itsmemario
SuperMario, bro
Verificad@ con 2FA
Este post no va de historia, porque esta historia ya la sabemos, sino de marketing.
Para el aficionado medio, decir que un reloj de cuarzo "no tiene alma" es casi un dogma. Sin embargo, si retrocedemos a 1970, el cuarzo era el futuro: era más preciso, más resistente y al principio, mucho más caro, porque era la novedad.
El primer Astron de Seiko costaba unos 10 mil euros actuales (ajustando inflación). El cuarzo nunca entró en el mercado como un reloj barato sino como un reloj mejor.
Lo que hoy llamamos "la crisis del cuarzo" fue, en realidad, una revolución tecnológica que casi aniquila a la industria suiza. Y si bien al principio trataron de sobrevivir compitiendo en tecnología (CEH, Beta 21), al final lo hicieron mediante la mayor campaña de reingeniería de percepción jamás vista: convencer al mundo de que lo menos eficiente era, en realidad, lo más valioso.
Fijémonos en un par de anuncios anteriores a la crisis del cuarzo
En ambos se empieza apelando a la precisión, y en uno de ellos a la fiabilidad. La relojería suiza sienpre fue sobre precisión y fiabilidad, esas dos características eran las definitorias de un buen reloj.
Si llevamos a los años 60 un reloj solar termocompensado, y les decimos que el reloj va a funcionar fácilmente 30 años dando la hora exacta, qué creéis que pensarían de ese reloj? Cuánto pagarían por él?
Pues bien, la respuesta de Suiza, liderada por figuras como Jean-Claude Biver y Nicolas Hayek, fue brillante: si no podemos ganar en precisión, ganaremos en romanticismo. Dejaron de vender "instrumentos para medir el tiempo" y empezaron a vender "arte mecánico". El mensaje implícito era: Cualquiera puede comprar un reloj que da la hora exacta, pero solo un caballero aprecia la complejidad de un escape de áncora. En un podcast que escuchaba ayer de Nicholas Foulkes decía que aquello de Blancpain de "nunca hemos hecho un reloj de cuarzo y no lo haremos jamás" fue un eslogan que les salió de casualidad gracias a que, siendo honestos, Blancpain estaba fuera de combate y por eso nunca llegó a hacer un cuarzo. Sería equivalente a decir "Nokia nunca hizo un smartphone ni lo hará jamás" (Nokia si lo hizo, era solo un ejemplo 😆).
Poco a poco e ignorando por completo los cuarzos de calidad, se empezó a asociar el cuarzo con lo desechable, lo electrónico y lo frío. En contraste, se elevó al reloj mecánico a un nivel casi espiritual. Este relato caló tan hondo que hoy muchos coleccionistas desprecian relojes de cuarzo de altísima ingeniería, buenísimos acabados y montados a mano (como el Grand Seiko 9F) simplemente porque no tienen un muelle real y un escape convencional. Hemos sido condicionados a creer que el mantenimiento caro y la imprecisión son "carácter".
Por otro lado, se ha desprestigiado el salto del segundero. El "tic-tac" dse convirtió en sinónimo de reloj barato, cuando en realidad los deadbeat seconds eran una complicación en el pasado! 😆 Llega al punto el absurdo, que como el barrido fluido se convirtió en el símbolo del lujo, hay calibres como el VH31 de Seiko que tiene barrido continuo siendo cuarzo, lo que tiene como ventajas ninguna y como desventajas mayor desgaste y gasto de pila.
Irónicamente, los primeros relojes eléctricos y muchos cuarzos de alta gama como el Spring Drive pueden tener barridos fluidos, pero la narrativa de la afición ha decidido que si el segundero salta, el reloj "no merece la pena". Es una victoria estética que ignora la superioridad técnica del oscilador de cuarzo.
En fin, ¿significa eso que hacemos el tonto comprando relojes mecánicos?
Rotundamente y en mi opinión, NO. La tecnología antigua es preciosa, y es una victoria para la aficion e incluso para la humanidad que coexistan los dos sistemas y podamos disfrutar de todos. Ahora bien, lo que sí es hacer el tonto es rechazar el cuarzo.
Y hasta aquí la reflexión del día, que se me ocurrió escuchando el podcast que mencionaba acerca de la crisis del cuarzo, y además teniendo como contexto que he llevado al relojero para un servicio parcial mi Tag Heuer S/EL (Senna) que no reseteaba bien el crono. Toca limpieza del tren de engranajes, aceitado, y reemplazar una de las bobinas. Hay fornituras, se le puede hacer servicio, como a un reloj mecánico (o eso me han asegurado, y me lo creo porque son SAT de Tag Heuer). La diferencia con un mecánico es que el tiempo entre servicios es mucho mayor y el coste bastante menor al de un crono mecánico, de ahí que mi colección tenga cada vez más cuarzos, una amplia colección de mecánicos es la ruina para cualquier trabajador por cuenta ajena 😆
Buen domingo!
Para el aficionado medio, decir que un reloj de cuarzo "no tiene alma" es casi un dogma. Sin embargo, si retrocedemos a 1970, el cuarzo era el futuro: era más preciso, más resistente y al principio, mucho más caro, porque era la novedad.
El primer Astron de Seiko costaba unos 10 mil euros actuales (ajustando inflación). El cuarzo nunca entró en el mercado como un reloj barato sino como un reloj mejor.
Lo que hoy llamamos "la crisis del cuarzo" fue, en realidad, una revolución tecnológica que casi aniquila a la industria suiza. Y si bien al principio trataron de sobrevivir compitiendo en tecnología (CEH, Beta 21), al final lo hicieron mediante la mayor campaña de reingeniería de percepción jamás vista: convencer al mundo de que lo menos eficiente era, en realidad, lo más valioso.
Fijémonos en un par de anuncios anteriores a la crisis del cuarzo
En ambos se empieza apelando a la precisión, y en uno de ellos a la fiabilidad. La relojería suiza sienpre fue sobre precisión y fiabilidad, esas dos características eran las definitorias de un buen reloj.
Si llevamos a los años 60 un reloj solar termocompensado, y les decimos que el reloj va a funcionar fácilmente 30 años dando la hora exacta, qué creéis que pensarían de ese reloj? Cuánto pagarían por él?
Pues bien, la respuesta de Suiza, liderada por figuras como Jean-Claude Biver y Nicolas Hayek, fue brillante: si no podemos ganar en precisión, ganaremos en romanticismo. Dejaron de vender "instrumentos para medir el tiempo" y empezaron a vender "arte mecánico". El mensaje implícito era: Cualquiera puede comprar un reloj que da la hora exacta, pero solo un caballero aprecia la complejidad de un escape de áncora. En un podcast que escuchaba ayer de Nicholas Foulkes decía que aquello de Blancpain de "nunca hemos hecho un reloj de cuarzo y no lo haremos jamás" fue un eslogan que les salió de casualidad gracias a que, siendo honestos, Blancpain estaba fuera de combate y por eso nunca llegó a hacer un cuarzo. Sería equivalente a decir "Nokia nunca hizo un smartphone ni lo hará jamás" (Nokia si lo hizo, era solo un ejemplo 😆).
Poco a poco e ignorando por completo los cuarzos de calidad, se empezó a asociar el cuarzo con lo desechable, lo electrónico y lo frío. En contraste, se elevó al reloj mecánico a un nivel casi espiritual. Este relato caló tan hondo que hoy muchos coleccionistas desprecian relojes de cuarzo de altísima ingeniería, buenísimos acabados y montados a mano (como el Grand Seiko 9F) simplemente porque no tienen un muelle real y un escape convencional. Hemos sido condicionados a creer que el mantenimiento caro y la imprecisión son "carácter".
Por otro lado, se ha desprestigiado el salto del segundero. El "tic-tac" dse convirtió en sinónimo de reloj barato, cuando en realidad los deadbeat seconds eran una complicación en el pasado! 😆 Llega al punto el absurdo, que como el barrido fluido se convirtió en el símbolo del lujo, hay calibres como el VH31 de Seiko que tiene barrido continuo siendo cuarzo, lo que tiene como ventajas ninguna y como desventajas mayor desgaste y gasto de pila.
Irónicamente, los primeros relojes eléctricos y muchos cuarzos de alta gama como el Spring Drive pueden tener barridos fluidos, pero la narrativa de la afición ha decidido que si el segundero salta, el reloj "no merece la pena". Es una victoria estética que ignora la superioridad técnica del oscilador de cuarzo.
En fin, ¿significa eso que hacemos el tonto comprando relojes mecánicos?
Rotundamente y en mi opinión, NO. La tecnología antigua es preciosa, y es una victoria para la aficion e incluso para la humanidad que coexistan los dos sistemas y podamos disfrutar de todos. Ahora bien, lo que sí es hacer el tonto es rechazar el cuarzo.
Y hasta aquí la reflexión del día, que se me ocurrió escuchando el podcast que mencionaba acerca de la crisis del cuarzo, y además teniendo como contexto que he llevado al relojero para un servicio parcial mi Tag Heuer S/EL (Senna) que no reseteaba bien el crono. Toca limpieza del tren de engranajes, aceitado, y reemplazar una de las bobinas. Hay fornituras, se le puede hacer servicio, como a un reloj mecánico (o eso me han asegurado, y me lo creo porque son SAT de Tag Heuer). La diferencia con un mecánico es que el tiempo entre servicios es mucho mayor y el coste bastante menor al de un crono mecánico, de ahí que mi colección tenga cada vez más cuarzos, una amplia colección de mecánicos es la ruina para cualquier trabajador por cuenta ajena 😆
Buen domingo!

