odoroxedal
Forer@ Senior
Sin verificar
Pues hete aquí que ayer, de la manera más tonta, me ocurrió uno de esos accidentes que nos hacen correr una gotita de sudor frío por la frente: mi Legend Diver, al que estaba acomodando en la mesilla de noche, pegó un brinco al vacío, y se estampó, cristal plano hacia abajo, sobre el suelo de parquet. La altura no era excesiva (calculo unos 50 cm) pero os imaginaréis que me estaba cagando en todo mientras acudía al rescate.
La comprobación de daños me hizo respirar: el reloj seguía andando, sin marcas ni en cristal, ni en caja, ni nada. Pero fuerte es la paranoia en la mente del aficionado, y llevo desde ayer testeando su cronometría. Más de 24h después, comienza a aliviarme la convicción de que todo ha sido un sustaco de los gordos.
Suelo ser muy cuidadoso con mis piezas, pero al mismo tiempo luzco cierta torpeza que me da encanto (y por la que jamás he sido bueno ni al fútbol ni al futbolín). Vamos, que el Legend no cayó solo. Lo caí yo con una manaza descontrolada.
Pero como me gusta intentar sacar lecciones de las cosas que nos van sucediendo, en mis momentos de angustia relojil se me ocurrió investigar cómo de resistente es el calibre del LD a impactos como el provocado por el patán que esto escribe. Fue un alivio descubrir que muchos calibres, sobre todo los usados en reloj herramienta, cumplen un estándar suizo denominado NIHS 91-10.
Este estándar define cómo debe ser la resistencia a impactos de un reloj: en resumidas cuentas, debe ser capaz de aguantar una caída desde 1 metro de altura sobre madera dura o plástico, sin que se salten agujas, se rompa el cristal o se desvíe la precisión más de 60 s/día. Para testear las piezas se usa un sistema propio de la inquisición toledana, llamado péndulo de Charny:
El péndulo se deja caer sobre el reloj (que está donde el gráfico marca la probeta) con una energía de 2 julios, lo que sería como dejarle caer un peso de 250 gramos desde 1 metro de altura.
Además se hacen pruebas tanto golpeando en el canto (a las 9) como sobre el cristal, y todo ello repetidas veces.
Este sería un ejemplo comercial de péndulo:
Sistemas como el Nivashock que incorpora el L.888 del Longines cumplen sobradamente esta norma NIHS 91-10, una norma tan escrupulosa que, a partir de ella, se creó la norma ISO 1413, usada a nivel mundial para el mismo propósito (la NIHS es específica de Suiza). Además, la espiral de silicio del L.888, al ser más ligera que una de aleación, sufre de menos inercia, lo que ayuda a la mejor absorción de los impactos. Por si fuera poco, al no tener raqueta (el calibre se ajusta con tornillos en el propio volante), entiendo que es más difícil que un impacto "desajuste" la precisión, pues no hay raqueta que se pueda mover por el golpe.
Y una vez expuesto todo lo anterior, lo sucedido me lleva a hacer una reflexión, que espero no levante suspicacias, que no es mi intención agitar avisperos: pero cuando se afirma, a veces un tanto a la ligera en mi opinión, que un homenaje te da lo mismo que el original por la décima parte del precio, quizás habría que considerar que "lo mismo" puede referirse, en efecto, al aspecto estético, o incluso de materiales en la "parte visible". Pero cuando nos vamos a cosas no tan evidentes, como que el original haya soportado test de martillazos para ver que no se descuajiringa a la mínima, por poner un ejemplo entre otros muchos que sin duda habrá, se entiende el por qué siempre va a haber diferencias de precio (descontando incluso el factor "precio de marca", "historia" y demás intangibles).
Si habéis llegado hasta aquí, gracias por aguantar mi desahogo. Tenía ganas después del susto. Perdonad si he dicho alguna burrada (no soy para nada experto y me he limitado a usar Google, Gemini y la Wikipedia), y si alguien quiere ampliar información sobre este interesante tema, por favor que lo haga.
Y me despido con una foto de la sufrida víctima:
La comprobación de daños me hizo respirar: el reloj seguía andando, sin marcas ni en cristal, ni en caja, ni nada. Pero fuerte es la paranoia en la mente del aficionado, y llevo desde ayer testeando su cronometría. Más de 24h después, comienza a aliviarme la convicción de que todo ha sido un sustaco de los gordos.
Suelo ser muy cuidadoso con mis piezas, pero al mismo tiempo luzco cierta torpeza que me da encanto (y por la que jamás he sido bueno ni al fútbol ni al futbolín). Vamos, que el Legend no cayó solo. Lo caí yo con una manaza descontrolada.
Pero como me gusta intentar sacar lecciones de las cosas que nos van sucediendo, en mis momentos de angustia relojil se me ocurrió investigar cómo de resistente es el calibre del LD a impactos como el provocado por el patán que esto escribe. Fue un alivio descubrir que muchos calibres, sobre todo los usados en reloj herramienta, cumplen un estándar suizo denominado NIHS 91-10.
Este estándar define cómo debe ser la resistencia a impactos de un reloj: en resumidas cuentas, debe ser capaz de aguantar una caída desde 1 metro de altura sobre madera dura o plástico, sin que se salten agujas, se rompa el cristal o se desvíe la precisión más de 60 s/día. Para testear las piezas se usa un sistema propio de la inquisición toledana, llamado péndulo de Charny:
El péndulo se deja caer sobre el reloj (que está donde el gráfico marca la probeta) con una energía de 2 julios, lo que sería como dejarle caer un peso de 250 gramos desde 1 metro de altura.
Además se hacen pruebas tanto golpeando en el canto (a las 9) como sobre el cristal, y todo ello repetidas veces.
Este sería un ejemplo comercial de péndulo:
Sistemas como el Nivashock que incorpora el L.888 del Longines cumplen sobradamente esta norma NIHS 91-10, una norma tan escrupulosa que, a partir de ella, se creó la norma ISO 1413, usada a nivel mundial para el mismo propósito (la NIHS es específica de Suiza). Además, la espiral de silicio del L.888, al ser más ligera que una de aleación, sufre de menos inercia, lo que ayuda a la mejor absorción de los impactos. Por si fuera poco, al no tener raqueta (el calibre se ajusta con tornillos en el propio volante), entiendo que es más difícil que un impacto "desajuste" la precisión, pues no hay raqueta que se pueda mover por el golpe.
Y una vez expuesto todo lo anterior, lo sucedido me lleva a hacer una reflexión, que espero no levante suspicacias, que no es mi intención agitar avisperos: pero cuando se afirma, a veces un tanto a la ligera en mi opinión, que un homenaje te da lo mismo que el original por la décima parte del precio, quizás habría que considerar que "lo mismo" puede referirse, en efecto, al aspecto estético, o incluso de materiales en la "parte visible". Pero cuando nos vamos a cosas no tan evidentes, como que el original haya soportado test de martillazos para ver que no se descuajiringa a la mínima, por poner un ejemplo entre otros muchos que sin duda habrá, se entiende el por qué siempre va a haber diferencias de precio (descontando incluso el factor "precio de marca", "historia" y demás intangibles).
Si habéis llegado hasta aquí, gracias por aguantar mi desahogo. Tenía ganas después del susto. Perdonad si he dicho alguna burrada (no soy para nada experto y me he limitado a usar Google, Gemini y la Wikipedia), y si alguien quiere ampliar información sobre este interesante tema, por favor que lo haga.
Y me despido con una foto de la sufrida víctima: