Cilenio
Novat@
Sin verificar
¡Hola!
He estado rebuscando por el foro y no he encontrado apenas referencias a la relojería en la literatura (entendida como conjunto de texto), en concreto de la griega y la romana. Quizá he buscado mal o tal vez no interesa. Sí he encontrado alguna referencia aislada, por ejemplo, en estos hilos:
Yo voy a empezar por Plinio el Viejo, pero hay un montón de menciones: Aristófanes, Varrón, Plutarco, Platón, Séneca... Vitruvio enumera en torno a 16 tipos de relojes distintos. Si nadie más se anima, ya las iré subiendo.
Empiezo por Gayo Plinio Segundo o Plinio el Viejo (ca. 23 – 79 d. C.) porque es la mar de interesante. En su Historia Natural refiere la aparición del primer reloj, describe el reloj más grande de la antigüedad, se lamenta de la falta de precisión de algunos relojes (como nos pasa a nosotros), entre otros temas. Su Historia Natural es una magna enciclopedia del siglo I d. C., muy influyente desde época tardía y hasta el Renacimiento. Además, era un tipo de acción: durante la erupción del Vesubio, se lanzó a investigar y a salvar a vecinos de Estabia, a unos 6 kilómetros de Pompeya, lo que le costó la vida, según relata su sobrino, Plinio el Joven, en una carta a Tácito.
Paso ya a los textos. Los paréntesis y corchetes son aclaraciones mías. La traducción de los dos primeros fragmentos pertenece a Ana María Moure Casas, el tercer fragmento lo tradujo Encamación del Barrio Sanz y el cuarto es traducción de un servidor. Al final de cada fragmento indico su ubicación. Espero que los disfrutéis:
He estado rebuscando por el foro y no he encontrado apenas referencias a la relojería en la literatura (entendida como conjunto de texto), en concreto de la griega y la romana. Quizá he buscado mal o tal vez no interesa. Sí he encontrado alguna referencia aislada, por ejemplo, en estos hilos:
- https://relojes-especiales.com/threads/historia-de-la-relojería.537609/#post-6996914 - Sobre la historia de la relojería, mencionando a Plinio.
- https://relojes-especiales.com/threads/¿cuántos-modos-de-medir-el-tiempo-tenéis-en-la-caja-o-en-casa.574434/#post-7868220 - Con una cita de Plauto sobre los relojes, pero incompleta.
Yo voy a empezar por Plinio el Viejo, pero hay un montón de menciones: Aristófanes, Varrón, Plutarco, Platón, Séneca... Vitruvio enumera en torno a 16 tipos de relojes distintos. Si nadie más se anima, ya las iré subiendo.
Empiezo por Gayo Plinio Segundo o Plinio el Viejo (ca. 23 – 79 d. C.) porque es la mar de interesante. En su Historia Natural refiere la aparición del primer reloj, describe el reloj más grande de la antigüedad, se lamenta de la falta de precisión de algunos relojes (como nos pasa a nosotros), entre otros temas. Su Historia Natural es una magna enciclopedia del siglo I d. C., muy influyente desde época tardía y hasta el Renacimiento. Además, era un tipo de acción: durante la erupción del Vesubio, se lanzó a investigar y a salvar a vecinos de Estabia, a unos 6 kilómetros de Pompeya, lo que le costó la vida, según relata su sobrino, Plinio el Joven, en una carta a Tácito.
Paso ya a los textos. Los paréntesis y corchetes son aclaraciones mías. La traducción de los dos primeros fragmentos pertenece a Ana María Moure Casas, el tercer fragmento lo tradujo Encamación del Barrio Sanz y el cuarto es traducción de un servidor. Al final de cada fragmento indico su ubicación. Espero que los disfrutéis:
Sobre aspectos gnomónicos
No son utilizables los mismos instrumentos horarios (vasaque horoscopa) en todas partes, dado que las sombras del sol varían cada 300 estadios [un estadio equivale a 0,185 km, por lo que 55,5 km] o, como máximo, cada 500 [92,5 km]. Por eso, la sombra del «ombligo» [umbilicus. En realidad, el hueco donde se colocaba el estilo, aguja o gnomon], que llaman gnomon, en Egipto, el día del equinoccio al mediodía, alcanza una medida de poco más de la mitad del gnomon; en Roma, a la sombra le falta la novena parte del gnomon [...]. (Historia Natural, II, 182).
Sobre la aparición del reloj
Este cómputo de las sombras y la llamada gnomónica, los descubrió Anaxímenes de Mileto (ca. 590 a. C. – ca. 525 a. C.), discípulo de Anaximandro, del que hemos hablado, y fue el primero que mostró en Lacedemonia el reloj que denominan esciotérico [sciothericon del griego σκιοθηρικός, que procede de σκιά (sombra), θηράω (cazar) e -ικός (sufijo para designar instrumento)]. (Historia Natural, II, 187).
Cuando hubo relojes por primera vez en Roma y crítica hacia su inexactitud
El tercer acuerdo fue en la observación de las horas, entrando ya en el cómputo, que en el libro segundo dije cuándo y por quién fue descubierto en Grecia. También llegó más tarde aquí, en Roma. En las Doce Tablas (451 y 450 a. C.) sólo se nombran el amanecer y el ocaso, unos años después se añadió también el mediodía, que proclamaba un heraldo de los cónsules, cuando desde la Curia veía el sol entre los Rostros (tribuna de los oradores en el foro) y la Grecóstasis (donde los embajadores extranjeros esperaban para ser recibidos); al declinar el astro desde la columna Menia (donde se juzgaba a los esclavos, a los ladrones y a los deudores) hasta la cárcel, proclamaba la última hora, pero esto sólo en los días serenos, hasta la Primera Guerra Púnica (264-241 a. C.). Cuenta Fabio Vestal que el primer reloj de sol lo puso Lucio Papirio Cursor, doce años antes de la guerra contra Pirro (280 a. C.-275 a. C.), delante del templo de Quirino que había sido ofrecido por su padre, al hacer la dedicación. Pero no da a conocer los fundamentos de la fabricación del reloj ni su artífice, ni de dónde se trajo ni en quién lo encontró escrito. Marco Varrón dice que el primer reloj público fue colocado en la Columna Rostral a la manera de los espolones de los barcos en la primera guerra Púnica por el cónsul Manio Valerio Mésala después de la toma de Catania, en Sicilia, y que fue transportado desde allí treinta años después de lo que se dice del reloj de Papirio, el año 490 de la fundación de Roma (264 a. C.). A pesar de que las líneas de este no coincidían con las horas, sin embargo se atuvieron a él durante noventa y nueve años, hasta que Quinto Marcio Filipo, que fue censor con Lucio Paulo, las dispuso más cuidadosamente y esto se tomó como uno de los dones mejor recibidos de sus trabajos de censor. Sin embargo, también entonces en los días nublados las horas fueron poco seguras hasta el lustro siguiente. Entonces Escipión Nasica, colega de Lenate, fue el primero que dividió con agua lo mismo las horas del día que las de la noche e inauguró ese reloj bajo techo el año 595 de la ciudad (159 a. C.). ¡Durante tanto tiempo la luz fue indivisible para el pueblo romano! (Historia Natural, VII, 212).
Sobre el reloj solar de Augusto (Horologium Augusti), el reloj más grande de la antigüedad
Otro [obelisco], que está en el Campo de Marte, el divino Augusto le atribuyó un uso maravilloso: capturar las sombras del Sol y, así, la duración de los días y de las noches, por medio de una losa en proporción con la altura del obelisco, de tal manera que la sombra que proyectara al mediodía (die sexta hora) del solsticio de invierno fuera igual [de larga] y paulatinamente, en correspondencia con unas medidas, que estaban engastada de bronce, disminuyese día a día y entonces comenzara a aumentar de nuevo, un objeto digno de ser conocido, invención del matemático Novio Facundo.
Este [Novio Facundo] añadió una esfera dorada a la cúspide, para que en lo alto se concentrara la sombra en sí misma, no dispersándose la punta desmesuradamente, de igual manera que, según dicen, se observa con la cabeza de una persona (Historia Natural, XXXVI, 72).