En mi caso, los dos relojes que compré procedían de fuera de España. Ambos eran completamente nuevos (stickers, etc.) y, en el mejor de los casos, el descuento alcanzaba el 34% sobre el precio retail. Mi interpretación de este fenómeno es la siguiente.
Según tengo entendido, el margen de las joyerías puede llegar hasta el 50% del precio final del producto. Obviamente, no todo es beneficio, ya que de ese margen es de donde se financia toda su estructura.
Existen al menos tres o cuatro eventos relojeros de calado mundial que empujan a las marcas a presentar novedades de forma constante. Esto, además de llenar los catálogos de “ruido”, hace que el stockaje de piezas sea cada vez más complejo, tanto por motivos de espacio como de seguridad y económicos.
Como todos buscamos siempre lo más nuevo, las joyerías se ven obligadas a ir sustituyendo de forma paulatina aquellas piezas con menor demanda o que, simplemente, ocupan espacio. Dado el jugoso margen de beneficio, no les resulta en absoluto problemático venderlas con importantes descuentos. En cualquier caso, siempre pueden volver a solicitar cualquier modelo del que se hayan desprendido y servírselo a sus clientes.
Intuyo que el equipo de Wancora dispone de contactos dentro de una red que moviliza piezas entre joyerías y dealers a nivel, como mínimo, europeo. La magnitud del mercado facilita que siempre exista la oportunidad de localizar prácticamente cualquier pieza, adquirirla y ponerla a la venta. De hecho, soy perfectamente consciente de que es posible solicitarles relojes que, aparentemente, no figuren en su catálogo web. Ellos se encargan de buscarlos y aplican el precio que consideren oportuno, que en cualquier caso resulta muy interesante para el coleccionista.
Insisto en que es un auténtico placer tratar con ellos. Ya tengo el ojo puesto en mi próxima adquisición y, sin lugar a dudas, volveré a contar con ellos.