O algo freudiano, ya sabéis..😜
El famoso "Yo no sé los demás qué dirán, pero..."
A mí las plumas excesivamente gruesas no me resulta cómodas para largas sesiones de escritura, porque suelen ser más pesadas, aún cuando son más fáciles de agarrar, especialmente si tienen sistema de carga por émbolo. Para mí, por ejemplo, la M600 es mucho más cómoda que la M800, que se me antoja pesada y (sobre todo) mal equilibrada.
Personalmente, creo que son "modas", ya que la época cuando más se escribía a mano no se caracteriza por la omnipresencia de plumas voluminosas, más bien lo contrario. Ni tampoco recuerdo manecillas en el colegio o las escribanías con gruesos cuerpos.
Lo que siempre he leído, es que la forma de reducir el impacto de largas sesiones de escritura es "usar el brazo" para escribir, en lugar de la muñeca, al igual que cuando se toca el piano. Hoy día, tendemos a apoyar la base de la mano en la mesa. Eso antes no se hacía del mismo modo, se dejaba el hombro relajado y "el brazo colgando", sustentado por el hombro, lo cual reducía el estrés en los músculos de mano y antebrazo.
A las plumas gruesas, se las llamaba vulgarmente "de notario", porque se utilizaban sobre todo para firmar.