lean76
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Antes de ir a WeLoveWatches hice lo mismo que en Ginebra: repasé la lista de expositores y marqué solo las marcas que encajan con lo que busco para mi colección. Cuando vi a Pequignet me acordé de una publicidad suya que había visto hace tiempo en Instagram y que me llevó a investigar una casa francesa que fabrica sus propios movimientos en Morteau, a un paso de la frontera suiza. Nunca había tenido uno en la mano, así que pasó directo a la lista.
La fundó Émile Pequignet en 1973 en ese mismo pueblo del Jura francés. A principios de los 2000 se propusieron hacer sus propios calibres, y en 2011 diseñaron el primero, el Calibre Royal. Hoy la mayoría de los modelos de la colección Royale todavía lo llevan. Este es el Royale Paris de 39,5 mm en Icy Blue, un azul muy pálido que la marca asocia con el Jura en invierno. La caja es de acero pulido y satinado, de 11,5 mm de grosor y 47 de asa a asa. Lleva cristal de zafiro abombado tipo glass box y las asas añadidas a la caja que identifican a la línea Paris. La esfera tiene un grano bastante marcado. Muestra el día y la gran fecha en doble ventana bajo las 12, la reserva de marcha a las 8, el segundero pequeño a las 3 y media y la luna a las 6. Viene con correa de nobuk gris perla y cuesta 8.000 €. Lo interesante está debajo. El Calibre Royal fue el primer movimiento hecho en Francia que reúne todas sus complicaciones sobre una misma platina. Una solución muy extendida para sumar día, fecha o luna es montar un módulo encima de un movimiento base, como quien le añade un piso a una casa ya construida. Aquí la casa se dibujó entera en un solo plano. Son 318 componentes, 39 rubíes, 21.600 alt/h y 96 horas de reserva con un único barrilete grande, y el calibre acumula 8 patentes internacionales. Una de esas soluciones se nota en el uso diario. El día y la gran fecha comparten eje, saltan de golpe y se pueden corregir a cualquier hora. En muchos relojes con calendario el manual pide no tocar la fecha de noche, porque los engranajes ya están preparando el cambio y forzarlos puede dañarlos. Con este te olvidas. Las dos ventanas de la luna tienen su explicación. Desde el hemisferio sur la luna se ve girada: el cuarto creciente que en Madrid tiene la parte iluminada a la derecha, en Buenos Aires la tiene a la izquierda. Por eso la esfera pone Nord arriba y Hémisphère Sud abajo, una ventana para cada mitad del planeta. El corrector de la luna está en el lateral de la caja, a las 8 y media.
En la foto siguiente lo tengo junto al de esfera azul. En ese la luna está dibujada a partir de una fotografía real, y las dos ventanas tienen un pulido con diamante para que se vean más luminosas. Lleva correa de aligátor nobuk azul y cuesta lo mismo, 8.000 €.
El cronógrafo es reciente en la casa. El Royale Paris Chrono es el primero que hacen, y lleva el Calibre Initial Chronographe, su quinto movimiento propio, desarrollado junto a una casa suiza especializada en complicaciones cuyo nombre no dan. Para el mando del cronógrafo usa levas en lugar de rueda de columnas. La marca lo justifica porque el pulsador responde más firme y el sistema sufre menos con los golpes. Además, gracias a una tija desplazada, la corona y los dos pulsadores quedan perfectamente alineados. La caja mide 39,5 mm, con 12,7 de grosor, 47 de asa a asa y 50 metros de hermeticidad. Este es el de esfera silver con contadores negros y escala taquimétrica, y cuesta 6.450 €.
Y aquí el giro. En el Royale Paris Chrono BPM cambiaron la escala taquimétrica por una de golpes por minuto, para medir el ritmo de una canción. Funciona como un pulsómetro: arrancas el cronógrafo, cuentas 30 golpes de bombo y la aguja te marca a qué tempo va el tema. Como referencia, el reggae y el hip hop suelen moverse entre 60 y 100, el house va de 115 a 130, el trance de 130 a 145 y el drum and bass ronda los 170. La marca menciona también la French Touch, que por lo que leí es el house francés de finales de los noventa, el de Daft Punk. Aviso que de música no sé nada, así que esto puede ser una burrada. Si alguien del foro sabe, que por favor me ayude a verificarlo. Entre las 12 y las 2, los índices imitan las barras del vúmetro de una mesa de mezclas y se cortan justo antes de la zona roja. La esfera degrada del azul al negro. Cuesta 6.950 €.
El Concorde nació en 2023 para celebrar los cincuenta años de la marca. La caja es un cojín a medio camino entre el círculo y el cuadrado. El brazalete es lo más reconocible: los eslabones tienen forma de punta de lanza en homenaje al obelisco de la Place de la Concorde, de donde sale el nombre. Hay versiones de 30 mm con cuarzo y de 36 y 40 mm con el Calibre Initial. En acero, el de 36 empieza en 3.650 €. El Calibre Initial es el tercer movimiento de la casa: 28,2 mm de diámetro, 4,2 de grosor y 65 horas de reserva, con dos patentes, una para el salto instantáneo de la fecha y otra para el sistema de carga. Da cuerda en los dos sentidos de giro del rotor, como una bomba de inflar que metiera aire al subir y también al bajar. Para eso dibujaron un perfil de dientes nuevo en los engranajes de carga, que según la marca rinde más y desgasta menos las piezas. Todos sus componentes se fabrican a menos de 80 km de Morteau y el 72% son franceses. Tanto el Royal como el Initial se regulan para que el reloj se mueva, en un día, entre 4 segundos de atraso y 6 de adelanto.
El cuadradito gris me encantó. Es el Concorde Titanium de 36 mm: caja y brazalete en titanio grado 5 granallado, con un tratamiento que evita las huellas. Mide 9,25 mm de grosor y 42,63 de asa a asa, tiene 100 metros de hermeticidad y el conjunto pesa 84 gramos. La esfera es gris titanio, cepillada en vertical. El detalle que más me gustó está detrás: trataron el movimiento con rutenio para que tuviera el mismo color que la caja, y el rotor lleva la flor de lis de la marca, la misma que aparece en la corona y en el cierre. Cuesta 4.800 €, 1.150 más que el mismo Concorde en acero.
Me fui con buena impresión de la marca. Diseñan y hacen sus calibres, y alguno resuelve problemas reales, como la fecha que se toca a cualquier hora o la carga en los dos sentidos. Además todo se fabrica alrededor de su manufactura. Los diseños tienen personalidad propia y se apoyan en referencias muy francesas, del obelisco al house de los noventa, sin caer en el disfraz. La duda está en el precio. Por 4.800 € hay mucho donde elegir, y la diferencia entre el titanio y el acero se me hace difícil de justificar. El Concorde Titanium se queda fuera de mis futuribles por eso, aunque sigo pensando que es de lo más bonito que vi en París.
Lo que no termino de resolver es cuánto debería pagar por un relojMade in France Manufacture Francaise. Yo todavía no tengo la cifra. Tal vez los 3600 del Concorde de acero?
(próximo hilo: Yema)
La fundó Émile Pequignet en 1973 en ese mismo pueblo del Jura francés. A principios de los 2000 se propusieron hacer sus propios calibres, y en 2011 diseñaron el primero, el Calibre Royal. Hoy la mayoría de los modelos de la colección Royale todavía lo llevan. Este es el Royale Paris de 39,5 mm en Icy Blue, un azul muy pálido que la marca asocia con el Jura en invierno. La caja es de acero pulido y satinado, de 11,5 mm de grosor y 47 de asa a asa. Lleva cristal de zafiro abombado tipo glass box y las asas añadidas a la caja que identifican a la línea Paris. La esfera tiene un grano bastante marcado. Muestra el día y la gran fecha en doble ventana bajo las 12, la reserva de marcha a las 8, el segundero pequeño a las 3 y media y la luna a las 6. Viene con correa de nobuk gris perla y cuesta 8.000 €. Lo interesante está debajo. El Calibre Royal fue el primer movimiento hecho en Francia que reúne todas sus complicaciones sobre una misma platina. Una solución muy extendida para sumar día, fecha o luna es montar un módulo encima de un movimiento base, como quien le añade un piso a una casa ya construida. Aquí la casa se dibujó entera en un solo plano. Son 318 componentes, 39 rubíes, 21.600 alt/h y 96 horas de reserva con un único barrilete grande, y el calibre acumula 8 patentes internacionales. Una de esas soluciones se nota en el uso diario. El día y la gran fecha comparten eje, saltan de golpe y se pueden corregir a cualquier hora. En muchos relojes con calendario el manual pide no tocar la fecha de noche, porque los engranajes ya están preparando el cambio y forzarlos puede dañarlos. Con este te olvidas. Las dos ventanas de la luna tienen su explicación. Desde el hemisferio sur la luna se ve girada: el cuarto creciente que en Madrid tiene la parte iluminada a la derecha, en Buenos Aires la tiene a la izquierda. Por eso la esfera pone Nord arriba y Hémisphère Sud abajo, una ventana para cada mitad del planeta. El corrector de la luna está en el lateral de la caja, a las 8 y media.
En la foto siguiente lo tengo junto al de esfera azul. En ese la luna está dibujada a partir de una fotografía real, y las dos ventanas tienen un pulido con diamante para que se vean más luminosas. Lleva correa de aligátor nobuk azul y cuesta lo mismo, 8.000 €.
El cronógrafo es reciente en la casa. El Royale Paris Chrono es el primero que hacen, y lleva el Calibre Initial Chronographe, su quinto movimiento propio, desarrollado junto a una casa suiza especializada en complicaciones cuyo nombre no dan. Para el mando del cronógrafo usa levas en lugar de rueda de columnas. La marca lo justifica porque el pulsador responde más firme y el sistema sufre menos con los golpes. Además, gracias a una tija desplazada, la corona y los dos pulsadores quedan perfectamente alineados. La caja mide 39,5 mm, con 12,7 de grosor, 47 de asa a asa y 50 metros de hermeticidad. Este es el de esfera silver con contadores negros y escala taquimétrica, y cuesta 6.450 €.
Y aquí el giro. En el Royale Paris Chrono BPM cambiaron la escala taquimétrica por una de golpes por minuto, para medir el ritmo de una canción. Funciona como un pulsómetro: arrancas el cronógrafo, cuentas 30 golpes de bombo y la aguja te marca a qué tempo va el tema. Como referencia, el reggae y el hip hop suelen moverse entre 60 y 100, el house va de 115 a 130, el trance de 130 a 145 y el drum and bass ronda los 170. La marca menciona también la French Touch, que por lo que leí es el house francés de finales de los noventa, el de Daft Punk. Aviso que de música no sé nada, así que esto puede ser una burrada. Si alguien del foro sabe, que por favor me ayude a verificarlo. Entre las 12 y las 2, los índices imitan las barras del vúmetro de una mesa de mezclas y se cortan justo antes de la zona roja. La esfera degrada del azul al negro. Cuesta 6.950 €.
El Concorde nació en 2023 para celebrar los cincuenta años de la marca. La caja es un cojín a medio camino entre el círculo y el cuadrado. El brazalete es lo más reconocible: los eslabones tienen forma de punta de lanza en homenaje al obelisco de la Place de la Concorde, de donde sale el nombre. Hay versiones de 30 mm con cuarzo y de 36 y 40 mm con el Calibre Initial. En acero, el de 36 empieza en 3.650 €. El Calibre Initial es el tercer movimiento de la casa: 28,2 mm de diámetro, 4,2 de grosor y 65 horas de reserva, con dos patentes, una para el salto instantáneo de la fecha y otra para el sistema de carga. Da cuerda en los dos sentidos de giro del rotor, como una bomba de inflar que metiera aire al subir y también al bajar. Para eso dibujaron un perfil de dientes nuevo en los engranajes de carga, que según la marca rinde más y desgasta menos las piezas. Todos sus componentes se fabrican a menos de 80 km de Morteau y el 72% son franceses. Tanto el Royal como el Initial se regulan para que el reloj se mueva, en un día, entre 4 segundos de atraso y 6 de adelanto.
El cuadradito gris me encantó. Es el Concorde Titanium de 36 mm: caja y brazalete en titanio grado 5 granallado, con un tratamiento que evita las huellas. Mide 9,25 mm de grosor y 42,63 de asa a asa, tiene 100 metros de hermeticidad y el conjunto pesa 84 gramos. La esfera es gris titanio, cepillada en vertical. El detalle que más me gustó está detrás: trataron el movimiento con rutenio para que tuviera el mismo color que la caja, y el rotor lleva la flor de lis de la marca, la misma que aparece en la corona y en el cierre. Cuesta 4.800 €, 1.150 más que el mismo Concorde en acero.
Me fui con buena impresión de la marca. Diseñan y hacen sus calibres, y alguno resuelve problemas reales, como la fecha que se toca a cualquier hora o la carga en los dos sentidos. Además todo se fabrica alrededor de su manufactura. Los diseños tienen personalidad propia y se apoyan en referencias muy francesas, del obelisco al house de los noventa, sin caer en el disfraz. La duda está en el precio. Por 4.800 € hay mucho donde elegir, y la diferencia entre el titanio y el acero se me hace difícil de justificar. El Concorde Titanium se queda fuera de mis futuribles por eso, aunque sigo pensando que es de lo más bonito que vi en París.
Lo que no termino de resolver es cuánto debería pagar por un reloj
(próximo hilo: Yema)
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