• El foro de relojes de habla hispana con más tráfico de la Red, donde un reloj es algo más que un objeto que da la hora. Relojes Especiales es el punto de referencia para hablar de relojes de todas las marcas, desde Rolex hasta Seiko, alta relojería, relojes de pulsera y de bolsillo, relojería gruesa y vintages, pero también de estilográficas. Además, disponemos de un foro de compraventa donde podrás encontrar el reloj que buscas al mejor precio. Para poder participar tendrás que registrarte.

    IMPORTANTE: Asegúrate de que tu dirección de email no está en la lista Robinson (no publi), porque si lo está no podremos validar tu alta.

Una sonrisa por favor.

  • Iniciador del hilo Iniciador del hilo 6aly
  • Fecha de inicio Fecha de inicio
6aly

6aly

Habitual
Sin verificar
132.webp
 
Última edición:
131.webp
 
Última edición:
031.webp



Viagra con moderación,
que en asuntos del querer,
de “palmar” por emoción
a “palmarla”... hay un paso que temer.


Azul pastilla valiente,
promesa de juventud,
pero si aprietas demasiado el diente,
igual te cita la parca en ataúd.

Que el amor pide compás,
no correr como un novato;
que por querer rendir más,
puedes acabar “tieso”... y no exactamente un rato.
20241114_100213.webp
 
Última edición:


viagra_lapida_40.webp
 
Última edición:


No soy Nadie

Galy


—Doctor, doctor… me llaman peluquero porque arreglo pelucos.
—Doctor, doctor… me llaman minero porque la luz me calienta la frente todo el día.
—Doctor, doctor… me llaman ermitaño por trabajar en soledad.
—Doctor, doctor… me llaman pirata por llevar binóculo.

—Doctor… doctor… ¿Quién soy yo?

El doctor lo miró en silencio.

—A mí me llaman loco —continuó el paciente— porque me paso el día buscando problemas… y encima me pongo el binóculo para verlos más grandes.

—¡DOCTOOOOOOOOOOOOORRRRRRRRRR! —gritó el paciente al ver que el médico, haciendo oídos sordos, salía lentamente de la estancia.

Entonces ocurrió.

El aire acondicionado se apagó.

Silencio.

Perplejo, el paciente comenzó a sudar mientras comprendía la tragedia:

los aparatos de aire acondicionado modernos, cuando detectan que no hay nadie en la habitación… dejan de funcionar.

—¡S.O.S.! ¡¿QUIÉN SOY YO?!

—¡NO SOY NADIEEEEEEEEEEEEEEEEEEE! —gritó desesperado.

Inspirado en esos anuncios donde el paciente repite:

—“Doctor, doctor… no soy nadie”.

Y claro, el aire acondicionado inteligente terminó dándole la razón.

Aunque, bien pensado… quizá el aparato no estaba ahorrando energía.

Quizá simplemente había diagnosticado al paciente antes que el médico.




—¿Qué es el tiempo?

Aquello que sé… y dejo de saber cuándo me preguntan por él.

Galy & IA.

 
La definición (mejor, no-definición) de "tiempo" es de san Agustín.
 
La definición (mejor, no-definición) de "tieompo" es de san Agustín.

Otra vez tropecé con la misma piedra, plagio, querella, querella, copión, copión.

En su día me acusaron de plagio,

me cayó la querella,

dictó Salomón el fallo…

y perdimos ambas huellas.
 
Última edición:
Manda huevos.

Inspirado en la Cúpula de Miquel Barceló de la ONU

Galy. 2008.


uan 30.webp
 
Última edición:
  • Wow!
Reacciones: JESUS VIT
Helada se me ha quedado la sonrisa.
 
  • Me parto
Reacciones: galunco
[MEDIA

Cuando vayáis al hospital de urgencias, id preparados: no hay salas de espera, hay salas de desespera.

Así que haced honor a vuestro título de pacientes y acudid cargados de paciencia. En la mochila no olvidéis una botella de agua (para rellenarla en el WC), unas monedas para el vending y el cargador del móvil. Todo lo demás ya lo pone el hospital: horas y horas de espera. 😬

Y no hagáis planes para desayunar, almorzar, comer, merendar o cenar. Si os coincide alguno de esos horarios, será bajo vuestra responsabilidad. Allí uno entra por Urgencias y sale con un máster en ayuno intermitente. 😢

Más que una sala de espera, aquello parece un aparcamiento de pacientes… cada vez más malhumorados. 😖
 
Última edición:
Moraleja: Si tacita a tacita te hiciste con un botín, no lo guardes en la caja fuerte… que luego vienen los sobrinos, los auditores o la mala suerte, y todos quieren “ver qué hay dentro”.

Cafe.webp
 
Si deseas disfrutar de una salud impecable, hazte autónomo: dedica tu vida entera al trabajo, convive con trámites que no conocen descanso y mantén bien encerrado al viejo que llevas dentro. Y, por supuesto, empieza a inquietarte el día en que despiertes sin un solo dolor… porque la verdadera calma solo llega cuando ya no estás para contarlo.
 
  • Me gusta
Reacciones: Monsignore y Trotante24
Si deseas disfrutar de una salud impecable, hazte autónomo: dedica tu vida entera al trabajo, convive con trámites que no conocen descanso y mantén bien encerrado al viejo que llevas dentro. Y, por supuesto, empieza a inquietarte el día en que despiertes sin un solo dolor… porque la verdadera calma solo llega cuando ya no estás para contarlo.

Soy autonomo


Yo soy aquel que se alegra cada mañana poder volver al trabajo, y es que soy autónomo, si aquel trabajador que lo primero que ve todas las mañanas es al ca... de su jefe reflejado en el espejo.

Aquel, que ve al jefe como su mejor aliado.

Aquel, que si no trabaja no cobra.

Aquel, que siempre estará de acuerdo consigo mismo.

Aquel, que no te presentara la carta de despido.

Aquel, del que da los mejores informes de si mismo.

Aquel, que hace las reuniones consigo mismo.

Aquel, que pide relojes de 25 horas, para hacerte trabajar más horas al día sin importar fecha en calendario.

Aquel que trabaja una hora al día, si de las 8 AM a las 9 PM.

Aquel, que te hará llevar trabajo a casa. Galy.

Aquel, que no te pagara horas ni pagas extras.

Aquel, que no te pagara las vacaciones, a tu vuelta de estas.

Aquel, que no se separa de ti ni en vacaciones.

Aquel, que, no se afeita en vacaciones para perder de vista al jefe.

Aquel, que lo que cobra estando de baja, lo tiene que emplear en pagar la cuota de autónomo, y alimentarse del aire.

Aquel, que alterna su profesión como recaudador de impuestos, administrador y gerente.

Aquel, que no tiene que dar cuentas al jefe.

Aquel que, no tiene derecho a ponerse enfermo.

Aquel, que goza de buena salud toda su vida laboral.

Aquel, que no se jubila al ver la pensión que le queda.

Aquel, que sigue pagando impuestos, aun que no trabaje.

Aquel, que el primero de septiembre, tras sus cortas vacaciones, no recibirá salario alguno, sino que tendrá que pagar impuestos y demás cuotas, como si hubiese estado en activo.

Aquel que quedo en el olvido, en tiempo de crisis.

Aquel que no iba, a misa los domingos porque los domingos también tiene la obligación de poner un plato en la mesa.

Aquel que dejo de creer en los curas, y en los políticos, estos sí, tuvieran que buscarse el sustento, como los autónomos y comieran piedras del rio no estarían tan gordos los tíos jodios.

Aquel, que le encontró la parte positiva, al trabajar, por cuenta ajena.

Que alegría, el lunes vuelvo al trabajo, y esta vez con más alegría, de lo normal, y es que deje de ser autónomo, pase a ser trabajador por cuenta ajena.
_________________
Amanece un nuevo día, el primero del resto de tus días. Y si en uno de esos días no te ves reflejado en el espejo, no pasa nada: es simplemente el final de esta historia. Y todo final, aunque llegue sin pedir permiso, es también un principio que empieza a abrirse paso.
 
Última edición:
duplicado
 
Última edición:
Anécdota: Presenté mi obra en televisión y el presentador, fiel a su talento para confundir un micrófono con un juguete, decidió iluminar al público con su ocurrencia: “El autor debe de ser de una funeraria.”

Y claro, al día siguiente las críticas llegaron en estampida, como si toda esa gente hubiera estado esperando una señal divina para sentirse ingeniosa. Qué maravilla: una obra juzgada no por lo que es, sino por la brillantez dudosa de un presentador que confunde humor con rigor mortis.

Al final, mi pieza no tuvo recepción artística, sino autopsia social. Todo gracias a un comentario tan profundo como un charco.
119.webp
 
Parodiando al Perro Andaluz, y a diferencia de mi padre —que anda luz cuando le da la gana— yo ando a pilas. Pido perdón por cantar, pido perdón como un autor por hablar de sui libro; por contar, sin ton ni son, mis vivencias y creaciones una y otra vez, como si de canciones se trataran.

Y qué alegría: ayer, de nuevo, me solicitaron desde Argentia el PDF de mi libro. Debe de ser que mis pilas, aunque a media carga, todavía iluminan algo.

Apuntes de relojero 1967-2021, Galy & Cram.


1785580117601.webp
 
Última edición:


A quien corresponda: cuando me vaya, no deseo reencarnarme en lienzo, lápiz ni papel. Prefiero convertirme en un reloj de sol en un país parcialmente nublado, donde cada sombra o eclipse sea un milagro y cada claro en el cielo, una breve tregua del universo.

127.webp


1786690782869.webp
 
Un antiguo cliente —coleccionista de los que ya tienen más trastos que el Museo Británico— me invitó a una paella. Y claro, yo no sabía qué llevarle que no tuviera ya repetido en versión normal, limitada y “edición para amigos”. Así que decidí fabricarle un despertador con una alarma… digamos… creativamente inusual. Un detalle fino, de esos que hacen que uno se pregunte si realmente quiere seguir siendo tu amigo.

Pasado un tiempo, le pregunté inocentemente por el despertador. Me respondió:

—Calla, calla… que como me descuide, quemo la casa.

Vamos, que mi invento pasó de “regalo artesanal” a “dispositivo de riesgo doméstico”. Un éxito rotundo en la categoría innovación peligrosa.

20240706_183120.webp
 
Última edición:
Hoy os traigo un pedacito de mi último cuentito: La avispa enamorada del higo.

Un viaje dulce y curioso por el mundo secreto de la fruta, donde cada bicho tiene una historia que contar y cada higo esconde un latido. Si os gusta la fruta, este os va a encantar: sabe a verano, a huerto y a magia pequeñita.

Dicen que pasar de higos a brevas es crecer sin darse cuenta… y eso mismo me ha pasado con mis cuentos: empezaron siendo chiquititos, como un higo recién nacido, y ahora ya asoman como brevas gorditas, listas para ser contadas.
Firmado: Galy 🐝

Los cuentos del Tio Galy los podeis degustar en este hilo, junto a otras historiaa, de otros autores.

 
Última edición:
Paciente: —Doctor, doctor, ¿usted cree que perderé el dedo?

Doctor: —No, hombre, no lo creo.

Paciente: —¡Qué alivio! ¿Entonces no lo voy a perder?
Doctor: —No. Yo se lo he envuelto bien. 😂

dedo.webp

La broma del dedo encontrado y metido dentro de una cajita era una de las que solía hacer en el taller, hasta que un día una compañera estuvo a punto de darme un disgusto… y casi un infarto.

pies.webp

::bxd:: Desde entonces decidí jubilar la broma. Al fin y al cabo, una cosa es gastar una broma y compartir unas risas, y otra muy distinta que la cosa termine en urgencias… y nos llevemos un buen susto. 😱

Sobre todo cuando, al despertar, te encuentras en una camilla, viendo tus propios pies, mientras circulas por los pasillos a toda leche, conducido por un celador con carnet de «piloto de camilla» que, encima, te pregunta:

—¿Cómo se encuentra? 🤨

Eso sí, yo seguí con otra de mis bromas: la de la 💩 encontrada.
 
Última edición:
+

Este vídeo me ha hecho recordar un elogio que me hizo hace años un cliente de El Corte Inglés, donde muchos relojeros acabamos en tiempos de crisis haciendo de cambiapilas.

Le cambié la pila a su reloj y, mientras lo observaba, me dijo:

—He disfrutado viendo cómo ha tratado mi reloj. Tiene usted manos de cirujano.

—¿Ah, sí?

—Y lo sé porque yo soy cirujano.

Aquello sí que fue un certificado de calidad… y además sin pagar matrícula. 😄

Después de tantos años entre pinzas, lupas, tornillos y mecanismos, resulta que tenía manos de cirujano.

Eso sí: yo trabajaba con relojes. Si me equivocaba, como mucho perdían la hora. 😏
 
Última edición:
  • Me gusta
  • Me encanta
Reacciones: Breoghán, DiegoBarri y Ramoncc

17.webp

Tres reparadores

Relojero reparador.

Mi hijo, exrelojero y reparador de todo aquello que no sea un reloj.

Al final, los dos nos dedicamos a lo mismo:

arreglar lo que otros dan por perdido.

La diferencia es que yo trabajo con relojes…

y él, desde que dejó la relojería, con todo lo demás, que es más rentable.

Luego está mi hija:

Aprendiza de relojería y veterinaria oncóloga reparadora.

Y resulta que, entre abrir un reloj y abrir un paciente,

hay más parecido del que uno podría pensar.

Primero, los dos examinamos al paciente.

Nada de abrir por las bravas.

Hay que saber qué le pasa.

Después viene el quirófano:

mesa limpia, buena iluminación, instrumental preparado, paciente inmovilizado…

y empieza la operación.

Ella:

bisturí, pinzas, fórceps.

Yo:

pinzas, destornilladores, aceites y herramientas que parecen hechas para operar mosquitos.

Los dos tenemos que llegar al interior

sin cargarnos lo que todavía funciona.

Porque esa es la gracia.

Abrir es fácil.

Volver a cerrar sin que sobren piezas ya es otra historia.

Los dos trabajamos con piezas delicadas.

Los dos sustituimos órganos.

Bueno…

ella les llama órganos.

Yo les llamo ruedas, ejes, puentes y muelles.

Los dos podemos necesitar una pieza de donante.

Los dos podemos poner una prótesis.

Y los dos tenemos ese momento mágico:

«Ahora vamos a ver si responde.»

Se pone en marcha.

Late.

O hace tic-tac.

Y entonces…

a observación.

Porque hasta que no ha pasado un tiempo,

nadie canta victoria.

Otra coincidencia:

el instrumental cuesta una fortuna.

Ella tiene su instrumental quirúrgico.

Yo tengo mis herramientas de relojero.

Y alguna herramienta mía cuesta más

que el reloj que tengo encima de la mesa.

Hasta aquí podríamos decir que somos casi colegas.

La diferencia viene después.

Ella, cuando tiene una duda, pregunta a otro veterinario.

Se pasan información.

Hay congresos.

Se publican conocimientos.

En relojería…

cada maestrillo guarda su secreto.

Y las marcas, ya ni hablamos.

Recambios:

—Eso es de la casa.

Documentación:

—Eso es de la casa.

Herramientas:

—Eso es de la casa.

Al final parecía que, para reparar un reloj,

además de relojero tenías que ser accionista de la marca.

Y así nos ha ido.

Hoy, si se para un reloj, tienes dos opciones:

la marca o el zapatero del pueblo.

Porque relojeros reparadores, de los de antes,

cada vez quedan menos.

Y no me extraña.

Hemos conseguido una cosa bastante curiosa:

que para reparar un reloj haya que buscar antes dónde reparan los zapatos.

Al paso que vamos, el próximo curso de relojería será:

«Cómo cambiar una pila sin molestar al zapatero».

 
Última edición:
Atrás
Arriba Pie