Por fin puedo presentar mis compras relojeras de Japón
La experiencia relojera empezó muchos meses antes de viajar. Entre foros, Reddit, YouTube, preguntas y algún canal japonés dedicado a enseñar relojes y precios, fui aprendiendo muchísimo sobre relojería japonesa y, sobre todo, afinando mis gustos y teniendo claro cuánto estaba dispuesto a pagar por cada cosa.
Una vez allí tenía claro que
no iba a condicionar el viaje por los relojes. No quería pasarme el día buscando tiendas, sino aprovechar las zonas por las que iba pasando para entrar a alguna y echar un vistazo. Así que seguramente haya mejores oportunidades que no encontré, pero tampoco era el objetivo del viaje.
El GADA: Citizen NB1050-59A
Tenía clarísimo que quería volver con un GADA. Son los relojes que más me representan: ese reloj que te pones sin pensar y que sirve prácticamente para todo.
Al principio del hilo mi favorito era el Oceanus T200, pero durante estos meses descubrí el Citizen NB1050-59A y me fue entrando cada vez más por el ojo.
Lo tenía apuntado, pero cuando lo vi en persona y me lo probé fue directamente:
«Este me lo llevo» 😂.
En Bic Camera, con tax-free y descuentos, se quedó en unos
240 €, y después vino la prueba definitiva: fue el reloj que llevé durante los 15 días del viaje. Día, noche, durmiendo con él, duchas, calor… de todo. Y la experiencia fue espectacular.
Los 38 mm, la esfera blanca y el calibre 9011 hacen exactamente el reloj que estaba buscando. Sencillo, versátil y discreto, pero con ese punto que hace que quien entienda un poco de relojes sepa que no es simplemente un reloj sencillo.
Seiko SACM150
El segundo era bastante diferente: el Seiko SACM150.
Lo llevaba en mente, pero tenía claro que solo lo compraría si en persona me convencía. Y vaya si lo hizo. Estoy acostumbrado a relojes bastante más grandes, pero con camisa queda espectacular.
Es de esos relojes que visualmente parecen un cuarzo sencillo, pero que esconden una pequeña maravilla dentro: el calibre 8J41, con una precisión de ±10 segundos al año.
Además, salió por poco más de
200 €, así que poco más podía pedir.
Con estos dos ya tenía justo lo que buscaba: un automático GADA para el día a día y un cuarzo japonés de alta precisión, mucho más elegante.
Y cómo no, un Casio F-84
Y para terminar, una compra un poco más absurda pero que me hacía mucha ilusión: un
Casio F-84 por 9 €.
Ya tengo un F-91, pero estando en Japón no podía volver sin un F-84 comprado allí 😂.
Además, le he dejado puesta la hora japonesa. Así que ahora, cuando abro la caja, todos los relojes tienen su hora y el F-84 va por libre. Una pequeña tontería, pero sé que dentro de unos años me va a recordar inmediatamente a este viaje.
Y también cayó algún reloj para mi mujer
A mi mujer le hacía especial ilusión comprarse un reloj en Japón. Yo le recomendaba un Seiko Lukia, pero ella tenía claro que quería que su primer automático fuese comprado allí.
Al final encontró un
Seiko Presage que le encantó. No es un JDM puro, pero tiene un tamaño mucho más apropiado para su muñeca que el mío y la verdad es que le queda precioso.
También cayó un Casio de esfera rosa comprado en Don Quijote, con el día de la semana en kanji. Un reloj sencillo y de batalla, pero con muchísimo encanto.
Y por último compré algún que otro Seiko sencillito para la familia, como recuerdo del viaje.
En definitiva, creo que las compras representan bastante bien lo que buscaba: relojes japoneses diferentes entre sí, con personalidad y, sobre todo, con una historia detrás.
Porque al final, cualquiera de estos relojes se puede comprar por internet.
Lo que no puedes comprar es volver a Japón, después de meses investigando, probarte un reloj que llevabas tiempo mirando y salir de la tienda con él puesto.
Y eso, para mí, es lo mejor de todo.