6aly
Habitual
Sin verificar
La castaña y el reloj
Llega el otoño… y con él, las castañas.Y con las castañas, también me vuelve el recuerdo de aquel día en que entró un cliente en el taller para cambiar una pila.
Mientras lo atendía, me soltó:
—Usted sufre en silencio.
—¿Y usted cómo lo sabe?
—Porque parece que está sentado encima de un hormiguero.
Y, acto seguido, me regaló una castaña.
A la vista de los resultados, entre pila y pila me dediqué a vender de todo un poco: relojes vintage, cacharrería, cuentos, pelotas y, cómo no, castañas… incluso pelotas con manual de uso.
Vamos, que en aquel taller lo mismo se arreglaba un reloj que se vendía cualquier cosa que tuviera un poco de historia y la pátina del paso del tiempo.
Y todo, en buena medida, gracias a la crisis del cuarzo, que obligó a más de un relojero a buscarse la vida fuera de la relojería tradicional.
Al final, va a resultar que lo único que no necesita mantenimiento es la nostalgia.
CONSEJOS DE LA ABUELA:
La castaña pilonga
La castaña pilonga
Según una antigua creencia, para reducir las hemorroides, y sus molestias, basta con llevar una castaña pilonga (o de Indias), en el bolsillo, o lugar que este en contacto con nuestro cuerpo.
Evitar bolsas de plástico, es una semilla y precisa respirar.
Reponerla por otra si apreciamos que se agrieta.
Poema Objetode Galy, a la castaña loca.
El erotismo, de la castaña pilonga
La castaña loca o de indias, es dura y amarga, como la vida misma,
agraciada con areola, como si pezón de hembra fuera, de piel tersa y
oscura, de insinuante curvas y redondez, hermosa, por donde quiera que
la vieras, por delante y por detrás, la que el tiempo cruel, arrebata su
hermosura, descolore, arruga, agrieta, y como todo lo que nace, está
condenado morir, dura, lo que dura, dura.
Galy, 1986.
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