S
Sitting Bull
Novat@
Sin verificar
De pequeño (80s) me encantaba el reloj. Me fascinaba. Era una cosa chulérrima. Ahora estamos curados de espanto y nada nos impresiona. Pero el reloj de flores del Parque García Sanabria en Tenerife sigue siendo una cosa curiosa y bonita. Probablemente merecedora de más mimos de los que los vándalos le regalan. Pero me ha entristecido verlo parado (edito: no está parado. No está en hora. Casi peor el desdén). Una pequeña, o no tanto, degradación que hace que todo sea un poquito más feo. He buscado su historia y parece que es muy caro arreglarlo. En fin. Pego de un periódico local “El reloj fue instalado en 1958 como un regalo. Un gesto diplomático que se convirtió, con el paso del tiempo, en seña de identidad de Santa Cruz de Tenerife. El cónsul de Dinamarca, Peder Larsen, donó entonces un reloj de fabricación suiza, de la casa Favag, y dos cisnes negros para el estanque del parque”.
A veces me parece que nos merecemos lo que nos pase. Primero quitamos la aguja del segundero. Luego los números. Luego se para y ahí se queda (al menos déjalo a las míticas 10:10). Lo siguiente será ponerle cemento, que no requiere mantenimiento. Miré los muros de la patria mía…
A veces me parece que nos merecemos lo que nos pase. Primero quitamos la aguja del segundero. Luego los números. Luego se para y ahí se queda (al menos déjalo a las míticas 10:10). Lo siguiente será ponerle cemento, que no requiere mantenimiento. Miré los muros de la patria mía…
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