6aly
Habitual
Sin verificar
No me toques el dinero…
Estos días me tocó hacer la “declaración de mis papeles de pobre” —ese ritual anual donde uno confirma oficialmente que no tiene un duro—, y este año, en un arrebato de modernidad (y, sobre todo, de desconfianza ilustrada), decidí rascarme el bolsillo. Sí, como buen catalán jubilado: con dolor, pero con precisión quirúrgica.
Total, que se la encargué a un profesional. Porque claro, las últimas me las hacía un conocido de mi hijo… una opción entrañable hasta que Hacienda decidió que aquello era más ficción que contabilidad. Resultado: multa que te crió, con su correspondiente recordatorio de que la creatividad está muy bien… siempre que no sea en la casilla equivocada.
Conclusión: pagar por hacerlo bien escuece, sí, pero bastante menos que cuando Hacienda se pone “imaginativa” contigo.
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