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Baltic en WLW 2026

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Más de la experiencia en WeLoveWatches, hoy doble posteo para tener para el fin de semana. Baltic fue de las primeras paradas de la mañana así que había hueco en el mostrador y bastante menos gente de la que hubo cerca del mediodía. La marca es de París y la fundó Etienne Malec, que se metió en los relojes de adolescente revolviendo la colección que había dejado su padre. Su padre era fotógrafo, coleccionaba coches y relojes, y murió cuando Etienne era muy joven; de adolescente encontró una maleta con un centenar de relojes mezclados, sobre todo cronógrafos militares. El nombre es un homenaje a las raíces paternas en la costa norte de Polonia. Antes de los relojes, Malec y dos socios tenían una marca de gafas de madera, y a través de ese negocio conoció a un fabricante de cajas, con el que empezaron a hacer prototipos. La campaña de Kickstarter de 2017 pedía 65.000 euros y recaudó casi 515.000, la mayor cifra conseguida hasta entonces por un proyecto relojero francés en ese tipo de financiación.

Empiezo por el cronógrafo. En la esfera lleva escrito Chronographe Étanche, que en francés significa cronógrafo estanco, y el nombre encaja con la novedad de este año. El Scalegraph acaba de estrenar caja: mantiene los 39,5 mm, pero con asas más anchas, aristas más vivas y cepillado vertical encima de las asas; los pulsadores ahora son roscados y la estanqueidad sube a 100 metros. Un pulsador es, en el fondo, un agujero en la caja con un botón que entra y sale. Roscarlo es como cerrar la tapa de una botella antes de meterla en la mochila: mientras está cerrado no puedes poner en marcha el cronógrafo, pero tampoco entra agua. Esfera azul brillante con tres contadores beige guillochados, bisel taquimétrico de aluminio a juego, 14,1 de grosor, 47 de asa a asa y un Sellita SW510 M de carga manual con 63 horas de reserva. Hasta este año la marca tenía también la línea Tricompax, que ahora queda absorbida bajo el nombre Scalegraph. En la web de Baltic para España cuesta desde 1.978,35 euros con IVA. Después, mirando la web, vi el Scalegraph Classic panda, con esfera clara y contadores negros, y me pareció precioso; ese arranca en 1.917,85 euros. Encaja con otra cosa que hace la marca: en 2026 cumplió cuatro años seguidos como cronometrador oficial del Tour Auto.

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Después vino el que menos esperaba encontrar en una marca cuyo precio medio, según Malec, rondaba los 600 euros. El Seconde Majeure es una colaboración con SpaceOne, la marca que fundaron Guillaume Laidet, el responsable de los relanzamientos de Vulcain y Nivada Grenchen (las dos han salido ya en esta serie), y el relojero Théo Auffret, ganador del concurso de jóvenes talentos de F.P. Journe. La historia tiene gracia: en 2021 Baltic invitó a varios relojeros franceses a conocer su nueva sede en París, y allí se conocieron Auffret y Laidet, que se hicieron amigos y acabaron fundando SpaceOne juntos. Caja de 38,5 mm en acero 904L, 12,3 de grosor y 47,5 de asa a asa, corona a las 12 y 50 metros. No tiene esfera. Lo que se ve es la platina del módulo, una sola pieza de alpaca (el maillechort de los franceses), que se ofrece con dos acabados: cepillado recto o charbonné. El charbonné tiene nombre de cocina y algo de eso hay: se hace frotando el metal a mano con un trozo de carbón, una técnica que se usaba en los relojes de precisión del siglo XIX, y deja una superficie que pasa de mate a brillante según la luz. En el taller de Auffret en París lleva hasta tres horas por pieza, y como el rayado sale al azar, no hay dos iguales. El resultado se parece al escarchado de un cristal, pero en metal. El que me probé es el cepillado. La hora salta. Arriba se lee en una ventana; los minutos van en un disco de zafiro grande a las 6 que se desplaza frente a una escala, y por encima pasa un segundero central con su propio rail. Debajo del disco de minutos gira una rueda que da una vuelta por hora, y una vez por vuelta engancha una estrella de 12 dientes que va bajo el disco de horas. Un muelle apoyado en esa estrella la mantiene en su sitio y es también el que provoca el salto. Mientras la rueda empuja, el muelle va subiendo por la punta de un diente; cuando la pasa, cae al hueco siguiente y arrastra el disco de golpe. Es una canica que empujas despacio hasta lo alto de una loma y que al otro lado baja sola. Una hora entera cargando y un instante para soltarlo. La base es un Soprod P024 automático suizo, a 4 Hz y con unas 42 horas de reserva. En la esfera pone Manufacturé à Paris, y se entiende: el módulo es de Auffret y el acabado se hace en su taller parisino, sobre un motor suizo. Solo se pudo encargar en preventa, del 12 al 17 de mayo de 2026, y la producción queda limitada a los pedidos de esa semana; costaba 2.500 euros sin impuestos con el acabado cepillado y 3.500 con el charbonné. No he encontrado que hayan publicado cuántos se encargaron. Las entregas están previstas para noviembre. En la foto de perfil se ve algo que también comentaron varios lectores de Monochrome: la correa queda bastante separada de la caja. Malec contestó allí mismo que en la serie los agujeros de las asas irán más cerca de la caja. En el foro este reloj no salió bien parado, y algunas críticas merecen respuesta. La más repetida fue la legibilidad. Lo tuve en la muñeca y la primera lectura tiene algo de fricción: hay que encontrar dónde mira cada cosa. Una vez que sabes que la hora está arriba en su ventana y los minutos abajo, bajo la flecha, se lee sin pensar, y en el día a día no le veo problema. Otra crítica fue la corona a las 12, que puede ser incómoda, pero en un automático se toca poco. En mi caso, cuando quiero ajustar la hora, inclusive con la corona a las 3, me lo quito de la muñeca. La que más peso tiene, a mi juicio, es la del charbonné: son 1.000 euros más sobre una base Soprod de catálogo. Un forero lo comparaba con lo que cobraba Comblémine, el taller de Voutilainen, por una esfera guilloché, y le parecía mucho que una esfera fuera el 30% del precio. El cálculo es correcto, y yo me quedo con el cepillado. Quien no quiso adelantar el dinero en mayo para recibir el reloj en noviembre tiene todo el derecho. A mí, con todo, me gustó.

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Con este reloj Baltic se va a otro piso. En la campaña de Kickstarter el Bicompax salía a 479 euros en lugar de 649, en 2021 la gama iba de 300 a 900 euros y hoy el Scalegraph ronda los 2.000 euros con IVA y el Seconde Majeure llega a 3.500. Monochrome lo describió como un salto de precio considerable para Baltic. Yo lo leo como una marca que está probando hasta dónde la acompaña su cliente, y me parece un paso lógico, parecido a la estrategia de Venezianico, que mantiene su base entre 500 y 1.200 euros y ha subido hasta un Utopia de 4.500. El riesgo, en mi opinión, está en que por encima de 2.000 euros la ventaja de vender sin intermediarios pesa bastante menos frente a lo que el comprador tiene enfrente.

El grueso del stand eran los Aquascaphe GMT MK II, recién renovados. Caja de 39,5 mm, 13,8 de grosor (12 sin el cristal), 47 de asa a asa, bisel bidireccional de 48 clics con inserto de zafiro, doble cristal abombado de zafiro, esfera negra brillante con índices de Super LumiNova BGW9 y 200 metros. Sale en cuatro colores: rojo, azul, gris y verde. En la web de Baltic para España cuesta desde 1.028,50 euros con IVA, y según la prensa es más barato que el modelo al que sustituye. El cambio de verdad está dentro. El GMT de 2020 llevaba un Soprod suizo en el que lo que se ajustaba por separado era la flecha de 24 horas, mientras la hora local se quedaba quieta; el nuevo lleva un Miyota japonés que permite mover por separado la aguja de las horas al cruzar husos. El primero sirve si estás en casa y quieres tener a mano la hora de otro país, por eso se le llama GMT de oficina. Con el segundo aterrizas, sacas la corona y adelantas solo la aguja de las horas, sin que se pare el segundero y sin tocar la flecha, que sigue marcando la hora de casa. Es el GMT de viajero, y viajando a China tanto como viajo, para mí es el único que tiene sentido. Según Oracle of Time, el calibre japonés sale más barato que el Soprod suizo al que reemplaza, y eso es lo que le permitió a Baltic añadir la función y bajar el precio a la vez. Tiene una contrapartida: Two Broke Watch Snobs recordaba que el Soprod declaraba cifras de precisión más ajustadas, y Miyota da para el 9075 un margen de entre 10 segundos de retraso y 30 de adelanto al día. El 9075 late a 28.800 alternancias por hora, tiene 42 horas de reserva y 24 rubíes, y ahí me vino una pregunta que tenía pendiente: ¿por qué 17 rubíes es una cifra tan repetida, y por qué más rubíes no significa mejor reloj? Un rubí en un reloj hace de cojinete. Es una piedra sintética durísima con un agujerito donde gira la punta de un eje, para que el metal no roce contra metal y se desgaste. En un reloj de cuerda manual que solo da la hora, unos 17 rubíes alcanzan para cubrir los puntos de más fricción: los dos pivotes del volante, los dos del áncora, los dos de la rueda de escape y los del resto de ruedas del tren. Por eso durante décadas 17 fue la cifra de un movimiento completo, con todos los puntos de desgaste protegidos. Los rubíes que se suman a partir de ahí aparecen porque el reloj hace más cosas. El sistema de carga automática, con su rotor y sus ruedas, añade más puntos de roce, y por eso un automático corriente como el ETA 2824 2 lleva 25. Los 24 del 9075 responden a la carga automática y al GMT; sobre el acabado no dicen nada. Y un rubí colocado donde no roza nada no protege nada. La cifra tiene además un pasado aduanero: el arancel de Estados Unidos separa los relojes de hasta 17 rubíes de los que tienen más, y varias fuentes especializadas relacionan esa frontera con la cantidad de relojes vintage fabricados con 17 rubíes para el mercado estadounidense, mientras la versión europea del mismo reloj podía llevar más.
Hay un detalle que se repite en casi todos los relojes de las fotos: el 12 aplicado arriba. Malec contaba en 2021 que ese 12 es su firma y que lo ponen siempre. En la misma entrevista decía que su obsesión por la simetría le llevaba a no poner nunca ventana de fecha. El GMT MK II sí la lleva, a las 6, donde según la marca respeta la simetría de la esfera.
Lo que me quedó dando vueltas es otra cosa. El GMT con bisel rojo y azul está bien resuelto, pero entre las marcas pequeñas ese bisel ya es casi un uniforme. Oracle of Time lo presentó directamente como alternativa asequible al Rolex GMT Master II. Y con el mismo calibre y el mismo bisel bicolor está, por ejemplo, el Lorier Hyperion: 39 mm, 100 metros, Miyota 9075 y 799 dólares, en el relanzamiento de su colección tras la compra de Lorier por Worn & Wound. El Baltic tiene a su favor el bisel de zafiro y el doble de estanqueidad. Pero cuando dos relojes comparten motor, tamaño y colores, lo que los separa es la identidad, y en este modelo la de Baltic se diluye en un terreno que ya tenía dueño.

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Para el final dejé el reloj que hizo a la marca. El Aquascaphe salió en preventa en noviembre de 2018 desde la web de Baltic y no en Kickstarter, porque Malec no quería quedarse con la etiqueta de marca de crowdfunding, y esa ronda recaudó más que la campaña original. Ya en 2021 era la línea más vendida de la casa. Este es el Classic Blue Gilt: 38 mm de caja y 39 con el bisel, 47 de asa a asa, 13 de grosor (11 sin el cristal), bisel unidireccional de 120 clics con inserto de zafiro, esfera azul soleada con índices tipo sándwich a las 3, 6 y 9, Super LumiNova C1, Miyota 9039 automático con 42 horas de reserva y 200 metros. En la web de Baltic para España cuesta desde 726 euros con IVA. Es el más sencillo de todos los que me probé y probablemente el que mejor resume la idea de Baltic: proporciones que recuerdan a los divers de los sesenta, materiales de ahora y un precio que no obliga a pensárselo demasiado.

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Lo que más ha cambiado en estos años es cómo vende. Los componentes se fabrican mayoritariamente en Hong Kong, y el montaje y la regulación se hacen en su taller de Besançon. En 2021 Baltic vendía casi todo por internet y de forma directa, con Japón como única excepción, porque según Malec allí no se puede entrar sin distribución física. Ese año contaba que en 2020 habían vendido 8.000 relojes. En 2024 decía que el 95% de las ventas seguía siendo directa por su web, que el 80% se vendía fuera de Francia y que sus mercados principales eran Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Emiratos. Hoy tienen tienda en París, en la rue Danielle Casanova, y showrooms en Nueva York y Londres, y su web lista 24 puntos de venta, entre ellos Le Bon Marché y Printemps Haussmann en París, Time+Tide en Melbourne y Londres, y tiendas en Dubái, Singapur, Tokio o Seúl. En España los vende World Watch Museum, que se presenta como distribuidor oficial. En un podcast francés de finales de 2024, Malec habló de unos 10 millones de euros vendidos en relojes el año anterior. No he encontrado sus cuentas publicadas.
Toda la gama depende de calibres comprados: Miyota, Sellita y Soprod. El responsable de marca de Miyota llegó a decir a Europa Star que sin ellos una parte de la industria podría desestabilizarse, y Baltic es uno de esos casos.
Baltic me parece un proyecto serio. Lleva nueve años, monta y regula en Besançon, ha ido afinando sus cajas y brazaletes modelo a modelo y, según la propia marca, sus ediciones limitadas suelen agotarse en la web en cuestión de horas. No fabrica movimientos ni lo disimula, y cuando ha querido ir más lejos ha ido a buscar a quien sabe, como Auffret con el módulo de hora saltante. Donde menos me convence es en el GMT: el cambio de calibre tiene todo el sentido, pero vestido de rojo y azul se parece demasiado a lo que ya ofrecen muchos. El Aquascaphe sigue siendo una compra muy sensata. El Seconde Majeure es otra historia: un reloj con una idea propia, un módulo hecho por un relojero de verdad y una caja que no se parece a nada del catálogo de Baltic. Ese sí entraría en mi lista de futuribles.
Lo que me pregunto es cuánto margen le queda a una marca que nació para saltarse la tienda, ahora que se vende en el Bon Marché.
 
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Compañero, todavía no me he pronunciado en estos hilos y quiero mostrarte mi agradecimiento.

Súper trabajados. Me encantan.
 
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buena marca Baltic, gracias por tu trabajo
 
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Compañero, todavía no me he pronunciado en estos hilos y quiero mostrarte mi agradecimiento.

Súper trabajados. Me encantan.
Gracias, caballero!
Me gusta que gusten. Les dedico tiempo, aprendo muchísimo en la investigación y me gusta compartirlo.
Lo de WLW está por terminar. Me faltan Oris y Serica. Y después haré un hilo final con varias marcas de las que tengo menos contenido (The Citizen, Squale, MeisterSinger, y Echo/Neutra)
Pero enseguida viene la visita al World Watch Day. Y a mitad de noviembre viajo por trabajo a Hong Kong y tengo ya algunas citas agendadas para ver un distribuidor que tiene Massena Lab, Metrical, Amida, Louis Erard, Kollokium, The Citizen. Quiero pasar por The Armoury para ver de nuevo Naoya Hida. Y estoy intentando en otro distribuidor, pero aún sin respuesta, para ir a ver Dornbluth & Son y Kudoke. Y finalmente pasar por el puesto del gran Uncle Raymond. No creo que me de tiempo para todo.
En diciembre viajo a Brasil y estoy pensando en darme una vuelta por Statera, a ver si sale.
Así que viene más.....
 
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Gracias por tus aportaciones recurrentes.
A mí el Aquascaphe me parece un reloj bueno, contenido de precio y con un rollo vintage muy chulo
 
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Muchas gracias por el trabajazo que te estás pegando. Soy muy fan de Baltic, aquí mi "reloj de vestir".

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