• El foro de relojes de habla hispana con más tráfico de la Red, donde un reloj es algo más que un objeto que da la hora. Relojes Especiales es el punto de referencia para hablar de relojes de todas las marcas, desde Rolex hasta Seiko, alta relojería, relojes de pulsera y de bolsillo, relojería gruesa y vintages, pero también de estilográficas. Además, disponemos de un foro de compraventa donde podrás encontrar el reloj que buscas al mejor precio. Para poder participar tendrás que registrarte.

    IMPORTANTE: Asegúrate de que tu dirección de email no está en la lista Robinson (no publi), porque si lo está no podremos validar tu alta.

Breguet No. 160, la historia del reloj Breguet para Maria Antonieta.

Rafa_Capo

Rafa_Capo

Forer@ Senior
Verificad@ con 2FA
Debido a que mi señora es historiadora del arte, además de una apasionada total de la historia en general, ha llegado hasta mi esta historia que os comparto, andaba ella oyendo un podcast sobre la mencionada reina de Francia, aunque por poco tiempo, dejó huella, tenía una forma de ser que digamos no fue muy popular entre los franceses, además eso de que fuera de Austria tampoco es que le apasionara a la corte de la época, total, que mi querida me contó la historia a sabiendas que me iba a encantar y aquí estoy para compartirla con vosotros, montando una especie de artículo cogiendo fuentes de aquí y allá para tratar de resumiroslo y contarlo de la mejor manera posible, ya que me parece un historia interesantísima.

En sus días, la reina fue una de las más fervientes admiradoras de las creaciones de A.-L. Breguet. En la corte francesa de los años 1780, el relojero no podía desear una mejor admiradora, además de poseer varios diseños del maestro relojero, María Antonieta lo recomendaba con mucho entusiasmo a todo el reino, así como a los miembros más excelsos de la corte. Gracias a ella, no pocas figuras destacadas, incluyendo a emperadores y enviados diplomáticos entre los que figuraban Axel de Fersen, pronto se vieron seducidas por las obras de Breguet, consolidando su reputación en Europa y más allá de sus fronteras.

1756293150167.webp


En 1783 el señor Breguet recibió una orden increíble y misteriosa de un oficial de guardia de la reina, que era lograr para ella un reloj que incorpore todas las complicaciones y todas las mejoras conocidas hasta el momento. No había límite en términos de tiempo o precio y siempre como fuera posible, el oro debía sustituir a otro metal.

1756292696895.webp


De cualquier manera, el reto inspiró a Breguet... pero pasarían 44 años antes de que el reloj estuviera listo.
Uno de los problemas fue que al principio de los 1780, Francia estaba al borde de un cambio sísmico.
Versalles y París vivían dos realidades distintas. En la primera la del espectáculo y la opulencia mientras que en la capital francesa todo era enfermedad y pobreza.
En julio de 1789, con los precios de pan más altos que nunca, una multitud hambrienta y furiosa tomó la fortaleza de la Bastilla y desfiló con la cabeza del gobernador en una pica por las calles de París.
La Revolución Francesa había empezado.

A nivel personal, los eventos fueron calamitosos para Breguet.
El relojero apoyaba la Revolución, pero a medida que se tornó más sangrienta, cualquier persona sospechosa de sentir alguna simpatía por los odiados reyes estaba en peligro. Y Breguet tenía vínculos con la corte pues le vendía sus creaciones. Respecto a su negocio, sus clientes fueron perdiendo la cabeza o huyendo del país.

En 1793 Breguet regresó a su nativa suiza y se llevó el Marie Antoinette, aún sin terminar.
El reloj estaba a salvo, pero la reina no tuvo la misma suerte.
El 16 de octubre de ese año, fue llevada a la Plaza de la Revolución. Tenía un sencillo reloj Breguet abrochado a su vestido, que contaba sus minutos finales.
A las 12:15, la cuchilla de la guillotina le cortó la cabeza.

1756293620263.webp


Pasarían dos años antes de que Breguet retornara a París en 1795, cargado de ideas que fue realizando en rápida sucesión, como el resorte regulador espira Breguet, un nuevo mecanismo de escape que no requería lubricación y el tourbillon, un mecanismo especial para evitar los efectos de la gravedad.
Versalles había desaparecido pero había una nueva corte, la de Napoleón Bonaparte, a la que Breguet le hacia relojes.

Breguet era el relojero más famoso del mundo y lo recompensaron con el máximo galardón de Francia: la Legion d'Honneur.
La aclamación no lo distrajo de su obsesión. Todo lo que ganaba era canalizado hacia la que sería su obra maestra.
Pero el tiempo, que tan bellamente contaba, también pasaba para él y en septiembre de 1823 se le acabó.
El maestro estaba muerto pero su trabajo aún estaba incompleto.
El reloj que Breguet había estado perfeccionando por cuatro décadas fue finalmente terminado por su hijo, el último día de 1827.

Su primer dueño registrado fue el marqués de la Groye, quien había sido paje de María Antonieta.
Cuando el marqués falleció, el reloj estaba en el taller de los Breguet así que la familia volvió a custodiarlo.
A finales del siglo XIX volvió al mercado y fue comerciado discretamente por varios coleccionistas.
En 1917 el industrialista británico y coleccionista apasionado Sir David Salomons lo compró.

Solomons adquirió más de 100 relojes hechos Breguet. Legó la colección a su hija quien la donó al Museo de Arte Islámico en Israel, un improbable destino final para el Marie Antoinette. Pero allá protagonizó otro extraordinario evento.
El Marie Antoinette estuvo en su caja de cristal, en silencio y lejos del mundo de los aficionados a los relojes hasta 1983, cuando el más fabuloso reloj del mundo fue robado en el más grande atraco de relojes de la historia.

A eso de la media noche del 15 de abril de ese año, un hombre delgado vestido de negro entró al museo por una estrecha ventana.
Cortó círculos en los vidrios de los gabinetes y cuidadosamente sacó más de 100 relojes antiguos, algunas pinturas y un par de libros.
Tuvo tiempo de fumarse unos cigarrillos y se fue con una carga valuada en millones y millones de dólares.
La policía buscó por todas partes pero no encontró ningún rastro del Marie Antoinette, la pieza más valiosa del tesoro robado.

En 2005 se agotaron las esperanzas y el dueño de la marca Breguet, Nicolas Hayek, anunció el ambicioso plan de crear una replica del desvanecido reloj.
Con la ayuda de unas pocas fotografías y detalles encontrados en los archivos Breguet, un equipo de ingenieros dedicó dos años ha producir a mano 823 componentes y armar la asombrosa pieza.

Cuando estaban a punto de presentar la réplica, un comerciante de antigüedades llamado Zion Jakobov se comunicó con la curadora Rachel Hasson y le dijo que un abogado tenía la invaluable colección de Breguets del museo.
Hasson dudó hasta que se encontró cara a cara con el Marie Antoinette.
96 de los 106 relojes fueron recuperados.
Habían sido robados por un hombre llamado Na'aman Diller quien era un gran ladrón pero terrible vendedor.
Temiendo que lo descubrieran, dejó lo que robó en cajas de seguridad durante 23 años. Murió de cáncer en 2004 pero poco antes le confesó a su esposa lo que había hecho.
Fue ella quien contrató al abogado que empezó a hacer llamadas para organizar la devolución.

El Marie Antoinette volvió a ser la pieza principal de la colección del museo. Sólo que ahora está en una caja y una habitación considerablemente más seguros.


El reloj está integrado por 823 componentes, y debía contener todas las complicaciones conocidas en la época en la que se concibió, incluidas las siguientes:
  • Reloj
  • Hora solar
  • Reserva de cuerda
  • Calendario perpetuo
  • Repetidor de minutos
  • Termómetro
  • Cronógrafo
  • Amortiguación (un sistema de protección contra golpes, invención propia de Breguet)
  • Repetidor de minutos
  • Cuerda automática
  • Segundero independiente
Incluso para los estándares de la época, era una pieza astronómicamente cara. Se utilizaron los materiales más valiosos (incluidos oro, platino, rubíes y zafiros) sin límite de tiempo o costo. El reloj está revestido de oro, con una esfera transparente que muestra el complicado movimiento de los engranajes en su interior. Breguet utilizó zafiros en el mecanismo para reducir la fricción.

Los registros de la empresa Breguet indican que los costes de fabricación llegaron a la colosal suma de 30.000 francos. Esto es más de seis veces el coste de la otra gran obra de Breguet, el nº 92, que se vendió al duque de Preslin por 4.800 francos.

1756292767352.webp


“Marie-Antoinette” número 1160, construido en base a las investigaciones de archivos y dibujos originales:

1756294571691.webp


Espero que hayáis disfrutado con la historia tanto como yo contándola.

Un saludo!

1756293007414.webp
 
Última edición:
  • Me gusta
  • Me encanta
Reacciones: agulla, Krakatoa, Jeronimus y 28 más
Maravilloso articulo, muy interesante y muy bien contado. Muchas gracias!
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
La verdad es que la historia de este reloj es tan asombrosa o más que el reloj mismo! Lo que no sabía es que el original volvía a estar expuesto! Muchas gracias por compartir!
 
  • Me gusta
  • Me encanta
Reacciones: xsagasta y Rafa_Capo
Fascinante!!! Vaya historia 👏🏼👏🏼 muchísimas gracias por compartirla con todos nosotros y por hacerlo tan bien y el reloj una auténtica maravilla y obra de arte.
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Pues sí que me ha gustado esta historia, lo tiene todo... da para novela, igual ya existe.

Gracias por traerlo Rafa.
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Debido a que mi señora es historiadora del arte, además de una apasionada total de la historia en general, ha llegado hasta mi esta historia que os comparto, andaba ella oyendo un podcast sobre la mencionada reina de Francia, aunque por poco tiempo, dejó huella, tenía una forma de ser que digamos no fue muy popular entre los franceses, además eso de que fuera de Austria tampoco es que le apasionara a la corte de la época, total, que mi querida me contó la historia a sabiendas que me iba a encantar y aquí estoy para compartirla con vosotros, montando una especie de artículo cogiendo fuentes de aquí y allá para tratar de resumiroslo y contarlo de la mejor manera posible, ya que me parece un historia interesantísima.

En sus días, la reina fue una de las más fervientes admiradoras de las creaciones de A.-L. Breguet. En la corte francesa de los años 1780, el relojero no podía desear una mejor admiradora, además de poseer varios diseños del maestro relojero, María Antonieta lo recomendaba con mucho entusiasmo a todo el reino, así como a los miembros más excelsos de la corte. Gracias a ella, no pocas figuras destacadas, incluyendo a emperadores y enviados diplomáticos entre los que figuraban Axel de Fersen, pronto se vieron seducidas por las obras de Breguet, consolidando su reputación en Europa y más allá de sus fronteras.

Ver el archivos adjunto 3332483

En 1783 el señor Breguet recibió una orden increíble y misteriosa de un oficial de guardia de la reina, que era lograr para ella un reloj que incorpore todas las complicaciones y todas las mejoras conocidas hasta el momento. No había límite en términos de tiempo o precio y siempre como fuera posible, el oro debía sustituir a otro metal.

Ver el archivos adjunto 3332469

De cualquier manera, el reto inspiró a Breguet... pero pasarían 44 años antes de que el reloj estuviera listo.
Uno de los problemas fue que al principio de los 1780, Francia estaba al borde de un cambio sísmico.
Versalles y París vivían dos realidades distintas. En la primera la del espectáculo y la opulencia mientras que en la capital francesa todo era enfermedad y pobreza.
En julio de 1789, con los precios de pan más altos que nunca, una multitud hambrienta y furiosa tomó la fortaleza de la Bastilla y desfiló con la cabeza del gobernador en una pica por las calles de París.
La Revolución Francesa había empezado.

A nivel personal, los eventos fueron calamitosos para Breguet.
El relojero apoyaba la Revolución, pero a medida que se tornó más sangrienta, cualquier persona sospechosa de sentir alguna simpatía por los odiados reyes estaba en peligro. Y Breguet tenía vínculos con la corte pues le vendía sus creaciones. Respecto a su negocio, sus clientes fueron perdiendo la cabeza o huyendo del país.

En 1793 Breguet regresó a su nativa suiza y se llevó el Marie Antoinette, aún sin terminar.
El reloj estaba a salvo, pero la reina no tuvo la misma suerte.
El 16 de octubre de ese año, fue llevada a la Plaza de la Revolución. Tenía un sencillo reloj Breguet abrochado a su vestido, que contaba sus minutos finales.
A las 12:15, la cuchilla de la guillotina le cortó la cabeza.

Ver el archivos adjunto 3332488

Pasarían dos años antes de que Breguet retornara a París en 1795, cargado de ideas que fue realizando en rápida sucesión, como el resorte regulador espira Breguet, un nuevo mecanismo de escape que no requería lubricación y el tourbillon, un mecanismo especial para evitar los efectos de la gravedad.
Versalles había desaparecido pero había una nueva corte, la de Napoleón Bonaparte, a la que Breguet le hacia relojes.

Breguet era el relojero más famoso del mundo y lo recompensaron con el máximo galardón de Francia: la Legion d'Honneur.
La aclamación no lo distrajo de su obsesión. Todo lo que ganaba era canalizado hacia la que sería su obra maestra.
Pero el tiempo, que tan bellamente contaba, también pasaba para él y en septiembre de 1823 se le acabó.
El maestro estaba muerto pero su trabajo aún estaba incompleto.
El reloj que Breguet había estado perfeccionando por cuatro décadas fue finalmente terminado por su hijo, el último día de 1827.

Su primer dueño registrado fue el marqués de la Groye, quien había sido paje de María Antonieta.
Cuando el marqués falleció, el reloj estaba en el taller de los Breguet así que la familia volvió a custodiarlo.
A finales del siglo XIX volvió al mercado y fue comerciado discretamente por varios coleccionistas.
En 1917 el industrialista británico y coleccionista apasionado Sir David Salomons lo compró.

Solomons adquirió más de 100 relojes hechos Breguet. Legó la colección a su hija quien la donó al Museo de Arte Islámico en Israel, un improbable destino final para el Marie Antoinette. Pero allá protagonizó otro extraordinario evento.
El Marie Antoinette estuvo en su caja de cristal, en silencio y lejos del mundo de los aficionados a los relojes hasta 1983, cuando el más fabuloso reloj del mundo fue robado en el más grande atraco de relojes de la historia.

A eso de la media noche del 15 de abril de ese año, un hombre delgado vestido de negro entró al museo por una estrecha ventana.
Cortó círculos en los vidrios de los gabinetes y cuidadosamente sacó más de 100 relojes antiguos, algunas pinturas y un par de libros.
Tuvo tiempo de fumarse unos cigarrillos y se fue con una carga valuada en millones y millones de dólares.
La policía buscó por todas partes pero no encontró ningún rastro del Marie Antoinette, la pieza más valiosa del tesoro robado.

En 2005 se agotaron las esperanzas y el dueño de la marca Breguet, Nicolas Hayek, anunció el ambicioso plan de crear una replica del desvanecido reloj.
Con la ayuda de unas pocas fotografías y detalles encontrados en los archivos Breguet, un equipo de ingenieros dedicó dos años ha producir a mano 823 componentes y armar la asombrosa pieza.

Cuando estaban a punto de presentar la réplica, un comerciante de antigüedades llamado Zion Jakobov se comunicó con la curadora Rachel Hasson y le dijo que un abogado tenía la invaluable colección de Breguets del museo.
Hasson dudó hasta que se encontró cara a cara con el Marie Antoinette.
96 de los 106 relojes fueron recuperados.
Habían sido robados por un hombre llamado Na'aman Diller quien era un gran ladrón pero terrible vendedor.
Temiendo que lo descubrieran, dejó lo que robó en cajas de seguridad durante 23 años. Murió de cáncer en 2004 pero poco antes le confesó a su esposa lo que había hecho.
Fue ella quien contrató al abogado que empezó a hacer llamadas para organizar la devolución.

El Marie Antoinette volvió a ser la pieza principal de la colección del museo. Sólo que ahora está en una caja y una habitación considerablemente más seguros.


El reloj está integrado por 823 componentes, y debía contener todas las complicaciones conocidas en la época en la que se concibió, incluidas las siguientes:
  • Reloj
  • Hora solar
  • Reserva de cuerda
  • Calendario perpetuo
  • Repetidor de minutos
  • Termómetro
  • Cronógrafo
  • Amortiguación (un sistema de protección contra golpes, invención propia de Breguet)
  • Repetidor de minutos
  • Cuerda automática
  • Segundero independiente
Incluso para los estándares de la época, era una pieza astronómicamente cara. Se utilizaron los materiales más valiosos (incluidos oro, platino, rubíes y zafiros) sin límite de tiempo o costo. El reloj está revestido de oro, con una esfera transparente que muestra el complicado movimiento de los engranajes en su interior. Breguet utilizó zafiros en el mecanismo para reducir la fricción.

Los registros de la empresa Breguet indican que los costes de fabricación llegaron a la colosal suma de 30.000 francos. Esto es más de seis veces el coste de la otra gran obra de Breguet, el nº 92, que se vendió al duque de Preslin por 4.800 francos.

Ver el archivos adjunto 3332470

“Marie-Antoinette” número 1160, construido en base a las investigaciones de archivos y dibujos originales:

Ver el archivos adjunto 3332498

Espero que hayáis disfrutado con la historia tanto como yo contándola.

Un saludo!

Ver el archivos adjunto 3332480
Muchas gracias por tu historia y el tiempo que has dedicado!
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Me ha encantado leer la historia, que me era totalmente desconocida, muchas gracias por dedicar el tiempo para contarla tan bien
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Conocía la historia pero es bonito volver a recordarla, sobre todo si está tan bien contada. ¡Gracias por tomarte el tiempo!
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Muchas gracias por tomarte tu tiempo y compartirlo con nosotros, no sabía de esta historia fascinante.
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Fabuloso‼️
Muchas gracias por compartirlo
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Excente historia excelentemente contada. Yo mismo tuve la suerte de estar a pocos centímetros de la réplica -pues eso es- del Maria Antonieta durante mi visita a la Manufactura. Lo conté aquí:

 
  • Me gusta
  • Me encanta
Reacciones: SALINT, miquel99, Rafa_Capo y 1 persona más
Me encantan este tipo de historias, gracias por traérnosla... La disfruté un montón.
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Me encanta la historia y esta que nos ofreces es muy interesante y muy bien contada. Gracias por compartir y un saludo
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Muchas gracias por traer la historia, la desconocía totalmente y me ha encantado 🥰
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Excente historia excelentemente contada. Yo mismo tuve la suerte de estar a pocos centímetros de la réplica -pues eso es- del Maria Antonieta durante mi visita a la Manufactura. Lo conté aquí:

Alucinado con tu visita jefe, debe ser una de las manufacturas más impresionantes de ver. Me he visto también el vídeo que publicabas, menuda maestría para hacer la cadena… por favor! Y tener la réplica delante de ti, mamma mía! Gracias por compartirlo, me ha encantado.

Pd: Me he quedado intrigado con esto… “Lo que no me quedó claro es cómo diferencian las distintas series de 5500 relojes. Cuando tenga datos sobre eso, editaré”
 
  • Me gusta
Reacciones: miquel99
Estupenda historia y muy bien contada. Gracias por ilustrarnos.
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Otro trozo de historia de la que no me enteraría sino fuera por este foro y los aficionad@s como tú y otr@s que formáis parte de él .
Muchas gracias.
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Fascinante historia que no conocía,, gracias por acercarla,, un saludo
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Debido a que mi señora es historiadora del arte, además de una apasionada total de la historia en general, ha llegado hasta mi esta historia que os comparto, andaba ella oyendo un podcast sobre la mencionada reina de Francia, aunque por poco tiempo, dejó huella, tenía una forma de ser que digamos no fue muy popular entre los franceses, además eso de que fuera de Austria tampoco es que le apasionara a la corte de la época, total, que mi querida me contó la historia a sabiendas que me iba a encantar y aquí estoy para compartirla con vosotros, montando una especie de artículo cogiendo fuentes de aquí y allá para tratar de resumiroslo y contarlo de la mejor manera posible, ya que me parece un historia interesantísima.

En sus días, la reina fue una de las más fervientes admiradoras de las creaciones de A.-L. Breguet. En la corte francesa de los años 1780, el relojero no podía desear una mejor admiradora, además de poseer varios diseños del maestro relojero, María Antonieta lo recomendaba con mucho entusiasmo a todo el reino, así como a los miembros más excelsos de la corte. Gracias a ella, no pocas figuras destacadas, incluyendo a emperadores y enviados diplomáticos entre los que figuraban Axel de Fersen, pronto se vieron seducidas por las obras de Breguet, consolidando su reputación en Europa y más allá de sus fronteras.

Ver el archivos adjunto 3332483

En 1783 el señor Breguet recibió una orden increíble y misteriosa de un oficial de guardia de la reina, que era lograr para ella un reloj que incorpore todas las complicaciones y todas las mejoras conocidas hasta el momento. No había límite en términos de tiempo o precio y siempre como fuera posible, el oro debía sustituir a otro metal.

Ver el archivos adjunto 3332469

De cualquier manera, el reto inspiró a Breguet... pero pasarían 44 años antes de que el reloj estuviera listo.
Uno de los problemas fue que al principio de los 1780, Francia estaba al borde de un cambio sísmico.
Versalles y París vivían dos realidades distintas. En la primera la del espectáculo y la opulencia mientras que en la capital francesa todo era enfermedad y pobreza.
En julio de 1789, con los precios de pan más altos que nunca, una multitud hambrienta y furiosa tomó la fortaleza de la Bastilla y desfiló con la cabeza del gobernador en una pica por las calles de París.
La Revolución Francesa había empezado.

A nivel personal, los eventos fueron calamitosos para Breguet.
El relojero apoyaba la Revolución, pero a medida que se tornó más sangrienta, cualquier persona sospechosa de sentir alguna simpatía por los odiados reyes estaba en peligro. Y Breguet tenía vínculos con la corte pues le vendía sus creaciones. Respecto a su negocio, sus clientes fueron perdiendo la cabeza o huyendo del país.

En 1793 Breguet regresó a su nativa suiza y se llevó el Marie Antoinette, aún sin terminar.
El reloj estaba a salvo, pero la reina no tuvo la misma suerte.
El 16 de octubre de ese año, fue llevada a la Plaza de la Revolución. Tenía un sencillo reloj Breguet abrochado a su vestido, que contaba sus minutos finales.
A las 12:15, la cuchilla de la guillotina le cortó la cabeza.

Ver el archivos adjunto 3332488

Pasarían dos años antes de que Breguet retornara a París en 1795, cargado de ideas que fue realizando en rápida sucesión, como el resorte regulador espira Breguet, un nuevo mecanismo de escape que no requería lubricación y el tourbillon, un mecanismo especial para evitar los efectos de la gravedad.
Versalles había desaparecido pero había una nueva corte, la de Napoleón Bonaparte, a la que Breguet le hacia relojes.

Breguet era el relojero más famoso del mundo y lo recompensaron con el máximo galardón de Francia: la Legion d'Honneur.
La aclamación no lo distrajo de su obsesión. Todo lo que ganaba era canalizado hacia la que sería su obra maestra.
Pero el tiempo, que tan bellamente contaba, también pasaba para él y en septiembre de 1823 se le acabó.
El maestro estaba muerto pero su trabajo aún estaba incompleto.
El reloj que Breguet había estado perfeccionando por cuatro décadas fue finalmente terminado por su hijo, el último día de 1827.

Su primer dueño registrado fue el marqués de la Groye, quien había sido paje de María Antonieta.
Cuando el marqués falleció, el reloj estaba en el taller de los Breguet así que la familia volvió a custodiarlo.
A finales del siglo XIX volvió al mercado y fue comerciado discretamente por varios coleccionistas.
En 1917 el industrialista británico y coleccionista apasionado Sir David Salomons lo compró.

Solomons adquirió más de 100 relojes hechos Breguet. Legó la colección a su hija quien la donó al Museo de Arte Islámico en Israel, un improbable destino final para el Marie Antoinette. Pero allá protagonizó otro extraordinario evento.
El Marie Antoinette estuvo en su caja de cristal, en silencio y lejos del mundo de los aficionados a los relojes hasta 1983, cuando el más fabuloso reloj del mundo fue robado en el más grande atraco de relojes de la historia.

A eso de la media noche del 15 de abril de ese año, un hombre delgado vestido de negro entró al museo por una estrecha ventana.
Cortó círculos en los vidrios de los gabinetes y cuidadosamente sacó más de 100 relojes antiguos, algunas pinturas y un par de libros.
Tuvo tiempo de fumarse unos cigarrillos y se fue con una carga valuada en millones y millones de dólares.
La policía buscó por todas partes pero no encontró ningún rastro del Marie Antoinette, la pieza más valiosa del tesoro robado.

En 2005 se agotaron las esperanzas y el dueño de la marca Breguet, Nicolas Hayek, anunció el ambicioso plan de crear una replica del desvanecido reloj.
Con la ayuda de unas pocas fotografías y detalles encontrados en los archivos Breguet, un equipo de ingenieros dedicó dos años ha producir a mano 823 componentes y armar la asombrosa pieza.

Cuando estaban a punto de presentar la réplica, un comerciante de antigüedades llamado Zion Jakobov se comunicó con la curadora Rachel Hasson y le dijo que un abogado tenía la invaluable colección de Breguets del museo.
Hasson dudó hasta que se encontró cara a cara con el Marie Antoinette.
96 de los 106 relojes fueron recuperados.
Habían sido robados por un hombre llamado Na'aman Diller quien era un gran ladrón pero terrible vendedor.
Temiendo que lo descubrieran, dejó lo que robó en cajas de seguridad durante 23 años. Murió de cáncer en 2004 pero poco antes le confesó a su esposa lo que había hecho.
Fue ella quien contrató al abogado que empezó a hacer llamadas para organizar la devolución.

El Marie Antoinette volvió a ser la pieza principal de la colección del museo. Sólo que ahora está en una caja y una habitación considerablemente más seguros.


El reloj está integrado por 823 componentes, y debía contener todas las complicaciones conocidas en la época en la que se concibió, incluidas las siguientes:
  • Reloj
  • Hora solar
  • Reserva de cuerda
  • Calendario perpetuo
  • Repetidor de minutos
  • Termómetro
  • Cronógrafo
  • Amortiguación (un sistema de protección contra golpes, invención propia de Breguet)
  • Repetidor de minutos
  • Cuerda automática
  • Segundero independiente
Incluso para los estándares de la época, era una pieza astronómicamente cara. Se utilizaron los materiales más valiosos (incluidos oro, platino, rubíes y zafiros) sin límite de tiempo o costo. El reloj está revestido de oro, con una esfera transparente que muestra el complicado movimiento de los engranajes en su interior. Breguet utilizó zafiros en el mecanismo para reducir la fricción.

Los registros de la empresa Breguet indican que los costes de fabricación llegaron a la colosal suma de 30.000 francos. Esto es más de seis veces el coste de la otra gran obra de Breguet, el nº 92, que se vendió al duque de Preslin por 4.800 francos.

Ver el archivos adjunto 3332470

“Marie-Antoinette” número 1160, construido en base a las investigaciones de archivos y dibujos originales:

Ver el archivos adjunto 3332498

Espero que hayáis disfrutado con la historia tanto como yo contándola.

Un saludo!

Ver el archivos adjunto 3332480
Bravo!! 👌👏🏻👏🏻👏🏻
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Conocía la historia, aunque no tan detallada... El relato es excelente y me sentí dentro de la trama, cosa que solo pasa cuando es una buena narración.

El reloj bellísimo y si lo vendieran ahorita, superaría al Paul Newman... :D
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Gracias por contarnos esa historia tan interesante.
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Gracias por traernos esta fantástica historia.
 
  • Me encanta
Reacciones: Rafa_Capo
Alucinado con tu visita jefe, debe ser una de las manufacturas más impresionantes de ver. Me he visto también el vídeo que publicabas, menuda maestría para hacer la cadena… por favor! Y tener la réplica delante de ti, mamma mía! Gracias por compartirlo, me ha encantado.

Pd: Me he quedado intrigado con esto… “Lo que no me quedó claro es cómo diferencian las distintas series de 5500 relojes. Cuando tenga datos sobre eso, editaré”
Celebro que te haya gustado. Es un placer poder compartir este tipo de experiencias.

Respecto a lo de las distintas series de 5500 unidades, se refiere a que por tradición no hay ningún Breguet con una numeración superior a esa cifra, pero es obvio que hay más de esa cantidad de Breguets, de manera que debe haber alguna forma de diferenciar esas series aunque lo cierto es que no lo indagué.
Me lo pongo como deberes para cuando vuelva de la playa ;-)

Edito: ya lo he averiguado. En la esfera lleva un número que no supera esos 5500, pero en la trasera se añade a ese número una combinación de dos letras, tipo ‘4326-AA’
 
Última edición:
  • Me gusta
  • Me encanta
Reacciones: itsmemario y Rafa_Capo
Celebro que te haya gustado. Es un placer poder compartir este tipo de experiencias.

Respecto a lo de las distintas series de 5500 unidades, se refiere a que por tradición no hay ningún Breguet con una numeración superior a esa cifra, pero es obvio que hay más de esa cantidad de Breguets, de manera que debe haber alguna forma de diferenciar esas series aunque lo cierto es que no lo indagué.
Me lo pongo como deberes para cuando vuelva de la playa ;-)

Edito: ya lo he averiguado. En la esfera lleva un número que no supera esos 5500, pero en la trasera se añade a ese número una combinación de dos letras, tipo ‘4326-AA’
Ni playa ni ná, gracias por la investigación!
 
  • Me gusta
Reacciones: Goldoff
Atrás
Arriba Pie