Pues es curioso: a mi me sucede lo mismo. Las dos únicas plumas "caras" que tengo son una clásica de Pelikan, la verde estriada de émbolo y una Montblanc 146. Ambas presentan ese problema.

Especialmente la Pelikan.
Me han dicho en una papelería del barrio que se debe a la flexibilidad del plumín. No estoy tan segura. Estas navidades me regalaron una "vintage" de palanca, con más de sesenta años, de plumín muy flexible y no presenta tal problema.
De todas formas, quizá eso sea parte del encanto de escribir con estilográfica. Yo recuerdo a mi padre que montaba todo una ceremonia: sacaba la pluma con cuidado, quitaba el capuchón, y hasta "colocaba" el plumín antes de posarlo sobre el papel. Además escribía despacio. Yo hago lo mismo cuando uso estas plumas y me funciona bastante bien con la Montblanc. Incluso me parece bonito que haya cierta diferencia en el grosor de la línea. Por supuesto tengo que presionar también; lo dicho: todo un rito. Según el estado de ánimo, puede ser un "rollo"

o una terapia en este mundo tan acelerado en que vivimos.
(Pero, con permiso de los que no opinen igual, adonde estén las plumas de "batalla". Baratas, bonitas, eficaces...

Yo estoy encantada con mi Safari)