Cilenio
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Inició el hilo (OP)
Y una curiosidad también de una obra del siglo II d. C. que compila proverbios griegos, el Epítome de Zenobio de los proverbios de Tarreo y Dídimo. Uno de estos proverbios vendría a significar «lo que faltaba» o «y para colmo», haciendo referencia a la última de las desdichas que podía sufrir el acusado de un juicio: que la persona que controlaba la duración de los discursos con el cronógrafo de agua (clepsidra) lo hiciera mal.
Pero no solo encontramos alusiones en contextos judiciales. Siguiendo con la literatura y con Luciano, también encontramos referencias a los relojes en ámbitos de la vida cotidiana: medir el tiempo en un banquete, ir a un sitio, establecer una hora de llegada, etc.
Poco a que comentar aquí, sobre la broma de borrachos.
Se refieren a ir a los baños temprano, antes de que vayan muchas personas el agua esté muy usada.
También tenemos a Ateneo de Náucratis (s. II – III d. C.), que tiene una obra antológica llamada El Banquete de los eruditos. Da testimonios de un sinfín de fuentes desaparecidas, en especial, de la comedia media y nueva.
Adjunto dos:
La indicación de «una sombra de 12 pies» sería equivalente al amanecer como al atardecer. Para un banquete, como es lógico, habría que presentarse al atardecer, pero este Querefonte estaba desesperado por gorronear que va por la mañana.
Ateneo nos narra una anécdota similar atribuida al cómico Eubulo (I, 8b y 8c):
Reloj de sol hemiciclo del siglo I d. C. descubierto en Atenas. Se puede ver representada a Atenea en el lateral y a Helios en el frontal (Fuente de la imagen: https://www.worldhistory.org/image/11405/sundial-from-athens/).
Proverbios griegos [Epítome de Zenobio de los proverbios de Tarreo y Dídimo], III, 158.
«Además, un mal medidor de agua». A propósito de quienes tienen mala suerte en un sorteo. Porque en los tribunales la peor de las labores era medirles el agua a los que estaban implicados en el juicio. Y el que lo hacía se designaba por sorteo. (Trad. Rosa M.ª Mariño Sánchez-Elvira y Fernando García Romero)
Pero no solo encontramos alusiones en contextos judiciales. Siguiendo con la literatura y con Luciano, también encontramos referencias a los relojes en ámbitos de la vida cotidiana: medir el tiempo en un banquete, ir a un sitio, establecer una hora de llegada, etc.
Luciano de Samosata, Sobre los que están a sueldo, 35.
Conozco yo también a un orador de los más incisivos a quien se le ordenó preparar un discurso en un banquete, por Zeus, no de cualquier manera, sino con un estilo agresivo y muy elaborado; contó con el aplauso su discurso en mitad de la bebida, porque no se le midió el tiempo con agua, sino con vino. (Trad. José Luis Navarro González)
Poco a que comentar aquí, sobre la broma de borrachos.
Luciano de Samosata, Lexífanes, 4.
«También nosotros, —dijo Filino— Onomácrito, Helanico aquí presente y yo te seguiremos, pues la aguja da sombra al centro de la esfera y es de temer que debamos bañarnos en agua sucia tras los Carimentes, empujados en tropel entre la chusma». (Trad. Francesca Mestre y Pilar Gómez).
Se refieren a ir a los baños temprano, antes de que vayan muchas personas el agua esté muy usada.
También tenemos a Ateneo de Náucratis (s. II – III d. C.), que tiene una obra antológica llamada El Banquete de los eruditos. Da testimonios de un sinfín de fuentes desaparecidas, en especial, de la comedia media y nueva.
Adjunto dos:
Banquete de los eruditos, 242f y 243a.
El parásito Querefonte, a su vez, se mencionaba así mismo en unos versos citados antes que estos, pero también Menandro alude a él en La redecilla. Y en La colera dice:
«No se diferencia de Querefonte un ápice el hombre, quienquiera que fuese, que, invitado en una ocasión a un banquete a la hora en que la sombra del reloj midiera doce pies, al amanecer, al ver la sombra de la Luna, salió corriendo como si llegase tarde y se presentó al rayar el día».
La indicación de «una sombra de 12 pies» sería equivalente al amanecer como al atardecer. Para un banquete, como es lógico, habría que presentarse al atardecer, pero este Querefonte estaba desesperado por gorronear que va por la mañana.
Ateneo nos narra una anécdota similar atribuida al cómico Eubulo (I, 8b y 8c):
Tenemos entre nuestros invitados a dos hombres invencibles en el banquete: Filocrates y Filocrates.
Pues aunque él es uno, lo cuento como dos, y grandes..., o mejor como tres. Cuentan que este fue invitado cierta vez a cenar a casa de uno, y que su amigo le dijo que cuando la sombra del reloj de sol midiese veinte pies, acudiera. Al amanecer, nada más salir el sol, aquel se puso a medir, y cuando la sombra era demasiado larga ya, en más de dos pies, se presentó. Entonces dijo que llegaba un poco demasiado tarde por un compromiso ¡y había llegado con el día!
Reloj de sol hemiciclo del siglo I d. C. descubierto en Atenas. Se puede ver representada a Atenea en el lateral y a Helios en el frontal (Fuente de la imagen: https://www.worldhistory.org/image/11405/sundial-from-athens/).