asaga92
Forer@ Senior
Sin verificar
Buenos días.
No sé si estoy legitimado para abrir el hilo, pero con este, cumplo los 300 mensajes. Y como ese número es el que otorga ciertos privilegios en esta casa, me he animado a escribir.
Estoy registrado desde 2015, aunque el motivo que me trajo al foro no fueron los relojes, sino las plumas estilográficas, aunque ese es otro tema. Sin embargo, no empecé a participar activamente hasta agosto de 2024, momento en el que se encendió la chispa de esta afición.
Mi primer reloj fue un Casio azul que me regalaron mis padres por mi octavo cumpleaños. Llevar aquello en la muñeca me aportaba superpoderes, me hacía sentir diferente al resto de niños, y jugaba con mi mejor amigo a parar el cronómetro en “00”. Supongo que entenderéis lo que explico.
Usé aquel reloj durante mi infancia, mi adolescencia y en la edad adulta, realizando mis estudios superiores, etapa en la que fue sometido a un trato duro y exigente debido a la naturaleza de los mismos.
Tras ese reloj y con unos ahorrillos que logré juntar con 19 o 20 años, me compré un Fossil negro con detalles en naranja, muy de estilo racing, y haciendo un homenaje al mundo de las carreras y del automóvil, que era y sigue siendo mi principal pasión, y que ha consumido buena parte de mi tiempo libre a lo largo de mi vida.
Pasé mucho tiempo sin utilizar reloj de pulsera, ya que miraba la hora en el teléfono. A los 30 me compré un Apple Watch. Ese electrodoméstico estuvo en mi muñeca durante dos años, hasta verano de 2024 cuando, cansado de tener que cargarlo todos los días y de que me mantuviera conectado digitalmente al mundo y a las redes sociales, me lo saqué de la mano y me autorregalé por mi 32 cumpleaños el Casio G-Shock, rememorando aquel Casio cadete que me regalaron mis padres hace tantos años.
Y desde ese día de mi cumple, desde el 24 de agosto de 2024, hasta diciembre del mismo año, me hice con toda la primera fila de relojes de la caja que se ve en la foto de familia (ordenados cronológicamente por fecha de adquisición; y alguno más al que le he dado salida). Empezamos en agosto de 2024 con el G-Shock y terminamos en diciembre con el Christopher Ward de 36 mm (dato importante).
Pasamos de año. Durante todo el año 2025 me dediqué a jugar con correas y brazaletes, a leer, a aprender y a refinar mis gustos, teniendo ya una idea muy clara de lo que quería y lo que no en el mundo de la relojería, ajustando mi tamaño ideal a los 36 mm de diámetro y 43 mm de lug to lug del último reloj que había entrado en mi caja.
En 2025 estuve bastante “tranquilo”, puesto que esperábamos el nacimiento de mi tercer hijo que llegó el 20 de agosto de 2025. Además, se me juntaron muchos cambios en mi vida personal y profesional, teniendo que trasladar a toda la familia a otra comunidad autónoma antes del inicio del nuevo curso escolar; podéis imaginar que desde el 20 de agosto que nació el pequeño hasta el inicio del curso escolar, había muy poco margen para hacer mudanza y pequeña reforma de nuestro nuevo hogar, así que los relojes quedaron en un segundo plano.
Pero una vez establecida toda la familia, ya asentados y con el curso en marcha, mi cabeza volvió a maquinar. Estamos a finales de septiembre y a partir de ahí entraron los cuatro relojes de la fila de abajo: uno en septiembre, otro en octubre, el siguiente en noviembre y para terminar, el último en diciembre. Hicimos pleno en el último cuatrimestre.
Y sin más, os dejo unas fotos detalladas por pares de relojes. Os deseo feliz año 2026, que sea fructífero en lo personal, en lo familiar y en lo profesional, y como no, también en lo relojeril.
Un abrazo y gracias por este espacio.
PD.: quedan dos huecos libres en la caja. Tengo claro cuál será la siguiente incorporación, pero no sé si será este año o habrá que esperar (Tudor BB54). La posición número 12º no está definida.
Lo dicho, que me enrollo como una persiana, os detallo los habitantes de mi caja:
Primero llegó el G-Shock, un reloj que hay que tener sí o sí; y después el primer automático, el sencillo pero siempre socorrido Seiko Sport 5 38 mm que ahora viste una NATO de WatchGecko. Pasé semanas pensando en deshacerme de él porque me lo veía muy pequeño... qué ignorante era todavía.
Luego llegaron los dos grandullones de la caja. Otro Seiko, esta vez el Speedtimer de cuarzo solar (y que fue el reloj que llevaba el día que nació mi hijo), lo despojé de su brazalete el primer día de uso, y le coloqué una correa de tipo rally. Después compré el Omega Seamaster 300 2254, un clásico. Muy grandote para mi muñeca de escasos 16 cm, pero es un reloj que me encanta. Su brazalete con enlaces finales macho no ayuda a disimular su tamaño, por eso lo llevo con una NATO de WatchGecko. Quizás me haga con un brazalete de Uncle Straps, que tiene los enlaces finales hembra, tengo que pensarlo.
Más tarde, un 39 mm muy de carreras, el Tag Heuer Carrera Dato Glassbox verde, una preciosidad. Y tras él, el que cambió mi percepción, el Christopher Ward Sealander C63 GMT 36 mm. Un brazalete buenísimo, tamaño ideal, mi reloj más usado en 2025. Aunque su movimiento Sellita me adelanta 12 segundos al día y me tiene mosqueado.
Continuamos con dos pequeñines de 36 mm. El Traska Summiteer que compré para conmemorar el nacimiento de mi hijo, y el Lorier Falcon S3 con hesalite que simplemente elegí porque me alucina su estética y sensación en la muñeca. Decir que el brazalete del Traska es sublime, para mi gusto casi al nivel de la correa del Christopher Ward.
Y vamos con la última pareja. Otro Seiko Speedtimer pero esta vez de 39 mm, muy bonito pero algo grueso y pesado, tiene presencia en la muñeca y notas que lo llevas. Otra vez, su aspecto clásico de carreras me encata. Y para acabar, la llegada de fin de año. El Speedmaster Reduced que, a pesar de tener el mismo diámetro de 39 mm, es más ligero y fino, y se amolda a la muñeca más como sus compis de 36 mm, que como los de 39 mm. Ataviado con una correa de Lorente, presiento que este reloj va a ser el más usado de 2026...
No sé si estoy legitimado para abrir el hilo, pero con este, cumplo los 300 mensajes. Y como ese número es el que otorga ciertos privilegios en esta casa, me he animado a escribir.
Estoy registrado desde 2015, aunque el motivo que me trajo al foro no fueron los relojes, sino las plumas estilográficas, aunque ese es otro tema. Sin embargo, no empecé a participar activamente hasta agosto de 2024, momento en el que se encendió la chispa de esta afición.
Mi primer reloj fue un Casio azul que me regalaron mis padres por mi octavo cumpleaños. Llevar aquello en la muñeca me aportaba superpoderes, me hacía sentir diferente al resto de niños, y jugaba con mi mejor amigo a parar el cronómetro en “00”. Supongo que entenderéis lo que explico.
Usé aquel reloj durante mi infancia, mi adolescencia y en la edad adulta, realizando mis estudios superiores, etapa en la que fue sometido a un trato duro y exigente debido a la naturaleza de los mismos.
Tras ese reloj y con unos ahorrillos que logré juntar con 19 o 20 años, me compré un Fossil negro con detalles en naranja, muy de estilo racing, y haciendo un homenaje al mundo de las carreras y del automóvil, que era y sigue siendo mi principal pasión, y que ha consumido buena parte de mi tiempo libre a lo largo de mi vida.
Pasé mucho tiempo sin utilizar reloj de pulsera, ya que miraba la hora en el teléfono. A los 30 me compré un Apple Watch. Ese electrodoméstico estuvo en mi muñeca durante dos años, hasta verano de 2024 cuando, cansado de tener que cargarlo todos los días y de que me mantuviera conectado digitalmente al mundo y a las redes sociales, me lo saqué de la mano y me autorregalé por mi 32 cumpleaños el Casio G-Shock, rememorando aquel Casio cadete que me regalaron mis padres hace tantos años.
Y desde ese día de mi cumple, desde el 24 de agosto de 2024, hasta diciembre del mismo año, me hice con toda la primera fila de relojes de la caja que se ve en la foto de familia (ordenados cronológicamente por fecha de adquisición; y alguno más al que le he dado salida). Empezamos en agosto de 2024 con el G-Shock y terminamos en diciembre con el Christopher Ward de 36 mm (dato importante).
Pasamos de año. Durante todo el año 2025 me dediqué a jugar con correas y brazaletes, a leer, a aprender y a refinar mis gustos, teniendo ya una idea muy clara de lo que quería y lo que no en el mundo de la relojería, ajustando mi tamaño ideal a los 36 mm de diámetro y 43 mm de lug to lug del último reloj que había entrado en mi caja.
En 2025 estuve bastante “tranquilo”, puesto que esperábamos el nacimiento de mi tercer hijo que llegó el 20 de agosto de 2025. Además, se me juntaron muchos cambios en mi vida personal y profesional, teniendo que trasladar a toda la familia a otra comunidad autónoma antes del inicio del nuevo curso escolar; podéis imaginar que desde el 20 de agosto que nació el pequeño hasta el inicio del curso escolar, había muy poco margen para hacer mudanza y pequeña reforma de nuestro nuevo hogar, así que los relojes quedaron en un segundo plano.
Pero una vez establecida toda la familia, ya asentados y con el curso en marcha, mi cabeza volvió a maquinar. Estamos a finales de septiembre y a partir de ahí entraron los cuatro relojes de la fila de abajo: uno en septiembre, otro en octubre, el siguiente en noviembre y para terminar, el último en diciembre. Hicimos pleno en el último cuatrimestre.
Y sin más, os dejo unas fotos detalladas por pares de relojes. Os deseo feliz año 2026, que sea fructífero en lo personal, en lo familiar y en lo profesional, y como no, también en lo relojeril.
Un abrazo y gracias por este espacio.
PD.: quedan dos huecos libres en la caja. Tengo claro cuál será la siguiente incorporación, pero no sé si será este año o habrá que esperar (Tudor BB54). La posición número 12º no está definida.
Lo dicho, que me enrollo como una persiana, os detallo los habitantes de mi caja:
Primero llegó el G-Shock, un reloj que hay que tener sí o sí; y después el primer automático, el sencillo pero siempre socorrido Seiko Sport 5 38 mm que ahora viste una NATO de WatchGecko. Pasé semanas pensando en deshacerme de él porque me lo veía muy pequeño... qué ignorante era todavía.
Luego llegaron los dos grandullones de la caja. Otro Seiko, esta vez el Speedtimer de cuarzo solar (y que fue el reloj que llevaba el día que nació mi hijo), lo despojé de su brazalete el primer día de uso, y le coloqué una correa de tipo rally. Después compré el Omega Seamaster 300 2254, un clásico. Muy grandote para mi muñeca de escasos 16 cm, pero es un reloj que me encanta. Su brazalete con enlaces finales macho no ayuda a disimular su tamaño, por eso lo llevo con una NATO de WatchGecko. Quizás me haga con un brazalete de Uncle Straps, que tiene los enlaces finales hembra, tengo que pensarlo.
Más tarde, un 39 mm muy de carreras, el Tag Heuer Carrera Dato Glassbox verde, una preciosidad. Y tras él, el que cambió mi percepción, el Christopher Ward Sealander C63 GMT 36 mm. Un brazalete buenísimo, tamaño ideal, mi reloj más usado en 2025. Aunque su movimiento Sellita me adelanta 12 segundos al día y me tiene mosqueado.
Continuamos con dos pequeñines de 36 mm. El Traska Summiteer que compré para conmemorar el nacimiento de mi hijo, y el Lorier Falcon S3 con hesalite que simplemente elegí porque me alucina su estética y sensación en la muñeca. Decir que el brazalete del Traska es sublime, para mi gusto casi al nivel de la correa del Christopher Ward.
Y vamos con la última pareja. Otro Seiko Speedtimer pero esta vez de 39 mm, muy bonito pero algo grueso y pesado, tiene presencia en la muñeca y notas que lo llevas. Otra vez, su aspecto clásico de carreras me encata. Y para acabar, la llegada de fin de año. El Speedmaster Reduced que, a pesar de tener el mismo diámetro de 39 mm, es más ligero y fino, y se amolda a la muñeca más como sus compis de 36 mm, que como los de 39 mm. Ataviado con una correa de Lorente, presiento que este reloj va a ser el más usado de 2026...
Última edición:
El Speedy es el Speedy 😍 pero aparte de eso los dos CUCOs de Traska y Lorier me han gustado especialmente 