6aly
Habitual
Sin verificar
—Maestro, decidme: ¿la poesía da para comer?
El viejo sonrió apenas, con esa mezcla de ternura y desengaño que dan los años. Miró al muchacho, que aguardaba la respuesta con los ojos encendidos de esperanza, y negó despacio.
—Ni para merendar da, hijo mío.
El muchacho bajó la mirada.
—Entonces, ¿para qué sirve?
El maestro alzó la vista hacia la ventana, donde la tarde se deshacía en oro.
—Para que el hambre duela un poco menos.
Poemas
La cruz del matrimonio es tan grande
que hay que llevarla entre dos;
se concibe por amor
y se deshace con dolor.
Galy, 2002.
“20 de marzo de 2003,
la prima guerra ha venido,
y su manto rojo, plagado de cruces,
no ha traído vida.”
Galy, 2003.
La sonrisa vertical,
de las sonrisas la menos agraciada,
pero por el hombre la más deseada.
Galy, 2003.
El viejo sonrió apenas, con esa mezcla de ternura y desengaño que dan los años. Miró al muchacho, que aguardaba la respuesta con los ojos encendidos de esperanza, y negó despacio.
—Ni para merendar da, hijo mío.
El muchacho bajó la mirada.
—Entonces, ¿para qué sirve?
El maestro alzó la vista hacia la ventana, donde la tarde se deshacía en oro.
—Para que el hambre duela un poco menos.
Poemas
La cruz del matrimonio es tan grande
que hay que llevarla entre dos;
se concibe por amor
y se deshace con dolor.
Galy, 2002.
“20 de marzo de 2003,
la prima guerra ha venido,
y su manto rojo, plagado de cruces,
no ha traído vida.”
Galy, 2003.
La sonrisa vertical,
de las sonrisas la menos agraciada,
pero por el hombre la más deseada.
Galy, 2003.
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