naaaaa, es un clásico de todo relojero.
Hay una anécdota de una lira de Rolex de dama, que salió volando a la ceja del relojero, que ni se dio cuenta.
Y luego de revolver todo sin más remedio, fue a conseguir otra,
cuando entró a la casa de fornituras, el forniturista le dijo "no se mueva..." y con una brusela tomó la lira de su ceja.
Cosa de no creer.
Aquella historia que una mosca se llevó la rueda de escape, ya me parece una demasiado