Sr_tabulador
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Sin verificar
Hola a todos, compañeros:
Llevo muchísimos años viviendo este hobby de forma muy íntima y personal. En mi círculo cercano no conozco a nadie a quien le apasione el mundo de la relojería, por lo que siempre ha sido una afición "hacia dentro". Al descubrir la enorme comunidad que hay en este foro, por fin me he lanzado a compartir mi historia con vosotros.
Tengo 33 años, soy de Cádiz y mis pasiones fuera de las esferas están muy ligadas al mar, a los deportes de playa, la aviación, el motor y, muy especialmente, la estética y la ingeniería de las décadas de los 70 y los 80.
Mi filosofía de coleccionismo se basa en no acumular por acumular. Me he propuesto de forma estricta un límite máximo de 12 piezas (los huecos físicos de mi caja). Para mí, cada reloj debe tener un propósito claro, un uso especial y, por encima de todo, debe transmitirme un feeling o sentimiento concreto en la muñeca. Si no me transmite nada, no tiene sitio.
En cuanto a ergonomía, con una muñeca de 16,5 cm, mis gustos actuales están virando con fuerza hacia los 38-39 mm, buscando la comodidad absoluta, aunque convivo con piezas mayores siempre y cuando su distancia entre garras (lug-to-lug) sea lo suficientemente compacta como para asentar de forma impecable sin cabecear.
A continuación, os presento a mis 12 compañeros de viaje ordenados cronológicamente por cómo llegaron a mi vida, acompañados de su pequeña historia:
Hasta aquí el estado de mi caja y la evolución de mi criterio a lo largo de estos años. Como veis, cada uno cumple una función y evoca un sentimiento diferente al mirar la hora.
Agradezco de antemano vuestro tiempo y comentarios. ¡Es un verdadero placer poder compartir por fin esta afición con gente que la entiende!
¡Un saludo para todos!
Llevo muchísimos años viviendo este hobby de forma muy íntima y personal. En mi círculo cercano no conozco a nadie a quien le apasione el mundo de la relojería, por lo que siempre ha sido una afición "hacia dentro". Al descubrir la enorme comunidad que hay en este foro, por fin me he lanzado a compartir mi historia con vosotros.
Tengo 33 años, soy de Cádiz y mis pasiones fuera de las esferas están muy ligadas al mar, a los deportes de playa, la aviación, el motor y, muy especialmente, la estética y la ingeniería de las décadas de los 70 y los 80.
Mi filosofía de coleccionismo se basa en no acumular por acumular. Me he propuesto de forma estricta un límite máximo de 12 piezas (los huecos físicos de mi caja). Para mí, cada reloj debe tener un propósito claro, un uso especial y, por encima de todo, debe transmitirme un feeling o sentimiento concreto en la muñeca. Si no me transmite nada, no tiene sitio.
En cuanto a ergonomía, con una muñeca de 16,5 cm, mis gustos actuales están virando con fuerza hacia los 38-39 mm, buscando la comodidad absoluta, aunque convivo con piezas mayores siempre y cuando su distancia entre garras (lug-to-lug) sea lo suficientemente compacta como para asentar de forma impecable sin cabecear.
A continuación, os presento a mis 12 compañeros de viaje ordenados cronológicamente por cómo llegaron a mi vida, acompañados de su pequeña historia:
1. Casio G-Shock G-2800 (Principio de los años 2000)
Fue mi primer reloj. Me lo regaló mi padre cuando era un adolescente de unos 13 años. Le di un trato durísimo y recuerdo no quitármelo jamás en aquella época. Por motivos que ya no recuerdo, al quedarse sin pila acabó en el fondo de un cajón en casa de mis padres. Recientemente, casi 20 años después, lo reencontré. Ha sido cambiarle la pila y revivir al instante, funcionando a la perfección. Una prueba irrefutable de la ingeniería de resistencia de Casio.2. Casio A158
Tras la etapa del G-Shock adolescente, me desconecté por completo de los relojes. No fue hasta la época universitaria cuando, necesitando controlar los tiempos en los exámenes de forma precisa y sin gastar mucho, me topé con este A158. Lo que empezó como una herramienta puramente funcional acabó siendo un redescubrimiento total de este hobby de adulto. Lo usé en exclusiva durante años hasta que la caja de resina se rompió de forma irreparable en la zona de los pasadores. Aún conservo aquel reloj roto por su valor sentimental, y el que veis en la foto es el sustituto idéntico que compré para honrar al verdadero pionero de mi colección.3. Casio G-Shock GW-M5610U-1B (Dial Negativo)
Tras la dolorosa rotura del A158, decidí investigar de forma consciente el mercado por primera vez. Buscaba un reloj total: robusto para no repetir el accidente del anterior, tecnológico y del que pudiera olvidarme por completo en el día a día. Opté por el icónico 5610 en su versión con dial invertido y resina negra. Una herramienta absoluta que cumplió con creces.4. Casio G-Shock GW-M5610U-1 + Brazalete metálico Aftermarket
Me fascinó tanto el rendimiento y la comodidad del módulo del 5610 que, al cruzarme con la versión de dial normal a un precio imbatible, no pude resistirme. Decidí experimentar y le instalé un kit de brazalete metálico aftermarket. El cambio fue brutal: pasó de ser una herramienta táctica a un reloj con un look mucho más serio y polivalente. Durante mucho tiempo, la pareja de 5610 se repartió mi rutina: la resina para el trato rudo y el acero para todo lo demás.5. Casio Marlin Duro MDV-106
Mi introducción al mundo analógico. Buscaba un reloj robusto y fiable para mis jornadas en el mar sin preocupaciones. Sus 44 mm asustan en la ficha técnica, pero sus garras cortas y curvadas lo hacen increíblemente noble en muñecas contenidas. Su nitidez, legibilidad y honestidad mecánica lo convirtieron en la llave que abrió la puerta a todos los analógicos que vinieron después.6. Seiko Prospex King Turtle "Save The Ocean - Manta Ray" (SRPF77K1)
Llegó para celebrar la superación de una época personal muy difícil, convirtiéndose en mi primer reloj mecánico. La conexión emocional con él es total y es, de lejos, el que más tiempo pasa en mi muñeca. Es mi auténtico reloj de confianza; ante la duda, siempre sale el Tortuga. Su caja cojín es una obra maestra de la ergonomía. Ha pasado por multitud de correas NATO, pero actualmente descansa sobre un brazalete Jubilee de Strapcode que es pura comodidad. Aguanta todo el trote marino y diario que le eche.7. Seiko Prospex Speedtimer (SBDL085) JDM
Fue un regalo muy especial de un familiar. Se trata de un modelo bellísimo que reinterpreta un clásico cronógrafo de la marca, con el valor añadido de ser una pieza del mercado doméstico japonés (JDM). Con sus 39 mm clava las proporciones en mi muñeca. Su estética Panda limpia e instrumental lo convierte en mi elección predilecta cuando quiero un look más arreglado o con un toque racing clásico. Combina absolutamente con todo.8. Citizen "Bullhead" Chronograph Automatic (1977)
Aquí empezó a picarme con fuerza el gusanillo del coleccionismo vintage y la fascinación por la ingeniería de los años 70. Conseguí incorporar esta preciosa pieza de 38 mm con una arquitectura de caja espectacular. Aunque conservo su brazalete original (ya con la lógica holgura de sus casi 50 años), y tras probarlo con cuero, he descubierto que como más lo disfruto es con el brazalete Jubilee que lleva montado, realzando ese aire deportivo y técnico de la época.9. Seiko "Pogue" 6139-6002 (1971)
Tras años leyendo e investigando sobre la historia del Pogue en la era espacial, logré incorporar este pedazo de historia de 1971. Reúne todo lo que busco: carácter, audacia en el diseño setentero y un trasfondo técnico brutal. Llegó con el cristal original muy castigado, por lo que procedí a sustituirlo. Ahora luce espectacular, manteniendo una pátina preciosa en su dial que te transporta en el tiempo. Transmite una sensación única saber que llevas en la muñeca el mismo diseño de cronógrafo mecánico que estuvo en el espacio.10. Hamilton Khaki Field Automatic 38mm (H70455733)
Mi primerizo en el terreno "Swiss Made" y mi primer reloj de campo. Llevaba mucho tiempo en mi radar y se puso a tiro en el mercado de ocasión en un estado impecable. Aunque al principio dudaba de si encajaría en mi estilo, ha resultado ser un acierto absoluto y un pilar fijo en mis rotaciones. Su delgadez y sus 38 mm se sienten como una segunda piel. Es un camaleón total que disfruto tanto con NATO de diversos colores como con su brazalete. Mención especial al tacto de su remonte manual: dar cuerda a este calibre es una delicia de precisión mecánica, transmitiendo una finura soberbia.11. Bulova Super Seville (97B237)
Me cautivó desde el día de su lanzamiento, tanto por su caja geométrica de 37,5 mm como por su corazón tecnológico. Nunca he sido de relojes dorados, pero he de reconocer que este modelo está ejecutado con un gusto soberbio y asienta con una distinción increíble. Su calibre Precisionist de alta frecuencia es una obra de arte de la precisión cuarzo (con una desviación de apenas +/- 10 segundos al año), y ver deslizarse ese segundero a 16 pulsos por segundo, con una fluidez que parece mantequilla, es un espectáculo hipnótico para cualquiera que aprecie la ingeniería de componentes.12. Seiko Grand Quartz (0853-8005) - 1977
Cerramos la caja con otra pieza JDM de 1977 que encapsula el cénit de la "Crisis del Cuarzo". Hablamos de un reloj de altísima gama en su época (llegaba a costar el doble que un King Seiko mecánico). Sus acabados, el pulido de la caja, sus reflejos geométricos y la finura de sus líneas de 37 mm son impresionantes. El nivel de conservación es magnífico y su brazalete original integrado es, sencillamente, una locura de diseño industrial.Hasta aquí el estado de mi caja y la evolución de mi criterio a lo largo de estos años. Como veis, cada uno cumple una función y evoca un sentimiento diferente al mirar la hora.
Agradezco de antemano vuestro tiempo y comentarios. ¡Es un verdadero placer poder compartir por fin esta afición con gente que la entiende!
¡Un saludo para todos!
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