Goldoff
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La semana pasada recibí un email un tanto peculiar cuyo asunto rezaba "marca suiza de relojes schaefer-and-companions".
El texto:
Hola Anton,
mi marca de relojes mecánicos, basada en Suiza, es reciente y está enfocada en artesanía (esmalte, grabado, marquetería, micro-pintura...)
Estaré de paso en Madrid esta semana y en Barcelona a principio de la semana que viene. Si estás en una de estas ciudades y tienes tiempo, será un placer conocerte y presentarte mi marca.
y lo firmaba Christophe Schaefer.
Obviamente, lo primero que hice fue ir a la página web (difícil de encontrar si no la conoces de antemano: https://schaefer-and-companions.art/ ) y quedarme viendo unos relojes que no había visto nunca. No ya por la marca, sino porque sus formas eran cualquier cosa menos convencionales.
Llamativos es una forma de decirlo.
schaefer-and-companions.art
Mi primer impulso, lo confieso, fue ignorar el email pero, después de un fin de semana en (el) frío, el lunes le escribí diciéndole que podríamos vernos al día siguiente. Me encuentro con un tipo jovial -¿cincuentayalgo?- que habla un español perfecto aunque con cierto acento francés (luego supe que pasó sus primeros 30 años en España. Madre francesa, padre alemán, afincado ahora en Suiza, tres nacionalidades...). Pero lo que me deja un tanto sin aliento es su vida profesional: trabajó mano a mano con el mismísimo Günther Blumlein en la recuperación de IWC (y la creación, sí, creación, de Lange), conoció de primera mano el trabajo de Kurt Klaus (el relojero detrás del Da Vinci, el calendario perpetuo de IWC a partir de un Valjoux 7750, y de tantas otras maravillas). Me habló de Henry-John Belmont, el responsable de JLC (que entraba en el pack de la división relojera de VDO)... Belmont es el hijo del fundador de YEMA, del que yo conocía la historia por mi reciente -y ya terminada- relación con la marca. Pasó por Maurice Lacroix y Victorinox, conocemos a gente en común...
Casi se nos olvidan los relojes. Pero antes de mostrármelos hubo tiempo para contarme que su trabajo real -el que le da de comer y le permite esta aventura- es el de dealer de calibres: compra y vende ETAs, Sellitas y Soprods (también La Joux Perret), comprando a los que tienen sobre-stock (porque ellos mismos compraron mucho para obtener precio) y vendiendo a micromarcas que no tienen acceso directo a los fabricantes. Además, tiene su oficina *dentro* de un taller de decoración de calibres bajo demanda. Y parece que se divierte.
Su propuesta (Schaefer and Companions) tiene un parecido -lejano- a la de Max Busser y sus Friends, pero menos ambiciosa: proponer arte en la esfera sobre una base común -el propio reloj, cuya caja y agujas ha diseñado él mismo. Sobre la caja, y antes de que se organice el grupo de haters, decir que esta de 43 mm y doce 'puntas' es un primer estadio, y que ya está diseñada una caja "Octo" de 39 mm. De hecho, puede verse en su página, donde también se pueden ver los precios de cada modelo. Montan ETA 2824 con la masa oscilante personalizada y el puente decorado con perlage.
Así, los Companions son los artistas: pintores (micro-pintura), esmaltadores o artesanos de la marquetería, que intervienen bien en la esfera completa, bien en el disco a las seis, dando a cada reloj un aspecto único. En este último caso la esfera misma presenta un estampado que simula un guilloché tipo infinity, aunque Christophe se plantea un guillochage real en una próxima etapa.
Esas agujas tiene su propia personalidad
Si has llegado hasta aquí tal vez quieras ver las fotos que tomé durante nuestra charla. Gustos al margen, debo decir que la caja de 43 mm (acero, alguna tratada con IP antracita) es sorprendentemente cómoda Y digo 'sorprendentemente' porque vista en la mano no aparenta tener demasiadas curvas como para ser tan ergonómica. No llevé un calibre (pie de rey) ni le pregunté, pero calculo que tendrá unos 16 mm de grosor.
Algunos modelos justifican sus doce facetas (puntas) al coincidir no sólo con los índices horarios sino que el realce muestra las distintas fases de la luna. Y hablando de puntas, la segundera se reduce a un botón central con una estrella de siete puntas (no cinco, no seis).
Algunas muestras de la artista 'marquetera' en paja cuyos precios, según me dijo, inciden significativamente en el del reloj completo.
Esto sí que es un sol...
El proyecto se inició hace más o menos un año, y Schaefer tiene claro que han de pasar al menos cuatro más para saber si su idea de 1+1=3 tiene éxito. Entusiasmo no le falta. Tampoco ideas.
Como reflexión personal final, no hay que sacar conclusiones solo por las fotos. Ver está bien, pero es mucho mejor poder tocar.
El texto:
Hola Anton,
mi marca de relojes mecánicos, basada en Suiza, es reciente y está enfocada en artesanía (esmalte, grabado, marquetería, micro-pintura...)
Estaré de paso en Madrid esta semana y en Barcelona a principio de la semana que viene. Si estás en una de estas ciudades y tienes tiempo, será un placer conocerte y presentarte mi marca.
y lo firmaba Christophe Schaefer.
Obviamente, lo primero que hice fue ir a la página web (difícil de encontrar si no la conoces de antemano: https://schaefer-and-companions.art/ ) y quedarme viendo unos relojes que no había visto nunca. No ya por la marca, sino porque sus formas eran cualquier cosa menos convencionales.
Llamativos es una forma de decirlo.
Schaefer & Companions
Schaefer & Companions is a Swiss microbrand creating artistic and métiers d’art watches, crafting one-of-a-kind handcrafted timepieces with contemporary artists.
Mi primer impulso, lo confieso, fue ignorar el email pero, después de un fin de semana en (el) frío, el lunes le escribí diciéndole que podríamos vernos al día siguiente. Me encuentro con un tipo jovial -¿cincuentayalgo?- que habla un español perfecto aunque con cierto acento francés (luego supe que pasó sus primeros 30 años en España. Madre francesa, padre alemán, afincado ahora en Suiza, tres nacionalidades...). Pero lo que me deja un tanto sin aliento es su vida profesional: trabajó mano a mano con el mismísimo Günther Blumlein en la recuperación de IWC (y la creación, sí, creación, de Lange), conoció de primera mano el trabajo de Kurt Klaus (el relojero detrás del Da Vinci, el calendario perpetuo de IWC a partir de un Valjoux 7750, y de tantas otras maravillas). Me habló de Henry-John Belmont, el responsable de JLC (que entraba en el pack de la división relojera de VDO)... Belmont es el hijo del fundador de YEMA, del que yo conocía la historia por mi reciente -y ya terminada- relación con la marca. Pasó por Maurice Lacroix y Victorinox, conocemos a gente en común...
Casi se nos olvidan los relojes. Pero antes de mostrármelos hubo tiempo para contarme que su trabajo real -el que le da de comer y le permite esta aventura- es el de dealer de calibres: compra y vende ETAs, Sellitas y Soprods (también La Joux Perret), comprando a los que tienen sobre-stock (porque ellos mismos compraron mucho para obtener precio) y vendiendo a micromarcas que no tienen acceso directo a los fabricantes. Además, tiene su oficina *dentro* de un taller de decoración de calibres bajo demanda. Y parece que se divierte.
Su propuesta (Schaefer and Companions) tiene un parecido -lejano- a la de Max Busser y sus Friends, pero menos ambiciosa: proponer arte en la esfera sobre una base común -el propio reloj, cuya caja y agujas ha diseñado él mismo. Sobre la caja, y antes de que se organice el grupo de haters, decir que esta de 43 mm y doce 'puntas' es un primer estadio, y que ya está diseñada una caja "Octo" de 39 mm. De hecho, puede verse en su página, donde también se pueden ver los precios de cada modelo. Montan ETA 2824 con la masa oscilante personalizada y el puente decorado con perlage.
Así, los Companions son los artistas: pintores (micro-pintura), esmaltadores o artesanos de la marquetería, que intervienen bien en la esfera completa, bien en el disco a las seis, dando a cada reloj un aspecto único. En este último caso la esfera misma presenta un estampado que simula un guilloché tipo infinity, aunque Christophe se plantea un guillochage real en una próxima etapa.
Esas agujas tiene su propia personalidad
Si has llegado hasta aquí tal vez quieras ver las fotos que tomé durante nuestra charla. Gustos al margen, debo decir que la caja de 43 mm (acero, alguna tratada con IP antracita) es sorprendentemente cómoda Y digo 'sorprendentemente' porque vista en la mano no aparenta tener demasiadas curvas como para ser tan ergonómica. No llevé un calibre (pie de rey) ni le pregunté, pero calculo que tendrá unos 16 mm de grosor.
Algunos modelos justifican sus doce facetas (puntas) al coincidir no sólo con los índices horarios sino que el realce muestra las distintas fases de la luna. Y hablando de puntas, la segundera se reduce a un botón central con una estrella de siete puntas (no cinco, no seis).
Algunas muestras de la artista 'marquetera' en paja cuyos precios, según me dijo, inciden significativamente en el del reloj completo.
El proyecto se inició hace más o menos un año, y Schaefer tiene claro que han de pasar al menos cuatro más para saber si su idea de 1+1=3 tiene éxito. Entusiasmo no le falta. Tampoco ideas.
Como reflexión personal final, no hay que sacar conclusiones solo por las fotos. Ver está bien, pero es mucho mejor poder tocar.