Lo que también creo es que a veces se pierde la perspectiva de que hay personas que tienen cantidades de dinero inimaginables y caprichos acordes con su situación económica.
Tuve un Gerente de Empresa que pasó una etapa de su vida como “chico para todo” de una importante familia inglesa propietaria de varios hoteles de lujo. Actuaba como guardaespaldas y solucionaba problemas urgentes de todo tipo. Un día, bien entrada la tarde le llamaron porque uno de los directores de cine más conocidos del mundo que estaba alojado en uno de los hoteles tenía un problema gordo que había que solucionar. Resultaba que había una maqueta antigua de un velero muy valiosa de la que se había encaprichado su hijo ¡para jugar con ella durante el baño antes de irse a dormir! Y quería ese barquito, ningún otro. El caso es que tuvo que ir a hablar con el Director del Hotel y decirle que si lo pedía el cliente que adelante. La maqueta quedó destrozada y costó varios miles de libras volverla a poner en condiciones. El cliente lo pagó sin problemas. Se ve que para el padre no escuchar los gritos de su hijo durante ese rato valía lo que pagó. Hay personas que tienen cifras tan enormes que uno no las puede ni imaginar.
No digo que sea un caso de estos… pero…
Pues yo creo que es un ejemplo que bien resume el caso del sentido común…
Este director de cine seguramente tenía asumido el pagar un destrozo y tener paz mientras su hijo se bañaba con el barco…
Y aquí opino que el culpable era este director siendo padre al educar a su hijo. Consentir todo lo que un niño pida es malcriarlo, mal educarlo y convertirlo en una persona caprichosa, impertinente y prepotente.
Es todo una cuestión de educación y de sentido común. Y una educación correcta enseña muchas cosas más que solo los modales y el código de etiqueta.
Personalmente conozco a un magnate del petróleo que se hizo patriota chipriota para evitar pagar los impuestos de su país natal.
Este señor invirtió más de 30 millones en personalizar un Boeing y convertirlo en un apartamento flotante ya que pasa media vida viajando (de hecho el piloto es su persona de confianza).
Pues cuando este señor viaja y se hospeda en los mejores hoteles, ¿podríais creer que hace a su secretaria bajar a un supermercado para comprarle una botella de agua?… pagar el servicio de hotel por una simple botella de agua le parece absurdo pudiendo permitirse pagar tantas como quisiera. Muchos pensarán que es algo miserable y ridículo para su riqueza, otros lo verán correcto y de sentido común… ¿qué opinión está en lo cierto?
Otro ejemplo, a un banquero nacional muy conocido que se jubiló hace poco tiempo le terminé personalmente un proyecto en su casa de playa en Costa del Sol donde tiene incluso un pequeño campo de golf. Pues de unas tumbonas de jardín que pidió, se negó a comprar las colchonetas porque le parecían innecesariamente caras… estamos hablando de 2.024, cada colchoneta costaba unos 1.000€. Pidió 4 tumbonas sin las colchonetas (el modelo de hecho no necesita necesariamente la colchoneta porque el soporte donde se tumba el cuerpo es un tensor textil, pero desde luego la colchoneta da un confort muy superior al de no llevarla…)
Creo que se esta desvirtuando el valor del dinero con tantas RRSS y publicidad
Desde luego quienes vienen nacidos de cuna en familias de gran riqueza suelen gastar más sin valorar el dispendio. Pero quienes se han hecho ricos y lo han hecho creando sus empresas con trabajo y esfuerzo valoran mucho más y analizan este tipo de escenarios (me refiero al del caso del hilo que nos ocupa) desestimando el desembolso muchas veces.