manresamolins
Habitual
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Buenos días, compañer@s de frenopático,
Hace mucho tiempo que no escribo ni publico en el foro. Continuo entrando a diario para dar un vistazo a lo que se cuece, pero sin la locura de años atrás. Seguramente es motivo de otro post, pero estoy inmerso en una especie de decepción relojera (transitoria o permanente lo juzgará el paso del tiempo). Este desánimo es producido, entre otros, por ver como cada día segmentos de relojes que no hace tantos años podía acceder se van alejando cada vez más y más de mi capacidad económica. No quiero juzgar, sólo contar esta percepción, que en mi caso es un axioma. Relojes de 1000 y 1.500 euros "accesibles" ya estan en 2.500-3.000, alejando mis esperanzas de hacerme con ellos. Este factor, más otros de diferente índole (momento vital, vaya) me han alejado de la vorágine del día a día.
Con una excepción.
Mis 40 años.
Tal efeméride merecía un buen reloj. Meses y meses dándole a la maquinita buscando cuadrar un círculo imposible. Los relojes que me podía permitir económicamente no me convencían como reloj especial de los cuarenta; y los que me hacían hervir la sangre quedaban fuera de mi alcance. Cuán decepción tan tremenda me hizo plantear no comprarme ningún reloj para celebrar los 40 y esperar tiempos mejores (qué remedio).
Pero
Apareció de repente un Longines que no tenía controlado, de los que no abundan en el foro ni en los principales canales de redes sociales. Un modelo clásico, atemporal y con un tamaño muy contenido (35mm). Fondo visto con el rotor decorado con côtes de Geneve i el logotipo de Longines y el calibre embellecido con perlage. En definitiva, un reloj de vestir pero con armis y suficientemente polivalente para darle un uso relativamente cotidiano (vale, nada de playa ni ir a jugar a pádel). Un reloj con un armis clasiquísimo de granos de arroz, súper cómodo y flexible, un dial plata rayos de sol precioso, de una marca prestigiosa como Longines, con un calibre L888.5 estupendo, espiral de silicio, antimagnético, 72 horas de reserva de marcha, 5 años de garantía... y a un precio muy competitivo.
Ése sí era especial: Longines, calibre cojonudo, clásico pero atemporal, bonito y fino a rabiar... muy 40 años.
Y encima no se me iba de precio, como tantos otros.
Y me fuí a por él. Gracias a mi querida señora, que me animó con la compra y asumió el costo.
Un Longines Lyre de 35mm con dial plateado. Precioso, cada vez que lo miro se me cae la baba. Elegante, senzillo, atemporal, clásico... justo lo que buscaba para los 40.
Os dejo unas cuantas cutrefotos para poder compartir mi alegría con vosotros.
Un saludo!
Hace mucho tiempo que no escribo ni publico en el foro. Continuo entrando a diario para dar un vistazo a lo que se cuece, pero sin la locura de años atrás. Seguramente es motivo de otro post, pero estoy inmerso en una especie de decepción relojera (transitoria o permanente lo juzgará el paso del tiempo). Este desánimo es producido, entre otros, por ver como cada día segmentos de relojes que no hace tantos años podía acceder se van alejando cada vez más y más de mi capacidad económica. No quiero juzgar, sólo contar esta percepción, que en mi caso es un axioma. Relojes de 1000 y 1.500 euros "accesibles" ya estan en 2.500-3.000, alejando mis esperanzas de hacerme con ellos. Este factor, más otros de diferente índole (momento vital, vaya) me han alejado de la vorágine del día a día.
Con una excepción.
Mis 40 años.
Tal efeméride merecía un buen reloj. Meses y meses dándole a la maquinita buscando cuadrar un círculo imposible. Los relojes que me podía permitir económicamente no me convencían como reloj especial de los cuarenta; y los que me hacían hervir la sangre quedaban fuera de mi alcance. Cuán decepción tan tremenda me hizo plantear no comprarme ningún reloj para celebrar los 40 y esperar tiempos mejores (qué remedio).
Pero
Apareció de repente un Longines que no tenía controlado, de los que no abundan en el foro ni en los principales canales de redes sociales. Un modelo clásico, atemporal y con un tamaño muy contenido (35mm). Fondo visto con el rotor decorado con côtes de Geneve i el logotipo de Longines y el calibre embellecido con perlage. En definitiva, un reloj de vestir pero con armis y suficientemente polivalente para darle un uso relativamente cotidiano (vale, nada de playa ni ir a jugar a pádel). Un reloj con un armis clasiquísimo de granos de arroz, súper cómodo y flexible, un dial plata rayos de sol precioso, de una marca prestigiosa como Longines, con un calibre L888.5 estupendo, espiral de silicio, antimagnético, 72 horas de reserva de marcha, 5 años de garantía... y a un precio muy competitivo.
Ése sí era especial: Longines, calibre cojonudo, clásico pero atemporal, bonito y fino a rabiar... muy 40 años.
Y encima no se me iba de precio, como tantos otros.
Y me fuí a por él. Gracias a mi querida señora, que me animó con la compra y asumió el costo.
Un Longines Lyre de 35mm con dial plateado. Precioso, cada vez que lo miro se me cae la baba. Elegante, senzillo, atemporal, clásico... justo lo que buscaba para los 40.
Os dejo unas cuantas cutrefotos para poder compartir mi alegría con vosotros.
Un saludo!
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