Bonito reportaje, muchas gracias.
Si se admite un consejo, no se debe coger el plato y cargarse con cuatro o cinco pintxos en un único establecimiento (por muy buena pinta que tengan), sino que es recomendable hacer el poteo "reglamentario" de crianzas y pintxos (sirven reservas, txakolis y sidras, claro).
De esta forma compararemos con más criterio, volveremos, porque en la elección de cada bar siempre hay alguno que nos hemos quedado con ganas de probar (se parece un poco a la CRI) y moveremos un poco las piernas para compensar.
Como contras tenemos la cartera (están a precios de alta cocina), que a veces es dificil mover de bar en bar a nuestras santas (la mía todavía se pregunta que encuentro yo de espiritual en este tipo de establecimientos), y que aunque pensemos que ya hemos hecho la comida descubriremos que a las cuatro y media tenemos un agujero en el estómago (además del de la cartera) de tamaño considerable.
En fin, un pequeño vicio caro pero que aplicado con medida siempre es un verdadero placer.