Goldoff
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Gallet, histórica firma suiza fundada en La Chaux-de-Fonds en 1826 aunque más conocida en los Estados Unidos, regresa al mercado coincidiendo con su bicentenario. La marca, conocida especialmente por sus cronógrafos vinculados a la aviación, el automovilismo, la navegación y la exploración (y a algún presidente norteamericano), inicia ahora una nueva etapa como marca hermana de Breitling y con todos sus relojes fabricados dentro de la infraestructura de esta última. El relanzamiento se articula en torno a cuatro colecciones: Flying Officer, Multichron Pilot, Multichron Sport y Gallet Classics.
El Flying Officer, originalmente presentado en 1939, constituye probablemente la pieza más representativa de la nueva Gallet. Su característica principal era el bisel giratorio con anillo de ciudades, concebido para que los pilotos pudieran consultar la hora en diferentes puntos de sus rutas intercontinentales. La reedición conserva esta función de hora mundial, aunque el anillo ha sido rediseñado alrededor de 24 destinos contemporáneos. La caja mide 40 mm y se ofrecen dos configuraciones: un cronógrafo con calibre Gallet 23, basado en el Sellita SW510 y con aproximadamente 62 horas de reserva, y una versión automática equipada con el Gallet 17, basado en el Sellita SW200, con unas 41 horas de autonomía.
La familia Multichron recupera el carácter instrumental de Gallet. El Multichron Pilot, inspirado en un modelo de 1969, emplea una caja de 42 mm y el mismo calibre Gallet 23/SW510. Incorpora bisel bidireccional, fecha a las seis, escala telemétrica y agujas e índices luminiscentes. La combinación de cronógrafo y segundo huso horario mantiene así buena parte de la filosofía funcional de su antecesor.
El Multichron Sport, por su parte, recupera la relación de Gallet con el cronometraje deportivo y el automovilismo. Con 41 mm de diámetro y nuevamente el calibre Gallet 23, incorpora una escala taquimétrica para calcular velocidades medias sobre una distancia conocida. Se ofrece con esfera azul oscuro o negra, destacando en ambos casos las agujas naranjas del cronógrafo.
El capítulo más interesante desde el punto de vista de la relojería histórica lo constituyen los Gallet Classics, tres cronógrafos de cuerda manual creados para conmemorar los 200 años de la marca. Aquí aparece el calibre B09 de Breitling, movimiento manufactura de cuerda manual, con aproximadamente 70 horas de reserva de marcha. La caja se reduce a unos contenidos 38 mm, en una interpretación deliberadamente más clásica.
Los tres modelos rinden homenaje a referencias históricas concretas: el Tribute to Multichron Yachting Big Eye, inspirado en el cronógrafo de regatas de los años sesenta y su característico contador de cuenta atrás sobredimensionado; el Tribute to Multichron 45, reinterpretación de un cronógrafo destinado al cronometraje de intervalos en aviación y competición; y el Tribute to Silverlight, basado en el Multichron Navigator y su peculiar función de orientación hacia el norte.
Toda la colección comparte además un sistema de correas de cambio rápido, con una misma anchura entre asas y opciones de piel, caucho, tejido o estilo field, además de brazaletes de acero en las colecciones principales. Es una solución coherente con la vocación instrumental de los relojes y permite modificar rápidamente su configuración según el uso.
El regreso de Gallet resulta especialmente interesante porque no se limita a recuperar un nombre histórico: combina diseños directamente vinculados a su archivo con calibres actuales y, en los Classics, con un movimiento manufactura de Breitling. La propuesta mantiene así la identidad de una firma estrechamente ligada a los cronógrafos de uso profesional, pero adaptada a los estándares productivos, técnicos y comerciales de su nuevo propietario.
El Flying Officer, originalmente presentado en 1939, constituye probablemente la pieza más representativa de la nueva Gallet. Su característica principal era el bisel giratorio con anillo de ciudades, concebido para que los pilotos pudieran consultar la hora en diferentes puntos de sus rutas intercontinentales. La reedición conserva esta función de hora mundial, aunque el anillo ha sido rediseñado alrededor de 24 destinos contemporáneos. La caja mide 40 mm y se ofrecen dos configuraciones: un cronógrafo con calibre Gallet 23, basado en el Sellita SW510 y con aproximadamente 62 horas de reserva, y una versión automática equipada con el Gallet 17, basado en el Sellita SW200, con unas 41 horas de autonomía.
La familia Multichron recupera el carácter instrumental de Gallet. El Multichron Pilot, inspirado en un modelo de 1969, emplea una caja de 42 mm y el mismo calibre Gallet 23/SW510. Incorpora bisel bidireccional, fecha a las seis, escala telemétrica y agujas e índices luminiscentes. La combinación de cronógrafo y segundo huso horario mantiene así buena parte de la filosofía funcional de su antecesor.
El Multichron Sport, por su parte, recupera la relación de Gallet con el cronometraje deportivo y el automovilismo. Con 41 mm de diámetro y nuevamente el calibre Gallet 23, incorpora una escala taquimétrica para calcular velocidades medias sobre una distancia conocida. Se ofrece con esfera azul oscuro o negra, destacando en ambos casos las agujas naranjas del cronógrafo.
El capítulo más interesante desde el punto de vista de la relojería histórica lo constituyen los Gallet Classics, tres cronógrafos de cuerda manual creados para conmemorar los 200 años de la marca. Aquí aparece el calibre B09 de Breitling, movimiento manufactura de cuerda manual, con aproximadamente 70 horas de reserva de marcha. La caja se reduce a unos contenidos 38 mm, en una interpretación deliberadamente más clásica.
Los tres modelos rinden homenaje a referencias históricas concretas: el Tribute to Multichron Yachting Big Eye, inspirado en el cronógrafo de regatas de los años sesenta y su característico contador de cuenta atrás sobredimensionado; el Tribute to Multichron 45, reinterpretación de un cronógrafo destinado al cronometraje de intervalos en aviación y competición; y el Tribute to Silverlight, basado en el Multichron Navigator y su peculiar función de orientación hacia el norte.
El regreso de Gallet resulta especialmente interesante porque no se limita a recuperar un nombre histórico: combina diseños directamente vinculados a su archivo con calibres actuales y, en los Classics, con un movimiento manufactura de Breitling. La propuesta mantiene así la identidad de una firma estrechamente ligada a los cronógrafos de uso profesional, pero adaptada a los estándares productivos, técnicos y comerciales de su nuevo propietario.


Pero me gusta mucho, y buen tamaño.