Ventura
VantaBlack
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Bienvenidos a la segunda temporada de Entre Foreros, una serie de entrevistas en diferido a algunos de los miembros más reconocidos, veteranos o singulares de Relojes Especiales.
En cada entrega, charlaremos con un compañero del foro como si se tratase de una conversación entre foreros. Descubriremos sus inicios en la afición, su mirada particular sobre la relojería, sus piezas favoritas y esas pequeñas historias que no siempre se cuentan en los hilos. Y todo ello acompañado de muchas fotos para disfrutar la entrevista como se merece.
En plena segunda temporada de la serie se incorpora al elenco de invitados un forero al que considero especialmente polifacético. Le podemos ver abriendo temas sobre novedades, presentando alguna nueva incorporación, comentando en prácticamente cualquier conversación que merezca la pena, participando en el hilo diario e incluso dejándose caer de vez en cuando por la sección de taller.
Un compañero que suele aportar opiniones sensatas y bien razonadas sobre los más diversos temas y que, además, tiene una colección variada y llena de historia.
Además, es un gran melómano. Os dejo por aquí uno de sus álbumes favoritos para que lo disfrutéis mientras leéis esta interesante entrevista.
Dadle al play que… ¡Arrancamos!
Ventura: Hola Íñigo, bienvenido a Entre Foreros. Sé que al principio te daba algo de reparo participar, así que te agradezco especialmente que hayas aceptado la invitación.
Tempus Edax Rerum: Muy buenas, Manuel. Muchas gracias a ti por acordarte y por la invitación; entre que aquí han aparecido foreros muy míticos y potentes y que a veces me cuesta un poco la exposición, pues la verdad que me sorprendió y me entró algo de síndrome del impostor, pero has conseguido un ambiente tan distendido y agradable que pourquoi pas?
Vamos a entrar en harina con la clásica. ¿Cómo y cuándo llegan los relojes a tu vida?
Dicho brevemente, soy muy tardío en la afición, pero no es algo infrecuente en mí que me de fuerte por cosas de la noche a la mañana. Romantizando y reinterpretando un poco el pasado, se puede decir que era una afición latente y era lógico que saliera. Uno de los regalos que más recuerdo de crío y de los más esperados fue un Casio digital de esos para chavales con horas y minutos (había que cambiar pantalla para ver los segundos).
De mocete me obsesionaba bastante con los digitales, los que tenían cronómetro (como le llamábamos) u objetos míticos que a veces se veían en los patios de la EGB como relojes calculadora (the future is here) o de Transformers. Y lo cierto es que, como se comentaba en el hilo de jorgesb, siempre tuve de chaval (y hasta un poco mayor) ciertas dificultades con las esferas analógicas.
En mi mente hice un conglomerado entre los relojes que llevaba mi padre, siempre digitales robustos tipo Casio con funciones que acababan machacados en el trabajo y en el monte y los relojes de los héroes de acción de los 80 tipo Arnold en Commando o Perseguido (mi avatar es un guiño). Para mí eran los mismos relojes, digitales y de acción.
Los de agujas eran clásicos y de mayores, pero también les tenía un cariño respetuoso porque eran los relojes de mi madre, que además de los de pulsera “de señora” típicos, humildes y de bisutería, tenía una obsesión con el reloj decorativo, de pared, de cuco, y esos relojes de mesa tipo péndulo de torsión con cúpula de cristal que tanto se llevaban antes. Así que mi casa estaba llena de esferas que no terminaba de entender pero que escondían una especie de sabiduría arcana.
Además, pensaba que ella tenía una especie de habilidad mágica para leer la hora en el acto y sin pensar en una esfera enana sin marcas ni números y con unas miniagujas. Por supuesto, estilo “y cuarto pasadas” “menos veinte van a dar”… y mi lectura de la hora era “las ocho y cuarenta y siete”. Le hubiesen gustado mucho mis relojes de ahora, una de las últimas cosas (ya no estaba bien de la cabeza) lúcidas que me dijo es que le gustaba el reloj que llevaba (agujas, esfera negra, clásico).
*Foto de la red
*Fotograma de Commando
¿Cuál fue ‘la puntilla definitiva’ para entrar de pleno en la afición?
Siempre había llevado digitales, en la época de la uni llevé bastante un ana-digi Casio (solía leer la hora en el recuadro digital) que no termino de identificar, épocas sin reloj… hacia los dos mil dieces me dio un poco por relojes deportivos, llevé un par de años Polar, probé bandas de actividad… pero hacia 2016 trasteando una página de réplicas de Airsoft (no lo practico, pero me gusta alguna réplica) me enganché al catálogo extenso de G-Shock que tenían y me quedé bastante asombrado de la variedad de la Casio actual. Decidí que quería dejar de llevar esos Polares y quería un buen viejo-nuevo reloj digital de acción como los que tenía tan mitificados, así que el inicio fue un sólido G-Shock digital color arena.
Como era de esperar, no me quedé quieto e investigué, entre otras cosas, cuál era aquel mítico reloj de Commando (y me sorprendió mucho saber la “verdad” sobre el imposible reloj de atrezzo y el Seiko Arnold), pero de paso conocí los Seikos, las variantes de G-Shock y empecé a mirar con interés los enormes relojes de agujas con subesferas de los escaparates (cronos de Festina, Lotus…). Acabé comprando un crono de Festina que podría valer como reloj de pared; para esas alturas ya estaba trasteando por internet y, entre otras cosas, leyendo cosas de esta santa casa sin registrarme aun.
El siguiente escalón de novato era “suizo baratito”, y como estaba en lo de los cronos gigantes, me hice con un Hanowa crono de cuarzo (que salió regulinchi). No podían tardar los automáticos; Encargué un Seiko 5 Military (el de 37) en una de aquellas páginas asiáticas que hace años salían tan bien y sin aduanas y como no podía esperar para ver cómo era tener un automático entretanto me hice en un bazar con un chino esqueletizado de 20 pavos: feo y burdo, pero me enganché para siempre al áncora y al volante y al barrido de segundero, me di cuenta de que eso era lo mío.
Cuando llegó el Seiko 5 me sorprendió, tras tanto llevar G-Shock o cronos de 47mm, el tamaño, pero me encantó lo sobrio del diseño, el estilazo y la trasera vista, que en esos primeros estadios impresiona; ya empezaba a encontrar mi camino. Vino el Seiko 5 Military de 42, el Seiko 5 estética diver pepsi (Sea Urchin creo que lo llamaban), algún chino barato submarinesco (esas marcas tipo Winner). Y claro, todo conducía a un suizo de entrada automático. Como estaba en época diver, el elegido fue el Tissot Seastar 1000 de 43mm, esfera azul. Aunque los Seikos eran bastante buenos, me sorprendió el salto de calidad y la riqueza de matices del dial y la máquina vista, con aspecto más premium que los venerables 7s. Por otra parte, descubrí que se reeditaba el mítico Seiko Arnold con el que de alguna manera empezó todo, además solar, así que recuerdo encargarlo en preventa incluso.
Mi intención era quedarme ahí, pero el problema es que la dimensión histórica y artística de la afición me picó fuerte, así que seguía leyendo, descubriendo modelos icónicos, revisando los catálogos de las diferentes marcas y decidí que, además de lo que tenía, quería un buen reloj de un escalafón más y de una marca grande, un modelo icónico que me gustase mucho y que usase a tope. La condición era que solo lo compraba si era para darle mucho uso, para todo y en ningún caso tratarlo como una “joya” o para ocasiones especiales por ser más caro y “bueno”. En realidad ya tenía algo en mente, a estas alturas la marca clásica que más me había llamado la atención por historia, modelos, estética, era Omega, hasta el nombre y logo eran, para un clasicista como yo, los mejores posibles.
Y todo ese tema del reloj de acción, reloj herramienta, con historia y su punto cinematográfico se encarnaba en el Seamaster. No por 007, (mi infancia eran las pelis de Connery y Moore en la tele y sobre todo el Bond serio para mí era Timothy Dalton, la época Brosnan no me influyó mucho), sino por todo lo que era ese reloj, y en esa época me encantaban además los diales azules.
Entonces en 2019 me registré en el foro en parte para buscar consejo sobre el Seamaster. Estuve como un mes a tope estudiándolo y sopesando el clásico olas, el cerámico sin olas o esperar un poco para el nuevo, pero ese estaba fuera de mi presupuesto. Estuve a punto de coger un olas aquí en el foro, pero el usuario (muy esporádico) se portó regular, liantemente y encima tuve que aguantar una chapa de media hora telefónica. Así que encontré una pieza que me cuadraba en Chr24, profesional de Polonia, un impoluto Seamaster sin olas y con la caja de madera grande. El salto de calidad percibido me impactó mucho (es el mayor que he notado). Como relativo novato, una temporada estuve agobiado con lupas y más lupas mirando cada detalle, pero estaba todo en orden. Sigue siendo uno de los relojes que mejor marcha, COSC riguroso y todo como el primer día (era del 16). Es de los pocos relojes que, siendo ya aficionado, he llevado en sentadas de más de un mes y, por supuesto, el Seamaster ha estado varias veces in the sea.
Se supone que ese era el bueno y ahí paraba… pero claro. Puedo ser un poco obsesivo con mis temas-foco y meterme en poco tiempo lo que sería una afición de años y años para otros, también he juntado varias compras en relativamente pocos años y luego paro otros tantos (soy más de cursos intensivos, luego me aburro, otro tema, al tiempo vuelvo al primero…). En unos pocos años que me venía mejor al no tener otros gastos, deshacerme de cosas, sacar plaza, etc, me hice con unas cuantas piezas. Es ya un tópico, pero también aproveché la pandemia, donde por desgracia nos saltamos unos cuantos viajes que nos gusta hacer, para la afición. También es cierto que hice alguna compra imprudente que hoy no hubiera hecho así como las consabidas compras de relleno “de aprendizaje” con poco futuro. Ya se sabe, una es poca cosa, pero juntas cuatro o cinco de esas y tienes para una buena pieza.
Llegó algún Omega más, marca fetiche, el Explorer y el maravilloso mundo del reloj vintage y el reloj militar, mundo en el que soy más un estudioso y como poseedor tan solo asomo la cabeza y voy con pies de plomo; ni quiero ni puedo ser un coleccionista en el sentido estricto del término. No tengo sensación ni necesidad de escalada o subir más peldaños, el tope natural ha sido Omega y Rolex tanto “de entrada” como vintage, y después de ellos han goteado gamas medias, japoneses, marcas pequeñas o de nicho, rusos, vintage, sin sentirlos como un “downgrade”.
Vaya cronología paso por paso 😲. Después de esas fases iniciales, de compra venta más o menos compulsiva, ¿ahora tienes una filosofía detrás de tu colección?
Quiero que se mantenga una parte de divertida deriva y de hacia dónde me llevan algunos hilos de los que voy tirando. Pero sí que tengo una filosofía actual que antepone el estudio y la investigación a la compra o posesión. Por otra parte, mi visión actual se escora más a lo vintage y a la evolución histórica y está cada vez más desenganchada del marketing actual, el estatus hueco o del posesioncentrismo.
Otra decisión importante es que si quisiera que entrasen ciertas piezas habría que vender cosas; me costaría pero es parte de la madurez del proceso. Una cosa es que no quiera “disciplinarme”, pero hay límites físicos, claro está.
Me ha llamado la atención el comentario final sobre el “tope natural” en Omega y Rolex. ¿Por qué estableces justo ahí tu límite por arriba?
Bueno, era más una manera de hablar que otra cosa. Es un límite económico, por supuesto, y de responsabilidad. Rolex u Omega tal como están ahora también los considero encima de ese tope (y en ese sentido, hay marcas “superiores” cuyas piezas vintage me interesan sobremanera y en un futuro pueden entrar dentro, como son Jaeger LeCoultre o Vacheron).
Casi todo lo de estas marcas fueron compras de segunda mano- de lo que estoy totalmente orgulloso-, hace unos años, a los precios que se manejaban, pude darme el capricho y no me arrepiento. (En el caso del Explorer al revés, en aquella temporada lo “barato” era el pvp en concesionario, jeje). Me he bajado de ese carro. Siguen interesándome estas marcas, pero mi interés va más por lo de 20 años para atrás, lo actual (y a pvp) ni me lo planteo ni me sentiría cómodo con ello.
Por otro lado, hay aficionados que al llegar a esos niveles, nunca vuelven a fijarse en marcas de gama media. Tu en cambio sigues bajando “al barro”, ¿qué te aportan estas escaramuzas puntuales?
De barro nada, jeje. En realidad, las escaramuzas puntuales fueron hacia esas piezas, y a pesar de tener algunas de ellas, me siento perfectamente cómodo e identificado con ese difuso concepto de “gama media”. No tengo una filosofía de progresión o de estatus, me gustan los relojes y valoro lo que son cada uno en lo suyo.
Además, todo es muy relativo. Me parece más especial, más “joya” y más exclusivo el Omega RAF del 53 que el Speedmaster fabricado en los últimos años, y eso que aquel costó bastante menos de la mitad que el Moonwatch (y no digamos ya de lo que vale un Speedy hoy).
Por otra parte, no se llevan tanto en calidad un Seamaster no diver de los 60 y un Air-king de la misma década (era una gama de entrada, no cronómetro). El calibre Omega 565 que lleva hasta un “humilde” Geneve es una pasada a la altura de los Rolex de la época (una de mis primeras compras vintage fue un Geneve de finales de los 60 por unos 200… que marcha de maravilla). Hoy, el nombre, estatus de marca, deseabilidad hacen que un Air-King cuadruplique o más a un muy decente Seamaster de los 60.
¿Tienes una colección amplia actualmente? ¿Cómo ha evolucionado con los años?
No soy de los de “caja de 8+1” o “tope 20” ni de disciplinarme, y, dado que aun no he vendido nada relojeramente hablando (aunque voy a tener que planteármelo), al final me he juntado con unos cuantos: entre vintages majos pero asequibles, Seikos, rusos, gamas medias y micromarcas, un puñado de relojes de un poco más de empaque e importe, chorradillas de trasteo, algún que otro homenaje (algunos fusiladas, otros homenajes en el mejor sentido) y los Casios y Vostoks (que no cuentan como todo el mundo sabe) acaba siendo un puñado muy variado, pero no me abruma porque me gustan mucho las variaciones sobre un mismo tema; no soy de los que “con esta pieza cubro este nicho” “este se pisa con este” “ya tengo un diver negro” etc.
Me gusta que se pisen, las variantes, las relecturas de un mismo concepto y género, y mi atención va por épocas, así que sé que si vendo hoy X porque estoy a otras cosas, en un año lo voy a echar de menos. Podría tener una caja acotada con los que vulgarmente se llamarían “buenos” (Omega, Longines, Rolex…) pero no quiero, y para mí también es bueno un Hamilton de los 40 que no llega a los 300. Sin el toque caótico la afición se convertiría en imposición y la abandonaría.
¿Los relojes de tipo field o militar son tus favoritos?
Uno de mis “campos de estudio” en el tema horológico son los relojes militares, en concreto los relojes de pulsera entre la Segunda Guerra Mundial y los 60 más o menos (porque el mundo de relojes militares de bolsillo es riquísimo y ya no digamos relojes de panel e instrumentación, cronómetros navales…).
Pero si ampliamos un poco el género que preguntas, diría que mis relojes favoritos, o los que estudio con más interés, son los relojes herramienta clásicos, donde no solo están los militares propiamente dichos sino los que se han venido a llamar “relojes de expedición”, terrestre, marina y… espacial. Me gusta, en su dimensión histórica, el reloj como herramienta puesta al límite en las situaciones humanas más extremas (qué puede ser más extremo que una guerra); me gusta estudiar el reloj en su contexto y su ambiente, en su uso real y qué soluciones se llevaron a cabo para adaptarlo a los medios más hostiles imaginables (siempre en la muñeca de un ser humano, los experimentos de relojes atados a un batiscafo son otra cosa), tiene algo de catarsis al estilo griego. Por eso, algunos de mis temas fetiche son los relojes de la 2GM, los de las expediciones clásicas al Himalaya y los de la carrera espacial, con mención de honor a la conquista de los mares, pero es un tema que he investigado menos.
Siempre quiero destacar que me interesa su dimensión histórica y el uso en su contexto; ya sé que hoy día un G-Shock da mil vueltas a todo, que los relojes tradicionales de acero ya no son las herramientas imprescindibles que eran, que hay ordenadores de buceo, etc… pero ese no es el tema, mi interés es más arqueológico. Por eso mi acercamiento al concepto de CUCO es histórico y estético.
En cuanto a los relojes militares clásicos propiamente dichos, se ha convertido en un campo que me apasiona. No es un tema de querencia por la guerra o de “morbo”; Me repugna la violencia y mi postura personal es totalmente antibelicista. No en vano, las obras maestras del cine bélico son profundamente antibélicas; si se retrata con realismo la guerra ni siquiera hay que lanzar un mensaje, hablan por sí mismas, y si se ha leído lo suficiente uno sabe perfectamente que hasta las más duras son una peli de Disney comparadas con la realidad. Lo mismo se puede decir de los estudiosos serios de la guerra.
Siempre me ha interesado la historia militar (aunque he estudiado con más profundidad la época antigua), en concreto siempre me ha interesado el equipamiento, armas, instrumental, armaduras, técnicas. Eso se pone, claro está, en relación con mi interés por el reloj como herramienta, por el concepto cultural de la herramienta (que han tratado filósofos como Heidegger). Lo de la historia militar no me venía de nuevo porque mi hermano mayor era aficionado al modelismo y me pasé la infancia viendo cine bélico y rodeado de “Ospreys”. Si quiero saber qué tipo exacto de cartuchera llevaban los tommys (británicos) en el 44, sé dónde buscar; si me preguntan por tipos de armadura griega, no hace falta que busque demasiado.
Dentro del reloj militar clásico, he prestado más atención precisamente a la evolución y genealogía del estilo que comentas, el Field clásico, el reloj de propósito general, tres agujas, de tamaño moderado, robusto, todoterreno y legible. Es un tipo de reloj quintaesencial, un diseño que me transmite una belleza sobria y atemporal, sin aditivos ni pretensiones. Porque dentro de los relojes militares, el cronógrafo y el buzo son temas apasionantes y complejísimos también, pero son para meterse a fondo. Ojo, que lo que hoy llamamos “Field” no era exactamente el reloj de tierra solo en el sentido de contrapuesto a reloj de aviación. Incluyo el reloj clásico de aviación no cronógrafo (tres agujas) y en general cualquier reloj de propósito general que se usaba en el ejército, armada y fuerzas aéreas. Cronos y buzos eran herramientas especializadas para labores concretas; algunos de mis relojes militares favoritos eran estrictamente hablando relojes de navegación aérea: el 6B/159, el A-11, el Weems, el Omega del 53…
Otra cosa que me gusta del reloj militar clásico es lo de la “especificación”: los correspondientes ministerios de defensa, a veces tras innumerables reuniones, deciden cómo debe ser y qué debe tener el reloj en cuestión en función al desempeño que hayan tenido iteraciones anteriores y al ensayo y error; si el campo de pruebas más extremo es la guerra, las nuevas especificaciones se benefician de esto. Son esos ministerios de defensa los que diseñan el reloj (en algunos casos conservamos la documentación con los planos de diseño de dial, caja, medidas, modos de testeo…) y encargan a marcas comerciales su fabricación. Los diseños no son de las marcas, son un encargo. No es exactamente “un Omega” en el sentido de uno de sus modelos civiles, es un reloj encargado a Omega a diseño dado y que otras marcas también fabrican. Las marcas han cogido esos diseños y han hecho muchas veces modelos comerciales de modo que muchas veces se asocia un diseño famoso con una marca exitosa (y estas marcas se han esforzado bastante para potenciar esta asociación mediante marketing). Por eso me revuelve un poco siempre que, reiterativamente, vuelve el tema de “fusilada de Hamilton, fusilada de IWC…” ni fusilada ni historias.
Un gatito muere cada vez que alguien dice que el típico reloj estilo Khaki es una fusilada de Hamilton. Spoiler: la especificación militar con exactamente ese diseño de dial y agujas es del 62, y la primera marca que ganó el contrato fue Benrus; Hamilton pudo hacerlo años después. ¿Es Benrus “la original”? Diablos, no, es una especificación. Eso es lo bueno de las especificaciones clásicas con 80, 60, 50 años; no son de nadie. ¿Nos gusta que un reloj actual sea de una de esas marcas que históricamente lo hicieron por encargo? Sí, pero no romanticemos demasiado, no pocas veces esas marcas solo tienen el nombre.
Me da la sensación de que te interesa especialmente la industria relojera británica. ¿Es así?
Más que la relojería británica como tal, tema apasionante del que no conozco demasiado, me interesa mucho el reloj militar británico a partir de la 2GM, que, antes de que irrumpiesen con fuerza Smiths en los 60 y luego CWC, fue casi siempre encargado a marcas suizas. Aunque es cierto que también me interesa muchísimo el reloj estadounidense militar, y en este caso sí que se trata de marcas nacionales como Waltham, Elgin, Bulova o Hamilton, que no solo me interesan en su dimensión militar sino también civil.
De todas formas, me gusta mucho, y espero poder profundizar más en el futuro, la Smiths original. Tiene en parte culpa el Everest. Sí, se puede decir con total seguridad que el Smiths llevado por sir Edmund Hillary el 29 de mayo del 53 fue el primer reloj que pisó la cima de Chomolungma (y volvió con vida). Tengo ciertas sospechas de que lo que llevaba Tenzing Norgay con una Bonklip (ciertamente no el Rolex de oro que le regalaron ni los Rolex de acero que les entregaron a los occidentales) podría ser un Smiths. También me gusta lo que hizo el recientemente fallecido Eddie Platts al rescatar la marca. Tengo algún modelo y como micromarca son fabulosos. Y, bueno, tampoco hay que cargar tanto las tintas con lo de que si marca reflotada, que si solo nombre… Blancpain sin ir más lejos es lo mismo, y no es la única.
Y en cuanto a marcas, ¿tienes una preferida?
Hay una marca que creo que ha hecho de bajo continuo (a los melómanos os gustará el símil) en el recorrido de la afición y es Omega; empecé interesándome por Omega y siempre vuelvo a ella. Me interesa en especial su historia y su etapa vintage y neovintage.
En cuanto a los últimos años, novedades y demás, me he bajado totalmente del carro, han entrado en un rango que ya no me compensa, ni quiero ni puedo (y sinceramente, si pudiese, en esos rangos 7-9000 me iría a otras marcas). Ya he reunido lo “relativamente” actual de la marca que quiero (y a precio de Longines actual, todo sea dicho). La Omega actual, cuya filosofía y estilo no me gustan demasiado, la veo desde la barrera; hay cosas que me gustan y cosas que en absoluto (y también me gusta Patek, no te fastidia). Mi interés para el futuro es la Omega vintage y neovintage.
Hay otras marcas cuya historia y etapa vintage me apasionan, como es Rolex o Longines, por ejemplo.
Tengo mucho cariño también a Hamilton y a las marcas estadounidenses clásicas; pero de Hamilton también me gusta lo actual, aunque si desromantizamos ya sabemos que no deja de ser hoy día más de un departamento de grupo Swatch, pero mantiene una personalidad y una gestión de legado que me gustan especialmente.
Les he cogido una especial afición a los relojes clásicos americanos de los 40 y 50 (marcas ya mencionadas como Elgin, Bulova, Gruen, Hamilton) rectangulares o atonelados, con recubrimiento de oro. En parte debido a los materiales (recubrimiento de oro, no chapado, agujas y números de oro, dial de plata esterlina) y en parte a la gran calidad de fabricación del reloj de la época, la automatización de la industria americana y unos calibres que eran tanques, no deja de sorprenderme lo bien que se conservan muchos de ellos, y al ser un nicho por el que hoy día poca gente se mata (reloj pequeño, no redondo y dorado) tienen precios muy buenos. Un Hamilton “Indiana Jones” original de los 40, impecable y con servicio (marcha como uno actual) me costó menos, pero mucho menos que el remake de cuarzo actual. Y por 150-200 hay verdaderas maravillas. Es un tipo de reloj que me gusta llevar, pero es para todo el mundo.
Coincido bastante con tus gustos y comentarios sobre Omega y Hamilton, actual vs vintage. También me he aficionado recientemente a estos relojitos art deco de los 30s - 40s. Sin duda tienen “algo”.
Creo que valoras mucho la historia detrás de cada pieza. ¿Cuál es la que más te ha cautivado?
La verdad que muchas, pero por poner algún ejemplo que tenga, el reloj de navegante Omega 6B/159, la quintaesencia de diseño limpio, tres agujas en dial claro y numeración arábiga con agujas lobulares azuladas al fuego: mismo diseño que vemos en cronómetros marinos de bolsillo y hasta relojes de pared.
Otro sería el Omega militar del 53, también reloj de navegante, pero fue la materialización del reloj de propósito general todoterreno, el reloj militar por excelencia que se estaba pergeñando después de la 2GM; la evolución lógica de los WWW (popularmente llamados Dirty Dozen) del 45. Es pivotal porque detrás tiene una historia fascinante (los ATP, WWW, A-11, Mk-XI) y delante otra (Smiths, Hamilton, CWC) y además es el precursor directo del Railmaster, que encarna a la perfección ese reloj herramienta del que hablamos.
Otra pieza cuya historia me fascina (y no hay por qué poseer originales para disfrutarlo) es el reloj tipo Weems con bisel y generalmente dos coronas (originalmente Longines-Wittnauer) de los 30 y 40. La solución para el hackeo y alinear la aguja al segundo exacto con una señal externa era el giro del bisel y no la parada de segundero. En la más famosa foto de “caballeros, sincronicemos nuestros relojes” de unos paracaidistas británicos en la 2GM, lo que parece que hacen, de hecho, es girar un bisel.
*Foto de la red
Otra sería el famoso reloj “cantimplora” americano, Hamilton durante la guerra y Elgin en postguerra; después de Panerai, uno de los primeros relojes de buzo militar, y lo cierto es que siguió en uso hasta los 60.
Y aunque no sea muy original, me encanta la historia del Speedmaster porque me apasiona la historia de la carrera espacial. Sé que a otros les aburre ya tanta luna y tanta movida (Omega a veces se pasa de pesada y de intensa), pero mi interés por el tema es legítimo (e incluye también a Glycine, LeCoultre, Bulova, etc).
Y no puedo dejar de mencionar el clásico reloj deportivo que surge a finales de los 40 y en los 50, el se ha encarnado en el Seamaster no diver, el Oyster Perpetual, el Datejust, el Tudor Oyserdate, en Conquest antiguo…
¿Te tira más lo vintage o lo moderno?
Tiendo más a lo vintage y a lo neovintage. Con neovintage me refiero aquí a ese terreno un poco de nadie de relojes de 20, 30 años (por ejemplo, los Seamaster de los 90-2000, los Submariner precerámicos que están con un pie en lo vintage y otro en lo moderno). Después parece que todos se han metido esteroides.
Pero me he dado cuenta de que casi todo lo moderno que tengo o me interesa es “neovitage” en el otro sentido del término, son recreaciones o relecturas de los diseños clásicos. A veces se critica un poco la moda de las marcas de sacar novedades basadas en diseños históricos, pero por algo será…. Piénsese incluso en líneas “nuevas” como lo fue el Planet Ocean en su día; en el fondo fue una relectura de los buzos de Omega de los 60 fusionada con los Seamaster noventeros. Son interpretaciones creativas del legado pasado.
Por otra parte, también me interesan bastante los remakes y recreaciones más explícitas de relojes clásicos (por lo general militares); es lo que podríamos llamar “réplicas” en el sentido propio (esa misma palabra usó Longines en uno de sus Weems).
Al final del día, me gusta tener y llevar de vez en cuando un Waltham original de la 2GM, es una pieza de historia y yo uso todo, no son de estantería, pero son delicados y me gusta que exista una réplica (si es lo más exacta posible mejor) de construcción moderna (como Praesidus) para darle más caña. Así que a lo tonto estoy bastante pendiente de esas reproducciones o réplicas que existen (y sí, incluyo los chinos porque hay alguna que otra cosa maja) y tengo unas cuantas.
Totalmente de acuerdo, de hecho te iba a preguntar también si te interesan ese tipo de reinterpretaciones. Me gusta bastante el concepto de diseño vintage en un reloj robusto y moderno, aunque el original está un escalón por encima para mi.
¿Tienes algún grial, ya sea conseguido o todavía soñado?
No termino de comulgar demasiado con el concepto de grial. Me gustan muchas cosas, algunas que no tendré jamás evidentemente, otras que tal vez. Me gustan estilos, grupos temáticos de relojes, como comentaba antes, variaciones sobre el mismo tema. Se podría acercar un poco a ese concepto el Explorer y el Speedmaster, piezas que como es natural me han supuesto un considerable esfuerzo. También los Omegas militares, y ahí una parte del reto es el aprendizaje, búsqueda, caza (no hay que educarse para comprar un Explorer moderno, para una de estas piezas sí, y mucho).
Y en cuanto a griales futuros, los imposibles dejan de serlo, los disfruto como se puede disfrutar una pieza de museo. Dentro de mi tema, pues no voy a tener nunca un Omega Weems o un Elgin UDT cantimplora; ya están en los libros, tampoco voy a tener un Velázquez.
Posibles de aquí a un tiempo, pues alguna pieza militar, el Omega Seamaster 2254.50 (el famoso negro, volvemos a lo neovintage). Dando un poco más de tiempo (y si me animo a vender), me encanta el Air King de los 70, el Tudor Oysterdate clásico (javierochoa style) y, de más empaque, el JLC Reverso clásico, sin segundera, cuerda, de los 90-2000.
Los viciosos de los relojes a veces nos ‘autoengañamos’ con ciertos argumentos para seguir pecando. ¿Cuál es tu excusa favorita para seguir sumando piezas en la colección?
Argumento Corleone “Es una oferta que no puedo rechazar”. “Si espero unos años, mucho más caro” “como no gasté X en Y, bien podría pillarme esa pieza” “dentro de cien años, todos calvos”.
Llevas desde 2019 en esta casa de locos. ¿Qué te atrajo aquí?
Ya ha salido en la horo-biografía. Andaba leyendo un tiempo ya con mis Seikos, algún que otro chino y el Tissot Seastar como pieza más seria y en el momento en que empecé a trastear los Omegas y decidí que iba a comprarme “uno bueno y ya” (juas), el Seamaster, decidí registrarme.
En estos años, ¿has conocido gente con la que hayas congeniado especialmente bien? Quizás alguna relación que hayan traspasado la pantalla.
En persona he coincidido hace años con un par de compañeros que no se prodigan mucho por el foro. También es cierto que tuve un corte como de un año de afición y foro en una época un poco complicada y desconecté.
No he ido nunca a quedadas y demás, en general no ha cuadrado, pero me abruman un poco las reuniones de muchas personas y no me manejo bien.
Pero claro que me alegro mucho de haber conocido y cruzado un puñado de mensajes con unos cuantos foreros (no necesariamente tienen que ser privados) con quienes tengo más afinidad como iVAMP, Abde, jorgesb, miminh0… también aprendo mucho de y respeto a gente como miquel99, xsagasta, KIKEMORGAN, Tazio Nuvolari, itsmemario, javierochoa (un tío con clase), Cantabruca, Lone Cat, Ferdinand71, Yako, Alex89 (y sus militares), Lobito, o usuarios que “hacen foro” como maese Cabanillas… me dejo muchos. Quizá en algunos casos no hayamos interactuado directamente demasiado, pero como sí, es una afinidad hacia su filosofía sobre la afición, gustos, maneras de interactuar en el foro…
Comentabas al principio tu gusto por los relojes tipo CUCO, de hecho eres el autor del hilo “diario” de relojes de ese tipo. ¿El Explorer es para ti el CUCO definitivo?
Me pareció muy acertada y simpática la adaptación del término por parte de Lone Cat. Aunque reconozco que he abandonado un poco a la criatura de ese hilo por cierto hartazgo con respecto a disquisiciones terminológicas, etiquetas… no sé si se entendió que por encima de todo me refería a una estética, un género. Eso sí, si voy a un hilo de divers y pongo mi Conquest de 300m me cae la del pulpo.
Si nos atenemos a ese aspecto estético e histórico sí, veo al Explorer como la quintaesencia del género. Y además de eso, sigue siendo un reloj que literalmente vale para todo. Ha ido al monte y al agua. Pero no tiene por qué ser un Rolex, hay opciones en absolutamente todos los rangos. Incluso puede ser (¡herejía!) un homenaje al 1016, por ejemplo; la única Inquisición buena es la de Monty Python.
No soy especialmente apasionado de Rolex, aunque aprecio mucho la calidad de sus piezas y la historia de la marca, pero el Explorer (Tres agujas sin GMT) es mi reloj favorito de la manufactura. Recientemente he podido probarme algunos en una KDD y ha surgido un tema que, como poseedor de uno, te quería preguntar.
Dicen que este reloj debe ser fiel al original en su versión de 36mm, pero en persona me pareció enano… Y eso que llevo habitualmente relojes de 36, 37, y hasta 34. ¿Tu qué opinas del tema del tamaño y las versiones que hay de este reloj?
Me gusta que le hayas llamado el Explorer tres agujas, me da cierta manía eso tan extendido de “Explorer 1” (como lo del Submariner “no date”).
Entiendo que hayas tenido la sensación de reloj pequeño; de hecho lo es. Las medidas fluctúan porque la caja Oyster es muy “fluida”, pero el 36 actual se lleva más como un 35mm. De hecho, los reajustes de diseño (asas de 19 frente a los 20 anteriores, caja más sutil, brazalete que se estrecha más que el anterior, hasta los 14mm) lo hacen más pequeño. A eso hay que añadir un bisel generoso y, muy importante, un dial negro.
Pero eso es lo que me gusta de este reloj, se lleva casi como un vintage.
Me encantan las referencias antiguas de Rolex de 34 (el Air King, el Date, incluso hubo una referencia Explorer de 34, los Tudor Prince…), la caja Oyster viste y llena de otra manera, tiene presencia y sutilidad, pero esa sutilidad se consigue con ciertos tamaños, en mi opinión. Personalmente, no entiendo los Datejust de 41, hay algo que no me cuadra. Mucho mejor solucionados en diseño y proporción están los Oyster de 41 (que no lo son, más bien 39 y pico) aunque yo elegiría las referencias de 36.
Cuando me decidí por el Explorer, pude pillar la referencia de 39, pero hay algo en las proporciones y cómo soluciona el espacio vacío (el espacio negro en el dial) que no me cuadraba, además de “Explorer” a las 6, que no mitiga ese vacío. Creo que el Explorer 40 está mucho mejor diseñado que el 39 y que es una maravilla… pero para mí este reloj es el de 36, el pequeño que queda vintage. De hecho, creo que las pequeñas reestructuraciones (algo muy de Rolex) que hicieron respecto a la anterior referencia de 36, que se lleva más grande, son muy acertadas y armónicas. Eso sí, no niego el encanto “chapitillesco” que tienen los modelos de los 90 y 2000, eso también me gusta.
Y, como todo, los tamaños tienen mucho de acostumbrarse. Si llevo un mes un Aqua Terra de 41 el primer día que me pongo el Explorer me contrasta mucho su tamaño. Pero una temporada que estuve llevando mucho 32 y 33… me pareció enorme. (Como cuando en el famoso pasaje de la novela de James Bond decía que el Rolex, seguramente un Explorer 1016, era más bien “pesado”).
Creo que si llevases durante un a semana el Explorer actual de 36 (tú que no haces ascos a los 36’s) cambiaría tu percepción y pillarías su propuesta.
Muchas gracias por esta amplia respuesta, es tal cual lo que comentaron otros compañeros en la KDD. Será cuestión de probar.
¿Cómo ves el foro a día de hoy? ¿Podrías destacar lo que más te gusta de este espacio y alguna cosa que creas se puede mejorar?
Pues siendo como es un formato foro considerado jurásico (del valle del Jura, no andamos tan desencaminados) creo que goza de una excelentísima salud y que ha sabido sobreponerse (y dar unas cuantas lecciones) a las insustanciales y de recompensa inmediata redes modernas. Yo necesito mi tiempo, tranquilidad, odio los grupos de WhatsApp, las notificaciones (todas desconectadas), todo lo inmediato que me perturbe o acose. Además, exijo desarrollo y razonamiento, no click fácil ni contenidos superficiales.
Es normal que personas que lleven mucho piensen que todo tiempo pasado fue mejor, que antes sí que había aportación, míticos… todo evoluciona y en cierto sentido es cíclico. Lo que hoy día echamos en cara a los jóvenes ya se lo echaban en cara a gente como Alcibíades en el V a.C. o ya aparece en tablillas sumerias. He trasteado en hilos y épocas pasadas del foro y por supuesto que a veces eran una maravilla las aportaciones y la erudición, pero también otras veces he visto broncas y modos de tratarse que yo no quiero para un espacio de ocio y aprendizaje. Ahora es la etapa que es, hay también mucha aportación, gente que se gasta sus buenas horas por compartir algo por amor al arte, que inyecta ganas, hay debate, experiencias y posturas que ensanchan la propia. Es un lugar en el que desde el minuto uno se pilla al insidioso, al de segundas intenciones, al caradura, al iluminado.
Es inevitable que haya roces, algo de carnedeaficionadoísmo, foreros-mercadillo o utilitaristas (viejos o nuevos, que por lo general duran poco). Personalmente llevo muy mal la mala educación (incluyendo el “me llaman maleducado por decir las cosas como son”) y el elitismo/clasismo. Hay poco de eso, pero es inevitable que en una afición que comprende (aunque no solo) objetos de lujo no lo haya.
Por mi parte, solo puedo agradecer al jefe por este espacio y por cómo se gestiona. Habrá aciertos y desaciertos, pero creo que en el cómputo global ganan de calle los aciertos; los que me lean ya saben que no tiendo precisamente al peloteo.
Sin duda tienes uno de los nicks y títulos más peculiares (y largos) del foro. ¿Qué significan?
Pues en nick es la típica pedantería culturetas, jeje; es una frase de Ovidio “El tiempo devorador de (todas) las cosas”, típica frase dentro del tópico del Memento Mori, el tiempo como la muerte, su inexorable paso… cosas que se vuelven a poner muy de moda en la literatura y el arte europeos de finales del XVI y XVII, pesimismo barroco. Lo gracioso es que leyendo el maravilloso Las manos del Tiempo de Rebecca Struthers (sobre la historia de la relojería, que recomiendo encarecidamente), vi que en el famoso reloj calavera que se le atribuye (muy discutidamente) a María, reina de los escoceses, aparece, entre otras, la inscripción tempus edax rerum.
*Foto de la red
No he logrado imágenes de la parte de atrás, donde al parecer está, pero en efecto, el reloj calavera está plagado de latinajos como “pallida mors aequo pulsat pede” de Horacio. Este tipo de relojes calavera del barroco, con sus consabidas inscripciones latinas de advertencia del paso del tiempo, no desentonarían nada en el mercadillo de cualquier buen festival de metal.
Por otra parte, el boss tuvo a bien ponerme como apodo el nombre de un personaje de la novela y película El Nombre de la Rosa; Malaquías es precisamente el bibliotecario alemán de la siniestra abadía; bien conocida es mi pasión sin freno por los libros.
No puedo dejar pasar la oportunidad de pedirte una recomendación literaria, aparte de Las manos del Tiempo de Rebecca Struthers que ya has comentado.
Buf, eso daría para otro tanto y ya me he pasado de chapa. Pero así, brevemente, hay que leer o volver a leer a Shakespeare y hacer el esfuerzo de contextualizar un poco su obra; ahora nos puede parecer muy lógico lo de la evolución y psicología de los personajes o lo de su profunda humanidad (frente al personaje tipo o acartonado), pero en su día Shakespeare fue marciano, es difícil llegar a valorar lo por delante que iba; el único autor coetáneo que le puede mirar de frente era Cervantes que, siguiendo una tradición hispánica, fue ninguneado aquí y valorado en Inglaterra.
Y como recomendación relojera, si duda: Longitud: La verdadera historia de un genio solitario que resolvió el mayor problema científico de su tiempo de Dava Sobel, que no solo es la historia del gran relojero John Harrison y sus cronómetros marinos sino una historia de la orientación en la era de los viajes por mar. Confluyen la divulgación científica, la relojería, la exploración…
Te solemos ver comentando en los hilos de novedades e incluso compartiendo tú mismo las que descubres. Pero ¿también te interesan las típicas polémicas que surgen de vez en cuando?
Bueno, va un poco a temporadas, alguna estoy más al día y otras más desactualizado. Lo mismo pasa con las polémicas, algunas me pierdo pero otras las sigo con interés. Por ejemplo, he seguido las inevitables polémicas del tema Swatch, o ciertas novedades (o ausencia de ellas) polarizantes, el Cubitus, los movimientos (no me refiero a los calibres) de Rolex u Omega, las subidas… es una observación sociológica interesante.
Lo que sí sigo con interés y se pueden considerar polémicas, procuro educarme en ello, son los temas “gordos” como los que suele sacar Perezcope: estafas y mala praxis en las altas esferas del mundo vintage, narrativas manipuladas o directamente falsas, medias verdades, la reinvención de una historia y una mitología. El intangible y la literatura de marca no están mal, pero hay un límite que no se debe traspasar y creo que los aficionados estamos en la obligación de poner en tela de juicio lo que se nos vende y no caer en un forofismo acrítico.
Temas como lo de Blancpain, Panerai, medias verdades o afirmaciones dudosas de Rolex, Omega… El dato erróneo, repetido y repetido por el corta y pega, hay que atajarlo. Me gusta la historia y la mitología de marca, pero también me gusta tener control sobre ella y que no quieran colar milongas. Desmontar mitos es igual de interesante, y no hace que me guste menos mi Explorer o mis Omegas.
Lo que sí me aburre mortalmente y me parece totalmente estéril son las recurrentes polémicas, debidas o al prejuicio o al desconocimiento, de que si quasirolex, que si quieroynopuedo, que si cómprate un Seiko y no esa mierda, que si reloj de comunión o de hombre, o discusiones huecas y bizantinas por etiquetas y nombres que ponemos los aficionados para entendernos.
Otra polémica que me toca bastante la moral es el uso de IA en el foro. Entiéndase, no como herramienta para elaborar ciertas cosas técnicas sino como sustituta de la redacción normal de un hilo, una respuesta o incluso una opinión.
Te entiendo con el tema de la IA, lo hemos comentado en varios hilos, pero creo que es el sino de los tiempos. Últimamente estoy pensando que esta incipiente burbuja acabará por explotar, dentro de mucho tiempo, y todos volveremos a apreciar más las interacciones humanas y a rechazar cualquier rastro que parezca IA. ¿Qué opinas?
Es una herramientas (o un conjunto complejo de ellas) y como siempre depende del uso y del enfoque. Como herramienta puede usarse para facilitar muchas cosas y ahorrar mucho tiempo aunque también para malos fines y dar más recursos al que tiene ánimo destructor, pero eso no es nuevo en la historia de la tecnología.
El problema es cuando se usa para sustituir interacciones humanas cotidianas o para deshumanizar las cuatro cosillas que nos separan de los animales y nos hacen humanos, como el arte; en ese sentido estoy de acuerdo contigo, habrá un hartazgo y una contrarreacción y se valorará como cosa especial el sello “human made”.
Sé que eres profe, y aprovechando este tema de la IA, te quería preguntar cómo gestionas esto en el aula. ¿Cómo se plantea un futuro en la formación cuando no puedes diferenciar entre el trabajo hecho por un alumno o por la máquina?
Eso está siendo un problema, claro está. Ya no tiene sentido mandar un “trabajo” o un ensayo para casa. Por ejemplo, si se preparan algo, que puede o no tener detrás mérito personal, tiene más sentido que se le pida al alumno hacerlo suyo, exponerlo y justificarlo y valorar la comprensión y el manejo crítico de los datos.
Por otra parte noto que falta esa malicia que teníamos antes y por lo general las copias son muy burdas…
También es cierto que eso obliga a los docentes reciclarse, y eso está bien.
En un mundo donde parece que todo se polariza con facilidad, sueles aportar opiniones bastante equilibradas. ¿Crees que la afición relojera necesita más conversación y menos trincheras?
Te agradezco que hayas podido tener esa impresión y me gustaría que así fuera, lo procuro, pero como cualquiera he caído en entrar al trapo o he tenido sesgos por mis propios prejuicios.
Claro, lo comentábamos un poco en la anterior pregunta al hilo de las polémicas estériles, a veces hace falta un poco más de apertura mental. Está bien que algo no guste, incluso visceralmente, pero es fácil caer en el juicio personal y la descalificación. Además todos somos en algún momento o respecto a algún tema contradictorios e incoherentes, y eso es humano. Tampoco se trata de ir por la vida como el Sr. Flanders o ser falsamente buenista, es buscar un término medio sensato y tratar a los demás como quieres que te traten a ti.
En el foro hay compañeros que se restringen a ciertos subforos, en cambio tu visitas todo tipo de contenidos. ¿Cuáles son tus hilos favoritos?
Al final es la única red social que frecuento y no siempre tengo el tiempo que me gustaría para meterme más y profundizar en subforos o ciertos hilos, pero a temporadas, según la marea de interés, visito varios de ellos. El de militares, como es evidente, asomo de vez en cuando por vintage para aprender de los maestros, por los rusos, o los de Omega y Rolex.
Ando más por General; el diario me encanta, pero no lo veo a diario (error de Matrix) y solo participo de vez en cuando (además, soy fotógrafo chapucero y algo descuidado).
Mis hilos favoritos son, por ejemplo, esos de contenido y aprendizaje como los que nos preparan jorgesb, o itsmemario; las presentaciones que más que presentaciones son hilos de historia y cultura relojera como las de iVAMP, las añoradas malquereviews de Tazio y las más-que-presentaciones de otros tantos. Me encantan esos hilos continuos que son como la columna vertebral del foro general, como por ejemplo los hermosos hilos de relojes y flores, cuadrados y rectagulares, 36’ers, muestra tu X, relojistas metaleros… son hilos que veo a veces, no siempre estoy al día, no suelo participar demasiado en ellos, a veces me agobia un poco que si no estoy al día “han pasado muchas cosas”… De hecho, soy un relojista metalero y como bien sabes cómplice de nuestro querido logo que tan bien diseñaste, pero no siempre tengo tiempo para estar al día con lo que colgáis! Claro, ahí hay que hacer la tarea y oír las cosas…
Ah, mención de honor para los hilos de “¿cuánto puede valer el reloj del abuelo?”
Por supuesto, luces con orgullo en tu firma el logo que co-creamos para el club de metaleros del foro (REME). Ya que sale el tema, recomienda alguna banda que te guste mucho.
Pues para no decir los sobradamente conocidos, como Judas o Metallica; los rusos Kipelov, los alemanes Die Apokalyptischen Reiter, Rage (con Mike Terrana y Viktor Smolski, que también tocó con Kipelov), los Kreator, el Unisonic de Michael Kiske, los estadounidenses Iced Earth (con el genial Ripper Owens, pero también con Matt Barlow)…
¿Tienes otras aficiones que te apasionen tanto como esta?
Claro, los libros. Bueno, en realidad lo que contienen, pero también el objeto en sí. Aunque tengo algún libro antiguo (el que más del s.XVI) no soy coleccionista de libros en el sentido de su valor bibliófilo, o de primeras ediciones, etc. Tengo miles, algunos muy especializados, pero como decía el general Patton de sus revólveres “los utilizo”. En ese sentido tampoco colecciono ejemplares firmados y demás, pero indirectamente me ha hecho ilusión hacerme a lo largo de los años con libros firmados o dedicados por Baroja (fue un golpe de suerte), Ortega, Heidegger… incluso uno firmado por el viejo buen Buzz Aldrin! Ah, y Edmund Hillary. Huelga decir que no dedicados a mí, no soy tan viejo. Pero no fetichizo el tema.
Y al hilo del contenido de los libros, pues una de mis pasiones es la literatura (por lo general gente muerta), también la filosofía, historia, lingüística, el estudio especializado, idiomas, la divulgación científica…
No he estado metido en grupos de recreación, pero me gusta el tema de las armas y armaduras, la reconstrucción arqueológica, la ilustración histórica… Además del rock y metal he sido y soy muy melómano con la música clásica (en especial lo que se suele llamar música antigua; Renacimiento, Barroco temprano y Barroco) pero también los románticos, me sé Beethoven de memoria (como auditor pasivo, claro). No todo es petardeo gafapasta, también me han gustado mucho los videojuegos, la cultura popular y friki estilo Star Wars, Batman…
Hace un tiempo me interesé bastante por la numismática antigua, como siempre, por el aspecto histórico, social y de la moneda como herramienta en la antigüedad; sin ser coleccionista, solo unas cuantas piezas modestas, algún denario romano y piezas griegas clásicas o helenísticas, alguna cosa de Inglaterra y España en el XVI y XVII. La pieza más cara, y con diferencia, una tetradracma ateniense clásica, costó lo que un Tissot de cuarzo. Profundicé un poco en el tema, pero en cuanto al “mercado” salí muy desencantado de lo tóxico que puede llegar a ser el mundo del coleccionismo. Especulación, gente interesada solo en el aspecto monetario (curioso hablando de monedas, otro fallo en Matrix) o como si se tratase de figuritas de colección y demostrando un paletismo histórico enorme. El tema debía estar muy feo con la moneda ibérica; falsificaciones, cazatesoros ilegales armados con su detector de metales (en España es ilegal). Pero me he quedado con el campo de estudio y la bibliografía que lo acompaña y es lo que importa.
Fuera de lo intelectual, me encanta la montaña, aunque la he practicado menos de lo que querría; de joven me interesaron y practiqué artes marciales clásicas y siempre me ha gustado el gimnasio; sigo yendo y no es por castigo, lo disfruto. Con mis 18 años me leí enterita la Enciclopedia del Bodybuilding del bueno de Arnold y otros clásicos por el estilo, al final siempre vuelvo a los libros.
Para terminar, ¿Hallarás algún día la, ansiada por muchos, Paz Relojera?
Al igual que con mi escepticismo con el grial, no creo en esa paz o ese nirvana. Para mí no hay un objetivo sino un viaje. Eso de la paz relojera suena a algo completo, acabado, a una sustancia, pero para mí es una historia. La afición deviene, el río nace más rápido y furioso pero con poco caudal, luego se hace grande y más reposado.
En ese sentido ahora (y me gustaría que eso sea lo que vaya a venir a partir de ahora) voy mucho más lento y reposado, pienso, estudio y sopeso más las cosas. No siempre hay que poseer para disfrutar. Es una especie de paz, pero el camino sigue. No he llegado del todo a ese estadio, pero más que paz relojera busco el iaido relojero. El iaido es ese antiguo arte japonés mitad marcial mitad meditación zen que consiste en, sumido en un estado de reposo concentrado, desenfundar rápidamente el sable, dar dos o tres golpes precisos y volver a enfundarlo; se le apoda a dicho arte “la calma en acción”.
Bueno amigos, espero que hayáis disfrutado de esta entrevista. No sé a vosotros, pero a mi me ha enganchado de principio a fin. Es uno de esos hilos que merece la pena leer un par de veces para captar bien todo lo que nos comenta el compi @Tempus Edax Rerum.
Muchas gracias Íñigo por tanto esfuerzo y dedicación, de verdad que lo aprecio un montón. Y no solo por la cantidad de información, si no por la calidad de la misma. Lo dicho, me he quedado alucinado.
Gracias a todos los que habéis llegado hasta aquí, los que dais “me gusta”, comentarios… y por supuesto al jefe de esta casa de locos.
Dentro de una semanina, tendremos otra entrevista.
Me despido con un pensamiento:
Cuanto se pierde la gente sin intereses ni aficiones, los que solo pasan el rato con vicios vacios. Ojalá nunca dejemos de sentir esta pasión por los relojes, los libros, la historia, o simplemente por la vida.
¡Comentad qué os ha parecido! Os leo

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Bravissssimo a ambos 
Lo bueno es que cuando he podido retomar he empezado otra vez y ya ha ido del tirón 🤩
Gracias a los dos 
yo me planteo hasta intentar aspirar a su calma y capacidad de mediación 