jajajaja cómo afináis, compañeros. Cuando digo cero componentes, es que el desarrollo de los 33xx, 850x y 930x no tuvieron ninguna base ETA. De hecho, los 33xx sí se basaron en el Fredric Piguet 1285 (calibre digno de alta relojería, por cierto...) pero con modificaciones sustanciales para Omega, y los otros ni eso, nuevos de cero.
Respecto a si puede haber algún tornillo en común, pues es improbable, pero posible 😉
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Lo del tornillo es una coña, como bien has entendido, pero lo que no es una coña es que los fabricantes guardan todos los troqueles de los calibres que han fabricado por si en un futuro les valen para algo.
En la visita a una fabrica de relojes, pero fabrica, fabrica de las de verdad, tenian unas estanterias enormes con los troqueles utilizados, algunos con cien años. Cuando les preguntamos si algunos de esos troqueles se habian vuelto a utilizar, nos dijeron que si, que habitualmente salian a flote, sobre todo con los calibres complicados. Fue una de esas cosas que me gusto mucho, que se guardaran y que se utilizaran.
Te cuento esto para que no te fies en exceso de lo que cuentan los chicos del marketing, cuando dicen que tal o cual calibre no esta basado en ningun otro. La realidad es que cuando un ingeniero se pone a desarrollar un calibre, siempre parte de lo aprendido por ingenieros mayores que el y esos a su vez de los aprendido durante los ultimos 200 años. Esto, en mi opinion, no es malo. Lo malo es que algunos no lo quieren reconocer y otros en cambio, lo ensalzan en su publicidad.
Puede que esos calibres no se hayan desarrollado a partir de un Etasa, pero de lo que si estoy seguro es que se han aprovechado de las experiencias de los ingenieros de Etasa y otras marcas para fabricarlos.
Cuando escribo sobre este tema, siempre se me viene a la memoria la presentacion que lei en una revista de un reloj con soneria. A bombo y platillo hablaban del calibre, de lo que habia costado fabricarlo y tal y tal y tal, cuando en realidad era una copia descarada de un Jaeger Le coultre de principios del siglo XX. En fin, que despues de aquello y otros sucesos similares, ya no me creo casi nada de lo que cuentan los chicos del marketing.