Trotante24
Forer@ Senior
Verificad@ con 2FA
Si, son muuuuuchas siglas en un dial que clama limpieza y simplicidad. ¿Qué misterio esconden?
Bienvenidos a la Nave del Misterioso Misterio, en su versión de muñeca.
Hoy desentrañamos juntos el “fraude” histórico de Mondaine, el fabricante del reloj ferroviario más icónico, y destripamos todos los enigmas de este sencillo diseño industrial super reconocible, asociado por siempre jamás a Mondaine…que no tuvo nada que ver ni con el diseño ni la fabricación de los míticos y originales relojes de las estaciones ferroviarias suizas. (¿Pero que clickbait ni clickbait, hombre? Esto es historia pura y dura 🧐 )
Empecemos por dar respuesta a la primera incógnita: ¿Cobraba el estampador del dial por letra, y de ahí este frenesí de letras que ni un contrato de arras?
Es plausible, pero no por ello es la respuesta correcta. La realidad es tozuda, y nuestro ánimo esclarecedor: son la abreviatura de “Ferrocarriles Federales Suizos”, en los tres idiomas oficiales mayoritarios de Suiza, esto es:
SBB: Schweizerische Bundesbahnen (Alemán).
CFF: Chemins de fer fédéraux suisses (Francés).
FFS: Ferrovie federali svizzere (Italiano).
(Que sí, que en realidad tienen cuatro lenguas oficiales, pero como todos los REforeros sabemos, el Romanche es hablado por menos del 1% de la población, y los jefazos del ferrocarril suizo decidieron que ya añadir VFS (Viafiers federalas svizras) se pasaba de rosca.)
Porque si, este reloj que ahora adorna la muñeca de ella y la mía propia, basa su diseño en el mítico reloj de las estaciones ferroviarias suizas.
Hoy en día lo compramos y valoramos básicamente por su estética e inmejorable legibilidad. Pero en sus orígenes, y aunque cueste de creer, esto era puramente un reloj herramienta.
Y no, no se llevaba en la muñeca, sino que se colocaba en las estaciones de tren, en un tamaño de gran formato: el estándar era de 80 cm de diámetro (eso es un reloj de hombre, y no los de 45mm).
Y los había más grandes, de 120 cm y el rey, el de la estación de Zurich: 5 metros. (Vamos Panerai, no te falta na´ ni na´). El de 80 cm, con su mecanismo stop2go, pesaba hasta 12 kilos.
O este otro de 9m, ocupa tres pisos !!!
Mondaine es conocido como "reloj de ferroviario"…que los ferroviarios no llevaban. De hecho, en la época en que se realizó el diseño original en 1.944 no existían ni los relojes de pulsera. Cada maquinista llevaba su propio reloj, que debían cumplir unas condiciones mínimas:
Legibilidad extrema: Esferas blancas con números árabes negros muy grandes (curiosamente, aquí Hilfiker y los relojes de bolsillo coinciden en la filosofía de contraste).
Resistencia térmica: Las cabinas de las locomotoras de vapor o las primeras eléctricas pasaban de un frío glacial a un calor extremo.
Precisión: Debían ser ajustados en varias posiciones.
Y ya os adelanto una cosa: ninguno era de la marca Mondaine. Los más frecuentes eran de marcas que quizás os suenen, como Longines, Omega y especialmentes Zenith, que suministró muchísimos relojes de bolsillo a la SBB CCF FFS con el sello de la compañía en la trasera.
Como curiosidad, al parecer los maquinistas “tallaban” un hueco en el panel de mandos de la locomotora para colocar sus relojes, normalmente de bolsillo, para poder consultarlos de forma rápida.
Bien Mondaine, el “reloj de los ferroviarios” que los ferroviarios no usaban…
¿Cómo nació el diseño que ahora asociamos a Mondaine? Pues no fue en la sede de Mondaine, no. Ni como resultado de un concurso público de ideas para surtir relojes para las paredes de las estaciones ferroviarias, no.
Fue un encargo interno al señor Hans Hilfiker, ingeniero, diseñador y a la sazón empleado de Ferrocarriles Federales Suizos.
¿Qué le pidieron a Hans, imaginemos que en una fresquita tarde otoñal, mientras tomaban un chocolate calentito? Nada, algo muy simple:
la SBB le pidió a Hilfiker un diseño que unificara todas las estaciones y que fuera legible en condiciones de estrés. No buscaban un reloj "bonito", buscaban una herramienta de gestión de tráfico.
Para la segunda cuestión, Hilfiker aplicó la filosofía Bauhaus: eliminó los números (porque las líneas se ven mejor de lejos) y creó ese contraste radical de blanco y negro.
A ver, legibilidad y negro sobre blanco…tampoco se volvió loco el ingenioso señor Hilfiker, eh?
Me imagino un papel en blanco, un círculo a compás, los bastones con números en las horas, y dos manecillas…no creo que exista algo más esquemático para un dial de reloj.
Pero Hans lo vio y dijo…mejor sin números. Ale hop. “Si buscas alguien que haga bien un trabajo, busca una persona inteligente y perezosa”.
El reloj, hasta 1955, se vería así:
Imagen retocada con gemini, no he encontrado ninguna original...pero esto era así.
¿Habéis caído en el detalle de que las agujas minutera y horaria no tiene “flecha”, son solo dos bastones rectangulares? Pues esto es así porque, y recordemos en este punto que estamos hablando de un reloj de 80 cm, las agujas tienen que ser rectangulares para que, desde lejos, el ojo no tenga que buscar la "punta", sino que vea un bloque sólido de color negro sobre blanco. Hilfiker descubrió que las agujas con punta se "difuminaban" con la distancia, mientras que sus bastones negros se leían con precisión quirúrgica incluso con niebla.
Y otro detalle, la ausencia de uno de los iconos de los modernos Mondaine de pulsera: la característica “piruleta roja” del segundero, que esto si que lo sabes querido REforero se inspiró en la paleta que usaban los jefes de estación para hacer señales a los maquinistas (imagino que básicamente parar y arrancar; vamos, que es un tren, no tiene muchas más opciones: parado, un pasito pa´lante María, un pasito pa´tras…)
Pues este detalle también es heredado de los relojes de estación suizos. Un día se le ocurrió, al señor Hans u a otro, que hacía falta que los viajeros pudieran saber con exactitud cuantos segundos le quedaban para perder el tren…supongo que para evitar carreras absurdas por el andén: quedan 10 segundos, el tren está a 100 metros y no soy Usain Bolt…el tren va a salir a su hora si o si, ahórrate la carrera buen hombre.
Bien, pues esta segundera tardo ni más ni menos que ¡¡¡ 9 años!!! en ser añadida al diseño original. El color rojo, para que fuese imposible no verla. La forma redonda de la punta, como ya hemos dicho un guiño a la paleta que usaba el personal de las estaciones.
9 años, perezoso el señorito. Pero lo importante es el resultado, y ese salta claramente a la vista. Procastinadores del mundo unidos.
Ahora si, ya tenemos el actual diseño completo.
El mayor desafío no fue hacer un reloj con una legibilidad inmejorable, sino encontrar una forma de sincronizar todos los relojes de todas las estaciones de ferrocarril en Suiza.
Aquí el ingenio del señor Hans Hilfiker si que brilló plenamente: lo solucionó haciendo que la segundera diera una vuelta completa en 58 segundos… ¿Comorrr???
Una breve pausa para los comerciales, y volvemos a la Nave del Misterioso Misterio, con el caso del Fraude Mondaine, el reloj no ferroviario.
Ya estamos de vuelta, gracias por seguir ahí.
Dejamos la historia en que la solución para sincronizar todos los relojes de todas las estaciones de Suiza, ideada por el brillante y no muy laborioso señor Hans Hilfiker fue que la segundera diera una vuelta completa en 58 segundos. ¿Estamos locos o qué? El canon sagrado son 60 segundos, y si desvía algo es por error, no a sabiendas. ¿Y este le mete 2 segundos de adelanto porque sí? ¿Sería para irse antes a casa?
Pues no amigos, y aquí la genialidad resumida en el famoso y especial sistema “stop2go”: todos los relojes van corre que te corre, y cuando llegan al marcador de las 12…se paran…y se reinician con una descarga eléctrica todos al mismo tiempo !!! Esos dos segundos es el margen de error que supongo nuestro amigo procastinador supuso suficiente para que todos los relojes de todas las estaciones de Suiza estuvieran parados, unos un poco antes, otros un poco después, pero todos en ese lapso de tiempo. De esta forma se aseguraba la sincronía, un sistema automatizado de sincronización cada minuto. Ale, superad eso.
Bien, entonces…¿qué tipo de mecanismo movía estos relojes? Evidentemente, no eran mecánicos de cuerda tradicional. De cuarzo, imposible, aún era algo de laboratorio.
Pues al parecer la respuesta técnicamente correcta es que eran…atención atención…relojes esclavos electro-mecánicos.
¿Cómo te quedas, eh? ¿Alguna vez habías oído el término? Pues una pequeña explicación “técnica” gracias a la internet:
1. El Sistema de "Reloj Maestro-Esclavo"
Los relojes de las estaciones no tenían vida propia. Eran "esclavos" (término técnico relojero) que dependían de un Reloj Maestro central ubicado en la sede técnica de la SBB.
El impulso: Cada minuto, el Reloj Maestro invertía la polaridad de una línea eléctrica de corriente continua que recorría la estación (o la red).
El movimiento: Ese impulso activaba un electroimán dentro del reloj de pared que hacía avanzar el minutero un paso. Por eso en los Mondaine el minuto "salta" de golpe, no se arrastra.
2. ¿Cómo funcionaba el Stop2Go original?
Esta es la parte fascinante. El segundero rojo tenía su propio motor eléctrico independiente del que movía las horas y minutos:
El motor del segundero era un poco "optimista" y giraba a una velocidad constante para dar la vuelta en 58,5 segundos.
Al llegar a las 12, un tope mecánico frenaba la aguja.
El segundero se quedaba ahí, "temblando" de impaciencia, hasta que llegaba el famoso impulso eléctrico del Reloj Maestro desde la central.
Ese impulso liberaba el freno del segundero y, simultáneamente, hacía saltar el minutero al siguiente minuto.
Pues ya hemos hablado del origen estético y técnico del muy reconocible look “Mondaine”, incluida la piruleta roja y el stop2go.
¿Qué ha aportado Mondaine hasta el momento? Nada, cero.
Pues no se…igual es que SBB delegó la fabricación de los relojes a la fábrica de Mondaine, tras un concurso público o similar…
La respuesta es que no. El fabricante de los grandes relojes de las estaciones suizas era Moser-Baer (bajo su marca Mobatime).
¿Os suena de algo esta marca, Mobatime?
Seguramente no. Pero aún hoy en día, siguen siendo los fabricantes, y su relación con SBB es casi “matrimonio de estado”.
Moser-Baer tiene su sede en Sumiswald, en el corazón de Suiza (el valle del Emme).
Operan principalmente bajo la marca comercial MOBATIME. Es una empresa tecnológica puntera que ha pasado de los electroimanes de 1944 a los servidores de tiempo por satélite (NTP/PTP) y fibra óptica.
Si vas hoy mismo a la estación central de Zúrich y miras el reloj gigante de la fachada, ese reloj lleva el sello técnico de Mobatime.
Ellos son los encargados de que la red de más de 5.000 relojes de las estaciones suizas no se desvíe ni un milisegundo.
Entonces, Mondaine nos ha hecho creer que ellos son el reloj de Suiza, pero la realidad es que Moser-Baer (Mobatime) ha conquistado el mundo desde la sombra.
No solo fabrican los relojes de la SBB; sus sistemas de sincronización y sus relojes de andén están en el Metro de Londres, en los trenes de la India, en aeropuertos de medio mundo e incluso en estadios de fútbol.
Digamos que Mondaine es el “embajador” del diseño orientado al consumo, es quien te vende la estética y la emoción en una cajita de cartón.
Moser-Baer (Mobatime), es el músculo industrial, es quien fabrica el "monstruo" de 80 cm que aguanta nieve, granizo y décadas de funcionamiento ininterrumpido.
El “fraude” Mondaine está al descubierto, la acusación es sólida y las pruebas claras, evidentes y concluyentes. La verdad ha salido a la luz, blanco sobre negro…y con una piruleta roja que debería ser la alegoría de la vergüenza de Mondaine y su “apropiación indebida” de una estética y una ingeniería en la que nada tiene que ver.
Bien, que empiece el apedreamiento público del reo, martilleemos furiosamente con nuestra justa ira nuestros fraudulentos relojes de pulsera Mondaine…
¿Por qué, si este humilde servidor de ustedes, ha sido capaz de destapar tal fraude con una simple consulta en la nube, se permite por las fuerzas vivas de la relojería este público escarnio, esta colosal estafa y diabólico fraude?¿Por qué los herederos del señor Hans Hilfiker no demandan a Mondaine?¿Por qué Mobatime no emplea a sus muy expertos bufets libre de abogados en resarcirse del expolio sufrido?
Pues tiene una explicación, la verdad es muy sencilla y transparente. Es una cuestión de vil metal. Y no me refiero al acero quirúrgico que tanto nos pone, sino al dinero, el vil dinero.
Hasta aquí hemos hablado de relojes de pared de estaciones de ferrocarril suizos.
¿Alguno de ustedes ha comprado a Mondaine uno de ellos, 80 cm de reloj esclavo, para poner en sus lindas cocinas? Si la respuesta es sí, vamos tardando en abrir hilo diario.
No, lo que vende Mondaine son relojes de pulsera, de tamaño comedido, con la estética de aquellos útiles relojes del ferrocarril. Bueno, también de cocina, pero hoy nos centramos en los de pulsera.
Y esto es así, porque en 1986, la familia Bernheim (dueños de Mondaine) vio el potencial icónico del diseño y negoció una licencia exclusiva con la SBB para llevarlo a la muñeca.
Father Erwin and son Ronnie Bernheim 1984
Así que, a diferencia de los relojes militares que eran fabricados por quien ganara la licitación del gobierno, Mondaine es la única que tiene el permiso oficial para usar el dial y el logo de la SBB.
Recreación históricamente fiel del acuerdo entre Erwin Bernheim y SBB, 1984. Foto de archivo de la SBB Fundición. Ningún reloj ha sido dañado durante el rodaje de esta serie histórica de gran rigor académico. 🧐
Ohhhhh…al final ni fraude ni fraude, solo un avispado comerciante que vio antes que ningún otro el filón sin explotar de un diseño icónico. Un buen acuerdo económico para ambas partes, y final feliz para todos.
Podríamos dejarlo aquí, un largo camino tras una zanahoria que resultó trampantojo.
Pero vamos a contar una última anécdota, de 20 millones de francos suizos, por si alguna vez vuestro maravilloso Mondaine sirviera de iniciador de conversación, y queréis hilar con otro producto de consumo muy muy muy conocido: Apple iPhone y iPad.
En septiembre de 2012, Apple lanzó iOS 6 para iPhone y iPad. De repente, al abrir la aplicación del reloj, los usuarios se encontraron con un diseño que les resultaba extrañamente familiar: fondo blanco, índices negros rectangulares y ese segundero rojo con la "piruleta". Era el diseño de Hilfiker, píxel por píxel.
Apple, que siempre ha presumido de minimalismo y de la influencia de la escuela Braun (Dieter Rams), decidió que el reloj de la SBB era el estándar de oro de la legibilidad. Pero cometieron un error de principiante: lo usaron sin pedir permiso ni pagar licencia.
Aunque Mondaine tiene la licencia exclusiva para relojes de pulsera, la propietaria legal del diseño sigue siendo la SBB (los ferrocarriles suizos). La SBB no tardó ni 24 horas en decir: "Oye, ese reloj es nuestro icono nacional y no nos habéis dicho nada".
Apple, que no quería un juicio largo en Suiza (un país donde este reloj es religión), se sentó a negociar rápido. El resultado fue un acuerdo de licencia por el que Apple pagó una cifra estimada de 21 millones de dólares (unos 20 millones de francos suizos) solo por el derecho a usar esa esfera en sus pantallas.
Apenas un año después, con la llegada de iOS 7 y el rediseño total de Jony Ive, Apple eliminó el diseño de la piruleta y puso un reloj mucho más genérico. Se ve que 20 millones les parecieron suficientes para solo un año de "postureo ferroviario".
Si antes mis Mondaine ya me parecían económicos, ahora ni te cuento 🤣
Ahora sí, creo que ya hemos desentrañado todos los misterios sobre la muy honrada y nada fraudulenta Mondaine, y la Nave del Misterioso Misterio puede zarpar hacia lo desconocido…
Solo una última pregunta: ¿Por qué no tienes en tu caja un Mondaine?
Ese es el verdadero misterio, y solo tú puedes resolverlo.
P.D. A mi me daban dos
, y unas cuantas fotos al natural. Bye bye.
Última edición:


