GSvier
Forer@ Senior
Sin verificar
Si se va por Rolex se va por Rolex, ojalá lo encuentre estaría bien....
Todo ocurrió en el verano de 1996, cuando Place tan solo tenía 18 años y acababa de cumplir uno de sus grandes sueños: comprar un Rolex Submariner Date 16610 por 3.100 dólares (unos 2.700 euros). Justo cuando saltó al agua desde una lancha en el lago Trout, el cierre del reloj se rompió y terminó saliendo despedido, hundiéndose en una zona con más de 24 metros de profundidad y escasa visibilidad.
Al principio, Place intentó recuperarlo por todos los medios que se le ocurrieron en ese momento, desde lanzarse al agua para buscarlo buceando hasta emplear un gran imán industrial para rastrear el fondo del lago. Por desgracia para él, los días fueron pasando y nunca llegó a encontrar su preciado reloj, por lo que asumió que debió quedar enterrado bajo el barro y la vegetación.
Para Tom Place, el Rolex Submariner ya no es un mero reloj que perdió durante la adolescencia, sino que se ha convertido en un símbolo y en una obsesión personal. Treinta años después, continúa explorando el lago sin perder ni un ápice de determinación: está decidido a encontrarlo cueste lo que cueste.
Todo ocurrió en el verano de 1996, cuando Place tan solo tenía 18 años y acababa de cumplir uno de sus grandes sueños: comprar un Rolex Submariner Date 16610 por 3.100 dólares (unos 2.700 euros). Justo cuando saltó al agua desde una lancha en el lago Trout, el cierre del reloj se rompió y terminó saliendo despedido, hundiéndose en una zona con más de 24 metros de profundidad y escasa visibilidad.
Al principio, Place intentó recuperarlo por todos los medios que se le ocurrieron en ese momento, desde lanzarse al agua para buscarlo buceando hasta emplear un gran imán industrial para rastrear el fondo del lago. Por desgracia para él, los días fueron pasando y nunca llegó a encontrar su preciado reloj, por lo que asumió que debió quedar enterrado bajo el barro y la vegetación.
Tom Place monta expediciones periódicas para encontrar su Rolex
Sin embargo, en 2020 decidió volver a intentarlo. Aprovechando el parón de la industria cinematográfica a causa de la pandemia, puso en marcha una gran expedición para encontrar su Rolex. Tras equiparse con material de buceo profesional y detectores de metales subacuáticos, empezó a explorar de forma sistemática la zona donde cree que cayó el reloj. Desde entonces ha invertido unas 60 horas en inmersiones, en las que revisa pequeños sectores del lago con un método tremendamente preciso. A lo largo de todos estos años, Place se ha encontrado con neumáticos, latas, anclas y demás objetos metálicos, y todo mientras lidiaba con las dificultades que plantearon el limo y la vegetación del fondo. Aun así, sigue convencido de que el reloj sigue allí, en alguna parte.Para Tom Place, el Rolex Submariner ya no es un mero reloj que perdió durante la adolescencia, sino que se ha convertido en un símbolo y en una obsesión personal. Treinta años después, continúa explorando el lago sin perder ni un ápice de determinación: está decidido a encontrarlo cueste lo que cueste.
