N
nitrosik
Novat@
Sin verificar
Buenas a todos,
Llevo tiempo leyendo por aquí y creo que ya toca aportar algo.
Hace poco más de un año entré en el club Rolex por la puerta menos original posible: nacieron mis hijos. No fue un ascenso ni una cifra redonda en el calendario, fue esa sensación un poco absurda de querer marcar el momento con algo que no fuera una foto en el móvil. Cayó un Explorer II esfera polar.
Lo conseguí a través de Rabat, y el trato merece la mención. Transparentes, trato impecable desde el primer día con plazos y disponibilidad, sin el paripé de "a ver qué podemos hacer" que uno se teme. Pero hay un momento que no voy a olvidar: el día que llegó su mensaje diciendo que ya tenían mi pedido. Lo leí de pie, haciendo una maleta porque me iba de fin de semana, y noté un subidón de adrenalina absurdo para un hombre de mi edad. Como una primera vez de las de verdad. Todavía no lo tenía en la muñeca y ya había merecido la pena la espera. Y la entrega estuvo a la altura: se la tomaron con la calma y el cuidado de quien entiende perfectamente que, para el que está al otro lado del mostrador, esto no es una transacción más.
Sobre la esfera polar: Me la vendieron los Stormtroopers de el Imperio Contraataca, no lo voy a negar, ya tengo mis 40. Ese blanco con el contraste negro tiene algo de casco imperial que me pareció irresistible desde la primera foto.
Pero un año después el argumento ya no es estético. Es, sin discusión, la esfera más bonita y más legible de todo lo que tengo. A las tres de la mañana, con un niño en brazos o llorando y sin querer encender ninguna luz, se lee de un vistazo. Eso no viene en ningún catálogo y es probablemente su mejor virtud.
Podía haberlo dejado en su caja. Sacarlo para cenas, aniversarios, el bautizo, y devolverlo al cajón. Es la tentación lógica cuando llevas tiempo dándole vueltas a una compra así, y llega, conozco a más de uno que ha acabado ahí sin querer.
Soy de los que usa sus relojes, pero este estaba a otro nivel (o me costo mas), y tenia la duda de sacarlo o no y no lo hice. Y es la mejor decisión que he tomado con un reloj. Las marcas del brazalete me fastidian, no lo voy a negar, pero cada una tiene una fecha y un sitio.
Y una última cosa, medio en broma y medio en serio: no podría haber elegido mejor nombre. Explorer. Porque explorar la paternidad ha sido exactamente eso — territorio desconocido, sin mapa y sin vuelta atrás. Una muestra con castillos, cubos y palas... me parece muy veraniega.
A disfrutar de la vida.
Y de ahí la pregunta que os lanzo: ¿cuántos tuvisteis vuestro primer Rolex ligado a un momento que os cambió la vida? Un hijo, una boda, un cambio de rumbo de vida. Tengo la teoría de que en este hobby los relojes que más significan casi nunca se compran por el reloj en sí, si no por el momento que significa.
Un saludo.
Llevo tiempo leyendo por aquí y creo que ya toca aportar algo.
Hace poco más de un año entré en el club Rolex por la puerta menos original posible: nacieron mis hijos. No fue un ascenso ni una cifra redonda en el calendario, fue esa sensación un poco absurda de querer marcar el momento con algo que no fuera una foto en el móvil. Cayó un Explorer II esfera polar.
Lo conseguí a través de Rabat, y el trato merece la mención. Transparentes, trato impecable desde el primer día con plazos y disponibilidad, sin el paripé de "a ver qué podemos hacer" que uno se teme. Pero hay un momento que no voy a olvidar: el día que llegó su mensaje diciendo que ya tenían mi pedido. Lo leí de pie, haciendo una maleta porque me iba de fin de semana, y noté un subidón de adrenalina absurdo para un hombre de mi edad. Como una primera vez de las de verdad. Todavía no lo tenía en la muñeca y ya había merecido la pena la espera. Y la entrega estuvo a la altura: se la tomaron con la calma y el cuidado de quien entiende perfectamente que, para el que está al otro lado del mostrador, esto no es una transacción más.
Sobre la esfera polar: Me la vendieron los Stormtroopers de el Imperio Contraataca, no lo voy a negar, ya tengo mis 40. Ese blanco con el contraste negro tiene algo de casco imperial que me pareció irresistible desde la primera foto.
Pero un año después el argumento ya no es estético. Es, sin discusión, la esfera más bonita y más legible de todo lo que tengo. A las tres de la mañana, con un niño en brazos o llorando y sin querer encender ninguna luz, se lee de un vistazo. Eso no viene en ningún catálogo y es probablemente su mejor virtud.
Podía haberlo dejado en su caja. Sacarlo para cenas, aniversarios, el bautizo, y devolverlo al cajón. Es la tentación lógica cuando llevas tiempo dándole vueltas a una compra así, y llega, conozco a más de uno que ha acabado ahí sin querer.
Soy de los que usa sus relojes, pero este estaba a otro nivel (o me costo mas), y tenia la duda de sacarlo o no y no lo hice. Y es la mejor decisión que he tomado con un reloj. Las marcas del brazalete me fastidian, no lo voy a negar, pero cada una tiene una fecha y un sitio.
Y una última cosa, medio en broma y medio en serio: no podría haber elegido mejor nombre. Explorer. Porque explorar la paternidad ha sido exactamente eso — territorio desconocido, sin mapa y sin vuelta atrás. Una muestra con castillos, cubos y palas... me parece muy veraniega.
A disfrutar de la vida.
Y de ahí la pregunta que os lanzo: ¿cuántos tuvisteis vuestro primer Rolex ligado a un momento que os cambió la vida? Un hijo, una boda, un cambio de rumbo de vida. Tengo la teoría de que en este hobby los relojes que más significan casi nunca se compran por el reloj en sí, si no por el momento que significa.
Un saludo.
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