C
crislealo
Forer@ Senior
Sin verificar
Cuando presenté estos dos relojes aquí no había pensado en ninguna relación entre ellos. Eran, simplemente, dos cronógrafos Omega que me interesaban por motivos distintos. Con el tiempo, y leyéndoos también, empecé a mirarlos con más calma y a entender mejor su contexto… y ahí fue cuando apareció una conexión que al principio no había visto.
El primero es un cronógrafo Omega de 1942, con el calibre 27 CHRO C12 T1. Un reloj nacido como herramienta, en una época en la que medir el tiempo era algo serio y necesario. Es un cronógrafo clásico, de rueda de pilares, pensado para funcionar y durar.
El dial fue restaurado en los años 50, cuando el reloj todavía estaba en uso, algo bastante habitual en relojes de trabajo de esa época. Mantiene detalles originales como la corona sin logotipo, propia del periodo, y una hebilla original de entonces. Lo llevo con una correa moderna de cocodrilo Omega, por una cuestión práctica, pero el reloj en sí transmite claramente que ha tenido vida.
El segundo es un Speedmaster Professional de oro, referencia 3691.50, una edición limitada de 999 unidades. Aquí el planteamiento es completamente distinto.
Este reloj no nace de una necesidad funcional, sino de una reflexión histórica. Omega lo fabricó para conmemorar los 50 años del calibre 27 CHRO C12, es decir, del mismo origen técnico al que pertenece el cronógrafo de 1942. Está en un estado excelente, con una pátina natural en el oro que me parece muy bonita, y lo acompaño con una NATO de cuero café Omega y una hebilla de 20 mm en oro macizo, también Omega.
Visto así, la relación entre ambos relojes deja de ser casual. Uno representa el origen, el otro la mirada hacia ese origen cincuenta años después. No es algo que buscara desde el principio, pero cuanto más los entiendo, más sentido tiene tenerlos juntos.
saludos y buen fin de semana
El primero es un cronógrafo Omega de 1942, con el calibre 27 CHRO C12 T1. Un reloj nacido como herramienta, en una época en la que medir el tiempo era algo serio y necesario. Es un cronógrafo clásico, de rueda de pilares, pensado para funcionar y durar.
El dial fue restaurado en los años 50, cuando el reloj todavía estaba en uso, algo bastante habitual en relojes de trabajo de esa época. Mantiene detalles originales como la corona sin logotipo, propia del periodo, y una hebilla original de entonces. Lo llevo con una correa moderna de cocodrilo Omega, por una cuestión práctica, pero el reloj en sí transmite claramente que ha tenido vida.
El segundo es un Speedmaster Professional de oro, referencia 3691.50, una edición limitada de 999 unidades. Aquí el planteamiento es completamente distinto.
Este reloj no nace de una necesidad funcional, sino de una reflexión histórica. Omega lo fabricó para conmemorar los 50 años del calibre 27 CHRO C12, es decir, del mismo origen técnico al que pertenece el cronógrafo de 1942. Está en un estado excelente, con una pátina natural en el oro que me parece muy bonita, y lo acompaño con una NATO de cuero café Omega y una hebilla de 20 mm en oro macizo, también Omega.
Visto así, la relación entre ambos relojes deja de ser casual. Uno representa el origen, el otro la mirada hacia ese origen cincuenta años después. No es algo que buscara desde el principio, pero cuanto más los entiendo, más sentido tiene tenerlos juntos.
saludos y buen fin de semana
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