Saludos compañer@s.
Llevo unos días dándole vueltas a un post reciente del forero
@Indy1961 que me pareció brillante, donde hablaba de la transición mental de ser un coleccionista con muchos relojes fuera de rotación a convertirse en un verdadero "seleccionista". Esa idea de tener una caja con objetivos claros, sin repeticiones y donde cada pieza tiene un sentido, me ha hecho replantearme mi propia hoja de ruta, desde que lo leí, llevo dibujando esa caja, moviendo piezas y viendo cómo encajarlo en un presupuesto "ajustado".
A lo largo de esta reflexión, me ha surgido una duda casi existencial sobre los dogmas de nuestra afición que me gustaría debatir con vosotros.
¿Toda gran colección "debe" tener un Rolex?
Parece que hay una regla no escrita que dicta que el clímax de cualquier caja ( me refiero al común de los mortales que no podemos llegar a un PP, ALS o AP, o independientes de ultra lujo) pasa inevitablemente por la corona. Yo mismo lo tenía como un hito ineludible en mi proyecto a largo plazo. Sin embargo, al empezar a afinar el ojo y mirar hacia la Alta Relojería silenciosa y los independientes (esos Glashütte Original, JLC, o Breguet que te dan acabados a mano espectaculares por presupuestos similares en el mercado gris), me pregunto: ¿Compramos Rolex por verdadera devoción relojera, o porque es el "check" social que sentimos que hay que marcar para que nos validen como coleccionistas? ¿Se puede tener una caja definitiva de 6 u 8 piezas de altísimo nivel y vivir feliz de espaldas a la corona?
Os leo!