdota quisiera citar que durante mucho tiempo, en el mundo de los coleccionistas, las iniciales CH se interpretaron como "Confederatio Helvetica" (el nombre oficial de Suiza), asumiendo que era una especie de marca de origen estatal o un sello de calidad del gobierno suizo.
Para ir terminando, decir que F. Roskopf cedió los derechos de sus patentes y su fabricación a Wille Fréres y Leon Schmid en 1873. Estos se encargaron de introducir algunas modificaciones en los relojes ideados por Roskopf y de producirlos en masa. Su éxito fue descomunal y se estima una producción de decenas de millones de relojes hasta el año 1970, si bien estas primeras unidades, como las que he enseñado, a dia de hoy son altamente coleccionables y se encuentran en museos o en manos de coleccionistas privados que no suelen desprenderse de ellas.
P.S. Como ya he advertido al principio, me he dejado muchas cosas en el tintero y seguro que cuando lo re lea ya publicado, me vendrán algunas más a la cabeza, pero sirva este pequeña presentación, para que el "reloj de los pobres" pierda sus connotaciones negativas que suelen tener muchos neófitos en el tema. En su época fue un estupendo reloj y cambió para siempre la historia de la relojería moderna.
Algunas de las fuentes utilizadas, aparecen en las palabras en negrita.
PD Agradecer la inestimable ayuda que siempre me brinda mi querido amigo @PedroA y mi convecino @tresenraya, auténtico experto, coleccionista y documentalista de los relojes Roskopf y que sin su ayuda no hubiese podido redactar esta entrada.
Ahora ya solo me queda seguir disfrutando de mi anticipado regalo de cumpleaños.
Redactar de manera coherente un artículo académico sobre George Frederic Roskopf y sus creaciones, puede resultar una tarea titánica, que necesitaría de un trabajo de documentación apabullante. Llevo años recopilando, leyendo y tomando notas sobre el tema y aún así me quedan muchas dudas que resolver, informaciones que contrastar, ordenar... y que posiblemente se quedarán en el tintero, así que voy a intentar exponer en esta presentación algo de lo que he aprendido durante estos años, de la manera más simple para que resulte ameno de leer y genere curiosidad a aquellos que desconozcan el tema. Vamos a por ello.
En 1867, Georges Frederic Roskopf, un inmigrante relojero alemán, afincado y nacionalizado en Suiza, presentó en la Exposición Internacional de Paris un reloj que iba a revolucionar por completo la historia de la industria relojera y su mercado. La principal particularidad de este reloj, consistía en que no excedía de un valor de 20 francos (incluyendo su coste total de producción). Este precio, que correspondía al salario medio de una semana para un trabajador no cualificado, permitiría acceder a estos últimos a la posesión de un reloj. No es de extrañar pues, que el Sr. Roskopf lo bautizase en su presentación como "La Montre Proletaire" o el "reloj de los pobres". Debo decir que la traducción de este epíteto, no es la que más me gusta, pues con el tiempo ha llegado a cargar de connotaciones negativas al increíble reloj que creó.
Antes de entrar en detalle, primero es necesario contextualizar en su época la obra de Roskopf. A mediados del S. XVIII, la denominada "Revolución industrial" se encontraba en su Zenit. Esta revolución, que consistió básicamente en una profunda mecanización del trabajo (ejemplarizada por instrumentos como el telar, la máquina de vapor) transformó de manera radical los métodos de producción conocidos hasta el momento. Este cambio en la producción económica, afectó de manera más profunda a las sociedades agrarias y a los artesanos. El trabajo se concentró en grandes talleres y fábricas situados en las ciudades, que a su vez sufrieron un rápido crecimiento. Como consecuencia de ello, aparecieron nuevas clases sociales como la burguesía y el proletariado. Los primeros (comerciantes en su mayoría) se beneficiaron de los nuevos medios de transporte y comunicaciones como el ferrocarril, pudiendo distribuir su mercancía de manera más ágil y precisa. Los segundos, que procedían del ámbito rural, cambiaron su trabajo en el campo por el de los talleres y fábricas para recibir un salario por su jornada laboral computada en horas y minutos. Los capitalistas debían optimizar el tiempo de producción en sus fábricas, para ser más rentables y competitivos.
Fuente: https://merchantsandmechanics.com/2...-happen-in-britain-in-the-eighteenth-century/
Como hemos apuntado de manera muy breve, la Revolución Industrial trajo consigo cambios en la economía, la sociedad, las comunicaciones y el paisaje. Pero quizás uno de los cambios más importantes para todos los actores fue el de "la percepción del tiempo". Efectivamente, el tiempo pasó de ser "algo que se pasaba" a ser algo "que se gastaba" tal como apuntó el historiador británico EP Thompson en su obra "Time, Work-Discipline and Industrial Capitalism". El tiempo se había convertido en un recurso mensurable que los empleadores podían aprovechar y gastar para maximizar la producción.
Pero a quien afectó más esta nueva concepción del tiempo fue sin duda al proletariado. Recordemos primero la definición que nos dan Karl Marx y Engels sobre el mismo: "Por proletarios se comprende a la clase de trabajadores asalariados modernos, que, privados de medios de producción propios, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para poder existir". Esa fuerza de trabajo y por ende de producción, reflejada en la jornada laboral, ahora es computada por el empleador de manera precisa para rentabilizar su producción y no siempre de forma demasiado honesta. Podemos citar a algunos contemporáneos como James Mayls y su autobiografía fechada en 1850 "Chapters in the Life of a Dundee Factory Boy" donde relata como muchos empresarios manipulaban los relojes para que contasen las horas más despacio, más otros ilustrativos casos de tergiversación del mismo.
Fuente: https://www.historyonthenet.com/industrial-revolution-working-conditions
En algunas de las grandiosas obras de Dickens, vemos como el autor refleja magistralmente como afecta el tiempo mesurable a las clases trabajadoras más pobres, donde algunos de sus personajes no duermen cuando están cansados o no comen cuando tienen hambre, sino que lo hacen bajo el dictamen de un preciso reloj que está siempre en manos de los acaudalados capitalistas. No me gustaría terminar esta ya larga y a la vez somera contextualización de la época, en la cual apareció nuestro protagonista, sin citar unos fragmentos del ensayo "La tiranía del reloj" de George Woodcock.
Fotograma de la película Metrópolis
"Socialmente el reloj tuvo una influencia más radical que la de cualquier otra máquina, en tanto era el medio por el cual se podía obtener mejor la regularización y organización de la vida necesaria para un sistema industrial de explotación..." "Y el tiempo, ahora mensurable en símbolos matemáticos, pasó a ser visto como una mercancía que podía ser comprada y vendida del mismo modo que cualquier otra..." "El reloj transforma el tiempo, que pasa de ser un proceso natural a una mercancía..." “El tiempo es dinero” se convirtió en uno de los eslóganes cruciales de la ideología capitalista...".
Una vez ya situados en contexto y antes de entrar propiamente en la presentación de mi reloj, es absolutamente necesario, hablar aunque sea de manera muy concisa del primer reloj que alumbró el señor Roskopf, el denominado tipo 1 del que también y gracias de nuevo a mi "ángel de la guarda" @PedroA tengo la suerte de poseer uno y que ya he enseñado más de una vez en nuestro foro.
En 1857 el sr. Roskopf que era un excelente relojero ya establecido en La Chaux-de-Fonds, y gran conocedor de los cambios sociales que estaban acaeciendo, concibió la idea de crear un reloj que fuese fiable, preciso y económico para abastecer el nuevo nicho de mercado que le ofrecía la irrupción de las nuevas clases sociales. No fue tarea fácil diseñar un calibre que estaba "reducido" por así decirlo a su máxima expresión. Efectivamente, esta colosal tarea no se materializó tras fallidos intentos hasta 10 años más tarde. Es sabido que Roskopf obtuvo la ayuda y valiosísimos consejos de su amigo Jules Grossmann, relojero independiente autodidacta y director de la escuela de relojería de Le Locle. El reloj se patentó en Bélgica, Francia y Estados Unidos, ya que en Suiza aún no estistía una oficina de patentes.
Imagen que corresponde a la patente francesa.
El Tipo 1 constaba de 57 piezas y carecía de rueda central, por lo que el ajuste de la hora se realizaba directamente manipulando las agujas con el dedo. Su escape era de pines y fácil de fabricar en masa y ajustar. Si bien este escape era obra del relojero francés Louis Perron, Roskpf lo modificó sustancialmente para que encajase perfectamente en su diseño. Las pletinas estaban estampadas casi en bruto. Como se puede apreciar, el objetivo de Roskopf era reducir al máximo el coste de producción, algo totalmente opuesto al ideario de fabricación del reloj Jurgensen que vimos en esta entrada.
Fuente: https://relojesdeayer.blogspot.com/2018/08/roskopf-1-serie_6.html?m=1
Sin embargo, su presentación en la Exposición Internacional de París de 1867, resultó ser un éxito totalmente inesperado, donde se alzó con una medalla de bronce. Y es que entre sus virtudes, cabe destacar que el movimiento se equipaba con 8 rubís (aunque no sean visibles) se le podía dar cuerda por la corona, cosa que solo los relojes de Patek Phillippe y Jungersen ofrecían comercialmente en la época y utilizaba un muelle real de fuerza constante que eran fabricados bajo patente de la propia Patek y que Roskopf debía abonar por cada uno de ellos, la cantidad de 5 francos, cosa que representaba casi el 25% del total del coste de fabricación.
Patente de Adrien Phillippe
Para finalizar con el tema del tipo 1, me gustaría citar el informe que redactó Louis François Clement Breguet, nieto de Breguet, al examinar los relojes de Roskopf, donde elogiaba directamente como habían superado las pruebas de funcionamiento en diferentes condiciones, así como su ingeniería y economía de producción. Quien desee leerse el reporte completo aquí, pero de donde extraigo "... Que ha fabricado para el obrero, un reloj a un precio muy bajo que le permitiera conocer la hora con la precisión suficiente, para llegar a su taller a la hora establecida; tal era el problema que había que resolver".
Y ahora si, pasemos a ver el tipo 3
Como podemos observar, el reloj se encuentra en un estado fantástico, gracias al trabajo de @PedroA y ya podemos entrever en esta imagen, la novedad que caracterizaba y diferenciaba este modelo cuando apareció en 1870. Efectivamente, incorporaba un sistema de ajuste de hora del tipo Pin Set. Con una imagen del calibre, podremos apreciar mejor sus diferencias.
En definitiva, este modelo actualizaba y mejoraba el primitivo sistema de puesta en hora del primer modelo, sin utilizar un complejo y costoso sistema como en los relojes Jurgensen o de PP, que eran los únicos que los comercializaban con éxito. Aquí vemos un esquema del movimiento y las diferencias básicas entre los dos modelos.
Su despiece
Imagen por cortesía de @PedroA
Esta actualización no supuso un sobrecoste excesivo para el consumidor, es más F. Roskopf tuvo serios problemas para conseguir proveedores externos ya desde sus inicios en La Chaux-de-Fonds, pues un reloj económico como este, ponía patas arriba a todo el mercado relojero establecido y al entramado del Etablissage. Durante la limpieza del reloj, encontramos varias sorpresas. Primero, que se trata de un ejemplar de los primeros en producirse en 1870, es decir reloj museable y prácticamente de transición, así que incluso podía ser un poco anterior al año de su lanzamiento. Realmente nunca habíamos visto uno igual y tan antiguo como este. Su disposición de engranajes sigue el mismo esquema que el tipo 1 (No se exactamente el año, pero los tipo 3 sufrieron algunas modificaciones posteriores, adoptando el esquema del tipo 2) quizás para mejorar su producción ya más industrializada en 1873.
Imagen por cortesía de @PedroA
Pero no fueron estas las únicas sorpresas que encontramos. Una de las pletinas llevaba grabada la marca de su fabricante y tras una laboriosa búsqueda tal como si se tratase de un proceso de "arqueología industrial" pudimos obtener alguna respuesta.
Imagen por cortesía de @PedroA
Cotejando con otros despieces del tipo 1 vimos que algunos ejemplares contenían este mismo troquel de fabricante y rebuscando entre mis archivos, surgieron los nombres de Constant Hamel y los talleres Hupres. Estos últimos, se encontraban situados en la región del Jura y eran especialistas en la confección y troquelado industrial de pletinas para componer ebauches, Es muy plausible que fueran ellos quienes le suministraban el material a Roskopf, que como ya hemos apuntado más arriba tuvo series dificultades para proveerse de materiales y producir sus relojes, debido al boicot que sufrió por parte de los proveedores de La Chaux de Fonds, que veían peligrar su negocio.
También encontramos lo que podría ser un primitivo nº de serie grabado a mano, pero afirmar tal cosa sin saber a ciencia cierta el volumen de su producción en esos primeros años, sería demasiado osado y aventurado por mi parte, así que no me quedará otra que seguir investigando.
Imagen por cortesía de @PedroA
La tapa trasera, lleva el símbolo de la patente francesa (preferiblemente para el mercado europeo) y en su interior La marca del fabricante de la caja CH dentro de un óvalo.
Y como alguno ya habrá adivinado, se trata de la marca de Constant Hamel. Hamel estableció su taller en Le Noirmont, una localidad ubicada en el distrito de las Franches-Montagnes (Cantón de Jura, Suiza), una región histórica con una enorme tradición en la producción de componentes relojeros. Su especialidad era fabricar cajas de relojes, era un "boîtier" y aceptó los encargos de Roskopf. Hamel logró optimizar la producción de cajas de metales no preciosos (principalmente maillechort o alpaca, una aleación de cobre, níquel y zinc) y su relación fue tan estrecha y Hamel fue tan leal al proyecto que el propio Roskopf y sus socios se referían a él en sus cartas y registros afectuosamente como el "Padre Hamel" (père Hamel). Como anécdota quisiera citar que durante mucho tiempo, en el mundo de los coleccionistas, las iniciales CH se interpretaron como "Confederatio Helvetica" (el nombre oficial de Suiza), asumiendo que era una especie de marca de origen estatal o un sello de calidad del gobierno suizo.
Para ir terminando, decir que F. Roskopf cedió los derechos de sus patentes y su fabricación a Wille Fréres y Leon Schmid en 1873. Estos se encargaron de introducir algunas modificaciones en los relojes ideados por Roskopf y de producirlos en masa. Su éxito fue descomunal y se estima una producción de decenas de millones de relojes hasta el año 1970, si bien estas primeras unidades, como las que he enseñado, a dia de hoy son altamente coleccionables y se encuentran en museos o en manos de coleccionistas privados que no suelen desprenderse de ellas.
P.S. Como ya he advertido al principio, me he dejado muchas cosas en el tintero y seguro que cuando lo re lea ya publicado, me vendrán algunas más a la cabeza, pero sirva este pequeña presentación, para que el "reloj de los pobres" pierda sus connotaciones negativas que suelen tener muchos neófitos en el tema. En su época fue un estupendo reloj y cambió para siempre la historia de la relojería moderna.
Algunas de las fuentes utilizadas, aparecen en las palabras en negrita.
PD Agradecer la inestimable ayuda que siempre me brinda mi querido amigo @PedroA y mi convecino @tresenraya, auténtico experto, coleccionista y documentalista de los relojes Roskopf y que sin su ayuda no hubiese podido redactar esta entrada.
Ahora ya solo me queda seguir disfrutando de mi anticipado regalo de cumpleaños.

