Menuda maravilla, el dial, el color-nocolor y la explicación. La capacidad de sintetizar, hilar y redactar algo asequible pero con profundidad y sin miedo a los tecnicismos me parece asombrosa y es lo que se llama buena divulgación (no lo digo por decir, me encanta la divulgación como género y es difícil no caer o en una divulgación muy paternalista que subestima al lector o en una pasada de rosca que a veces es más una demostración de virtuosismo).
Por cierto, hay un famoso y muy antiguo (aprox VII d.C, muy antiguo para la historia de Japón) mini templo llamado Tamamushi que en su día tuvo un recubrimiento de alas de escarabajo joya y distintos tipos de laca (lo de los lacados en el arte, la joyería y las armas y armaduras japonesas, como el pulido, es un movidón increíble).
La verdad que no me extraña que estas técnicas, estos diales y tintas, salgan precisamente de Japón…
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