¿Te digo una cosa?
ME GUSTAN las marcas de mi submariner. Las del brazalete, las del bisel, las de la caja. Todas. Sé cómo y dónde se han hecho la mayoría de ellas. Al menos las más importantes. Las últimas al quitarme la mochila de la espalda, después de 5 horas de marcha, por un desfiladero de medio metro de ancho, tragando polvo, con 40 grados y sudor, mucho sudor. Recuerdo ver mi submariner sudado, con mi compañera al lado y ser feliz, completamente feliz. En este momento veo las cicatrices de mi submariner y lo recuerdo. Y eso es lo que vale.
Hace tiempo que pienso en ir desde Bilbao al SAT de Serrano en Madrid para que le quiten los arañazos. Porque a mi Sub no le quiero llevar a cualquier sitio, aunque sea bueno. Si puedo, lo llevo al mejor. Pero después de darle vueltas, NO quiero que lo pulan. Quiero ver sus marcas todos los días. Me gusta, le dan personalidad al reloj.
¿Sabes una cosa? Reconozco que no tengo grandes conocimientos técnicos sobre relojes, aunque cada día, gracias al foro, aprendo algo nuevo. Pero conozco a pocas personas que amen a sus relojes como yo. Y eso es lo que importa.
Por tanto, ¿merece la pena "cambiar" tu reloj? ¿No te gustaría ver tu reloj envejecido, al igual que tú, dentro de 30 años? ¿No te gusta sentarte un sábado por la noche, con un buen puro y una copa, a contemplar tu reloj, ver sus cicatrices, su pasado unido al tuyo y recordar?
Sí, llegará el momento en que tenga que pasar una revisión. Pero por favor, lo justo. Que no le quiten las cicatrices. Que no me las quiten a mí, porque me robarían mi esencia.
Un saludo.