lean76
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A M.A.D.Editions llegué en París con una duda pendiente. En septiembre me quedé a un clic de entrar en el sorteo del M.A.D.3 azul, y sigo convencido de que hice bien: no tenía claro que la marca valiera lo que cuesta y quería verlos en mano antes de comprometer 2.900 francos. En el stand de WeLoveWatches nos atendió un chico muy cordial. Lo primero que nos contó fue que la idea de la marca es que, tarde o temprano, gane todo el que participa. Y lo han llevado a la práctica. En abril de este año sacaron el M.A.D.2 REDemption, una edición en rojo reservada a quienes habían entrado en al menos cuatro sorteos sin ganar ninguno: la marca los contactaba directamente y podían comprarlo sin pasar por otro sorteo. En el del M.A.D.3, quien ya había perdido uno anterior entraba con dos papeletas en lugar de una.
La marca nació en junio de 2021 de un email. A Maximilian Büsser, el fundador de MB&F, le frustraba que mucha gente cercana a la casa, amigos y familia incluidos, no pudiera pagarse uno de sus relojes. Mandó unas fotos de un reloj a sus proveedores y coleccionistas, sin lanzamiento ni prensa, como agradecimiento. La noticia corrió, empezaron a llegar peticiones de todas partes y tuvieron que abrirlo al público. Para repartirlo eligieron el sorteo, con un notario supervisando el proceso. En el de febrero de 2023 se apuntaron más de 22.000 personas para 1.500 relojes.
Hoy la casa se define como una editorial, con un autor distinto para cada reloj. El M.A.D.1 lleva grabado en el fondo el nombre de Büsser, el M.A.D.2 lo firma Eric Giroud, que lleva veinte años diseñando para MB&F, y el M.A.D.3 está dedicado a Vincent Calabrese. Desde el 1S, cada lanzamiento sale en dos colores: uno para el público por sorteo y otro reservado a los Friends, que son los proveedores, y a la Tribe, que son los dueños de un MB&F. Tampoco hay tiendas. Ni los distribuidores de MB&F ni sus MB&F Lab venden M.A.D., y la única recogida en persona es en la M.A.D.Gallery de Ginebra. Lo que ganas en el sorteo es personal: hasta que te llega no se puede vender ni ceder, y si lo intentas te pueden retirar la asignación. Todo el sistema empuja a que el reloj acabe en la muñeca de quien lo ganó.
Desde el principio la plantearon sin un lenguaje visual fijo: cada reloj sale del encuentro con una persona, y lo que se repite de uno a otro es la actitud, relojes juguetones que obligan a mirarlos dos veces para saber qué hora es. Por eso el M.A.D.2 y el M.A.D.3 apenas se parecen al 1. La propia marca admite que el proyecto no nació para ser una marca y que lo fue siendo casi sin querer. El GPHG se lo tomó en serio pronto: el M.A.D.1 Red ganó el Challenge Prize de 2022, el premio al mejor reloj de hasta 3.500 francos, y al presentar el 1S en 2024 ya calculaban unas 6.000 muñecas con un M.A.D.
Empiezo por el M.A.D.1S, la versión de 2024 del reloj que empezó todo, en su edición azul hielo. Lo que se ve arriba es el rotor de carga automática, montado del lado de la esfera. Dentro va un La Joux Perret G101 suizo, 4 Hz, 24 rubíes y 68 horas de reserva, con carga en un solo sentido. Ese detalle tiene su razón: cuando el rotor carga hacia los dos lados, siempre está empujando algo y gira con más freno; si carga solo hacia uno, hacia el otro va suelto y sigue dando vueltas un rato después de cada gesto de la muñeca, como una peonza. Según MB&F, cuando nació el M.A.D.1 no encontraron un calibre suizo con carga unidireccional dentro del precio que buscaban, y por eso el primero llevaba un Miyota japonés modificado.
La hora se lee en el canto de la caja, en un cilindro con los números de las horas y marcas para los cuartos que va pasando frente a una flechita fija. El M.A.D.1 original llevaba dos cilindros, uno para las horas y otro para los minutos, y medía 18,8 mm de alto. Según nos contó el chico del stand, el público decía que el reloj era demasiado alto, así que en el 1S dejaron uno solo y la caja bajó a 15 mm, con 42 de diámetro. A cambio, la hora pasa a ser aproximada. En mano me pareció muy bien construido.
Por detrás, el fondo tiene forma de cruz y deja ver el movimiento por los huecos. Ahí va la firma de la editorial: M.A.D. Edition, el nombre de Maximilian Büsser y la frase It's a M.A.D. world.
El sorteo de la feria era el del M.A.D.2 Live, una edición que solo se consigue en los eventos de la gira que la marca hace por trece ciudades entre mayo de este año y principios de 2027, con parada en París. En cada ciudad sortean unas pocas piezas: escaneas un código QR en el stand y el sorteo se hace unos días después. Esta versión lleva la placa de la esfera plateada, los discos y el rotor en azul eléctrico, correa de caucho blanco y un cierre desplegable con el código de la ciudad grabado. Después de verlos, decidí entrar en el sorteo. El clic que no di en septiembre lo acabé dando en París. Pero no salí sorteado. Si algún día repiten la REDemption, me presentaré con el historial en regla.
Giroud diseñó el M.A.D.2 pensando en las noches de club de Lausana en los noventa. Los dos discos elevados del centro son los platos de un DJ, la placa imita los surcos de un vinilo y el aro de puntos que la rodea copia la banda estroboscópica del Technics SL 1200. Ese aro es el rotor, y se ve por delante y por detrás. A la izquierda va la hora, a la derecha los minutos, y se leen donde apuntan las dos almendras metálicas del centro. La hora es saltante. Durante sesenta minutos el mecanismo va acumulando energía, como un cubo que se llena gota a gota, y a la hora en punto la suelta de golpe y el disco avanza un número entero. El módulo es de MB&F y se puede ajustar hacia delante y hacia atrás, algo que la mayoría de los mecanismos de hora saltante no permite. Debajo vuelve a estar el G101, aquí con 64 horas. Caja de acero de 42 mm por 12,3 de alto y 30 metros. Con este reloj ganaron el premio Petite Aiguille del GPHG en 2025.
Y el último, el M.A.D.3 Vincent Calabrese azul, el del clic que no di. Calabrese tiene 82 años, cofundó la AHCI en 1985 y creó, entre otras cosas, el Golden Bridge de Corum. A finales de los ochenta inventó el Baladin porque le molestaba que la hora saltante cambiara de golpe. Quería ver pasar el tiempo. Aquí todo el disco azul da una vuelta por hora. Lleva una ventanita con el número de la hora y una flecha que señala los minutos en el anillo blanco de fuera, así que hace de aguja de minutos con la hora escrita encima. En la foto marca las doce y seis, más o menos. La aguja central con punta de flecha es el segundero. El número cambia en los tres últimos minutos de cada hora, entre el 57 y el 00, más despacio que un salto y más rápido que un barrido. MB&F tuvo que rehacer el módulo desde cero, porque los mecanismos originales de Calabrese eran demasiado artesanales para fabricarlos en serie. Base La Joux Perret G111, 55 horas de reserva, caja de 40 mm por 12,7 de alto y 43,7 de asa a asa, otra vez diseñada por Giroud. Por detrás, a medida que gira el rotor, va apareciendo una frase en francés que viene a decir que contentar a los demás es fácil y que estar orgulloso de uno mismo cuesta bastante más.
Los tres salieron al mismo precio: 2.900 francos suizos sin IVA, que es la cifra que publica la marca. Cobran solo en francos, y fuera de Suiza el IVA y la aduana de cada país van por cuenta del comprador. Para entrar en el sorteo del M.A.D.3 había que preautorizar la tarjeta: te bloqueaban el importe y solo lo cobraban si salías elegido. Ese era el último clic que no di en septiembre.
Hay otro punto que me interesó tanto como los relojes: cómo gestionan la demanda. En 2022 el M.A.D.1 Red llegó a pagarse en segunda mano a cerca de 14.000 dólares, varias veces su precio. Con ese tirón, lo fácil habría sido subir precios. Hicieron lo contrario: el 1S pasó a movimiento suizo y adelgazó casi 4 mm sin tocar el precio del Red, y el 2 y el 3 salieron igual. El resto lo hacen las reglas que contaba antes. La preautorización frena a los bots, la prohibición de vender antes de la entrega frena al especulador, y la papeleta doble y la REDemption hacen que perder sume y que el que pierde vuelva. La gira del Live remata la idea, porque convierte una visita al stand en una oportunidad real de compra. En una industria en la que muchos jugadores gestionan artificialmente una supuesta escasez, M.A.D. fabrica por tandas de unas 1.500 piezas para gente que ya se ha apuntado y ha comprometido el pago. La demanda la gestiona a favor de quien quiere el reloj. Mi lectura es que M.A.D. funciona como la puerta de entrada al mundo MB&F para mucha gente que nunca podría pagarse una de sus Machines.
Fui a París a quitarme la duda y me la quité. El chico del stand transmitía lo mismo que la marca cuenta de sí misma: gente joven, buen ambiente y ganas de que el reloj llegue a quien lo quiere de verdad. En mano los tres están bien construidos, detrás hay trabajo relojero serio, con módulos propios de MB&F para las horas y un Baladin rehecho desde cero, y cada modelo tiene una forma de dar la hora que no se parece a nada de lo que vi en la feria. Como gama de entrada al universo MB&F, me parece muy atractiva. Mi única reserva es la manera de comprarlos: por 2.900 francos te llevas un trozo de ese universo, siempre que la suerte quiera. Creo que habrá un M.A.D. en mi colección, y el próximo clic también lo daré.
(Próximo hilo: estoy dudando entre Venezianico, Oris y Baltic)
La marca nació en junio de 2021 de un email. A Maximilian Büsser, el fundador de MB&F, le frustraba que mucha gente cercana a la casa, amigos y familia incluidos, no pudiera pagarse uno de sus relojes. Mandó unas fotos de un reloj a sus proveedores y coleccionistas, sin lanzamiento ni prensa, como agradecimiento. La noticia corrió, empezaron a llegar peticiones de todas partes y tuvieron que abrirlo al público. Para repartirlo eligieron el sorteo, con un notario supervisando el proceso. En el de febrero de 2023 se apuntaron más de 22.000 personas para 1.500 relojes.
Hoy la casa se define como una editorial, con un autor distinto para cada reloj. El M.A.D.1 lleva grabado en el fondo el nombre de Büsser, el M.A.D.2 lo firma Eric Giroud, que lleva veinte años diseñando para MB&F, y el M.A.D.3 está dedicado a Vincent Calabrese. Desde el 1S, cada lanzamiento sale en dos colores: uno para el público por sorteo y otro reservado a los Friends, que son los proveedores, y a la Tribe, que son los dueños de un MB&F. Tampoco hay tiendas. Ni los distribuidores de MB&F ni sus MB&F Lab venden M.A.D., y la única recogida en persona es en la M.A.D.Gallery de Ginebra. Lo que ganas en el sorteo es personal: hasta que te llega no se puede vender ni ceder, y si lo intentas te pueden retirar la asignación. Todo el sistema empuja a que el reloj acabe en la muñeca de quien lo ganó.
Desde el principio la plantearon sin un lenguaje visual fijo: cada reloj sale del encuentro con una persona, y lo que se repite de uno a otro es la actitud, relojes juguetones que obligan a mirarlos dos veces para saber qué hora es. Por eso el M.A.D.2 y el M.A.D.3 apenas se parecen al 1. La propia marca admite que el proyecto no nació para ser una marca y que lo fue siendo casi sin querer. El GPHG se lo tomó en serio pronto: el M.A.D.1 Red ganó el Challenge Prize de 2022, el premio al mejor reloj de hasta 3.500 francos, y al presentar el 1S en 2024 ya calculaban unas 6.000 muñecas con un M.A.D.
Empiezo por el M.A.D.1S, la versión de 2024 del reloj que empezó todo, en su edición azul hielo. Lo que se ve arriba es el rotor de carga automática, montado del lado de la esfera. Dentro va un La Joux Perret G101 suizo, 4 Hz, 24 rubíes y 68 horas de reserva, con carga en un solo sentido. Ese detalle tiene su razón: cuando el rotor carga hacia los dos lados, siempre está empujando algo y gira con más freno; si carga solo hacia uno, hacia el otro va suelto y sigue dando vueltas un rato después de cada gesto de la muñeca, como una peonza. Según MB&F, cuando nació el M.A.D.1 no encontraron un calibre suizo con carga unidireccional dentro del precio que buscaban, y por eso el primero llevaba un Miyota japonés modificado.
La hora se lee en el canto de la caja, en un cilindro con los números de las horas y marcas para los cuartos que va pasando frente a una flechita fija. El M.A.D.1 original llevaba dos cilindros, uno para las horas y otro para los minutos, y medía 18,8 mm de alto. Según nos contó el chico del stand, el público decía que el reloj era demasiado alto, así que en el 1S dejaron uno solo y la caja bajó a 15 mm, con 42 de diámetro. A cambio, la hora pasa a ser aproximada. En mano me pareció muy bien construido.
Por detrás, el fondo tiene forma de cruz y deja ver el movimiento por los huecos. Ahí va la firma de la editorial: M.A.D. Edition, el nombre de Maximilian Büsser y la frase It's a M.A.D. world.
El sorteo de la feria era el del M.A.D.2 Live, una edición que solo se consigue en los eventos de la gira que la marca hace por trece ciudades entre mayo de este año y principios de 2027, con parada en París. En cada ciudad sortean unas pocas piezas: escaneas un código QR en el stand y el sorteo se hace unos días después. Esta versión lleva la placa de la esfera plateada, los discos y el rotor en azul eléctrico, correa de caucho blanco y un cierre desplegable con el código de la ciudad grabado. Después de verlos, decidí entrar en el sorteo. El clic que no di en septiembre lo acabé dando en París. Pero no salí sorteado. Si algún día repiten la REDemption, me presentaré con el historial en regla.
Giroud diseñó el M.A.D.2 pensando en las noches de club de Lausana en los noventa. Los dos discos elevados del centro son los platos de un DJ, la placa imita los surcos de un vinilo y el aro de puntos que la rodea copia la banda estroboscópica del Technics SL 1200. Ese aro es el rotor, y se ve por delante y por detrás. A la izquierda va la hora, a la derecha los minutos, y se leen donde apuntan las dos almendras metálicas del centro. La hora es saltante. Durante sesenta minutos el mecanismo va acumulando energía, como un cubo que se llena gota a gota, y a la hora en punto la suelta de golpe y el disco avanza un número entero. El módulo es de MB&F y se puede ajustar hacia delante y hacia atrás, algo que la mayoría de los mecanismos de hora saltante no permite. Debajo vuelve a estar el G101, aquí con 64 horas. Caja de acero de 42 mm por 12,3 de alto y 30 metros. Con este reloj ganaron el premio Petite Aiguille del GPHG en 2025.
Y el último, el M.A.D.3 Vincent Calabrese azul, el del clic que no di. Calabrese tiene 82 años, cofundó la AHCI en 1985 y creó, entre otras cosas, el Golden Bridge de Corum. A finales de los ochenta inventó el Baladin porque le molestaba que la hora saltante cambiara de golpe. Quería ver pasar el tiempo. Aquí todo el disco azul da una vuelta por hora. Lleva una ventanita con el número de la hora y una flecha que señala los minutos en el anillo blanco de fuera, así que hace de aguja de minutos con la hora escrita encima. En la foto marca las doce y seis, más o menos. La aguja central con punta de flecha es el segundero. El número cambia en los tres últimos minutos de cada hora, entre el 57 y el 00, más despacio que un salto y más rápido que un barrido. MB&F tuvo que rehacer el módulo desde cero, porque los mecanismos originales de Calabrese eran demasiado artesanales para fabricarlos en serie. Base La Joux Perret G111, 55 horas de reserva, caja de 40 mm por 12,7 de alto y 43,7 de asa a asa, otra vez diseñada por Giroud. Por detrás, a medida que gira el rotor, va apareciendo una frase en francés que viene a decir que contentar a los demás es fácil y que estar orgulloso de uno mismo cuesta bastante más.
Los tres salieron al mismo precio: 2.900 francos suizos sin IVA, que es la cifra que publica la marca. Cobran solo en francos, y fuera de Suiza el IVA y la aduana de cada país van por cuenta del comprador. Para entrar en el sorteo del M.A.D.3 había que preautorizar la tarjeta: te bloqueaban el importe y solo lo cobraban si salías elegido. Ese era el último clic que no di en septiembre.
Hay otro punto que me interesó tanto como los relojes: cómo gestionan la demanda. En 2022 el M.A.D.1 Red llegó a pagarse en segunda mano a cerca de 14.000 dólares, varias veces su precio. Con ese tirón, lo fácil habría sido subir precios. Hicieron lo contrario: el 1S pasó a movimiento suizo y adelgazó casi 4 mm sin tocar el precio del Red, y el 2 y el 3 salieron igual. El resto lo hacen las reglas que contaba antes. La preautorización frena a los bots, la prohibición de vender antes de la entrega frena al especulador, y la papeleta doble y la REDemption hacen que perder sume y que el que pierde vuelva. La gira del Live remata la idea, porque convierte una visita al stand en una oportunidad real de compra. En una industria en la que muchos jugadores gestionan artificialmente una supuesta escasez, M.A.D. fabrica por tandas de unas 1.500 piezas para gente que ya se ha apuntado y ha comprometido el pago. La demanda la gestiona a favor de quien quiere el reloj. Mi lectura es que M.A.D. funciona como la puerta de entrada al mundo MB&F para mucha gente que nunca podría pagarse una de sus Machines.
Fui a París a quitarme la duda y me la quité. El chico del stand transmitía lo mismo que la marca cuenta de sí misma: gente joven, buen ambiente y ganas de que el reloj llegue a quien lo quiere de verdad. En mano los tres están bien construidos, detrás hay trabajo relojero serio, con módulos propios de MB&F para las horas y un Baladin rehecho desde cero, y cada modelo tiene una forma de dar la hora que no se parece a nada de lo que vi en la feria. Como gama de entrada al universo MB&F, me parece muy atractiva. Mi única reserva es la manera de comprarlos: por 2.900 francos te llevas un trozo de ese universo, siempre que la suerte quiera. Creo que habrá un M.A.D. en mi colección, y el próximo clic también lo daré.
(Próximo hilo: estoy dudando entre Venezianico, Oris y Baltic)
