6aly
Habitual
Sin verificar
A quien pueda interesar:
Aquí estábamos, tan ricamente, tomando el sol como lagartos con la boca abierta, cada cual relatando sus gloriosas batallitas, cuando va uno y suelta: “Me han jodido, no paran de llegarme cartas de Hacienda”. Todo ello con una calma digna de estudio: acojonado, sí, pero sin prisas. Así que, con esa urgencia tan nuestra, me fui al banco… y resulta que no solo no debía nada, sino que habían empezado a hacerme ingresos. Al preguntar, me dijeron que venían de la mutua. Maravilloso giro de guion.
Pero no crean que la cosa quedó ahí. Las cartas seguían llegando, porque claro, ¿qué sería de nosotros sin un poco de correspondencia oficial para alegrarnos la vida?
Entonces interviene otro: “Pues a mí, por paternidad, Hacienda me ha ingresado un dinero”. Yo, incrédulo por naturaleza (y por experiencia), se lo comenté a mi esposa, que no me creyó —con buen criterio—, así que consulté con mi gestor. Y sí, era cierto. Así que aquí me tienen, inmerso en ese apasionante deporte nacional llamado trámites burocráticos. Porque al final, cuando Hacienda te da dinero, uno no sabe si celebrarlo… o prepararse para la segunda parte.
Aquí estábamos, tan ricamente, tomando el sol como lagartos con la boca abierta, cada cual relatando sus gloriosas batallitas, cuando va uno y suelta: “Me han jodido, no paran de llegarme cartas de Hacienda”. Todo ello con una calma digna de estudio: acojonado, sí, pero sin prisas. Así que, con esa urgencia tan nuestra, me fui al banco… y resulta que no solo no debía nada, sino que habían empezado a hacerme ingresos. Al preguntar, me dijeron que venían de la mutua. Maravilloso giro de guion.
Pero no crean que la cosa quedó ahí. Las cartas seguían llegando, porque claro, ¿qué sería de nosotros sin un poco de correspondencia oficial para alegrarnos la vida?
Entonces interviene otro: “Pues a mí, por paternidad, Hacienda me ha ingresado un dinero”. Yo, incrédulo por naturaleza (y por experiencia), se lo comenté a mi esposa, que no me creyó —con buen criterio—, así que consulté con mi gestor. Y sí, era cierto. Así que aquí me tienen, inmerso en ese apasionante deporte nacional llamado trámites burocráticos. Porque al final, cuando Hacienda te da dinero, uno no sabe si celebrarlo… o prepararse para la segunda parte.
Última edición: