javireloj
Milpostista
Sin verificar
Hola compañeros, alguna vez me viene a la cabeza una duda que siempre se me olvida comentaros.....ahora mismo me acaba de venir y antes de que se me olvide....disparo.
Pues eso, que hoy llevo puesto mi Speedy Pro y algo que me encanta es escuchar su latido de 28.000 alternancias/hora. Es un latido suave, rítmico e igual que el de los relojes antiguos que realmente hipnotiza.
Cuando me pongo otro reloj, por ejemplo el Rolex Milgauss sus 36.000 alternancias/hora hacen que su latido vaya acelerado y para mi gusto bastante menos encantador que el del Speedy.
Es como comparar el sonido de una Harley o Triumph bicilindricas con una bicilindrica japonesa más moderna....una más lenta y otra más "espitosa" o acelerada.
La duda que me surge es que si el número de alternancias de un reloj es mejor o peor para su precisión, calidad, duración, mantenimiento, fiabilidad...., es decir, en resumen además del diferente sonido de ambas (que va por gustos) en qué más se diferencian?
Un saludo
Javi
Pues eso, que hoy llevo puesto mi Speedy Pro y algo que me encanta es escuchar su latido de 28.000 alternancias/hora. Es un latido suave, rítmico e igual que el de los relojes antiguos que realmente hipnotiza.
Cuando me pongo otro reloj, por ejemplo el Rolex Milgauss sus 36.000 alternancias/hora hacen que su latido vaya acelerado y para mi gusto bastante menos encantador que el del Speedy.
Es como comparar el sonido de una Harley o Triumph bicilindricas con una bicilindrica japonesa más moderna....una más lenta y otra más "espitosa" o acelerada.
La duda que me surge es que si el número de alternancias de un reloj es mejor o peor para su precisión, calidad, duración, mantenimiento, fiabilidad...., es decir, en resumen además del diferente sonido de ambas (que va por gustos) en qué más se diferencian?
Un saludo
Javi
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. Y por otro lado Jacque Le Coultre ha gastado muchísimo tiempo y esfuerzo en desarrollar la tremendísima complicación que ellos dan en llamar "segundo muerto", que creo que no es otra cosa que imitar en un mecánico el movimiento del segundero de los cuarzos y que por lo visto es algo de una complejidad enorme... para mear y no hechar gota. Pero bueno es lo que ocurre en el mundo de la excelencia y la exclusividad que de tanto rizar el rizo (con el consiguiente placer y complicidad de aficionados y sobre todo de los posibles compradores), ya no se sabe que hacer. Bueno eso y el Marketing que se quiera reconocer o no seguro que tiene su influencia hasta en el aficionado más purista. 