Trotante24
Milpostista
Verificad@ con 2FA
El fin está cerca.
Mientras colocaba los mecánicos en el nuevo bobinador, he tenido una epifanía.
NO ha sido una aparición mística del dios Chrono, en rollo reloj flamígero y voz atronadora, con un mensaje a su nuevo mesías en la tierra, mientras el mundo tiembla y suena música de trompetas.
Nada tan espectacular, pero epifanía, al fin y al cabo. No aparición o manifestación desde otras posibles esferas de la realidad, sino una repentina comprensión de algo que, supongo, es natural: esta carrera de locos en el mundo del arrejuntamiento relojeríl llega a su fin para mí.
Como es bien sabido gracias a Morfeo (el mítico, el de Matrix, no el de los sueños) “Todo lo que tiene un principio, tiene un final”.
Y en un momento de extrema lucidez en mitad de la borrachera de compra compulsiva en la que llevo inmerso un año, he descubierto que el final para mi está en un número, el número 18.
18 es el número máximo de relojes que estarán en mi caja (y bobinadores). Y ya está. Esto es todo amigos; este es el número final e inmutable que limitará mi ansia de acumulación de agujas y diales.
Tengo una caja para 12 relojes, y dos bobinadores para 3 relojes cada uno. El total es 18 huecos, 18 relojes. Y no habrá más.
Quienes habéis seguido mis andanzas por este foro, sabéis que no es la primera vez que me planto, incluso creí encontrar la paz relojera a las primeras de cambio. Tenía mis reglas (máximo 6 relojes, 9 relojes, jajaja que risa), mis máximos, y todos volaron por los aires.
Entiendo que no tengo credibilidad, mi pasado errático no es buen avalista de mis buenas intenciones futuras.
Pero esta vez es una decisión tan firme como necesaria.
He asumido que me gustan demasiados relojes como para tener todos los que me gustan en la caja. Que económicamente sería inasumible, pero es que además no es lo que quiero, ni es práctico. Dicen que por muy sabio que seas, siempre será mucho más lo que ignores que lo que conozcas. Pues aquí lo mismo, por mucho que metas en la caja, mucho muchísimo más quedará fuera. Además no hay Ferreras para todos, que le vamos a hacer.
Creo de verdad que ya tengo demasiados relojes (12 en la caja, y 2 en camino). Y no es que no los disfrute, aunque para que todos vean la luz del sol he de ponerme uno por la mañana y otro por la tarde, e imponerme una rotación amplia y más o menos estricta. Una tarea, vaya, y una tarea es una obligación, y no es eso lo que busco con esto.
Y para cuando llene los huecos libres, ni dos cada día serán suficientes. Alguno pasará más de una semana en la caja. Salvo que empiece a vestir un reloj en cada muñeca…no, no, solo pensarlo me da mal.
Lo lógico podría ser plantarse ya, no dejar para mañana lo que puedes hacer hoy, ahorrarme la última juerga con los amigotes.
Pero que va, tengo UN PLAN. Tal cual, se lo que tengo en la caja, y con que quiero completarla.
18 es el número. Eso es así, claro y diáfano.
El 12 y último en entrar fue un color que notaba que me faltaba, el verde.
El 13 es el Swatch del eclipse, ya ha salido de Suiza. Es amarillo, que me faltaba, y no es de acero inoxidable, como los demás.
El 14 es una forma que no esta en mi caja, el rectángulo. Ya está pagado, pendiente de que el vendedor envíe.
El 15 es un movimiento de cuarzo que no tengo. De hecho, este tiene nombre y apellidos: Bulova Lunar Pilot, por sus 262 kHz tendrá un lugar. Me falta definir el color, casi seguro será el negro, pero el rojo es un color que no tengo…ya veremos.
El 16 vendrá por alimentarse del sol. Muy probablemente será un Citizen Eco-Drive, pero otros solares no están aún descartados.
El 17 será dentro de mucho tiempo, será el “bueno” de la colección. Un GS Spring Drive es la idea hoy. Pero Panerai me llama mucho, igual que otras muchas marcas y modelos. Pero esto es caza mayor, requiere paciencia, planificación y el arma bien cargada…salvo ofertas irrechazables, tú ya sabes bro.
Y el 18 es mi as en la manga, la válvula de la olla a presión que es esta afición, mi truco mental para evitar la sensación de “se acabó”.
El 18 es el hueco vacío de la caja. Es el que pueda entrar uno más sin remordimientos. Pero si entra este, debe salir otro, porque el hueco vacío es tan importante como cualquiera de los otros. Es paz mental, ya que no habrá paz relojera para los ansiosos.
En mi concienzudo plan, incluso ya tengo establecido cual será el primero en salir, llegado el caso. Solo entró por ser un pepsi, y si bien es de rancia tradición suiza y cumple su función en la caja, tengo claro que sería el sacrificado. No me dolería nada de nada, así lo malvendiera, regalara, perdiera o destrozara a martillazos.
No, el problema no sería este, sino el siguiente. Porque a partir de este, todos me son queridos y necesarios. A partir de este, llegaría el dolor y la perdida sentida. Un amigo que se va.
Lo bueno es que el fin está cerca, pero solo en lo numérico. En el tiempo puede (o no) estar muy lejano, como el horizonte hacia el que caminas y al que nunca llegas.
Esta ha sido mi epifanía, y este es mi plan, supongo que podría llamarlo el plan de los 18 pasos, pero mejor diremos el plan de los 18 relojes.
Espero algún día poder parafrasear a Hannibal (el bueno, el de la furgo, no el de los elefantes) y decir aquello de “Me encanta que los planes salgan bien”, mientras contemplo embelesado mis queridos 17+1 relojitos.
Pues nada, una simple reflexión sobre la actual situación de la colección y como seguir su desarrollo; supongo que estaré llegando a una nueva fase...o no, a saber. De buenas intenciones están llenas los cementerios, dicen. Pero si, creo que 18 debe ser mi límite superior, y debería tomármelo en serio.

Mientras colocaba los mecánicos en el nuevo bobinador, he tenido una epifanía.
NO ha sido una aparición mística del dios Chrono, en rollo reloj flamígero y voz atronadora, con un mensaje a su nuevo mesías en la tierra, mientras el mundo tiembla y suena música de trompetas.
Nada tan espectacular, pero epifanía, al fin y al cabo. No aparición o manifestación desde otras posibles esferas de la realidad, sino una repentina comprensión de algo que, supongo, es natural: esta carrera de locos en el mundo del arrejuntamiento relojeríl llega a su fin para mí.
Como es bien sabido gracias a Morfeo (el mítico, el de Matrix, no el de los sueños) “Todo lo que tiene un principio, tiene un final”.
Y en un momento de extrema lucidez en mitad de la borrachera de compra compulsiva en la que llevo inmerso un año, he descubierto que el final para mi está en un número, el número 18.
18 es el número máximo de relojes que estarán en mi caja (y bobinadores). Y ya está. Esto es todo amigos; este es el número final e inmutable que limitará mi ansia de acumulación de agujas y diales.
Tengo una caja para 12 relojes, y dos bobinadores para 3 relojes cada uno. El total es 18 huecos, 18 relojes. Y no habrá más.
Quienes habéis seguido mis andanzas por este foro, sabéis que no es la primera vez que me planto, incluso creí encontrar la paz relojera a las primeras de cambio. Tenía mis reglas (máximo 6 relojes, 9 relojes, jajaja que risa), mis máximos, y todos volaron por los aires.
Entiendo que no tengo credibilidad, mi pasado errático no es buen avalista de mis buenas intenciones futuras.
Pero esta vez es una decisión tan firme como necesaria.
He asumido que me gustan demasiados relojes como para tener todos los que me gustan en la caja. Que económicamente sería inasumible, pero es que además no es lo que quiero, ni es práctico. Dicen que por muy sabio que seas, siempre será mucho más lo que ignores que lo que conozcas. Pues aquí lo mismo, por mucho que metas en la caja, mucho muchísimo más quedará fuera. Además no hay Ferreras para todos, que le vamos a hacer.
Creo de verdad que ya tengo demasiados relojes (12 en la caja, y 2 en camino). Y no es que no los disfrute, aunque para que todos vean la luz del sol he de ponerme uno por la mañana y otro por la tarde, e imponerme una rotación amplia y más o menos estricta. Una tarea, vaya, y una tarea es una obligación, y no es eso lo que busco con esto.
Y para cuando llene los huecos libres, ni dos cada día serán suficientes. Alguno pasará más de una semana en la caja. Salvo que empiece a vestir un reloj en cada muñeca…no, no, solo pensarlo me da mal.
Lo lógico podría ser plantarse ya, no dejar para mañana lo que puedes hacer hoy, ahorrarme la última juerga con los amigotes.
Pero que va, tengo UN PLAN. Tal cual, se lo que tengo en la caja, y con que quiero completarla.
18 es el número. Eso es así, claro y diáfano.
El 12 y último en entrar fue un color que notaba que me faltaba, el verde.
El 13 es el Swatch del eclipse, ya ha salido de Suiza. Es amarillo, que me faltaba, y no es de acero inoxidable, como los demás.
El 14 es una forma que no esta en mi caja, el rectángulo. Ya está pagado, pendiente de que el vendedor envíe.
El 15 es un movimiento de cuarzo que no tengo. De hecho, este tiene nombre y apellidos: Bulova Lunar Pilot, por sus 262 kHz tendrá un lugar. Me falta definir el color, casi seguro será el negro, pero el rojo es un color que no tengo…ya veremos.
El 16 vendrá por alimentarse del sol. Muy probablemente será un Citizen Eco-Drive, pero otros solares no están aún descartados.
El 17 será dentro de mucho tiempo, será el “bueno” de la colección. Un GS Spring Drive es la idea hoy. Pero Panerai me llama mucho, igual que otras muchas marcas y modelos. Pero esto es caza mayor, requiere paciencia, planificación y el arma bien cargada…salvo ofertas irrechazables, tú ya sabes bro.
Y el 18 es mi as en la manga, la válvula de la olla a presión que es esta afición, mi truco mental para evitar la sensación de “se acabó”.
El 18 es el hueco vacío de la caja. Es el que pueda entrar uno más sin remordimientos. Pero si entra este, debe salir otro, porque el hueco vacío es tan importante como cualquiera de los otros. Es paz mental, ya que no habrá paz relojera para los ansiosos.
En mi concienzudo plan, incluso ya tengo establecido cual será el primero en salir, llegado el caso. Solo entró por ser un pepsi, y si bien es de rancia tradición suiza y cumple su función en la caja, tengo claro que sería el sacrificado. No me dolería nada de nada, así lo malvendiera, regalara, perdiera o destrozara a martillazos.
No, el problema no sería este, sino el siguiente. Porque a partir de este, todos me son queridos y necesarios. A partir de este, llegaría el dolor y la perdida sentida. Un amigo que se va.
Lo bueno es que el fin está cerca, pero solo en lo numérico. En el tiempo puede (o no) estar muy lejano, como el horizonte hacia el que caminas y al que nunca llegas.
Esta ha sido mi epifanía, y este es mi plan, supongo que podría llamarlo el plan de los 18 pasos, pero mejor diremos el plan de los 18 relojes.
Espero algún día poder parafrasear a Hannibal (el bueno, el de la furgo, no el de los elefantes) y decir aquello de “Me encanta que los planes salgan bien”, mientras contemplo embelesado mis queridos 17+1 relojitos.
Pues nada, una simple reflexión sobre la actual situación de la colección y como seguir su desarrollo; supongo que estaré llegando a una nueva fase...o no, a saber. De buenas intenciones están llenas los cementerios, dicen. Pero si, creo que 18 debe ser mi límite superior, y debería tomármelo en serio.

