Me gusta el Tank, no me gusta el Schumacker, y no me tira mucho el Zenith.
Dicho esto, hace tiempo que el ansia viva no me corroe. Ni en relojes, ni en otras aficiones que me dan muchas más satisfacciones (tiro deportivo y guitarra).
Antes de hacer un gasto, primero me planteo seriamente si es necesidad o capricho.
Si es necesidad, como me ocurrió con mi arma deportiva de competición que ya acumulaba demasiado trote y empezaba a dar problemas de fiabilidad, ahorré y vendí otras que usaba menos para comprar una nueva. Sin discusión posible, me jugaba el ranking nacional.
Si es por capricho, mi regla es que los caprichos o se dejan correr o se financian vendiendo otros caprichos. No hay ninguna necesidad de acumular y gastar dinero en algo que, tarde o temprano te va a generar un bajón que querrás llenar con otro capricho. Es la rueda del hámster, venga correr para quedarte en el mismo sitio.
La última vez hace unos meses, quise adquirir una guitarra tope de gama para sustituir una igual de menor rango. Vendí una guitarra y un reloj para poder comprarla. Y tan feliz. Y eso que estoy con dos bandas de música (amateur). Pero ya tengo 6 guitarras que cubren todas mis necesidades…así que no era una necesidad.
De relojes ando servido, tengo unos 20, de gama baja, media y “alta”. No necesito más , y para acabar de llenar mis expectativas solo me faltaría un Navitimer. Pero para poder adquirirlo me tendría que deshacer de una o más piezas que me satisfacen plenamente. Y por ahí no paso. Así que o me toca la lotería o el Navitimer esperará lo que sea necesario. O tal vez nunca lo tenga. Y la verdad, no me quita el sueño.
Disculpad el “tocho”, pero al final y a lo largo de los años, al menos en mi caso, he llegado a la conclusión que esas ansias de comprar en muchas ocasiones son reflejo de una inquietud mental que nada tiene que ver con las aficiones, sino con un vacío que intentamos llenar con “cosas” tangibles. Y así no se consigue. Solución ? Racionalizar y aplicar sentido común.
Saludos