lean76
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Otra de WeLoveWatches. En el stand de Sinn me atendió una chica española que me fue explicando todo en español, y en París eso se agradece. Es una marca que me gustó mucho. Para quien no la tenga ubicada, Sinn nace en Frankfurt en 1961. La funda Helmut Sinn, que había volado en la Segunda Guerra Mundial y daba clases de vuelo instrumental a ciegas, y empieza haciendo relojes de navegación y cronógrafos para pilotos. Desde 1994 la dirige el ingeniero Lothar Schmidt, que en 2024 creó una fundación para asegurar el futuro de la empresa. La idea recuerda a la de Rolex, que desde 1960 pertenece entera a la fundación de Hans Wilsdorf, aunque aquí el proceso acaba de empezar. Las cajas se las fabrica SUG, en Glashütte, desde 1999. En 1985 Reinhard Furrer, físico y astronauta alemán, subió a la misión Spacelab D1 con un Sinn 140 S en la muñeca. La marca lo cuenta como la prueba de que la cuerda automática sigue funcionando sin gravedad. Aquel llevaba un Lemania 5100.
El 140 St de hoy mantiene el nombre con caja de 44 mm por 15 de grosor, acero microgranallado y TEGIMENT, el proceso de Sinn que endurece la superficie del propio metal. Dentro lleva el SZ01, que empezaron a desarrollar en 2003 con la lectura del 5100 como modelo. Con correa de piel sale por 4.390 € en la web de Sinn. La aguja roja central con el avión en la punta lleva los minutos del cronógrafo. Normalmente esos minutos van en una esfera pequeña y hay que entornar los ojos para distinguir un 7 de un 8. Aquí la escala es la esfera entera, y la aguja avanza a saltos, uno por minuto, igual que el minutero de los relojes de estación. Junto a la fecha hay un circulito que pone Ar. Con los años, la humedad acaba degradando los aceites del movimiento, tanto la que ya estaba dentro al cerrar la caja como la que entra poco a poco. Sinn lo frena por tres lados. Usa juntas mucho más estancas de lo habitual, rellena la caja con un gas protector y mete una cápsula de sulfato de cobre que va chupando la humedad que quede. Hace el mismo trabajo que esas bolsitas de gel de sílice que vienen en las cajas de zapatos o con los aparatos electrónicos, con la diferencia de que esta cambia de color: cuanto más azul se ve, más agua lleva acumulada. La cápsula se puede cambiar en los servicios, y según me explicaron, si no la cambias no afecta en nada a la estanqueidad. Estos relojes tienen tres años de garantía.
El 717 es un reloj de cabina pasado a la muñeca. El modelo es el Nabo 17 ZM, que se hizo para el programa Tornado de la Luftwaffe a finales de los setenta y que todavía se monta en esos aviones. Contaba los minutos desde el centro y llevaba las agujas del cronógrafo en naranja. El 717 usa el mismo SZ01 y copia esa lectura: agujas centrales naranjas, bisel interior que se mueve girando el aro de fuera, Ar y 20 bar. La caja mide 45 mm y 15,3 de grosor. De perfil se aprecia todo lo que abulta, y en el lateral aparece el sello de SUG. Con correa de piel cuesta 4.990 €.
Sinn no aplica el negro sobre cualquier acero. Un recubrimiento muy duro (PVD) encima de un metal blando se raja con un golpe, porque lo de debajo se hunde y la capa se queda sin apoyo, lo que ellos llaman efecto cáscara de huevo. Por eso solo lo ponen sobre acero ya tratado con TEGIMENT, donde la dureza baja poco a poco hacia dentro y la capa siempre tiene en qué apoyarse. En esa foto está el 936 S, que lleva ese mismo negro y ataca otro problema del cronógrafo, el de las cuentas. Con el típico contador de 30 minutos, si cronometras 47 la aguja marca 17, y te toca acordarte de que ya dio una vuelta. Sinn rediseñó en casa el calibre SZ05 para poner a las 3 un contador de 60, con el segundero pequeño enfrente y la fecha a las 6 en disco negro. Son 100 piezas de 43 mm, antimagnéticas hasta 100 mT y con 100 metros. Salió por 4.150 €.
Al ver el 903 St II cualquiera piensa en el Breitling Navitimer, y el parecido tiene historia. En 1979 Breitling, hundida por la crisis del cuarzo, paró la producción y vendió parte de lo que tenía. Helmut Sinn compró piezas del Navitimer, como cajas y esferas, y los derechos para seguir fabricando ese diseño, aunque el nombre Navitimer se quedó en otras manos. Con esas piezas montó su propio cronógrafo de navegación con la referencia 903. Aquel stock se agotó hace mucho y hoy Sinn fabrica sus propios componentes. El parecido viene con papeles y por una fracción del precio. Su bisel es una regla de cálculo con dos escalas logarítmicas, una en la esfera y otra en el bisel. Al desplazar una sobre la otra multiplicas y divides de cabeza sin hacer cuentas. En un avión sirve para sacar cuánto se tarda, cuánto se recorre o cuánto combustible se gasta. En esta versión la caja está rehecha para mover el bisel desde el borde exterior sin perder los 20 bar. Nota especial para el material luminoso: los índices, el 12 y las agujas de horas y minutos son piezas de cerámica que llevan el pigmento mezclado dentro, y se colocan a mano. Al haber mucho más pigmento por superficie, de noche es un espectáculo. En la primera foto se ve. El cronógrafo es de rueda de pilares, con más de 60 horas de reserva. Los lectores de la revista Armbanduhren lo eligieron reloj del año 2025.
El 356 es hijo de un encargo japonés. En 1996 Sinn sacó para Japón 300 unidades de un 256 adelgazado y sin bisel giratorio, con FLIEGER en la esfera negra y un Valjoux 7760 de carga manual. Gustó tanto que dos años después entró en catálogo, ya automático, y hoy es de sus cronógrafos más populares. El de la foto es el 356 Flieger actual. Caja de 38,5 mm en acero microgranallado, tres contadores, día y fecha juntos en la misma ventana y números árabes grandes con luminiscente, igual que las agujas caladas de horas, minutos y cronógrafo. El cristal es acrílico y bombeado, elegido por resistencia a los golpes, y quien prefiera zafiro lo puede pedir como opción. El fondo es macizo, aguanta 10 bar y lleva un Sellita SW 500 automático. Esta es la versión con días en inglés, porque de serie vienen en alemán. Con correa de piel cuesta 2.100 €.
Por los 25 años hicieron el 356 FLIEGER Klassik Jubiläum, 500 piezas. Tiene dos contadores plateados mate sobre fondo antracita, sin día ni fecha, el logo aplicado a las 12 y, por primera vez en la serie, FLIEGER KLASSIK a las 6. El borde de la esfera está dividido en cuartos de segundo, para afinar en tiempos cortos. Mide 38,5 por 15 y lleva Sellita SW 510, zafiro muy abombado y fondo transparente, con el rotor marcado como edición limitada. Vienen dos correas de nobuk de jabalí. Los puntitos oscuros son los agujeros de las cerdas, así que cada correa tiene su propio dibujo. El precio de salida rondaba los 2.990 €.
El 104 Klassik 12 es el primero de la serie 104 con segundero pequeño, a las 6, sobre un disco gamuza con surcos finos y el canto biselado y pulido. También es el primer 104 con cerámica en el bisel. Ese bisel marca 12 horas y avanza a saltos de una hora, y así funciona como segunda zona horaria. Lo giras tantos clics como horas de diferencia tengas, y la aguja horaria te dice sobre él qué hora es allí. Al ir por horas enteras, no se queda nunca a medio camino. El bisel es imperdible, va encajado en la caja de forma que no se puede salir. En la esfera pone Frankfurt am Main, una leyenda que Sinn usó por primera vez en 1999 en su primer reloj dedicado al distrito financiero. Lleva un Sellita SW261 1 y aguanta 20 bar. Este año le dieron el German Design Award en la categoría Excellent Product Design. Parte desde 1.690 €.
El más sobrio de todos es el 556 I: 38,5 mm, 11 de grosor, Sellita SW200 1, esfera negra solo con índices y 20 bar. Es la puerta de entrada a la colección.
A mí me convence del todo. Me parece una super marca con una super propuesta. Detrás de cada cosa que me explicaron había un problema concreto de quien usa el reloj para trabajar, y una solución pensada por ellos. Me recordó un poco a Subaru, que también viene de la aviación y lleva décadas resolviendo las cosas a su manera aunque eso la aparte del resto. Los movimientos parten de bases conocidas, pero el SZ01 y el SZ05 los rehicieron para leer el cronógrafo de otra manera. Las cajas vienen de Glashütte, y el dueño ya ha dejado la empresa encaminada hacia una fundación. Un Sinn se reconoce a varios metros. El que me tiene enamorado es el 356 Flieger de siempre, el de día, fecha y tres contadores, y ese entra directo en mi lista.
Pregunta para los que tenéis un Sinn con Ar: a alguien se le ha llegado a poner azul la cápsula? la cambiaron?
(próximo hilo: Pequignet)
El 140 St de hoy mantiene el nombre con caja de 44 mm por 15 de grosor, acero microgranallado y TEGIMENT, el proceso de Sinn que endurece la superficie del propio metal. Dentro lleva el SZ01, que empezaron a desarrollar en 2003 con la lectura del 5100 como modelo. Con correa de piel sale por 4.390 € en la web de Sinn. La aguja roja central con el avión en la punta lleva los minutos del cronógrafo. Normalmente esos minutos van en una esfera pequeña y hay que entornar los ojos para distinguir un 7 de un 8. Aquí la escala es la esfera entera, y la aguja avanza a saltos, uno por minuto, igual que el minutero de los relojes de estación. Junto a la fecha hay un circulito que pone Ar. Con los años, la humedad acaba degradando los aceites del movimiento, tanto la que ya estaba dentro al cerrar la caja como la que entra poco a poco. Sinn lo frena por tres lados. Usa juntas mucho más estancas de lo habitual, rellena la caja con un gas protector y mete una cápsula de sulfato de cobre que va chupando la humedad que quede. Hace el mismo trabajo que esas bolsitas de gel de sílice que vienen en las cajas de zapatos o con los aparatos electrónicos, con la diferencia de que esta cambia de color: cuanto más azul se ve, más agua lleva acumulada. La cápsula se puede cambiar en los servicios, y según me explicaron, si no la cambias no afecta en nada a la estanqueidad. Estos relojes tienen tres años de garantía.
El 717 es un reloj de cabina pasado a la muñeca. El modelo es el Nabo 17 ZM, que se hizo para el programa Tornado de la Luftwaffe a finales de los setenta y que todavía se monta en esos aviones. Contaba los minutos desde el centro y llevaba las agujas del cronógrafo en naranja. El 717 usa el mismo SZ01 y copia esa lectura: agujas centrales naranjas, bisel interior que se mueve girando el aro de fuera, Ar y 20 bar. La caja mide 45 mm y 15,3 de grosor. De perfil se aprecia todo lo que abulta, y en el lateral aparece el sello de SUG. Con correa de piel cuesta 4.990 €.
Sinn no aplica el negro sobre cualquier acero. Un recubrimiento muy duro (PVD) encima de un metal blando se raja con un golpe, porque lo de debajo se hunde y la capa se queda sin apoyo, lo que ellos llaman efecto cáscara de huevo. Por eso solo lo ponen sobre acero ya tratado con TEGIMENT, donde la dureza baja poco a poco hacia dentro y la capa siempre tiene en qué apoyarse. En esa foto está el 936 S, que lleva ese mismo negro y ataca otro problema del cronógrafo, el de las cuentas. Con el típico contador de 30 minutos, si cronometras 47 la aguja marca 17, y te toca acordarte de que ya dio una vuelta. Sinn rediseñó en casa el calibre SZ05 para poner a las 3 un contador de 60, con el segundero pequeño enfrente y la fecha a las 6 en disco negro. Son 100 piezas de 43 mm, antimagnéticas hasta 100 mT y con 100 metros. Salió por 4.150 €.
Al ver el 903 St II cualquiera piensa en el Breitling Navitimer, y el parecido tiene historia. En 1979 Breitling, hundida por la crisis del cuarzo, paró la producción y vendió parte de lo que tenía. Helmut Sinn compró piezas del Navitimer, como cajas y esferas, y los derechos para seguir fabricando ese diseño, aunque el nombre Navitimer se quedó en otras manos. Con esas piezas montó su propio cronógrafo de navegación con la referencia 903. Aquel stock se agotó hace mucho y hoy Sinn fabrica sus propios componentes. El parecido viene con papeles y por una fracción del precio. Su bisel es una regla de cálculo con dos escalas logarítmicas, una en la esfera y otra en el bisel. Al desplazar una sobre la otra multiplicas y divides de cabeza sin hacer cuentas. En un avión sirve para sacar cuánto se tarda, cuánto se recorre o cuánto combustible se gasta. En esta versión la caja está rehecha para mover el bisel desde el borde exterior sin perder los 20 bar. Nota especial para el material luminoso: los índices, el 12 y las agujas de horas y minutos son piezas de cerámica que llevan el pigmento mezclado dentro, y se colocan a mano. Al haber mucho más pigmento por superficie, de noche es un espectáculo. En la primera foto se ve. El cronógrafo es de rueda de pilares, con más de 60 horas de reserva. Los lectores de la revista Armbanduhren lo eligieron reloj del año 2025.
El 356 es hijo de un encargo japonés. En 1996 Sinn sacó para Japón 300 unidades de un 256 adelgazado y sin bisel giratorio, con FLIEGER en la esfera negra y un Valjoux 7760 de carga manual. Gustó tanto que dos años después entró en catálogo, ya automático, y hoy es de sus cronógrafos más populares. El de la foto es el 356 Flieger actual. Caja de 38,5 mm en acero microgranallado, tres contadores, día y fecha juntos en la misma ventana y números árabes grandes con luminiscente, igual que las agujas caladas de horas, minutos y cronógrafo. El cristal es acrílico y bombeado, elegido por resistencia a los golpes, y quien prefiera zafiro lo puede pedir como opción. El fondo es macizo, aguanta 10 bar y lleva un Sellita SW 500 automático. Esta es la versión con días en inglés, porque de serie vienen en alemán. Con correa de piel cuesta 2.100 €.
Por los 25 años hicieron el 356 FLIEGER Klassik Jubiläum, 500 piezas. Tiene dos contadores plateados mate sobre fondo antracita, sin día ni fecha, el logo aplicado a las 12 y, por primera vez en la serie, FLIEGER KLASSIK a las 6. El borde de la esfera está dividido en cuartos de segundo, para afinar en tiempos cortos. Mide 38,5 por 15 y lleva Sellita SW 510, zafiro muy abombado y fondo transparente, con el rotor marcado como edición limitada. Vienen dos correas de nobuk de jabalí. Los puntitos oscuros son los agujeros de las cerdas, así que cada correa tiene su propio dibujo. El precio de salida rondaba los 2.990 €.
El 104 Klassik 12 es el primero de la serie 104 con segundero pequeño, a las 6, sobre un disco gamuza con surcos finos y el canto biselado y pulido. También es el primer 104 con cerámica en el bisel. Ese bisel marca 12 horas y avanza a saltos de una hora, y así funciona como segunda zona horaria. Lo giras tantos clics como horas de diferencia tengas, y la aguja horaria te dice sobre él qué hora es allí. Al ir por horas enteras, no se queda nunca a medio camino. El bisel es imperdible, va encajado en la caja de forma que no se puede salir. En la esfera pone Frankfurt am Main, una leyenda que Sinn usó por primera vez en 1999 en su primer reloj dedicado al distrito financiero. Lleva un Sellita SW261 1 y aguanta 20 bar. Este año le dieron el German Design Award en la categoría Excellent Product Design. Parte desde 1.690 €.
El más sobrio de todos es el 556 I: 38,5 mm, 11 de grosor, Sellita SW200 1, esfera negra solo con índices y 20 bar. Es la puerta de entrada a la colección.
A mí me convence del todo. Me parece una super marca con una super propuesta. Detrás de cada cosa que me explicaron había un problema concreto de quien usa el reloj para trabajar, y una solución pensada por ellos. Me recordó un poco a Subaru, que también viene de la aviación y lleva décadas resolviendo las cosas a su manera aunque eso la aparte del resto. Los movimientos parten de bases conocidas, pero el SZ01 y el SZ05 los rehicieron para leer el cronógrafo de otra manera. Las cajas vienen de Glashütte, y el dueño ya ha dejado la empresa encaminada hacia una fundación. Un Sinn se reconoce a varios metros. El que me tiene enamorado es el 356 Flieger de siempre, el de día, fecha y tres contadores, y ese entra directo en mi lista.
Pregunta para los que tenéis un Sinn con Ar: a alguien se le ha llegado a poner azul la cápsula? la cambiaron?
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