lean76
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Empiezo una serie nueva, esta vez desde París. WeLoveWatches es el salón que organiza Ocarat, una relojería y joyería parisina que vende sobre todo online. Este año era la cuarta edición, el 9 y el 10 de octubre, y dejaron la Samaritaine por la Maison de la Mutualité, en la orilla izquierda, con unas noventa marcas, casi todas de gama media e independientes. La novedad es que si algo te enamoraba te lo podías llevar puesto ese mismo día. Peligroso.
Viajé a París solo para el evento y estuve el sábado. Llegamos temprano y aun así ya había bastante gente.
La primera parada fue Atelier Wen, que me intrigaba desde hacía mucho y sobre la que venía leyendo bastante. No decepcionó. La fundaron en 2018 dos franceses, Robin Tallendier y Wilfried Buiron, que se conocieron estudiando en Warwick. Wilfried se fue después a hacer un posgrado en la Universidad Tsinghua, en Pekín, y de esa relación con China salió la marca. Hoy tienen la sede en Hong Kong. El nombre mezcla “atelier”, taller en francés, con 文, wen, que en chino quiere decir cultura. Empezaron en Kickstarter con la Porcelain Odyssey, esferas de porcelana por menos de 500 dólares para los primeros mecenas. El primero que me puse fue el Perception V3 en la versión nueva. Cada esfera tiene nombre chino, y esta es Yún, verde bambú. Es el primer color nuevo de la colección en cuatro años y el único con este acabado: caja y brazalete escarchados muy finos, mates al tacto, con los biseles pulidos espejo. 40 mm, 47 de asa a asa, 10,4 de grosor contando el cristal y 100 metros. La que me probé llevaba la correa blanca de caucho FKM, que se vende aparte porque todas salen de fábrica con brazalete.
En la hebilla va el logo. Uno de sus creadores presentó la marca hace años en un hilo del foro, y ahí explicaba que es el carácter 文 dibujado para que la parte de arriba recuerde a un pájaro y la de abajo a un pez. Viene del mito de Kunpeng, el pez gigante que se transforma en pájaro.
La caja es de acero 904L, y vale la pena una aclaración porque es un dato que se lee mucho y a veces no sabemos exactamente que quiere decir. En relojería casi todo el acero es 316L, el inoxidable de toda la vida, que funciona muy bien. El 904L lleva bastante más níquel y molibdeno, y además algo de cobre. Con eso resiste mejor la corrosión del sudor y del agua salada, y admite un pulido muy brillante. A cambio es más caro. Rolex lo usa desde 1985 bajo el nombre de Oystersteel, aunque Omega se le había adelantado con el PloProf de 1970, en un acero al que llamaba Uranus. Hoy también lo usan Milus en su colección Snow Star, Ball en algunos modelos y la propia Atelier Wen, por citar a algunos. La esfera es la razón por la que esta marca está en el radar de casi todos. Es guilloché hecho a mano, con el motivo de escamas de pez, y sale del taller de Cheng Yucai, el primer maestro artesano de guilloché reconocido en China. La máquina con la que se hace se llama torno de rosa, y funciona así: la esfera va montada en un cabezal que gira, y una rueda con ondulaciones, la roseta, hace que ese cabezal se balancee mientras una cuchilla va abriendo el surco. El artesano gira la manivela y guía la cuchilla a mano, controlando la presión en cada pasada. Una vuelta, una línea. Se desplaza una fracción de milímetro y se hace la siguiente. Si en algún momento falla el pulso, la esfera no tiene arreglo y se empieza de cero. Atelier Wen contaba en su blog que cada esfera lleva unas ocho horas. Su historia es de película. Cheng se enamoró del guilloché al ver una pitillera rusa decorada con esa técnica, y como no había nadie en China que le enseñara, se construyó él mismo las máquinas. Según publicó Worn & Wound (https://wornandwound.com/review/atelier-wen-perception-watch-review/), dejó su trabajo en 2014, fabricó varios tornos que no servían y no consiguió uno que funcionara hasta 2018. El taller está en Xinmi, en la provincia de Henan, y lo instaló dentro de una cueva. Ese mismo artículo cuenta que ha hecho esferas para marcas suizas a través de intermediarios, sin que su nombre aparezca nunca.
Tenían una esfera suelta y pude verla de muy cerca. Se nota algo que con el reloj montado es más difícil de ver: los índices no van apoyados encima, van encajados en la base guilloché y los sujeta el anillo de minutos, que está más alto. La persona de la marca que nos atendió me lo explicó con todo detalle. Sus explicaciones eran largas y súper completas, y yo intentaba retener todas las ideas que podía. La esfera tiene cuatro piezas y se inspira en el sunmao, el sistema de ensamblaje de la carpintería tradicional china en el que las piezas de madera se encajan unas en otras sin clavos ni cola. En un reloj la cola sí hace falta, me aclaró él mismo, porque si no sería imposible, pero la idea de las piezas encajadas está ahí. El anillo lleva un motivo huiwen, una greca clásica china, impresa en Super LumiNova. O sea, de noche la greca brilla.
Después pedí el Xiá, la versión salmón, con el brazalete. Xiá significa arrebol, ese color de las nubes al atardecer. Esta conserva el acabado tradicional de cepillado y pulido. La inspiración china está por todo el reloj, no solo en la esfera. Los laterales de la caja tienen la curva de los tejados de las pagodas, y arriba de las asas se repiten esos mismos ángulos. En el brazalete, los eslabones centrales son hexágonos asimétricos que remiten a tejados y ventanas de la arquitectura tradicional. Además se va estrechando, de 22 mm en la caja a 18 en el cierre, y adelgazando, de 3 mm a 2,6.
El cierre esconde un truco. El logo es en realidad un botón: lo aprietas y puedes alargar o acortar un poco el brazalete con el reloj puesto, cosa que se agradece cuando la muñeca se hincha con el calor o al hacer deporte. Tienen la patente en trámite. Y la hoja del desplegable es telescópica, así que el cierre queda fino y entra cómodo por la mano.
Por detrás está el cambio grande de esta tercera generación. Las anteriores llevaban un calibre chino de Dandong. El V3 monta el EPM03 de Pequignet, de Morteau, una de las pocas manufacturas independientes de movimientos que quedan en Francia (y que por cierto también exponía en el salón). Atelier Wen lo ha modificado y los puentes tienen la forma china tradicional para representar el viento y están rellenos de laca de aventurina azul, que da ese efecto de cielo estrellado. 21 rubíes, 28.800 alternancias por hora, 65 horas de reserva, precisión de cronómetro (entre cuatro segundos de atraso y seis de adelanto al día) y, por primera vez en un Perception, parada de segundero para poner la hora exacta. La pieza que tenían en la mesa llevaba grabado PROTOTYPE en el fondo. El sistema de carga es del tipo Pellaton, el que inventó Albert Pellaton para IWC a principios de los años cincuenta, y carga en los dos sentidos de giro del rotor. En vez de engranajes inversores, el rotor mueve una leva que hace oscilar una palanca con dos uñas, y esas uñas tiran y empujan por turnos de una rueda. Pequignet lo ha resuelto con un diseño propio, con un perfil de dientes patentado.
El precio ha subido mucho desde el principio. El primer Perception salió en preventa en 2022 por 2.088 dólares y el V3 cuesta algo más de 4.000 euros. Ya no es edición limitada, pero las primeras 300 unidades están adjudicadas y los pedidos nuevos entran en la tanda que empieza a entregarse en diciembre. Al final me enseñaron el Inflection, que es otro mundo. Caja y brazalete en tantalio puro al 99,9%, un metal gris azulado y muy difícil de mecanizar, sin una sola superficie plana. 40 mm, 45 de asa a asa y 10,2 de grosor. Lo primero que impresiona al cogerlo es lo que pesa para el tamaño que tiene. El tantalio es más denso que el oro de 18 quilates de las cajas y pesa el doble que el acero; el propio Tallendier lo sitúa entre el oro de 18 quilates y el platino. El que me puse era el Yōu, verde, limitado a 30 piezas, con esfera de esmalte grand feu del taller de Kong Lingjun en Pekín. El esmalte grand feu es vidrio molido hasta quedar como polvo, que se aplica sobre la esfera y se cuece en el horno entre 750 y 850 grados hasta fundirse con el metal. Cada capa, otra cocción, y con cada una se puede romper todo. Aquí además es translúcido y va sobre una base de plata martillada a mano, por eso en la foto se ve esa textura de piel debajo del color, que pasa de verde pálido en el centro a un verde muy profundo en el borde. Los números los dibujó Lee Yuen Rapati inspirándose en la caligrafía china de hojas de bambú. Dentro va un Girard Perregaux GP03300 modificado, con puentes también inspirados en el viento.
Sobre la mesa tenían también este movimiento suelto. Lo fotografié porque me pareció lindo y quería que me contaran también sobre él, pero entre tantas cosas olvidé preguntar. Si alguien lo reconoce, que lo diga.
Salí con una sensación excelente de lo que hacen y de lo que están construyendo. El ADN de la marca está claro desde el logo hasta el último eslabón: guilloché de verdad hecho en un torno que el propio artesano se fabricó, esferas que se encajan como la carpintería tradicional china, cajas que copian los tejados de las pagodas. Y detrás hay un proyecto que va en serio, con un calibre francés adaptado a su lenguaje, un cierre con patente en trámite y el salto al tantalio y al grand feu de la mano de Girard Perregaux. Me gusta mucho, y el Perception verde se queda en mi lista de futuribles.
Hace unos años, en este mismo foro, alguien pedía disculpas por su traducción de Google al presentar una marca china con esferas de porcelana (https://relojes-especiales.com/thre...idad-mi-proyecto-de-creación-de-marca.468142/). Hoy esa marca hace relojes de tantalio con calibre de Girard Perregaux.
Viajé a París solo para el evento y estuve el sábado. Llegamos temprano y aun así ya había bastante gente.
La primera parada fue Atelier Wen, que me intrigaba desde hacía mucho y sobre la que venía leyendo bastante. No decepcionó. La fundaron en 2018 dos franceses, Robin Tallendier y Wilfried Buiron, que se conocieron estudiando en Warwick. Wilfried se fue después a hacer un posgrado en la Universidad Tsinghua, en Pekín, y de esa relación con China salió la marca. Hoy tienen la sede en Hong Kong. El nombre mezcla “atelier”, taller en francés, con 文, wen, que en chino quiere decir cultura. Empezaron en Kickstarter con la Porcelain Odyssey, esferas de porcelana por menos de 500 dólares para los primeros mecenas. El primero que me puse fue el Perception V3 en la versión nueva. Cada esfera tiene nombre chino, y esta es Yún, verde bambú. Es el primer color nuevo de la colección en cuatro años y el único con este acabado: caja y brazalete escarchados muy finos, mates al tacto, con los biseles pulidos espejo. 40 mm, 47 de asa a asa, 10,4 de grosor contando el cristal y 100 metros. La que me probé llevaba la correa blanca de caucho FKM, que se vende aparte porque todas salen de fábrica con brazalete.
En la hebilla va el logo. Uno de sus creadores presentó la marca hace años en un hilo del foro, y ahí explicaba que es el carácter 文 dibujado para que la parte de arriba recuerde a un pájaro y la de abajo a un pez. Viene del mito de Kunpeng, el pez gigante que se transforma en pájaro.
La caja es de acero 904L, y vale la pena una aclaración porque es un dato que se lee mucho y a veces no sabemos exactamente que quiere decir. En relojería casi todo el acero es 316L, el inoxidable de toda la vida, que funciona muy bien. El 904L lleva bastante más níquel y molibdeno, y además algo de cobre. Con eso resiste mejor la corrosión del sudor y del agua salada, y admite un pulido muy brillante. A cambio es más caro. Rolex lo usa desde 1985 bajo el nombre de Oystersteel, aunque Omega se le había adelantado con el PloProf de 1970, en un acero al que llamaba Uranus. Hoy también lo usan Milus en su colección Snow Star, Ball en algunos modelos y la propia Atelier Wen, por citar a algunos. La esfera es la razón por la que esta marca está en el radar de casi todos. Es guilloché hecho a mano, con el motivo de escamas de pez, y sale del taller de Cheng Yucai, el primer maestro artesano de guilloché reconocido en China. La máquina con la que se hace se llama torno de rosa, y funciona así: la esfera va montada en un cabezal que gira, y una rueda con ondulaciones, la roseta, hace que ese cabezal se balancee mientras una cuchilla va abriendo el surco. El artesano gira la manivela y guía la cuchilla a mano, controlando la presión en cada pasada. Una vuelta, una línea. Se desplaza una fracción de milímetro y se hace la siguiente. Si en algún momento falla el pulso, la esfera no tiene arreglo y se empieza de cero. Atelier Wen contaba en su blog que cada esfera lleva unas ocho horas. Su historia es de película. Cheng se enamoró del guilloché al ver una pitillera rusa decorada con esa técnica, y como no había nadie en China que le enseñara, se construyó él mismo las máquinas. Según publicó Worn & Wound (https://wornandwound.com/review/atelier-wen-perception-watch-review/), dejó su trabajo en 2014, fabricó varios tornos que no servían y no consiguió uno que funcionara hasta 2018. El taller está en Xinmi, en la provincia de Henan, y lo instaló dentro de una cueva. Ese mismo artículo cuenta que ha hecho esferas para marcas suizas a través de intermediarios, sin que su nombre aparezca nunca.
Tenían una esfera suelta y pude verla de muy cerca. Se nota algo que con el reloj montado es más difícil de ver: los índices no van apoyados encima, van encajados en la base guilloché y los sujeta el anillo de minutos, que está más alto. La persona de la marca que nos atendió me lo explicó con todo detalle. Sus explicaciones eran largas y súper completas, y yo intentaba retener todas las ideas que podía. La esfera tiene cuatro piezas y se inspira en el sunmao, el sistema de ensamblaje de la carpintería tradicional china en el que las piezas de madera se encajan unas en otras sin clavos ni cola. En un reloj la cola sí hace falta, me aclaró él mismo, porque si no sería imposible, pero la idea de las piezas encajadas está ahí. El anillo lleva un motivo huiwen, una greca clásica china, impresa en Super LumiNova. O sea, de noche la greca brilla.
Después pedí el Xiá, la versión salmón, con el brazalete. Xiá significa arrebol, ese color de las nubes al atardecer. Esta conserva el acabado tradicional de cepillado y pulido. La inspiración china está por todo el reloj, no solo en la esfera. Los laterales de la caja tienen la curva de los tejados de las pagodas, y arriba de las asas se repiten esos mismos ángulos. En el brazalete, los eslabones centrales son hexágonos asimétricos que remiten a tejados y ventanas de la arquitectura tradicional. Además se va estrechando, de 22 mm en la caja a 18 en el cierre, y adelgazando, de 3 mm a 2,6.
El cierre esconde un truco. El logo es en realidad un botón: lo aprietas y puedes alargar o acortar un poco el brazalete con el reloj puesto, cosa que se agradece cuando la muñeca se hincha con el calor o al hacer deporte. Tienen la patente en trámite. Y la hoja del desplegable es telescópica, así que el cierre queda fino y entra cómodo por la mano.
Por detrás está el cambio grande de esta tercera generación. Las anteriores llevaban un calibre chino de Dandong. El V3 monta el EPM03 de Pequignet, de Morteau, una de las pocas manufacturas independientes de movimientos que quedan en Francia (y que por cierto también exponía en el salón). Atelier Wen lo ha modificado y los puentes tienen la forma china tradicional para representar el viento y están rellenos de laca de aventurina azul, que da ese efecto de cielo estrellado. 21 rubíes, 28.800 alternancias por hora, 65 horas de reserva, precisión de cronómetro (entre cuatro segundos de atraso y seis de adelanto al día) y, por primera vez en un Perception, parada de segundero para poner la hora exacta. La pieza que tenían en la mesa llevaba grabado PROTOTYPE en el fondo. El sistema de carga es del tipo Pellaton, el que inventó Albert Pellaton para IWC a principios de los años cincuenta, y carga en los dos sentidos de giro del rotor. En vez de engranajes inversores, el rotor mueve una leva que hace oscilar una palanca con dos uñas, y esas uñas tiran y empujan por turnos de una rueda. Pequignet lo ha resuelto con un diseño propio, con un perfil de dientes patentado.
El precio ha subido mucho desde el principio. El primer Perception salió en preventa en 2022 por 2.088 dólares y el V3 cuesta algo más de 4.000 euros. Ya no es edición limitada, pero las primeras 300 unidades están adjudicadas y los pedidos nuevos entran en la tanda que empieza a entregarse en diciembre. Al final me enseñaron el Inflection, que es otro mundo. Caja y brazalete en tantalio puro al 99,9%, un metal gris azulado y muy difícil de mecanizar, sin una sola superficie plana. 40 mm, 45 de asa a asa y 10,2 de grosor. Lo primero que impresiona al cogerlo es lo que pesa para el tamaño que tiene. El tantalio es más denso que el oro de 18 quilates de las cajas y pesa el doble que el acero; el propio Tallendier lo sitúa entre el oro de 18 quilates y el platino. El que me puse era el Yōu, verde, limitado a 30 piezas, con esfera de esmalte grand feu del taller de Kong Lingjun en Pekín. El esmalte grand feu es vidrio molido hasta quedar como polvo, que se aplica sobre la esfera y se cuece en el horno entre 750 y 850 grados hasta fundirse con el metal. Cada capa, otra cocción, y con cada una se puede romper todo. Aquí además es translúcido y va sobre una base de plata martillada a mano, por eso en la foto se ve esa textura de piel debajo del color, que pasa de verde pálido en el centro a un verde muy profundo en el borde. Los números los dibujó Lee Yuen Rapati inspirándose en la caligrafía china de hojas de bambú. Dentro va un Girard Perregaux GP03300 modificado, con puentes también inspirados en el viento.
Sobre la mesa tenían también este movimiento suelto. Lo fotografié porque me pareció lindo y quería que me contaran también sobre él, pero entre tantas cosas olvidé preguntar. Si alguien lo reconoce, que lo diga.
Salí con una sensación excelente de lo que hacen y de lo que están construyendo. El ADN de la marca está claro desde el logo hasta el último eslabón: guilloché de verdad hecho en un torno que el propio artesano se fabricó, esferas que se encajan como la carpintería tradicional china, cajas que copian los tejados de las pagodas. Y detrás hay un proyecto que va en serio, con un calibre francés adaptado a su lenguaje, un cierre con patente en trámite y el salto al tantalio y al grand feu de la mano de Girard Perregaux. Me gusta mucho, y el Perception verde se queda en mi lista de futuribles.
Hace unos años, en este mismo foro, alguien pedía disculpas por su traducción de Google al presentar una marca china con esferas de porcelana (https://relojes-especiales.com/thre...idad-mi-proyecto-de-creación-de-marca.468142/). Hoy esa marca hace relojes de tantalio con calibre de Girard Perregaux.

