enriqueescoms
Milpostista
Sin verificar
Pues la cosa es que desde que entró en casa el BB58 azul, allá por 2020, el pobre Orient Bambino pasó a un discreto segundo plano. Hasta entonces compartía bastante protagonismo con el SKX007, pero la llegada del Tudor fue como cuando fichan a una estrella para el equipo: los demás empiezan a chupar bastante banquillo.
Y así han pasado unos cuantos años, con el Bambino saliendo de la caja mucho menos de lo que merecía.
Este verano, sin embargo, me propuse darle una oportunidad de verdad. Y la ocasión ha llegado casi por casualidad, con una combinación que, sobre el papel, no parecía la más intuitiva del mundo: Bambino + correa Tropic.
Reconozco que tenía mis dudas. Podía salir una genialidad... o un auténtico sacrilegio.
Pero, para mi sorpresa, el resultado me ha conquistado. Como reloj de diario para oficina, con ropa fresca de verano y un enfoque más casual, funciona muchísimo mejor de lo que imaginaba. El toque vintage sigue ahí, y la Tropic aporta una nota de color y desenfado que encaja de manera sorprendentemente natural con el conjunto.
Lo que parecía una ocurrencia extraña ha terminado devolviéndole la vida a un reloj al que tenía bastante olvidado.
Y eso me ha recordado algo que a veces olvidamos en esta afición: no siempre hace falta comprar un reloj nuevo para volver a estrenar sensaciones.
¡Larga vida al Bambino!
Y así han pasado unos cuantos años, con el Bambino saliendo de la caja mucho menos de lo que merecía.
Este verano, sin embargo, me propuse darle una oportunidad de verdad. Y la ocasión ha llegado casi por casualidad, con una combinación que, sobre el papel, no parecía la más intuitiva del mundo: Bambino + correa Tropic.
Reconozco que tenía mis dudas. Podía salir una genialidad... o un auténtico sacrilegio.
Pero, para mi sorpresa, el resultado me ha conquistado. Como reloj de diario para oficina, con ropa fresca de verano y un enfoque más casual, funciona muchísimo mejor de lo que imaginaba. El toque vintage sigue ahí, y la Tropic aporta una nota de color y desenfado que encaja de manera sorprendentemente natural con el conjunto.
Lo que parecía una ocurrencia extraña ha terminado devolviéndole la vida a un reloj al que tenía bastante olvidado.
Y eso me ha recordado algo que a veces olvidamos en esta afición: no siempre hace falta comprar un reloj nuevo para volver a estrenar sensaciones.
¡Larga vida al Bambino!

