AbderramanII
Reina Mora
Sin verificar
¡Saludos, compañeros! Y tranquilos, que no es un nuevo hilo temático de combinación para traer vuestro reloj acompañado de un plato de jamón/chorizo 😁
Antes solíamos tener bastantes hilos eno-gastro-relojeros, y personalmente los gozaba; nuestro jubilauta disfrutón llevaba la voz cantante, pero creó escuela y descubríamos mesas (o más bien cocinas) interesantes de toda la geografía. Eran un placer para la vista y buenas orientaciones de primera mano sin el sesgo de otras redes y reseñas ¡¡Gracias Vilobi!! I miss you here 🥺
Bueno, pues aprovechando que este tipo de hilos no requieren mucha preparación y los puedo encajar en mi actual situación, me animo a contaros/mostraros uno de mis restaurantes favoritos del Botxo: el Odoloste. El sábado nos juntamos allí para cenar los habituales compinches del desayuno de los viernes y decidí documentarlo para poderlo compartir 😇
Como siempre, una pequeña puesta en antecedentes. Situado a pocos pasos de nuestro ilustre Guggenheim, ya el nombre da una pista, si sabes euskera, claro 🙃 (significa morcilla) y es que es un lugar donde rinden especial tributo a este aprovechable animalito que da título al hilo, principalmente en su variante asturiana (gochu asturcelta) y vasca (euskal txerri). No os imaginéis el típico festival de txarriboda o matanza, porque nada más lejos de lo que el bueno de Igor hace en su cocina: platos diferentes, delicados y ligeros (lo recalco porque sé que parece imposible), y ejecutados con una técnica impecable. Y aunque está presente en alguna forma y medida en casi todos los platos, no tiene un protagonismo atorrante que los monopolice; muy acertadamente, en mi opinión.
Igor es un tío humilde, nada dado a los protagonismos que últimamente se estilan en su profesión, pero no por ello menos brillante donde debe: en la cocina. Fue campeón de España de jóvenes cocineros en 2002 junto a Eneko Atxa, y probablemente he comido algo suyo sin saberlo durante durante sus estancias en Mugaritz, Andramari, Aretxondo… pero cuando tomé conciencia de su existencia y lo que me agradaban sus maneras fue cuando inició andadura en solitario en 2013 en su Ur Gatza. Pequeño periplo mediante, hace unos añitos volvió precisamente a aquel mismo local en el que tomó la batuta en los fogones con esta propuesta actual de Odoloste.
Hechas las presentaciones, paso a dejaros imágenes de lo que dio de sí la cena, con uno de los menús que ofrece, ligeramente adaptado a las alergias de uno de los comensales (podéis curiosearlos en la web)
Empezamos con una terrina de jarrete, pistacho, reineta, pato (con un puré de arándanos 😋) y un fiambre casero de costilla de euskaltxerri, oreja, pulpo. Curiosos y deliciosos a partes iguales
A continuación uno de los bocados que más me gustó: anchoa a la llama, cristal, romescu de txistorra, servido junto a un chupito de gazpacho de remolacha
Seguido unos hongos con papada sobre una suerte de carbonara. Textura, sabor y combinación equilibrada y sabrosa
Bondiola, reposada en un marmitako (más bien esencia de marmitako 😍)
Talo de carrillera ibérica, cebolla encurtida, mahonesa de huevo frito. Delicia 😋😋
Y ya terminando, merluza del Golfo de Bizkaia (en su justo punto), toffe de txipiron, escalibada de begihaundi, bacón
Y pluma ibérica, tirabeques, boniato
Para cerrar un refrescante postre que me lancé a devorar antes de afotar, y de ahí su horrible aspecto 🫣
Aunque parezca mentira, era una perfecta quenelle de un fresquísimo helado de limón y albahaca sobre un pesto dulce y coronado con merengue de limón. Además de delicioso, un broche refrescante y perfecto para concluir 👌🏼 He tomado prestada una foto de la Red para hacerle justicia
Y eso fue todo, que no fue poco, ciertamente, pero que contra todo pronóstico por mi parte, no pasó la menor factura a mi estómago, que cada vez es más quejica cuando los cocineros se exceden con grasas y aditamentos emulsionantes. Otro super punto a favor de Igor (a diferencia de su compañero de premio juvenil) 👍🏼
Ahh, y la pitanza, claro, que tiene una bodega bien interesante
Empezamos con Juste, un blanco del Loira bastante curioso; aunque su apertura me desconcertó, por decirlo suave, enseguida se abrió y fue un excelente e interesante acompañante de la primera parte
Y después pasamos a un tinto de Jesús Madrazo que, conociendo el clásico buen hacer de su autor, no podía fallar
Y ahora sí que he terminado 😇 Ya siento que la hora que se me ha hecho para la publicación la haga un poquito cruel
Espero que tengáis cerca algo rico para calmar la gusa😉
Gracias a los que habéis llegado hasta aquí, y obviamente os recomiendo una visita a este discreto lugar si pasáis por el Botxo. Además, creo que tiene una RCP espectacular (de las mejores de la zona en su estilo, me atrevería a decir).
Bon appetit, queridos bon vivants
Antes solíamos tener bastantes hilos eno-gastro-relojeros, y personalmente los gozaba; nuestro jubilauta disfrutón llevaba la voz cantante, pero creó escuela y descubríamos mesas (o más bien cocinas) interesantes de toda la geografía. Eran un placer para la vista y buenas orientaciones de primera mano sin el sesgo de otras redes y reseñas ¡¡Gracias Vilobi!! I miss you here 🥺
Bueno, pues aprovechando que este tipo de hilos no requieren mucha preparación y los puedo encajar en mi actual situación, me animo a contaros/mostraros uno de mis restaurantes favoritos del Botxo: el Odoloste. El sábado nos juntamos allí para cenar los habituales compinches del desayuno de los viernes y decidí documentarlo para poderlo compartir 😇
Como siempre, una pequeña puesta en antecedentes. Situado a pocos pasos de nuestro ilustre Guggenheim, ya el nombre da una pista, si sabes euskera, claro 🙃 (significa morcilla) y es que es un lugar donde rinden especial tributo a este aprovechable animalito que da título al hilo, principalmente en su variante asturiana (gochu asturcelta) y vasca (euskal txerri). No os imaginéis el típico festival de txarriboda o matanza, porque nada más lejos de lo que el bueno de Igor hace en su cocina: platos diferentes, delicados y ligeros (lo recalco porque sé que parece imposible), y ejecutados con una técnica impecable. Y aunque está presente en alguna forma y medida en casi todos los platos, no tiene un protagonismo atorrante que los monopolice; muy acertadamente, en mi opinión.
Igor es un tío humilde, nada dado a los protagonismos que últimamente se estilan en su profesión, pero no por ello menos brillante donde debe: en la cocina. Fue campeón de España de jóvenes cocineros en 2002 junto a Eneko Atxa, y probablemente he comido algo suyo sin saberlo durante durante sus estancias en Mugaritz, Andramari, Aretxondo… pero cuando tomé conciencia de su existencia y lo que me agradaban sus maneras fue cuando inició andadura en solitario en 2013 en su Ur Gatza. Pequeño periplo mediante, hace unos añitos volvió precisamente a aquel mismo local en el que tomó la batuta en los fogones con esta propuesta actual de Odoloste.
Hechas las presentaciones, paso a dejaros imágenes de lo que dio de sí la cena, con uno de los menús que ofrece, ligeramente adaptado a las alergias de uno de los comensales (podéis curiosearlos en la web)
Empezamos con una terrina de jarrete, pistacho, reineta, pato (con un puré de arándanos 😋) y un fiambre casero de costilla de euskaltxerri, oreja, pulpo. Curiosos y deliciosos a partes iguales
A continuación uno de los bocados que más me gustó: anchoa a la llama, cristal, romescu de txistorra, servido junto a un chupito de gazpacho de remolacha
Seguido unos hongos con papada sobre una suerte de carbonara. Textura, sabor y combinación equilibrada y sabrosa
Bondiola, reposada en un marmitako (más bien esencia de marmitako 😍)
Talo de carrillera ibérica, cebolla encurtida, mahonesa de huevo frito. Delicia 😋😋
Y ya terminando, merluza del Golfo de Bizkaia (en su justo punto), toffe de txipiron, escalibada de begihaundi, bacón
Y pluma ibérica, tirabeques, boniato
Para cerrar un refrescante postre que me lancé a devorar antes de afotar, y de ahí su horrible aspecto 🫣
Aunque parezca mentira, era una perfecta quenelle de un fresquísimo helado de limón y albahaca sobre un pesto dulce y coronado con merengue de limón. Además de delicioso, un broche refrescante y perfecto para concluir 👌🏼 He tomado prestada una foto de la Red para hacerle justicia
Y eso fue todo, que no fue poco, ciertamente, pero que contra todo pronóstico por mi parte, no pasó la menor factura a mi estómago, que cada vez es más quejica cuando los cocineros se exceden con grasas y aditamentos emulsionantes. Otro super punto a favor de Igor (a diferencia de su compañero de premio juvenil) 👍🏼
Ahh, y la pitanza, claro, que tiene una bodega bien interesante
Empezamos con Juste, un blanco del Loira bastante curioso; aunque su apertura me desconcertó, por decirlo suave, enseguida se abrió y fue un excelente e interesante acompañante de la primera parte
Y después pasamos a un tinto de Jesús Madrazo que, conociendo el clásico buen hacer de su autor, no podía fallar
Y ahora sí que he terminado 😇 Ya siento que la hora que se me ha hecho para la publicación la haga un poquito cruel
Espero que tengáis cerca algo rico para calmar la gusa😉Gracias a los que habéis llegado hasta aquí, y obviamente os recomiendo una visita a este discreto lugar si pasáis por el Botxo. Además, creo que tiene una RCP espectacular (de las mejores de la zona en su estilo, me atrevería a decir).
Bon appetit, queridos bon vivants

Última edición:
El reloj que me acompañaba era el Admiral doradito.
Y ya siento la hora; mi intención había sido acabar antes, pero… 

Efectivamente, no hace ni un mes que Santi estuvo de cumple, el mismo día que otro ilustre amigo, nuestro querido galeguiño
Oooooooooondiá!!!!!
me lo apunto! Gracias por compartir
, me quedo con el lugar que me pilla cerca (y no conozco) a mi también me gusta la buena vida y mejor comida, por cierto una buena zona para echar unos vinos antes de la cosa.
Y sí, creo que el lugar está a la altura del “comando Cebralín” y Jesús ya ha dado su visto bueno 😁