• El foro de relojes de habla hispana con más tráfico de la Red, donde un reloj es algo más que un objeto que da la hora. Relojes Especiales es el punto de referencia para hablar de relojes de todas las marcas, desde Rolex hasta Seiko, alta relojería, relojes de pulsera y de bolsillo, relojería gruesa y vintages, pero también de estilográficas. Además, disponemos de un foro de compraventa donde podrás encontrar el reloj que buscas al mejor precio. Para poder participar tendrás que registrarte.

    IMPORTANTE: Asegúrate de que tu dirección de email no está en la lista Robinson (no publi), porque si lo está no podremos validar tu alta.

Hamilton Khaki Field: Supervivencia, no postureo

  • Iniciador del hilo Iniciador del hilo vernonsullivan
  • Fecha de inicio Fecha de inicio
He tenido uno y no descarto tenerlo otra vez, aunque sería más pequeño que este de 42.
Hamilton Khaki Field d27 (1).webp

Hamilton Khaki Field d27 (2).webp
 
  • Me gusta
Reacciones: puzzling, luismiguel, AbderramanII y 1 persona más
Sensational aporte.
Felicidades de un hamiltonero convencido.
 
Tengo que empezar confesando algo que no me deja especialmente en buen lugar y que, precisamente por eso, merece ser dicho desde el principio. Ni Hamilton ni el Khaki Field han sido nunca santos de mi devoción. Es más, durante años les tuve una tirria silenciosa y algo injusta, de esas que nacen de una arrogante ignorancia y que se quedan ahí sin haber tenido ellos ninguna culpa. Los veía todos iguales, repetidos hasta la saciedad, omnipresentes en recomendaciones, aquí en el foro... como si el mundo de la relojería de campo se hubiese detenido en un único molde y alguien se hubiese dedicado a fotocopiarlo sin descanso.

Error mío, está claro. Error, pero de manual, de esos que uno solo reconoce cuando decide dejar de opinar desde la barrera y se mete de verdad en el fango, que es donde suelen estar las respuestas incómodas y, a veces, los flechazos tardíos.

Así que, en señal de respeto al reloj, a la marca y a quien lea esto con la misma mezcla de curiosidad y escepticismo con la que yo empecé, decidí documentarme a fondo. Leer, comparar, desmontar mitos, revisar la historia, la técnica y el contexto. Y lo confieso sin pudor: cuanto más renunciaba mentalmente al Khaki Field, más empezaba a entender por qué tanta gente le es fiel con una convicción que roza lo militante. Hay errores que se pagan caros... y el mío terminó en una muñeca, pero eso lo dejo para el final, que aquí hemos venido a hacer las cosas con un mínimo de suspense y algo de dignidad narrativa.

Pido perdón por anticipado, porque con seguridad habrá en este humilde texto muchos errores, imprecisiones y omisión de infinidad de datos que todos echaréis en falta. Y vayan también mis disculpas por si, sin pretenderlo, hiero el hilillo sensiblero de algún respetable amigo contertulio. Se ha escrito mucho en este foro sobre este reloj y creo que con perspectivas diferentes. Si alguien lo considera inapropiado por algún motivo, no habrá inconveniente en cerrarlo.

Sepamos de antemano que si uno se mete en el mundo del Khaki Field pensando que va a encontrar simplemente “un reloj militar con pinta de duro”, lo primero que conviene hacer es bajarle un punto al entusiasmo, servirse un buen café, retroceder varias décadas y salirse del imaginario militar domesticado que hoy se vende con correas de nailon impolutas y con fotos con el fondo de un bosque perfectamente desenfocado.

Desafortunadamente para algunos, esta historia no empieza en la muñeca sudada de un marine estadounidense saltando desde un helicóptero sobre un pantano vietnamita. No, Hamilton nace en 1892 en Pensilvania, entre raíles y dentro del bolsillo de un maquinista ferroviario.



Ver el archivos adjunto 3433027Ver el archivos adjunto 3433029
Anuncios publicitarios de "El cronometrador de los ferrocarriles de América". Vía Rail Times.



Siento haberos decepcionado, pero en aquel entonces había algo prioritario que resolver: los trenes no podían chocar y los señores de Hamilton se esforzaron en fabricar relojes que fueran más fiables que el humano que los consultaba desde una locomotora. Al diablo el glamour y las complicaciones exóticas; quisieron relojes exactos, hechos a base de calibres robustos, tolerancias estrictas y controles de calidad obsesivos.

Ver el archivos adjunto 3433033

Ver el archivos adjunto 3433036



Ver el archivos adjunto 3433031
El Hamilton Grado 992, fue apodado "El reloj de la precisión ferroviaria" y nació en respuesta directa a desastres ferroviarios (algo que, dolorosamente, tenemos cerca) por falta de sincronización.


Así que fue ese propósito, tan desprovisto de romanticismo hollywoodiense, el verdadero germen del Khaki Field. No, amigos, no se trataba de heroísmo americano; se trataba de responsabilidad. Y ese carácter técnico de instrumento serio, permanece aún muy vivo a día de hoy. Ya sabéis que, en relojería, como en casi todo lo que está bien pensado, lo sencillo suele ser el resultado final de muchas decisiones correctas tomadas durante mucho tiempo por gente que no estaba intentando impresionar a nadie. Es cierto que esto no vende épica americana ni entradas para el cine, pero construye coherencia. Y la coherencia, aunque no haga ruido, aguanta años y años sin despeinarse.

Durante aquellas primeras décadas del siglo veinte, el reloj de pulsera masculino no tenía el prestigio que le damos hoy. Qué va. Mientras que muchos hombres seguían usando reloj de bolsillo, el de muñeca se asociaba más a relojería femenina o a extravagancias modernas. Y un día, estalla la Primera Guerra Mundial y se encarga, ella solita, de desmontar esa idea sin preguntar, con rapidez y sin la más mínima delicadeza. Acabó resultando que en una trinchera no era especialmente práctico sacar un reloj del chaleco mientras sujetas un fusil, cargas con todo el equipo, estás de barro hasta los ojos y considerablemente lleno de nervios. Así que el personal, que ya no estaba tan flamenquete, decidió colaborar adaptando pequeños relojes de bolsillo soldándoles unas asas y sujetándolos con correas de cuero. Señoras, señores: nacía el reloj de trinchera. Es verdad que quizá no fueran tan elegantes (aunque ahora parezca que sí), pero os aseguro que en aquel momento no pretendían serlo; tan solo tenían que funcionar. Y cuando algo funciona en condiciones extremas, el mundo civil acaba copiándolo, aunque luego lo llamen “estilo” (o con algún vocablo peor de origen anglo)

A medida que avanzaba la experiencia en el frente, comenzaron a aplicarse ciertas especificaciones técnicas destinadas a asistir al pobre soldado y a estos relojes de trinchera se les comenzaron a exigir que tuvieran, aparte de asas, pintura de radio para legibilidad nocturna y esferas de metal pintado con números bien grandotes.



Ver el archivos adjunto 3433039
Hamilton & Co. Modelo Impervious
Fuente: Interné





En el entorno militar estadounidense se formalizan especificaciones concretas para relojes de pulsera de servicio. Ya no basta con que el reloj sea robusto y legible; tiene que cumplir requisitos definidos de resistencia, precisión, legibilidad nocturna, facilidad de mantenimiento y comportamiento bajo condiciones adversas. Aquí aparecen las famosas especificaciones militares que luego los aficionados recitan como si fueran matrículas de coches clásicos, pero que en su origen eran simplemente pliegos de condiciones con mala leche, como dictadas por un cuñao vengativo y receloso.

La Segunda Guerra Mundial ya no dejó espacio para medias tintas. Hamilton detuvo su producción para los alegres urbanitas del momento (chafando regalos de cumple y de Papá Noel) y se volcó en fabricar relojes e instrumentos para las fuerzas armadas estadounidenses. Su gobierno se puso serio y a golpe de especificaciones varias (diferentes para Tierra, Mar y Aire) somete a sus proveedores a serias exigencias. Aquí la cosa ya deja de ser adaptación para pasar a ser especificación. El reloj ya no se diseña “para que funcione” y empieza a diseñarse “para que cumpla requisitos”. Y cuando hay requisitos militares de por medio, no queda nada que rascar para el diseñador creativo. Todo tiene motivo, función y justificación operativa y todo esto supone una prueba más de que el Khaki nunca fue un reloj de postureo, por mucho que hoy se lleve con camisa blanca de puños bien planchados.

Entre las especificaciones más influyentes para el linaje Field, existieron las de propósito general de campaña (no quiero ni pensar cómo se diría en inglés americano), donde se fijan elementos que hoy nos parecen “rasgos de estilo” y que en realidad eran respuestas técnicas: esfera negra o muy oscura para maximizar contraste; numerales grandes, arábigos, sin florituras tipográficas; material luminiscente generoso en agujas e índices para lectura nocturna real, no testimonial; segundero visible y claramente distinguible.

Algo más tarde, tras la creación de la Fuerza Aérea de EE. UU., se estandarizan de forma masiva códigos visuales y técnicos especialmente para pilotos y navegantes que mal no le vinieron para la guerra de Corea. Para nuestros amigos de infantería, llegaría la estandarización de algo memorable y que, aunque ya lo usaron en otros ejércitos, fue obligatorio por primera vez para garantizar la precisión operativa de los soldaditos de a pie. Se trataba de una función que consistía en la parada del segundero al extraer la corona, lo que muchos llaman “hacking”, que no suena elegante pero funciona de p**a madre.

Conviene detenerse un segundo en esa parada de segundero (risas), porque aquí se ve cómo la relojería se pone firme. Resulta que, al sacar la corona, un pequeño sistema de palanca bloquea el volante y detiene el movimiento. El reloj queda congelado. ¿Y para qué sirve? Para sincronizar varios relojes al segundo exacto. En una operación coordinada, todos los soldados americanos sacan la corona de su Khaki, esperan la señal del Patton de turno y así todos arrancan la misión a la vez. Hoy parece un gesto casi romántico o útil para sincronizarlo con el reloj de nuestro microondas, pero en su momento era pura coordinación de equipo. Si un reloj militar no permitía sincronización exacta, era menos útil. Así de simple y así de poco poético.

¿Os imagináis cómo lo hacíamos por aquí? No nos hacía falta ni reloj:

-A la de una... a la de dos... ¡y a la de tres! Ni Gila, oiga.



Ver el archivos adjunto 3433040
Relojes Hamilton fabricados para el ejército estadounidense
Fuente: Interné



Poco después, para la guerra de Vietnam y bajo la especificación más famosa de todas, se define el ADN del Hamilton Khaki Field actual. Se crea un reloj preciso, barato y producido en masa al que se le aplican avances y se vuelven obligatorias otras características conocidas. Ninguno de estos cambios estéticos y de mejora de la visibilidad se produjo porque un iluminado quisiera crear un súper ventas, sino porque alguien tendría que ayudar a esos pobres uniformados.

En primer lugar, obligaron a usar tritio en lugar de radio, de modo que protegían de la radiación a los inocentes portadores del relojito fosforito. También quisieron ayudar a ese pobre combatiente de infantería cagado de miedo que necesitaba leer la hora rápido, en muy malas condiciones, arreciíto de frío, con menos luz que un plexi ahumado en un pub de citas y, si fuera posible, sin regalar su posición a nadie con un reflejo traicionero de su bisel. Porque sí, una caja pulida queda preciosa en esas fotos que subimos al foro todos los días, pero también puede hacer muy feliz a alguien del bando contrario que te apunta con una mira telescópica y con más mala leche que mi suegra cuando se me olvida el día de su santo. De ahí las cajas mate, arenadas o granalladas (menudo palabro que he descubierto), que dispersan la luz en lugar de devolverla como hace un espejito chivato. Como veis, no se trataba de lentejuelas en la fashion week, sino que se trataba de pura y mera supervivencia aplicada. Que hoy en día nos guste estéticamente es, como comprenderéis, un pelín secundario.

Y aquí entramos en uno de esos detalles que muchos ven pero que pocos se paran a pensar: la famosa doble escala de doce y veinticuatro horas. Usada con anterioridad por pilotos (e incluso mucho antes en las trincheras), la numeración 1-12 y 13-24 se vuelve de obligado cumplimiento. Vista de lejos parece simplemente un adorno concéntrico con numeritos pequeños dentro de los grandes: Ains, chico, qué chulo tu reloj. Pues no, no es eso. Es la traducción directa del formato horario militar, donde no existen las tres de la tarde sino las 15:00 horas. En operaciones coordinadas, ambigüedad cero, amigos. La escala interior permite leer el horario de veinticuatro horas de un vistazo sin conversión mental, que cuando estás cómodo en el sofá parece trivial, pero cuando estás bajo presión y medio congelao, deja de serlo bastante rápido. Que no, que no es estética “vintach”, sino el lenguaje operativo impreso en la esfera:

-Quillo, Juan, ¿a qué hora nos vemos en la cantina?
-A las tres de la tarde, Pepe.

...Pues... como que no. Tenía que quedar algo así:

-Mike, ¿punto de encuentro?
-15 Horas en el hangar, John.

Así, sí. Fuck!


Algo parecido ocurre con el triángulo luminoso a las 12, que también se estandariza. Mucha gente cree que es un guiño decorativo, un capricho heredado... Pero, en realidad, es un marcador direccional inmediato. En condiciones de baja visibilidad o lectura rápida, el triángulo ofrece una referencia inequívoca de orientación del dial. No se confunde con un número, no se confunde con un índice redondo. Es un punto de anclaje visual. Medio segundo ahorrado cada vez que miras la hora no parece gran cosa hasta que dependes de medio segundo repetido muchas veces. Que me lo digan a mí cada viernes esperando que llegue la hora de irme a casa.

En ese mismo periodo, se consolidó también el concepto de legibilidad jerárquica en la esfera, que, aunque suene largo, frío y crudo, es algo muy lógico y que se ha convertido en una de las señas de identidad del Field. A menudo se malinterpreta como simple estética retro, pero la información se organiza por prioridad visual. Horas principales dominantes, minutería clara y periférica, escala de veinticuatro horas secundaria pero accesible... Nada compite con nada. No hay distracciones. No hay textos innecesarios. Es diseño gráfico aplicado a supervivencia práctica. Como me dice mi jefe: ¡foco, foco, foco! Si, hoy en día, un diseñador moderno propusiera algo parecido, le daban un premio de los gordos. Adiós Swarovski, adiós Dolce & Gabbana. Aquí lo hicieron porque hacía falta. Y punto. O en punto.

Si seguimos avanzando en el tiempo, veremos que nuestros ya viejos amigos de Hamilton también fabricaron piezas para Reino Unido. Su curiosa especificación obligaba a marcar todas las piezas con la famosa Broad Arrow que la corona británica utilizaba para decir que "esto es mío". También, por otros códigos, se vieron obligados a utilizar una caja monobloque, que permitía acceder al movimiento por el cristal y así mejorar la impermeabilidad y resistencia. Se ve que sabían que en Londres llovía más que en Pensilvania.


Ver el archivos adjunto 3433234Ver el archivos adjunto 3433223
(1) Hamilton 6B, también denominado “Mark XI”, ya que se fabricó con el mismo estilo y las mismas especificaciones que fabricaron otras marcas que todos conocemos. (2) W10 de la Marina Real. Nueva caja monocasco con forma de tonel para mayor resistencia. Ambos con la grabación de la Broad Arrow (Flecha Ancha), también conocida por Pata de Gallo.
Fuente: thewatchspotblog.com y anordain.com





Pues bien, si uno junta precisión ferroviaria, adopción de pulsera por necesidad bélica y especificación militar estricta, empieza a entender que el Khaki Field no nace como estilo sino como consecuencia. Primero fue herramienta, luego objeto de afición. Y conviene no olvidar ese orden, porque explica muchas de las decisiones de diseño que vamos a ir destripando poco a poco, con calma.

Una vez entendido que Hamilton llega al reloj de campaña no por moda sino por evolución natural desde la precisión ferroviaria y el suministro militar, toca ver cuándo ese reloj de “instrumento útil” empieza a adquirir rasgos reconocibles como familia. No como modelo suelto, sino como estirpe relojil. El Khaki Field moderno no es un diseño aislado: es el descendiente civilizado de una cadena de relojes de dotación con apellido técnico y normas muy poco negociables. ¡Se sienten, coño!

Vamos con las cajas, que, además de mates, tienden a formas sencillas, con superficies continuas y asas funcionales. Nada de biseles pulidos con brillo de escaparate ni geometrías que acumulen reflejos. Diámetros contenidos según estándares de la época, que hoy llamaríamos pequeños con cierto desdén, pero con proporciones muy medidas entre diámetro y longitud de asas. Y este detalle es importante, porque incluso en relojes históricos de caja reducida ya se buscaba estabilidad en muñeca y correcta distribución de masa. Aquí, el tamaño también importaba, aunque en ese caso, mejor si fuera un poquito pequeño. Ejem.

Ver el archivos adjunto 3433253
Hamilton de la 2ª GM (i) con caja de metal base cromado de unos 30-32 mm, con un bisel redondeado y prominente que ayuda a sellar el cristal de plexiglás abombado. Asas delgadas y curvas, diseñadas para pasadores de muelle. Corona de dimensiones generosas y estriado profundo para facilitar el remonte manual incluso con guantes. Todo antes de estandarizarse el dial negro, el segundero central y la caja mate. A su lado, un Khaki Field moderno de 38 mm.





En cuanto a movimientos, la base era mecánica manual. No por sonar a auténticos, qué va, sino porque era lo que había y lo que ofrecía fiabilidad comprobada y con un mantenimiento relativamente sencillo. No vamos a extendernos ahora en ello, porque daría para varias vidas. ¡La suerte es que aún no había cuarzo!:

-Sargentoooo.

-Diga, soldado García.

-Ains, que mi reló se ma quedao sin pila...

...Ya te digo.


Ver el archivos adjunto 3433267
Hamilton de la 2ª GM con cal.987s. 17 joyas, unas 40 horas de autonomía, 18.000 alternancias y función "hacking"; hacking te pillo, hacking te mato.



Sí, aquello eran movimientos de cuerda manual con arquitectura robusta, frecuencia estable para su tiempo y tolerancias aceptables bajo uso intensivo. Nada exótico ni delicado; aquello era carne perro. Ah, y eso de darle cuerda diaria no era un hermoso ritual, sino un padrenuestro que podía salvarte la vida. Si no dabas cuerda, no funcionaba. Yastá. Y, curiosamente, esa obligación diaria forzaba que mantuvieras relación con el objeto, algo que décadas después muchos aficionados redescubriríamos con cara de revelación mística.

Con el paso de los años y la evolución tecnológica, Hamilton (ya en su etapa de integración industrial y posterior traslado de producción a Suiza) empieza a reinterpretar ese lenguaje de reloj de campo para uso civil. Aquí es donde nace formalmente la familia Khaki como línea identificable, no como reloj de contrato, sino como colección inspirada en ese legado instrumental. Y es importante entender que no es copia literal de un único modelo histórico, sino síntesis de rasgos funcionales repetidos a lo largo de varias generaciones de relojes de servicio. Señores, hay que hacer caja, y no me refiero a la granallada...

El Khaki Field moderno, por tanto, no es una reedición puntual, sino una destilación (¡hip!). El reloj toma la gramática visual militar, la ergonomía bien testada, la lógica de legibilidad y la traslada a un reloj contemporáneo con materiales actuales, controles de calidad modernos y calibres evolucionados. Es cierto que cambia el contexto de uso, pero sin traicionar la lógica de su origen. Y cuando la cosa se hace bien, se nota. Cuando se hace mal, también, pero ahí no vamos a señalar con el dedo... todavía.

A partir de aquí entramos ya en la bifurcación clara del árbol genealógico moderno: cómo Hamilton construye la familia Khaki Field por ramas, cómo aparecen variantes mecánicas, automáticas, interpretaciones más puristas, otras más comerciales, cambios de calibre, de reserva de marcha, de materiales y de lectura visual... Y lo interesante no es solo qué cambia, sino por qué cambia y qué aporta cada decisión. En ese bonito juego tienen que permanecer pilares claros que no se negocian: legibilidad dominante, contraste alto, información jerarquizada, caja funcional sin brillos teatrales, y lectura horaria inequívoca.

Ya hemos dicho que el Khaki Field moderno no nace como capricho de diseñador con nostalgia vintage, sino como consecuencia lógica de una tradición de relojería instrumental. Esa continuidad es importante porque explica por qué este reloj, incluso hoy, cuando se vende en un bonito CO y con correas de piel auténtica, sigue teniendo alma de herramienta. Puede que ahora combine con camisa con gemelos y volantes de coches con cuatro aritos, pero su gramática sigue siendo de campo (oggg, qué gustazo no tener que decir simpre "field")





Ver el archivos adjunto 3433285
Prestada de hamiltonwatch.com. Luego la devuelvo.



La rama más directa, la que muchos consideran el heredero espiritual sin pamplinas, es el Khaki Field Mechanical contemporáneo. Cuerda manual, esfera limpia, sin ventana de fecha, proporciones contenidas y sensación de instrumento puro. Aquí Hamilton toma la decisión consciente de no “modernizar” en exceso la experiencia. Dar cuerda cada día no es una molestia, es parte del carácter y una reafirmación. Mecánicamente, estos modelos pasan de montar movimientos ETA manuales clásicos a la familia de calibres H desarrollada sobre base ETA modificada para el grupo, concretamente el H-50 en las versiones de cuerda manual. La modificación clave no es cosmética: sino como medida para la reducción de frecuencia de oscilación y optimización del tren de engranajes (me ha salido de carrerilla). Concretamente, pasa de 28.800 alternancias por hora (4Hz) a 21.600 alternancias por hora (3Hz). Esto es lo que permite que el muelle real, siendo más largo y fino, estire la energía, de modo que la reserva de marcha se ve ampliada hasta un total de unas ochenta horas. Traducido: menos alternancias por hora, más autonomía. El segundero se mueve con un paso ligeramente más marcado, menos “sedoso” que un cuatro hercios, pero a cambio puedes olvidarte del reloj dos días y medio sin que muera. ¿Sacrificio o mejora? Depende de si miras con lupa o con agenda. Técnicamente es una decisión coherente, ¿verdad?

Ver el archivos adjunto 3433050
Hamilton GG-W-113 original de la Guerra de Vietnam



La escala de doce y veinticuatro horas sigue ahí, y conviene repetirlo con claridad meridiana porque muchos las siguen mirando sin entenderla: la escala principal marca horas civiles y la interior marca equivalentes militares, ¡ar! Si permanece en el tiempo, digo yo que será por algo. Lo mismo ocurre con el triángulo a las doce...

Las agujas en esta rama suelen ser del tipo jeringuilla, con cuerpo ancho para alojar material luminiscente y punta afinada que permite lectura precisa sobre la minutería periférica. Se entiende que cuanta más superficie luminosa útil sin perder definición de punta, mejor lectura nocturna y de mayor precisión. Es matemática simple y bien resuelta, por cierto.

Ver el archivos adjunto 3433273
Hamilton GG-W-113 original de la Guerra de Vietnam



La caja mantiene ese acabado mate, arenado, granallado, satinado, no reflectante... ogg, cuánto sé. Es superficie microtexturizada que dispersa la luz en lugar de devolverla. Por tanto, es más discreto, no brilla, no canta, no molesta. Además, este tipo de acabado disimula mejor microarañazos de uso real, aunque una marca en un reloj de campo sea como una cicatriz para un torero... puro orgullo. Guau.

Ver el archivos adjunto 3433276
Hamilton GG-W-113 original de la Guerra de Vietnam




Ver el archivos adjunto 3433293
Ahora sí, el Hamilton Khaki Field Mechanical 38 mm actual.







La siguiente gran rama es el Khaki Field Automatic. Aquí Hamilton adapta el lenguaje de campo a la comodidad moderna del automático, intentando llevarlo del campo de batalla a la oficina. Rotor de carga, masa oscilante visible en muchas versiones gracias a fondo transparente (mira, niña, qué bonito es por dentro), y presencia habitual de ventana de fecha. Aparecen claramente las primeras concesiones al usuario civil (y con dinero)

Ver el archivos adjunto 3433304
Trasera vista del Hamilton Khaki Field Automatic 42 mm



Técnicamente, estos modelos migran desde el clásico ETA 2824-2 hacia el calibre H-10, evolución con la misma filosofía que el H-50: frecuencia reducida y reserva ampliada a unas ochenta horas, junto con incorporación de espiral de aleación antimagnética tipo Nivachron en muchas series recientes. ¿Qué aporta esto? Mayor resistencia a campos magnéticos cotidianos, que hoy están en altavoces, tablets, cierres de bolso (fíjate aquí mi problema) y medio escritorio moderno. Menos riesgo de que el reloj se vuelva loco adelantando minutos por magnetización accidental. Aquí, quizá, no sea solo marketing, sino también adaptación al entorno tecnológico actual.



Ver el archivos adjunto 3433296
Hamilton Khaki Field Automatic 38 mm Call of Duty



En esta rama automática también cambian con frecuencia las tipologías de agujas. Aparecen agujas tipo espada o lápiz, más rectas, más contemporáneas en apariencia, con buena superficie luminosa pero tal vez menos carácter histórico que la jeringuilla. Aquí ya entran decisiones de equilibrio entre herencia y mercado. No lo considero traición, sino, más bien, una especie de evolución y supervivencia.



Ver el archivos adjunto 3433300
Hamilton Khaki Field Automatic 38 mm versión verdequetequieroverde




Otra bifurcación interesante es el Khaki Field King, reconocible por la indicación de día completo a las doce. Día escrito, no abreviado. Visualmente rompe la pureza militar estricta, pero crea identidad propia. Es una reinterpretación civil con personalidad fuerte. Técnicamente comparte arquitectura de movimiento con la rama automática correspondiente a su generación, pero funcionalmente introduce complicación de calendario más visible. Hay quien lo considera el primo elegante del soldado, aunque también hay quien lo mira con la ceja levantada. Ambas posturas son legítimas y animan el debate, que también forma parte del encanto de esta afición, ¿o no?



Ver el archivos adjunto 3433301
Hamilton Khaki Field King Automatic 38 mm dial claro con día completo. Mucho más bonito el SATURDAY que el MONDAY




La rama Pioneer recoge inspiración de relojes históricos de observador y aviación temprana, con biseles estriados tipo moneda y, en muchos casos, agujas catedral de gran superficie luminosa segmentada. Estas agujas no son barrocas porque sí: su diseño esqueletizado con cámaras de lume reduce tensiones del material luminiscente y mejora estabilidad con el tiempo. Mucha gente piensa que son puro romanticismo, pero tienen su ingeniería detrás.

Ver el archivos adjunto 3433305
Hamilton Khaki Field Pioneer Automatic dial claro




Luego aparece la subrama que disparó búsquedas en internet como si fueran a regalar los relojes y que muchos de los foreros estaban esperando: el Murph. Ea, ya lo tenéis aquí. Como sabéis, este modelo nace como pieza vinculada a una película, sí, pero su éxito no se sostiene solo por el cine, amigos. Combina caja de Field, ausencia de fecha, agujas catedral y esfera muy limpia. Es, en términos genealógicos, un híbrido bien resuelto entre pureza de campo y estética de observador clásico. Mecánicamente se apoya en la plataforma automática moderna de Hamilton con sus mejoras de reserva y materiales. Aquí vemos cómo una edición con origen narrativo puede integrarse técnicamente sin romper coherencia de familia. Y allá que vamos todos a sacar la tarjeta de crédito...
Ver el archivos adjunto 3433309
Hamilton Khaki Field Murph Automatic 38 mm, el fundetarjetas y no es para menos





Por otro lado, materiales de caja también han generado subramas claras. Por ejemplo, las versiones en titanio que reducen la masa significativamente. Personalmente, no me agrada la experiencia de este material, pero es cierto que casi da la sensación de que el reloj desaparece de la muñeca, lo que en uso prolongado habrá quien lo agradece. Yo no. Lo que sí, es que el titanio ofrece excelente relación resistencia-peso y buena tolerancia a la corrosión. También cambia la percepción táctil y térmica, porque el titanio transmite menos frío que el acero. Detalles que el usuario diario nota más que el coleccionista de vitrina.

Ver el archivos adjunto 3433316

Versión Titanium



Cómo no, el bronce también llegó al Khaki, introduciendo otra filosofía. No es un material neutro o estable: envejece, se oxida superficialmente, desarrolla pátina... Cada reloj evoluciona distinto según su uso y entorno. Es lo opuesto a la obsesión por mantener “como nuevo”. Aquí el reloj cuenta su vida con el aspecto de su caja. En cuanto a la técnica, el bronce requiere control en aleación para evitar reacciones indeseadas con pieles sensibles y entorno, pero bien formulado funciona de maravilla. No es tradicional de dotación militar moderna, pero sí podría resultar coherente con cierto espíritu herramienta que... oye, permite tener sus marcas. Aceptamos pulpo.

Ver el archivos adjunto 3433319



Y sí, existe la rama de cuarzo. Prometo no hacer sangre y considero conveniente tratarlo con respeto técnico, aunque a algunos nos despierte menos entusiasmo emocional. El cuarzo aporta precisión superior, coste menor, mantenimiento casi nulo y robustez frente a golpes que detendrían un mecánico. Para uso puramente instrumental, es difícil discutirle eficacia. Ahora bien, en un reloj cuyo valor reside en buena parte en su herencia mecánica y en la interacción diaria con el movimiento, el cuarzo pierde, por decirlo de alguna manera, narrativa. Funciona perfecto, pero conmueve menos. Ya sé que no es pecado, pero tampoco es poesía. Y especialmente en esta familia, la poesía importa, creo yo.

Ver el archivos adjunto 3433321




El cristal también tiene su miga. Los relojes de campaña originales montaban plexiglás: barato, ligero, no se astillaba en fragmentos peligrosos y se podía pulir en condiciones precarias. El Khaki Field moderno adopta zafiro sintético, que es objetivamente superior frente a rayado y estabilidad. Mejora técnica clara, sin discusión posible.

Ahora bien, el tratamiento antirreflejo en muchos Khaki Field actuales es o inexistente o muy limitado (normalmente solo interno) y aquí Hamilton juega un poco a la ambigüedad romántica y, a mi entender, se equivoca. Por un lado, se sugiere fidelidad histórica, sí, pero por otro hay ahí un ahorro de coste disimulado. ¡Mister Hamilton, que aquí no nos chupamos el dedo! ¿Qué cuál es el resultado práctico de todo esto? Pues que, según el ángulo de luz que le esté dando a tu pieza, cuando vayas a mirar la hora no solo confirmas el minuto… también puedes repasar el estado general de tu cara y confirmar también que persisten esas ojeras de un trasnoche indisimulable. No es drama, pero, a la vista está, tampoco invisible. Y en un reloj cuya religión ha sido la legibilidad, uno podría pedir un poquito más de honestidad y de fe aplicada. Tenía que decirse y se dijo.



Correas y brazaletes completan el sistema funcional. La correa textil tipo una sola pieza con paso inferior (popularmente asociada a uso militar) ofrece seguridad extra: si falla un pasador, el reloj no cae. Solución simple, brillante y barata. El brazalete metálico aporta continuidad estructural y mayor resistencia al desgaste, aunque visualmente desplaza al reloj un paso hacia lo civil. La piel aporta comodidad y carácter, pero exige rodaje. Aunque al principio parezca recia e indomable, acaba abrazando tu muñeca. Como muchas buenas cosas, necesita tiempo.

Ver el archivos adjunto 3433525
Versión de cuarzo con caja de acero y PVD negro y correa de caucho negra



Si uno observa todo el árbol, desde los relojes ferroviarios de bolsillo hasta el Khaki Field contemporáneo con espiral antimagnética y ochenta horas de reserva, la línea no es recta pero sí me parece bastante coherente. Precisión instrumental, legibilidad prioritaria, construcción honesta y adaptación tecnológica sin perder acento funcional. No es el reloj más caro, ni el más complejo, ni el más presumido, pero rara vez intentará ser algo que no es. Y hoy en día, mantenerse fuera del postureo, es una virtud poco común.


Y como toda historia de reloj que se investiga demasiado acaba, inevitablemente, en la muñeca, llegó el momento de elegir. No he elegido el modelo más purista, ni el más ortodoxo, ni el que aprobaría el tribunal supremo del dogma field. Ha sido este Pioneer mecánico el que me ha dado el tortazo. Combina esa mezcla de instrumento y guiño clásico que me envenenó hasta las trancas y a primera vista. Sus 40 milímetros encajan bien en mi muñeca, aunque no negaré que, si me dieran a elegir, le hubiera quitado uno o dos... Pero claro, puestos a exigir, también él podría haber buscado una muñeca más joven que lo saque más de marcha y perreo. Empate técnico.
Ver el archivos adjunto 3433337

Ver el archivos adjunto 3433336

Ver el archivos adjunto 3433339


Agradezco especialmente la ausencia de fecha, porque me aporta una simetría casi intacta, una lectura bien limpia y cero ventanitas rompiendo el discurso del dial. El remonte manual, lejos de ser una incomodidad, introduce esa pequeña liturgia diaria que te obliga a recordar que llevas algo mecánico vivo. Ya os digo que no es el más fiel al rigor histórico, pero tampoco soy yo el más coherente de los aficionados. Tiene concesiones modernas, y yo también; el reloj no es perfecto, y yo menos todavía. Y quizás sea por eso por lo que encajamos. Los relojes impecables se admiran, los que tienen carácter (y alguna contradicción) se llevan.

Ver el archivos adjunto 3433338

Ver el archivos adjunto 3433341



Para finalizar, que ya es hora, deciros que estoy seguro de que hay millones de datos y versiones que se me habrán escapado, matices que mejorar y detalles que afinar (la relojería seria no se termina, se revisa) así que cualquier aportación bien argumentada será bienvenida.

Si entre todos conseguimos convertir este hilo en un repositorio vivo de conocimiento y de piezas reales en muñeca, mejor que mejor. Yo, desde luego, ya he puesto mi Hamilton Khaki Field y, quién sabe, igual no será el último.


Abrazos para todos. Y todas.

Me has dejado mudo. Vaya post y que profundidad. 👏👏👏🤩


En mi caso he sido mucho más espartano y mi aproximación a la marca fue por casualidad y hace ya tiempo. Había cobrado uno de mis primeros sueldos un poco serios… caí en manos de un vendedor del ECI y me vendió un XWING. El propio reloj me ganó y me hizo apreciar la marca. Luego llegaron khaki bronce, ventura denim, Murph, Edge etc…

Os dejo por aquí el bronce, me parece una maravilla a un precio asequible.

IMG_4223.webp
 
  • Me gusta
  • Me encanta
Reacciones: luismiguel, AbderramanII, Casio70 y 1 persona más
Es un reloj que habré tenido un mínimo de 5 veces, si no más, pero siempre que ha salido de mi caja ha sido para financiar otras compras, nunca porque no me gustara. Si bien siempre he dicho que para el precio que tiene actualmente (y desde hace algunos años) su calidad y acabados son bastante justitos, por no mencionar la ausencia de AR en el zafiro (¿qué les costaría darle una capa en el cara interior?). Recuerdo que antes de la pandemia estaba alrededor de unos 575€ PVP, y lo podías conseguir nuevo en CO por unos 465€.

Eso sí, creo que es un reloj que sirve para casi cualquier cosa y es de los más polivalentes del mercado, eso unido a esa imagen incónica que tiene lo hacen muy querido tanto por el aficionado como por el gran público. En mi caso, tengo previsto volver a incorporarlo a mi caja en breve, pero quiero probar el de 38mm, ya que siempre he tenido el de 42 y a veces me lo he visto demasiado grande. Y la verdad es que espero que esta sea ya la definitiva y no sacarlo más.
 
  • Me gusta
Reacciones: Casio70
Estupendo post, qué bien escrito, y qué interesante todo lo que explicas. Dan ganas de comprarse otro Hamilton! Muchas gracias!
 
Muy fan de Hamilton desde el principio! En su momento tuve un Khaki field y lo vendí (por eso de no quedarse quieto con las entradas y salidas), pero siempre se me quedó en la mente el volver a añadir un field y a ser posible de dotación militar.

Por aquí te dejo a un pariente cercano que he adquirido hace unos días, el Benrus GGW113 del 75:

Benrus green nato.webp
 
  • Me gusta
Reacciones: Ulukai, luismiguel, demetrius y 4 más
@Jousmit, no es lo mismo. Yo tengo relojes chinos en mi caja y estoy encantado con ellos, pero no hay que perder la perspectiva.
Yo tuve un Tandorio que era homenaje del Khaki y el reloj por 50 euros que me costó no le puedo poner ninguna pega, de hecho fue por el que me decidí a adquirir un Khaki original, cosa que me supuso desembolsar 400 y pico euros de los que no me arrepiento para nada. Uno es original y el otro copia/imitación. Vamos que no voy a vender mi Hamilton y con lo que me den comprarme diez Addiesdive ;-)
 
  • Me gusta
Reacciones: miquel99
Excelente post, me ha encantado leerlo, ameno e interesante, y aprendiendo cosas.

Siempre me han gustado mucho los Khaki. Aquí el mío, un 42 mm. Vaya, la foto servirá también para el post diario y el de las 10:10 😂

Saludos!!!

1000066150.webp
 
  • Me gusta
Reacciones: puzzling, luismiguel, SpeedyLopez y 3 más
... en mi caso fue una de esas compras
influenciadas por el foro y que salieron rana,
(aparte de un bostok [porque había que tener
un ruso] y de un hydroconquest [porque es
un musthave]) y los tres echaron muy pocos
días conmigo.
lo del hami es extraño, un reloj bonito, bueno
y cuando lo compré, barato. en cambio no le
daba uso, y de hecho me sirvió para no tener
más fields o flyers o cucos, me di cuenta que
no los uso en ninguna ocasión. quizás a eso
de que valen para todo se le pueda aplicar lo
de 'aprendiz de mucho, maestro en nada'.
en cualquier caso el modelo en concreto me
sigue encantando estéticamente
DSC_4439.webp
 
  • Me gusta
Reacciones: AbderramanII y Casio70
:clap: :clap: :clap: He disfrutado mucho de la lectura de tu hilo compa, me ha encantado, si bien era consciente del pasado militar de estas piezas nunca había indagado tanto.

Enhorabuena por el hilo currado y por ese Hami que ahora se luce en tu muñeca!
 
wow, que lectura más interesante, amena e instructiva, con un buen café, sustituyendo a mi momento Netflix, creo que con contenido de esta índole cambiaría mi suscripción por una de RE. Gracias por tu trabajo y tu pasión.

Pd. Ahora quiero un khaki 😉
 
Hablando de amor/odio, voy por el tercer khaki, y me parece un reloj auténtico y totalmente"redondo".
Enhorabuena por la superación de tus prejuicios con el modelo y que disfrutes mucho ése Pioneer, su bisel estriado le imprime mucha personalidad, y ésa correa kaki de la última foto le queda espectacular. Magnífico hilo.
 
¡Qué hilo tan extraordinario! Muchas gracias. Apenas llevaba unas líneas cuando decidí dejarlo entre mis hilos guardados.
Hamilton es una marca que siempre me ha gustado. A mí no me molesta especialmente la ausencia de tratamiento antirreflejos.

Aquí dejo una foto del que llevo ya desde hace días, un Field Auto Chrono, comprado hace casi 20 años en una conjunta de este foro.

WhatsApp Image 2026-02-09 at 12.04.08.webp
 
  • Me gusta
Reacciones: puzzling, Anlu y AbderramanII
¡Enhorabuena @vernonsullivan , por partida doble! :clap: En primer lugar por el súper post de redención (nunca es tarde, y menos aún si se hace de esta manera), y en segundo lugar por el precioso reloj. Chulísimo el Pioneer, con esa esfera, sin fecha, preciosas agujas catedral… aunque yo juraría que era de 42mm… :hmm:

Para mí Hamilton ha sido una marca muy querida, a la que le tengo una gran simpatía… Tuve el Khaki Field Auto 38 con ETA, y me encantó mientras usaba relojes deportivos a diario… Empecé a usar relojes de vestir, y lo vendí por no salir demasiado... Lo echaba de menos, y compré un Khaki Field Quartz (también de 38) para los fines de semana, coger y listo…

2022-02-06 13.42.37.webp


y lo volví a vender, porque prefería el acabado de la caja del automático (cepillado y pulido, en lugar de completamente arenado), para comprar nuevamente el Auto 38 (esa vez con Powermatic, y brazalete, para darle más uso en verano, que aguanta perfectamente un chapuzón).

IMG_6213.webp


Le perdonaba todo, porque me parecía un reloj estupendo, muy atractivo, y que funcionaba realmente bien (venció mis reticencias al Powermatic 80). Tiene un no-sé-qué que lo hace realmente sexy, es versátil, urbano, distanciado de los modelos militares aunque con su influencia… Para mí era El Mandrakero por excelencia, deportivo pero sin pasarse, un canallita

Me disgustaba su ventana de fecha, y por supuesto los reflejos del cristal, pero… se lo perdonaba todo, porque casi nadie es perfecto.

En 2022 Hodinkee lanzó una edición especial sin fecha, sin numeración 24h, 38mm... me parecía una edición perfecta, una esfera ideal, había que probarlo, pero... no me enamoró por su caja completamente arenada (como el cuarzo) y lo vendí enseguida

2022-10-30 22.46.24.webp


Estaba casi decidido a sustituir el KFA38 por su primo en Titanio, que prescindía de la ventana de fecha, y mantenía la esfera con sectores, y la ligereza del titanio… pero no me convencían los detalles en color naranja (en la pista de minutos), en todo caso la punta de la segundera podría pasar…

IMG_0969.webp


Y mientras me decidía, en octubre de 2024 Hamilton lanzó otra edición limitada del Khaki Field Auto en colaboración con Engineered Garments (JP), esta vez en 36mm, titanio, Powermatic, con una esfera... ¿ideal?

IMG_4492.webp


Wow!! 😍 Este sí que se queda :ok: Monocromático, esfera sobria, despejada pero no mate, sino con un sutil efecto rayos de sol (imprescindible para desmilitarizar el reloj, aunque sus raíces son innegables), comodísimo por el tamaño y la ligereza del titanio, con acabado cepillado, y lo mejor de todo: mejoraba mucho el reflejo en el cristal!! 😲
IMG_4508.webp

No tanto por un mejor tratamiento AR, sino por utilizar un cristal plano que atrapa muchos menos focos de luz. Por contra se pierde el efecto retro del cristal abombado, y la distorsión de índices.

Salió el KFA38 😢 y se quedó este pequeñín (de momento). Por ahora es mi modelo favorito de la gran familia Khaki. Aunque siempre que veo al Mandrakero se me escapa una sonrisa… 😍“¡Qué tiempos…!” Es un reloj estupendo, de veras. Por algo es uno de los modelos más vistos en este Foro y en muchos otros…
 
  • Me gusta
  • Me encanta
Reacciones: puzzling, luismiguel, Lone Cat y 7 más
Estupendo hilo. ¡Gracias por la currada!

He aprendido algunos detalles históricos y de diseño muy interesantes.
 
Te lo has currado tanto como Hamilton para vendernos el reloj de "soldao"
 
  • Me parto
Reacciones: Casio70
Muy buena, estudiada y extensa aportación en forma de hilo temático.

Enhorabuena por esta contribución que aporta gran valor añadido al foro y quienes estamos enrolados en sus filas.

Contribuyo con una imagen del que llevo hoy.

11083.webp
 
Última edición:
  • Me gusta
  • Me encanta
Reacciones: puzzling, Casio70, luismiguel y 4 más
Tengo que empezar confesando algo que no me deja especialmente en buen lugar y que, precisamente por eso, merece ser dicho desde el principio. Ni Hamilton ni el Khaki Field han sido nunca santos de mi devoción. Es más, durante años les tuve una tirria silenciosa y algo injusta, de esas que nacen de una arrogante ignorancia y que se quedan ahí sin haber tenido ellos ninguna culpa. Los veía todos iguales, repetidos hasta la saciedad, omnipresentes en recomendaciones, aquí en el foro... como si el mundo de la relojería de campo se hubiese detenido en un único molde y alguien se hubiese dedicado a fotocopiarlo sin descanso.

Error mío, está claro. Error, pero de manual, de esos que uno solo reconoce cuando decide dejar de opinar desde la barrera y se mete de verdad en el fango, que es donde suelen estar las respuestas incómodas y, a veces, los flechazos tardíos.

Así que, en señal de respeto al reloj, a la marca y a quien lea esto con la misma mezcla de curiosidad y escepticismo con la que yo empecé, decidí documentarme a fondo. Leer, comparar, desmontar mitos, revisar la historia, la técnica y el contexto. Y lo confieso sin pudor: cuanto más renunciaba mentalmente al Khaki Field, más empezaba a entender por qué tanta gente le es fiel con una convicción que roza lo militante. Hay errores que se pagan caros... y el mío terminó en una muñeca, pero eso lo dejo para el final, que aquí hemos venido a hacer las cosas con un mínimo de suspense y algo de dignidad narrativa.

Pido perdón por anticipado, porque con seguridad habrá en este humilde texto muchos errores, imprecisiones y omisión de infinidad de datos que todos echaréis en falta. Y vayan también mis disculpas por si, sin pretenderlo, hiero el hilillo sensiblero de algún respetable amigo contertulio. Se ha escrito mucho en este foro sobre este reloj y creo que con perspectivas diferentes. Si alguien lo considera inapropiado por algún motivo, no habrá inconveniente en cerrarlo.

Sepamos de antemano que si uno se mete en el mundo del Khaki Field pensando que va a encontrar simplemente “un reloj militar con pinta de duro”, lo primero que conviene hacer es bajarle un punto al entusiasmo, servirse un buen café, retroceder varias décadas y salirse del imaginario militar domesticado que hoy se vende con correas de nailon impolutas y con fotos con el fondo de un bosque perfectamente desenfocado.

Desafortunadamente para algunos, esta historia no empieza en la muñeca sudada de un marine estadounidense saltando desde un helicóptero sobre un pantano vietnamita. No, Hamilton nace en 1892 en Pensilvania, entre raíles y dentro del bolsillo de un maquinista ferroviario.



Ver el archivos adjunto 3433027Ver el archivos adjunto 3433029
Anuncios publicitarios de "El cronometrador de los ferrocarriles de América". Vía Rail Times.



Siento haberos decepcionado, pero en aquel entonces había algo prioritario que resolver: los trenes no podían chocar y los señores de Hamilton se esforzaron en fabricar relojes que fueran más fiables que el humano que los consultaba desde una locomotora. Al diablo el glamour y las complicaciones exóticas; quisieron relojes exactos, hechos a base de calibres robustos, tolerancias estrictas y controles de calidad obsesivos.

Ver el archivos adjunto 3433033

Ver el archivos adjunto 3433036



Ver el archivos adjunto 3433031
El Hamilton Grado 992, fue apodado "El reloj de la precisión ferroviaria" y nació en respuesta directa a desastres ferroviarios (algo que, dolorosamente, tenemos cerca) por falta de sincronización.


Así que fue ese propósito, tan desprovisto de romanticismo hollywoodiense, el verdadero germen del Khaki Field. No, amigos, no se trataba de heroísmo americano; se trataba de responsabilidad. Y ese carácter técnico de instrumento serio, permanece aún muy vivo a día de hoy. Ya sabéis que, en relojería, como en casi todo lo que está bien pensado, lo sencillo suele ser el resultado final de muchas decisiones correctas tomadas durante mucho tiempo por gente que no estaba intentando impresionar a nadie. Es cierto que esto no vende épica americana ni entradas para el cine, pero construye coherencia. Y la coherencia, aunque no haga ruido, aguanta años y años sin despeinarse.

Durante aquellas primeras décadas del siglo veinte, el reloj de pulsera masculino no tenía el prestigio que le damos hoy. Qué va. Mientras que muchos hombres seguían usando reloj de bolsillo, el de muñeca se asociaba más a relojería femenina o a extravagancias modernas. Y un día, estalla la Primera Guerra Mundial y se encarga, ella solita, de desmontar esa idea sin preguntar, con rapidez y sin la más mínima delicadeza. Acabó resultando que en una trinchera no era especialmente práctico sacar un reloj del chaleco mientras sujetas un fusil, cargas con todo el equipo, estás de barro hasta los ojos y considerablemente lleno de nervios. Así que el personal, que ya no estaba tan flamenquete, decidió colaborar adaptando pequeños relojes de bolsillo soldándoles unas asas y sujetándolos con correas de cuero. Señoras, señores: nacía el reloj de trinchera. Es verdad que quizá no fueran tan elegantes (aunque ahora parezca que sí), pero os aseguro que en aquel momento no pretendían serlo; tan solo tenían que funcionar. Y cuando algo funciona en condiciones extremas, el mundo civil acaba copiándolo, aunque luego lo llamen “estilo” (o con algún vocablo peor de origen anglo)

A medida que avanzaba la experiencia en el frente, comenzaron a aplicarse ciertas especificaciones técnicas destinadas a asistir al pobre soldado y a estos relojes de trinchera se les comenzaron a exigir que tuvieran, aparte de asas, pintura de radio para legibilidad nocturna y esferas de metal pintado con números bien grandotes.



Ver el archivos adjunto 3433039
Hamilton & Co. Modelo Impervious
Fuente: Interné





En el entorno militar estadounidense se formalizan especificaciones concretas para relojes de pulsera de servicio. Ya no basta con que el reloj sea robusto y legible; tiene que cumplir requisitos definidos de resistencia, precisión, legibilidad nocturna, facilidad de mantenimiento y comportamiento bajo condiciones adversas. Aquí aparecen las famosas especificaciones militares que luego los aficionados recitan como si fueran matrículas de coches clásicos, pero que en su origen eran simplemente pliegos de condiciones con mala leche, como dictadas por un cuñao vengativo y receloso.

La Segunda Guerra Mundial ya no dejó espacio para medias tintas. Hamilton detuvo su producción para los alegres urbanitas del momento (chafando regalos de cumple y de Papá Noel) y se volcó en fabricar relojes e instrumentos para las fuerzas armadas estadounidenses. Su gobierno se puso serio y a golpe de especificaciones varias (diferentes para Tierra, Mar y Aire) somete a sus proveedores a serias exigencias. Aquí la cosa ya deja de ser adaptación para pasar a ser especificación. El reloj ya no se diseña “para que funcione” y empieza a diseñarse “para que cumpla requisitos”. Y cuando hay requisitos militares de por medio, no queda nada que rascar para el diseñador creativo. Todo tiene motivo, función y justificación operativa y todo esto supone una prueba más de que el Khaki nunca fue un reloj de postureo, por mucho que hoy se lleve con camisa blanca de puños bien planchados.

Entre las especificaciones más influyentes para el linaje Field, existieron las de propósito general de campaña (no quiero ni pensar cómo se diría en inglés americano), donde se fijan elementos que hoy nos parecen “rasgos de estilo” y que en realidad eran respuestas técnicas: esfera negra o muy oscura para maximizar contraste; numerales grandes, arábigos, sin florituras tipográficas; material luminiscente generoso en agujas e índices para lectura nocturna real, no testimonial; segundero visible y claramente distinguible.

Algo más tarde, tras la creación de la Fuerza Aérea de EE. UU., se estandarizan de forma masiva códigos visuales y técnicos especialmente para pilotos y navegantes que mal no le vinieron para la guerra de Corea. Para nuestros amigos de infantería, llegaría la estandarización de algo memorable y que, aunque ya lo usaron en otros ejércitos, fue obligatorio por primera vez para garantizar la precisión operativa de los soldaditos de a pie. Se trataba de una función que consistía en la parada del segundero al extraer la corona, lo que muchos llaman “hacking”, que no suena elegante pero funciona de p**a madre.

Conviene detenerse un segundo en esa parada de segundero (risas), porque aquí se ve cómo la relojería se pone firme. Resulta que, al sacar la corona, un pequeño sistema de palanca bloquea el volante y detiene el movimiento. El reloj queda congelado. ¿Y para qué sirve? Para sincronizar varios relojes al segundo exacto. En una operación coordinada, todos los soldados americanos sacan la corona de su Khaki, esperan la señal del Patton de turno y así todos arrancan la misión a la vez. Hoy parece un gesto casi romántico o útil para sincronizarlo con el reloj de nuestro microondas, pero en su momento era pura coordinación de equipo. Si un reloj militar no permitía sincronización exacta, era menos útil. Así de simple y así de poco poético.

¿Os imagináis cómo lo hacíamos por aquí? No nos hacía falta ni reloj:

-A la de una... a la de dos... ¡y a la de tres! Ni Gila, oiga.



Ver el archivos adjunto 3433040
Relojes Hamilton fabricados para el ejército estadounidense
Fuente: Interné



Poco después, para la guerra de Vietnam y bajo la especificación más famosa de todas, se define el ADN del Hamilton Khaki Field actual. Se crea un reloj preciso, barato y producido en masa al que se le aplican avances y se vuelven obligatorias otras características conocidas. Ninguno de estos cambios estéticos y de mejora de la visibilidad se produjo porque un iluminado quisiera crear un súper ventas, sino porque alguien tendría que ayudar a esos pobres uniformados.

En primer lugar, obligaron a usar tritio en lugar de radio, de modo que protegían de la radiación a los inocentes portadores del relojito fosforito. También quisieron ayudar a ese pobre combatiente de infantería cagado de miedo que necesitaba leer la hora rápido, en muy malas condiciones, arreciíto de frío, con menos luz que un plexi ahumado en un pub de citas y, si fuera posible, sin regalar su posición a nadie con un reflejo traicionero de su bisel. Porque sí, una caja pulida queda preciosa en esas fotos que subimos al foro todos los días, pero también puede hacer muy feliz a alguien del bando contrario que te apunta con una mira telescópica y con más mala leche que mi suegra cuando se me olvida el día de su santo. De ahí las cajas mate, arenadas o granalladas (menudo palabro que he descubierto), que dispersan la luz en lugar de devolverla como hace un espejito chivato. Como veis, no se trataba de lentejuelas en la fashion week, sino que se trataba de pura y mera supervivencia aplicada. Que hoy en día nos guste estéticamente es, como comprenderéis, un pelín secundario.

Y aquí entramos en uno de esos detalles que muchos ven pero que pocos se paran a pensar: la famosa doble escala de doce y veinticuatro horas. Usada con anterioridad por pilotos (e incluso mucho antes en las trincheras), la numeración 1-12 y 13-24 se vuelve de obligado cumplimiento. Vista de lejos parece simplemente un adorno concéntrico con numeritos pequeños dentro de los grandes: Ains, chico, qué chulo tu reloj. Pues no, no es eso. Es la traducción directa del formato horario militar, donde no existen las tres de la tarde sino las 15:00 horas. En operaciones coordinadas, ambigüedad cero, amigos. La escala interior permite leer el horario de veinticuatro horas de un vistazo sin conversión mental, que cuando estás cómodo en el sofá parece trivial, pero cuando estás bajo presión y medio congelao, deja de serlo bastante rápido. Que no, que no es estética “vintach”, sino el lenguaje operativo impreso en la esfera:

-Quillo, Juan, ¿a qué hora nos vemos en la cantina?
-A las tres de la tarde, Pepe.

...Pues... como que no. Tenía que quedar algo así:

-Mike, ¿punto de encuentro?
-15 Horas en el hangar, John.

Así, sí. Fuck!


Algo parecido ocurre con el triángulo luminoso a las 12, que también se estandariza. Mucha gente cree que es un guiño decorativo, un capricho heredado... Pero, en realidad, es un marcador direccional inmediato. En condiciones de baja visibilidad o lectura rápida, el triángulo ofrece una referencia inequívoca de orientación del dial. No se confunde con un número, no se confunde con un índice redondo. Es un punto de anclaje visual. Medio segundo ahorrado cada vez que miras la hora no parece gran cosa hasta que dependes de medio segundo repetido muchas veces. Que me lo digan a mí cada viernes esperando que llegue la hora de irme a casa.

En ese mismo periodo, se consolidó también el concepto de legibilidad jerárquica en la esfera, que, aunque suene largo, frío y crudo, es algo muy lógico y que se ha convertido en una de las señas de identidad del Field. A menudo se malinterpreta como simple estética retro, pero la información se organiza por prioridad visual. Horas principales dominantes, minutería clara y periférica, escala de veinticuatro horas secundaria pero accesible... Nada compite con nada. No hay distracciones. No hay textos innecesarios. Es diseño gráfico aplicado a supervivencia práctica. Como me dice mi jefe: ¡foco, foco, foco! Si, hoy en día, un diseñador moderno propusiera algo parecido, le daban un premio de los gordos. Adiós Swarovski, adiós Dolce & Gabbana. Aquí lo hicieron porque hacía falta. Y punto. O en punto.

Si seguimos avanzando en el tiempo, veremos que nuestros ya viejos amigos de Hamilton también fabricaron piezas para Reino Unido. Su curiosa especificación obligaba a marcar todas las piezas con la famosa Broad Arrow que la corona británica utilizaba para decir que "esto es mío". También, por otros códigos, se vieron obligados a utilizar una caja monobloque, que permitía acceder al movimiento por el cristal y así mejorar la impermeabilidad y resistencia. Se ve que sabían que en Londres llovía más que en Pensilvania.


Ver el archivos adjunto 3433234Ver el archivos adjunto 3433223
(1) Hamilton 6B, también denominado “Mark XI”, ya que se fabricó con el mismo estilo y las mismas especificaciones que fabricaron otras marcas que todos conocemos. (2) W10 de la Marina Real. Nueva caja monocasco con forma de tonel para mayor resistencia. Ambos con la grabación de la Broad Arrow (Flecha Ancha), también conocida por Pata de Gallo.
Fuente: thewatchspotblog.com y anordain.com





Pues bien, si uno junta precisión ferroviaria, adopción de pulsera por necesidad bélica y especificación militar estricta, empieza a entender que el Khaki Field no nace como estilo sino como consecuencia. Primero fue herramienta, luego objeto de afición. Y conviene no olvidar ese orden, porque explica muchas de las decisiones de diseño que vamos a ir destripando poco a poco, con calma.

Una vez entendido que Hamilton llega al reloj de campaña no por moda sino por evolución natural desde la precisión ferroviaria y el suministro militar, toca ver cuándo ese reloj de “instrumento útil” empieza a adquirir rasgos reconocibles como familia. No como modelo suelto, sino como estirpe relojil. El Khaki Field moderno no es un diseño aislado: es el descendiente civilizado de una cadena de relojes de dotación con apellido técnico y normas muy poco negociables. ¡Se sienten, coño!

Vamos con las cajas, que, además de mates, tienden a formas sencillas, con superficies continuas y asas funcionales. Nada de biseles pulidos con brillo de escaparate ni geometrías que acumulen reflejos. Diámetros contenidos según estándares de la época, que hoy llamaríamos pequeños con cierto desdén, pero con proporciones muy medidas entre diámetro y longitud de asas. Y este detalle es importante, porque incluso en relojes históricos de caja reducida ya se buscaba estabilidad en muñeca y correcta distribución de masa. Aquí, el tamaño también importaba, aunque en ese caso, mejor si fuera un poquito pequeño. Ejem.

Ver el archivos adjunto 3433253
Hamilton de la 2ª GM (i) con caja de metal base cromado de unos 30-32 mm, con un bisel redondeado y prominente que ayuda a sellar el cristal de plexiglás abombado. Asas delgadas y curvas, diseñadas para pasadores de muelle. Corona de dimensiones generosas y estriado profundo para facilitar el remonte manual incluso con guantes. Todo antes de estandarizarse el dial negro, el segundero central y la caja mate. A su lado, un Khaki Field moderno de 38 mm.





En cuanto a movimientos, la base era mecánica manual. No por sonar a auténticos, qué va, sino porque era lo que había y lo que ofrecía fiabilidad comprobada y con un mantenimiento relativamente sencillo. No vamos a extendernos ahora en ello, porque daría para varias vidas. ¡La suerte es que aún no había cuarzo!:

-Sargentoooo.

-Diga, soldado García.

-Ains, que mi reló se ma quedao sin pila...

...Ya te digo.


Ver el archivos adjunto 3433267
Hamilton de la 2ª GM con cal.987s. 17 joyas, unas 40 horas de autonomía, 18.000 alternancias y función "hacking"; hacking te pillo, hacking te mato.



Sí, aquello eran movimientos de cuerda manual con arquitectura robusta, frecuencia estable para su tiempo y tolerancias aceptables bajo uso intensivo. Nada exótico ni delicado; aquello era carne perro. Ah, y eso de darle cuerda diaria no era un hermoso ritual, sino un padrenuestro que podía salvarte la vida. Si no dabas cuerda, no funcionaba. Yastá. Y, curiosamente, esa obligación diaria forzaba que mantuvieras relación con el objeto, algo que décadas después muchos aficionados redescubriríamos con cara de revelación mística.

Con el paso de los años y la evolución tecnológica, Hamilton (ya en su etapa de integración industrial y posterior traslado de producción a Suiza) empieza a reinterpretar ese lenguaje de reloj de campo para uso civil. Aquí es donde nace formalmente la familia Khaki como línea identificable, no como reloj de contrato, sino como colección inspirada en ese legado instrumental. Y es importante entender que no es copia literal de un único modelo histórico, sino síntesis de rasgos funcionales repetidos a lo largo de varias generaciones de relojes de servicio. Señores, hay que hacer caja, y no me refiero a la granallada...

El Khaki Field moderno, por tanto, no es una reedición puntual, sino una destilación (¡hip!). El reloj toma la gramática visual militar, la ergonomía bien testada, la lógica de legibilidad y la traslada a un reloj contemporáneo con materiales actuales, controles de calidad modernos y calibres evolucionados. Es cierto que cambia el contexto de uso, pero sin traicionar la lógica de su origen. Y cuando la cosa se hace bien, se nota. Cuando se hace mal, también, pero ahí no vamos a señalar con el dedo... todavía.

A partir de aquí entramos ya en la bifurcación clara del árbol genealógico moderno: cómo Hamilton construye la familia Khaki Field por ramas, cómo aparecen variantes mecánicas, automáticas, interpretaciones más puristas, otras más comerciales, cambios de calibre, de reserva de marcha, de materiales y de lectura visual... Y lo interesante no es solo qué cambia, sino por qué cambia y qué aporta cada decisión. En ese bonito juego tienen que permanecer pilares claros que no se negocian: legibilidad dominante, contraste alto, información jerarquizada, caja funcional sin brillos teatrales, y lectura horaria inequívoca.

Ya hemos dicho que el Khaki Field moderno no nace como capricho de diseñador con nostalgia vintage, sino como consecuencia lógica de una tradición de relojería instrumental. Esa continuidad es importante porque explica por qué este reloj, incluso hoy, cuando se vende en un bonito CO y con correas de piel auténtica, sigue teniendo alma de herramienta. Puede que ahora combine con camisa con gemelos y volantes de coches con cuatro aritos, pero su gramática sigue siendo de campo (oggg, qué gustazo no tener que decir simpre "field")





Ver el archivos adjunto 3433285
Prestada de hamiltonwatch.com. Luego la devuelvo.



La rama más directa, la que muchos consideran el heredero espiritual sin pamplinas, es el Khaki Field Mechanical contemporáneo. Cuerda manual, esfera limpia, sin ventana de fecha, proporciones contenidas y sensación de instrumento puro. Aquí Hamilton toma la decisión consciente de no “modernizar” en exceso la experiencia. Dar cuerda cada día no es una molestia, es parte del carácter y una reafirmación. Mecánicamente, estos modelos pasan de montar movimientos ETA manuales clásicos a la familia de calibres H desarrollada sobre base ETA modificada para el grupo, concretamente el H-50 en las versiones de cuerda manual. La modificación clave no es cosmética: sino como medida para la reducción de frecuencia de oscilación y optimización del tren de engranajes (me ha salido de carrerilla). Concretamente, pasa de 28.800 alternancias por hora (4Hz) a 21.600 alternancias por hora (3Hz). Esto es lo que permite que el muelle real, siendo más largo y fino, estire la energía, de modo que la reserva de marcha se ve ampliada hasta un total de unas ochenta horas. Traducido: menos alternancias por hora, más autonomía. El segundero se mueve con un paso ligeramente más marcado, menos “sedoso” que un cuatro hercios, pero a cambio puedes olvidarte del reloj dos días y medio sin que muera. ¿Sacrificio o mejora? Depende de si miras con lupa o con agenda. Técnicamente es una decisión coherente, ¿verdad?

Ver el archivos adjunto 3433050
Hamilton GG-W-113 original de la Guerra de Vietnam



La escala de doce y veinticuatro horas sigue ahí, y conviene repetirlo con claridad meridiana porque muchos las siguen mirando sin entenderla: la escala principal marca horas civiles y la interior marca equivalentes militares, ¡ar! Si permanece en el tiempo, digo yo que será por algo. Lo mismo ocurre con el triángulo a las doce...

Las agujas en esta rama suelen ser del tipo jeringuilla, con cuerpo ancho para alojar material luminiscente y punta afinada que permite lectura precisa sobre la minutería periférica. Se entiende que cuanta más superficie luminosa útil sin perder definición de punta, mejor lectura nocturna y de mayor precisión. Es matemática simple y bien resuelta, por cierto.

Ver el archivos adjunto 3433273
Hamilton GG-W-113 original de la Guerra de Vietnam



La caja mantiene ese acabado mate, arenado, granallado, satinado, no reflectante... ogg, cuánto sé. Es superficie microtexturizada que dispersa la luz en lugar de devolverla. Por tanto, es más discreto, no brilla, no canta, no molesta. Además, este tipo de acabado disimula mejor microarañazos de uso real, aunque una marca en un reloj de campo sea como una cicatriz para un torero... puro orgullo. Guau.

Ver el archivos adjunto 3433276
Hamilton GG-W-113 original de la Guerra de Vietnam




Ver el archivos adjunto 3433293
Ahora sí, el Hamilton Khaki Field Mechanical 38 mm actual.







La siguiente gran rama es el Khaki Field Automatic. Aquí Hamilton adapta el lenguaje de campo a la comodidad moderna del automático, intentando llevarlo del campo de batalla a la oficina. Rotor de carga, masa oscilante visible en muchas versiones gracias a fondo transparente (mira, niña, qué bonito es por dentro), y presencia habitual de ventana de fecha. Aparecen claramente las primeras concesiones al usuario civil (y con dinero)

Ver el archivos adjunto 3433304
Trasera vista del Hamilton Khaki Field Automatic 42 mm



Técnicamente, estos modelos migran desde el clásico ETA 2824-2 hacia el calibre H-10, evolución con la misma filosofía que el H-50: frecuencia reducida y reserva ampliada a unas ochenta horas, junto con incorporación de espiral de aleación antimagnética tipo Nivachron en muchas series recientes. ¿Qué aporta esto? Mayor resistencia a campos magnéticos cotidianos, que hoy están en altavoces, tablets, cierres de bolso (fíjate aquí mi problema) y medio escritorio moderno. Menos riesgo de que el reloj se vuelva loco adelantando minutos por magnetización accidental. Aquí, quizá, no sea solo marketing, sino también adaptación al entorno tecnológico actual.



Ver el archivos adjunto 3433296
Hamilton Khaki Field Automatic 38 mm Call of Duty



En esta rama automática también cambian con frecuencia las tipologías de agujas. Aparecen agujas tipo espada o lápiz, más rectas, más contemporáneas en apariencia, con buena superficie luminosa pero tal vez menos carácter histórico que la jeringuilla. Aquí ya entran decisiones de equilibrio entre herencia y mercado. No lo considero traición, sino, más bien, una especie de evolución y supervivencia.



Ver el archivos adjunto 3433300
Hamilton Khaki Field Automatic 38 mm versión verdequetequieroverde




Otra bifurcación interesante es el Khaki Field King, reconocible por la indicación de día completo a las doce. Día escrito, no abreviado. Visualmente rompe la pureza militar estricta, pero crea identidad propia. Es una reinterpretación civil con personalidad fuerte. Técnicamente comparte arquitectura de movimiento con la rama automática correspondiente a su generación, pero funcionalmente introduce complicación de calendario más visible. Hay quien lo considera el primo elegante del soldado, aunque también hay quien lo mira con la ceja levantada. Ambas posturas son legítimas y animan el debate, que también forma parte del encanto de esta afición, ¿o no?



Ver el archivos adjunto 3433301
Hamilton Khaki Field King Automatic 38 mm dial claro con día completo. Mucho más bonito el SATURDAY que el MONDAY




La rama Pioneer recoge inspiración de relojes históricos de observador y aviación temprana, con biseles estriados tipo moneda y, en muchos casos, agujas catedral de gran superficie luminosa segmentada. Estas agujas no son barrocas porque sí: su diseño esqueletizado con cámaras de lume reduce tensiones del material luminiscente y mejora estabilidad con el tiempo. Mucha gente piensa que son puro romanticismo, pero tienen su ingeniería detrás.

Ver el archivos adjunto 3433305
Hamilton Khaki Field Pioneer Automatic dial claro




Luego aparece la subrama que disparó búsquedas en internet como si fueran a regalar los relojes y que muchos de los foreros estaban esperando: el Murph. Ea, ya lo tenéis aquí. Como sabéis, este modelo nace como pieza vinculada a una película, sí, pero su éxito no se sostiene solo por el cine, amigos. Combina caja de Field, ausencia de fecha, agujas catedral y esfera muy limpia. Es, en términos genealógicos, un híbrido bien resuelto entre pureza de campo y estética de observador clásico. Mecánicamente se apoya en la plataforma automática moderna de Hamilton con sus mejoras de reserva y materiales. Aquí vemos cómo una edición con origen narrativo puede integrarse técnicamente sin romper coherencia de familia. Y allá que vamos todos a sacar la tarjeta de crédito...
Ver el archivos adjunto 3433309
Hamilton Khaki Field Murph Automatic 38 mm, el fundetarjetas y no es para menos





Por otro lado, materiales de caja también han generado subramas claras. Por ejemplo, las versiones en titanio que reducen la masa significativamente. Personalmente, no me agrada la experiencia de este material, pero es cierto que casi da la sensación de que el reloj desaparece de la muñeca, lo que en uso prolongado habrá quien lo agradece. Yo no. Lo que sí, es que el titanio ofrece excelente relación resistencia-peso y buena tolerancia a la corrosión. También cambia la percepción táctil y térmica, porque el titanio transmite menos frío que el acero. Detalles que el usuario diario nota más que el coleccionista de vitrina.

Ver el archivos adjunto 3433316

Versión Titanium



Cómo no, el bronce también llegó al Khaki, introduciendo otra filosofía. No es un material neutro o estable: envejece, se oxida superficialmente, desarrolla pátina... Cada reloj evoluciona distinto según su uso y entorno. Es lo opuesto a la obsesión por mantener “como nuevo”. Aquí el reloj cuenta su vida con el aspecto de su caja. En cuanto a la técnica, el bronce requiere control en aleación para evitar reacciones indeseadas con pieles sensibles y entorno, pero bien formulado funciona de maravilla. No es tradicional de dotación militar moderna, pero sí podría resultar coherente con cierto espíritu herramienta que... oye, permite tener sus marcas. Aceptamos pulpo.

Ver el archivos adjunto 3433319



Y sí, existe la rama de cuarzo. Prometo no hacer sangre y considero conveniente tratarlo con respeto técnico, aunque a algunos nos despierte menos entusiasmo emocional. El cuarzo aporta precisión superior, coste menor, mantenimiento casi nulo y robustez frente a golpes que detendrían un mecánico. Para uso puramente instrumental, es difícil discutirle eficacia. Ahora bien, en un reloj cuyo valor reside en buena parte en su herencia mecánica y en la interacción diaria con el movimiento, el cuarzo pierde, por decirlo de alguna manera, narrativa. Funciona perfecto, pero conmueve menos. Ya sé que no es pecado, pero tampoco es poesía. Y especialmente en esta familia, la poesía importa, creo yo.

Ver el archivos adjunto 3433321




El cristal también tiene su miga. Los relojes de campaña originales montaban plexiglás: barato, ligero, no se astillaba en fragmentos peligrosos y se podía pulir en condiciones precarias. El Khaki Field moderno adopta zafiro sintético, que es objetivamente superior frente a rayado y estabilidad. Mejora técnica clara, sin discusión posible.

Ahora bien, el tratamiento antirreflejo en muchos Khaki Field actuales es o inexistente o muy limitado (normalmente solo interno) y aquí Hamilton juega un poco a la ambigüedad romántica y, a mi entender, se equivoca. Por un lado, se sugiere fidelidad histórica, sí, pero por otro hay ahí un ahorro de coste disimulado. ¡Mister Hamilton, que aquí no nos chupamos el dedo! ¿Qué cuál es el resultado práctico de todo esto? Pues que, según el ángulo de luz que le esté dando a tu pieza, cuando vayas a mirar la hora no solo confirmas el minuto… también puedes repasar el estado general de tu cara y confirmar también que persisten esas ojeras de un trasnoche indisimulable. No es drama, pero, a la vista está, tampoco invisible. Y en un reloj cuya religión ha sido la legibilidad, uno podría pedir un poquito más de honestidad y de fe aplicada. Tenía que decirse y se dijo.



Correas y brazaletes completan el sistema funcional. La correa textil tipo una sola pieza con paso inferior (popularmente asociada a uso militar) ofrece seguridad extra: si falla un pasador, el reloj no cae. Solución simple, brillante y barata. El brazalete metálico aporta continuidad estructural y mayor resistencia al desgaste, aunque visualmente desplaza al reloj un paso hacia lo civil. La piel aporta comodidad y carácter, pero exige rodaje. Aunque al principio parezca recia e indomable, acaba abrazando tu muñeca. Como muchas buenas cosas, necesita tiempo.

Ver el archivos adjunto 3433525
Versión de cuarzo con caja de acero y PVD negro y correa de caucho negra



Si uno observa todo el árbol, desde los relojes ferroviarios de bolsillo hasta el Khaki Field contemporáneo con espiral antimagnética y ochenta horas de reserva, la línea no es recta pero sí me parece bastante coherente. Precisión instrumental, legibilidad prioritaria, construcción honesta y adaptación tecnológica sin perder acento funcional. No es el reloj más caro, ni el más complejo, ni el más presumido, pero rara vez intentará ser algo que no es. Y hoy en día, mantenerse fuera del postureo, es una virtud poco común.


Y como toda historia de reloj que se investiga demasiado acaba, inevitablemente, en la muñeca, llegó el momento de elegir. No he elegido el modelo más purista, ni el más ortodoxo, ni el que aprobaría el tribunal supremo del dogma field. Ha sido este Pioneer mecánico el que me ha dado el tortazo. Combina esa mezcla de instrumento y guiño clásico que me envenenó hasta las trancas y a primera vista. Sus 40 milímetros encajan bien en mi muñeca, aunque no negaré que, si me dieran a elegir, le hubiera quitado uno o dos... Pero claro, puestos a exigir, también él podría haber buscado una muñeca más joven que lo saque más de marcha y perreo. Empate técnico.
Ver el archivos adjunto 3433337

Ver el archivos adjunto 3433336

Ver el archivos adjunto 3433339


Agradezco especialmente la ausencia de fecha, porque me aporta una simetría casi intacta, una lectura bien limpia y cero ventanitas rompiendo el discurso del dial. El remonte manual, lejos de ser una incomodidad, introduce esa pequeña liturgia diaria que te obliga a recordar que llevas algo mecánico vivo. Ya os digo que no es el más fiel al rigor histórico, pero tampoco soy yo el más coherente de los aficionados. Tiene concesiones modernas, y yo también; el reloj no es perfecto, y yo menos todavía. Y quizás sea por eso por lo que encajamos. Los relojes impecables se admiran, los que tienen carácter (y alguna contradicción) se llevan.

Ver el archivos adjunto 3433338

Ver el archivos adjunto 3433341



Para finalizar, que ya es hora, deciros que estoy seguro de que hay millones de datos y versiones que se me habrán escapado, matices que mejorar y detalles que afinar (la relojería seria no se termina, se revisa) así que cualquier aportación bien argumentada será bienvenida.

Si entre todos conseguimos convertir este hilo en un repositorio vivo de conocimiento y de piezas reales en muñeca, mejor que mejor. Yo, desde luego, ya he puesto mi Hamilton Khaki Field y, quién sabe, igual no será el último.


Abrazos para todos. Y todas.
Fantástico hilo compañero, solo un pequeño apunte sobre los Hamilton de bolsillo que enseñas, ya que son mis relojes, creo que puedo permitírmelo. El calibre que enseñas no corresponde a la primera imagen del Hamilton 992E sino al Hamilton 920, que fue el primer reloj de vestir que lanzó al mercado la compañía. Ni por su tamaño, ni por su esfera y ni por la forma de ponerlo en hora, no podría ser un reloj ferroviario, pues no cumplía los requisitos de la normativa vigente en la época. Sin embargo, sus especificaciones técnicas y de ajuste eran superiores a la de sus "hermanos mayores ferroviarios" y a la par, bastante más caros alojados en cajas de oro considerablemente más pequeñas. He aquí el susodicho.

Hamilton-920-Destacada-e1666849319498.webp


Sobre el 992E si que fue un verdadero reloj ferroviario, aunque su vida fue corta, pues las espirales creadas con Elinvar eran muy quebradizas al principio hasta que se solucionaron los problemas con los modelos 992B y 950B. Si te interesa el tema, hace unos años escribí sobre ello en este artículo, que es de donde imagino habrás sacado las imágenes.

 
  • Me gusta
  • Me encanta
Reacciones: VICENTE RAMIREZ, Jeronimus, puzzling y 10 más
Muchas gracias por tu trabajo para éste articulo compañero!!

Hasta hoy no le había podido dedicar el tiempo que merecía su lectura, y es que si hay que echarle un rato para leerlo no me quiero imaginar para escribirlo...😅 Toda mi admiración, de verdad. Si yo pudiera escribir un post así, con toda esta información, tan bien redactado y con tal cantidad de fotos, me llevaría lo menos un mes!! Muchas gracias.

Ya pondré alguna foto del mío cuando le toque que ahora mismo no lo tengo a mano...

Ahhh, y enhorabuena por la pieza también, es bien guapo el relojito 😍

Un saludo.
 
Maravilloso hilo, de esos que aportan valor real y hacen afición, porque conocer los intangibles de una pieza te hace admirar aún más la belleza de la herramienta.
Precioso modelo de Hamilton, enhorabuena.
 
Enhorabuena y gracias, @vernonsullivan, por este magnífico hilo.

Yo soy de otro equipo diferente: a mí me gustó el Hamilton Khaki desde que lo conocí (2001 aproximadamente). Pero al final confluimos en el mismo punto.

En mi caso, percibí que iba a ser un buen hilo desde el principio. Me encontraba montado en un avión en Milán, a punto de iniciar el vuelo de camino a casa (ese momento en que va entrando todo el pasaje y aprovechas para leer algo antes de tener que desconectar el móvil) así que no lo dudé, y me puse a hacer capturas de pantalla de todo tu post de apertura (33 fotografías en total) para poder leerlo con detenimiento cuando estuviese volando. Así somos los "locos" de esto.

No me falló la intuición, disfruté como un enano de la lectura :ok:

Hoy, releyendo el hilo, me he llevado la sorpresa con el post de @Ferdinand71, que complementa a la perfección el del OP :clap:y que detalla minuciosamente el camino seguido. Me ha sorprendido especialmente conocer ese Khaki en colaboración con Engineered Garments,de titanio y 36 mm. :dribble:

En mi caso tengo un Khaki Field de la etapa anterior, es decir, con fechador y con el fiabilísimo ETA 2804.

0ac7f195-542e-4ae4-85fc-d8f330736f14-1_all_62753.webp


Suele ser mi reloj de los viajes y se me hace muy cómodo. Coincido con todos los que destacáis el placer de darle cuerda. Por eso, seguramente, prefiero el calibre de los "antiguos" Khaki Mech. al H-50 con sus 80h. de reserva de marcha. Sé que puedo darle cuerda a diario a este nuevo calibre, si quiero deleitarme, pero un relojero me recomendó no hacerlo, no tener permanentemente tenso el muelle.

Por cierto, soy un enamorado de la correa tipo canvas que traía de serie mi reloj. También otra textiles que admite y que le he ido poniendo (porque lo admite todo). Especialmente una fabricada por Morellato "Jump", una nato-canvas muy especial, muy bien diseñada, pero ya no sé dónde conseguirla.

La última en llegar, y no le queda mal, es ésa de la foto que he subido, verde de nobuck. Se la compré por probar y estoy viendo que la uso mucho y que ke queda muy bien. No sé qué os parece.

Es uno de los relojes que más quiero y, en mi contra, he de decir que traiciono esa predilección por él cada vez wue descarto ponerlo, porque otros de la caja tienen más "pedigrí" ::bash::

En fin, se me olvidan cosas por decir. La gran nayoría venidas a mi mente mientras leía el hilo de esa manera tan peculiar. Gracias @vernonsullivan
 
  • Me gusta
Reacciones: Casio70, luismiguel, Rafa_Capo y 1 persona más
Atrás
Arriba Pie