A vosotros dos os arreglaba yo... el cuello rodeándolo con un collar de cáñamo trenzado y bellamente enlazado, y os colgaba hasta que dejaseis de respirar, por jugar con las vidas de los plumines de semejante forma, cruelmente, sin miramientos...
Eso sí, nunca más escribiré que una Fusion es flexible... y eso os lo debo a vosotros