oruga65
Forer@ Senior
Sin verificar
Madrid, 10 de Abril de 2010, 14.45 horas.
Todavía aturdido por la circunstancia, os paso a relatar lo que me ha acontecido hace 2 minutos. Estoy esperando con el coche aparcado en la calle, con la ventanilla bajada y se me acerca de repente un individuo con un (¿pseudo?) Breitling en la mano, Navitimer para más señas, que es lo único que he llegado a advertir en la brevedad de la escena, mientras me dice:
-¿quieres un "breilin" muy bonito? Te lo vendo muy barato.
-no,no, gracias-le contesta raudo mi piloto automático cerebral ante lo sorprendente de la situación.
-¿seguro?es muy bonito y te lo vendo baratito.
-no, muchas gracias-insisto.
Y se va.
Sin querer emitir juicios sin pruebas, la situación es, cuando menos, sospechosa.Yo creía que los vendedores itinerantes de fondo de gabardina (ante la imposibilidad técnica de la Blackberry, recomiendo ver la portada del disco "I'm the man" de Joe Jackson para ilustrarlo) eran cosa de las películas. ¡Soy un inocente!
¿Os ha pasado alguna vez?
Un (desconcertado) abrazo.
Todavía aturdido por la circunstancia, os paso a relatar lo que me ha acontecido hace 2 minutos. Estoy esperando con el coche aparcado en la calle, con la ventanilla bajada y se me acerca de repente un individuo con un (¿pseudo?) Breitling en la mano, Navitimer para más señas, que es lo único que he llegado a advertir en la brevedad de la escena, mientras me dice:
-¿quieres un "breilin" muy bonito? Te lo vendo muy barato.
-no,no, gracias-le contesta raudo mi piloto automático cerebral ante lo sorprendente de la situación.
-¿seguro?es muy bonito y te lo vendo baratito.
-no, muchas gracias-insisto.
Y se va.
Sin querer emitir juicios sin pruebas, la situación es, cuando menos, sospechosa.Yo creía que los vendedores itinerantes de fondo de gabardina (ante la imposibilidad técnica de la Blackberry, recomiendo ver la portada del disco "I'm the man" de Joe Jackson para ilustrarlo) eran cosa de las películas. ¡Soy un inocente!
¿Os ha pasado alguna vez?
Un (desconcertado) abrazo.
me veía guardármelo y dar tres pasos sería peor. Así que me quedé con el reloj en el bolsillo y quieto como una estatua, sólo me faltó levantar las manos
. En cuanto el coche patrulla desapareció mi vendedor preferido
apareció no sé de dónde, yo le devolví presto el reloj y me largué lo más rápido que pude a ver los escaparates de la Quinta Avenida, que al menos son más seguros.

Estoy impresionado. Y no solo por el episodio del "Breilin", sino por tu habilidad de ver el futuro!!