Buenos días, compañeros.
Al final, tras meditarlo con la almohada, he cambiado de opinión. Me he sentado frente a mi colección y he decidido analizar qué relojes me siguen haciendo tilín y cuáles ya no.
De esta manera, de lo que os comenté ayer, al final solo saldrá el Seiko, ya que el Sinn es mucho Sinn y el Serica es una pieza muy especial. Ambos se quedan.
El Seiko me gusta, no voy a negarlo, pero considero que su sacrificio es asumible para dar entrada al BB54. Sin embargo, mi corazón no decía lo mismo cuando pensaba en desprenderme del Serica o del Sinn 104. Hay relojes que, por lo que sea, tienen un sitio especial en la colección y esos dos se han ganado el suyo.
Aparte del Seiko, también saldrán tres Certinas que no son especialmente relevantes, que ya he disfrutado y que, en dos de los casos, hace tiempo que no utilizo. En cuanto a Hamilton, prefiero que salga el modelo más irrelevante, ese que apenas utilizo, antes que el Khaki, del que sigo enamorado desde que tengo memoria. Hay relojes que sencillamente tienen un lugar asegurado en la caja.
Aprovecho este movimiento para hacer limpieza: saldrán relojes que ya no utilizo o que han dejado de transmitirme lo que busco en ellos. Además, son piezas de gama de entrada, como Certina, Hamilton, Citizen, algún chino, etc.
Sé que el BB54 no es precisamente un diseño especialmente original ni poco visto, bla, bla, bla... Pero me gusta, me encanta esa estética Submariner vintage. Salvo algún Oyster Prince de los antiguos, nunca he tenido otro Tudor, y este me gusta y me apetece. No lo hago por la marca ni por moda, ni mucho menos porque necesite que una firma valide mi estatus.
Además, sus 37 mm, para mi muñeca de princesa, de entre 15,5 y 16 cm, creo que me van a sentar fenomenal.
De esta manera, aligero la caja, elimino piezas pequeñas, algo de ruido y ciertas redundancias, afino la colección y, de paso, incorporo una pieza premium que realmente me apetece tener.
Y, bueno, al final el lunes he quedado para verlo en persona y, si todo está correcto y me transmite lo que espero, se vendrá conmigo. Creo que habré hecho una buena limpieza de caja, quedándome con lo que realmente utilizo, con lo que me gusta y, sobre todo, con lo que me hace feliz. Que al final de eso se trata: de disfrutar de los relojes que tenemos, no de acumular por acumular.