kala
Milpostista
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Después de casi un año sin hacer una reunión en toda regla, ayer nos juntamos una buena representación del Comando Che para nuestra habitual comida del verano. Bueno, en puridad debería decir comida de Navidad, pues la última la fuimos posponiendo por unas causas u otras hasta hoy, así que aún falta la de verano, ahí lo dejo... Antes del COVID solíamos hacer dos comidas anuales y un almuerzo el primer sábado de cada mes (somos valencianos, ya sabéis) pero la ** pandemia, entre otras cosas, se llevó esa buena costumbre y ahora, si bien las comidas las mantenemos, lo de los almuerzos es más ocasional. A ver si los retomamos de verdad.
No se trata de una kedada, sino de una comida de amigos. Para mí el concepto kedada tiene otro sentido, el de un grupo de personas con un nexo común pero que generalmente no se conoce personalmente. El Comando Che es otra cosa, no es un grupo de aficionados a los relojes sino un grupo de amigos con una afición común, nos conocemos todos, sabemos de nuestras vidas y trabajos, nos contamos nuestras penas y nuestras alegrías... de hecho, hoy el benjamín del Comando (¿eres tú o Edu te gana en insolencia?) nos ha hecho saber que dentro de unos meses tendremos un nuevo miembro, ¡¡enhorabuena a los afortunados papás!!.
De los 39 "comanderos" fuimos 22, no es mal quórum, mayoría absoluta, y es que siempre es difícil encontrar una fecha que cuadre a todos.
El lugar elegido fue el de los últimos años, Borja Azcutia, bien conocido por la calidad de sus platos y especialmente los arroces. Gracias a la amistad que nuestro relojero tiene con Borja (sí, aunque cueste creerlo, Rober tiene amigos) nos preparó un estupendo menú: ensaladilla, tomate con ventresca y encurtidos, huevas de sepia con puré de patata y tomates secos, huevos de corral con chistorra, arroz del señoret y chuletón, para terminar con fruta variada y helado. Y todo ello muy bien servido en un comedor privado que nos permitía hacer nuestras trastadas con total discreción. Tras la comida vino la sobremesa con los habituales "refrescos" que yo abandoné pasadas las 18:30 dejando todavía allí un grupito que no sé cuándo ni cómo terminaron.
El dresscode era muy sencillo, prohido pantalones cortos, chanclas y crocs (lo de las camisetas de tirantes se da por supuesto). Sí, algunos somos un poco talibanes para eso pero ya tenemos bastante con el turismo masivo para afear nosotros también el centro de Valencia. Por primera vez todo el mundo cumplió, supongo que algo influiría la amenaza de que quien no lo hiciera sería amablemente acompañado a la salida por Aitor, y es que el perímetro de su brazo es mayor que el de mi cintura, y eso que he engordado.
Cómo imaginaréis lo pasamos de 10, es un gusto juntarnos de vez en cuando con gente tan estupenda. Una pena los ausentes, os echamos mucho de menos, a ver si a la próxima venís. Bueno, parece que la siguiente será antes de lo que inicialmente se podía preveer, el inconsciente de Samu anunció su intención de invitarnos a su casa este verano, cuando termine su reforma. Piénsalo bien, que si Cris nos conoce igual te obliga a elegir entre ella y nosotros.
Me dejó de rollos y pasamos a las fotos, que es lo que os gusta. Disculpad la calidad, sobre todo de las mías, pero ahí estamos a lo que estamos...
El Comando Che
Las viandas (falta la ensaladilla, no me dio tiempo a sacar el móvil antes de que estos salvajes la atacaran)
Y acabamos con lo que de verdad gusta aquí, los relojes, que si no me mandan al off topic.
Y terminamos con el típico "teibolsot". Una pena que cuando caímos en la cuenta ya se habían ido varios, así que son todos lo que están, pero no están todos los que son.
Hasta aquí la crónica del evento, espero que la hayáis disfrutado, aunque no hace justicia a cómo lo pasamos nosotros. Y espero poder hacer otra pronto.
No se trata de una kedada, sino de una comida de amigos. Para mí el concepto kedada tiene otro sentido, el de un grupo de personas con un nexo común pero que generalmente no se conoce personalmente. El Comando Che es otra cosa, no es un grupo de aficionados a los relojes sino un grupo de amigos con una afición común, nos conocemos todos, sabemos de nuestras vidas y trabajos, nos contamos nuestras penas y nuestras alegrías... de hecho, hoy el benjamín del Comando (¿eres tú o Edu te gana en insolencia?) nos ha hecho saber que dentro de unos meses tendremos un nuevo miembro, ¡¡enhorabuena a los afortunados papás!!.
De los 39 "comanderos" fuimos 22, no es mal quórum, mayoría absoluta, y es que siempre es difícil encontrar una fecha que cuadre a todos.
El lugar elegido fue el de los últimos años, Borja Azcutia, bien conocido por la calidad de sus platos y especialmente los arroces. Gracias a la amistad que nuestro relojero tiene con Borja (sí, aunque cueste creerlo, Rober tiene amigos) nos preparó un estupendo menú: ensaladilla, tomate con ventresca y encurtidos, huevas de sepia con puré de patata y tomates secos, huevos de corral con chistorra, arroz del señoret y chuletón, para terminar con fruta variada y helado. Y todo ello muy bien servido en un comedor privado que nos permitía hacer nuestras trastadas con total discreción. Tras la comida vino la sobremesa con los habituales "refrescos" que yo abandoné pasadas las 18:30 dejando todavía allí un grupito que no sé cuándo ni cómo terminaron.
El dresscode era muy sencillo, prohido pantalones cortos, chanclas y crocs (lo de las camisetas de tirantes se da por supuesto). Sí, algunos somos un poco talibanes para eso pero ya tenemos bastante con el turismo masivo para afear nosotros también el centro de Valencia. Por primera vez todo el mundo cumplió, supongo que algo influiría la amenaza de que quien no lo hiciera sería amablemente acompañado a la salida por Aitor, y es que el perímetro de su brazo es mayor que el de mi cintura, y eso que he engordado.
Cómo imaginaréis lo pasamos de 10, es un gusto juntarnos de vez en cuando con gente tan estupenda. Una pena los ausentes, os echamos mucho de menos, a ver si a la próxima venís. Bueno, parece que la siguiente será antes de lo que inicialmente se podía preveer, el inconsciente de Samu anunció su intención de invitarnos a su casa este verano, cuando termine su reforma. Piénsalo bien, que si Cris nos conoce igual te obliga a elegir entre ella y nosotros.
Me dejó de rollos y pasamos a las fotos, que es lo que os gusta. Disculpad la calidad, sobre todo de las mías, pero ahí estamos a lo que estamos...
El Comando Che
Las viandas (falta la ensaladilla, no me dio tiempo a sacar el móvil antes de que estos salvajes la atacaran)
Y acabamos con lo que de verdad gusta aquí, los relojes, que si no me mandan al off topic.
Y terminamos con el típico "teibolsot". Una pena que cuando caímos en la cuenta ya se habían ido varios, así que son todos lo que están, pero no están todos los que son.
Hasta aquí la crónica del evento, espero que la hayáis disfrutado, aunque no hace justicia a cómo lo pasamos nosotros. Y espero poder hacer otra pronto.
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